Portada :: Mentiras y medios :: Libros y Documentos
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-03-2007

Algunas consideraciones pasado el da del periodista en Colombia
Mucho ms que paniaguados

Alberto Rojas Andrade
Rebelin


"La venalidad, el sometimiento a intereses econmicos, la aceptacin de prebendas que comprometen el libre ejercicio de la profesin, el afn de estrellato, no son "calumnias de la oposicin" sino realidades desafortunadas y tangibles que afectan la credibilidad tanto de justos como de pecadores y contribuyen al desprestigio general de la profesin."
tica Para Periodistas. Javier Daro Restrepo, Mara Teresa Herrn
 
Era el terremoto de la regin cafetera colombiana del 25 de enero de 1999, el causante de ms de mil muertos y unos tres mil heridos. Los canales privados RCN y Caracol enviaron a lo ms selecto de las nminas de acuerdo con su autoelogio permanente. Se dieron entonces a la tarea <<de la ayuda social>> al permitir, en su grandiosa magnanimidad, que los sobrevivientes reportaran a sus allegados en otras regiones del pas su supervivencia y estado de salud. Una seora de mediana edad se acerc al micrfono de un canal de estos (RCN), empuado por una presentadora-teleprontista (Vicky Dvila), de aspecto impecable en medio de los escombros y la suciedad de los lugareos (no haba agua); una vez aquella seora intent anunciar su mensaje dirigido hacia sus parientes y allegados, el llanto fue lo primero por expresar; sin embargo este no pudo durar mucho: la glamorosa vedette le imparti una orden altisonante, perentoria y repetida delante de las cmaras como toda una deidad indignada: no llore!
 
Bajo las reglas de rating (audiencia) no era muy 'televisivo' presenciar gente expresando sus sentimientos al ver destruida su ciudad, muy seguramente un sitio recorrido toda la vida, con familiares y/o amigos sepultados por las ruinas a la vista; las intrincadas directrices mediticas primaban sobre los sentimientos aflorados por la muerte y la devastacin. La seora de la que hablamos, obedientemente trag sus lgrimas y entreg su mensaje con la prontitud requerida por la 'comunicadora', quien la miraba con mpetu desde lo alto de su prestigio y rango social inalcanzable. Uno de los momentos ms denigrantes de la televisin en este pas de infamias mediticas haba sucedido; pero el arrendatario-dueo, es amo omnipoderoso, y los meritos en el ejercicio del periodismo no son los tenidos en cuenta en Colombia para el oficio. La vedette-teleprontista, an impasiblemente contina mostrndose todos los das en el telediario de RCN defendiendo la privatizacin de la salud, la guerra del Presidente Uribe o contando chismes de polticos.
 
Por su parte el otro canal privado (Caracol), aporta otro tanto en agresiones a los televidentes. El 31 de enero del presente ao, el noticiero de la maana transmiti en directo, como, ni ms ni menos, la primera noticia del da, el allanamiento de la polica militarizada colombiana a un saln de clase del grado 6 (nios de doce aos) en plena capital. El acucioso reportero (Julin Ros) dio amplio despliegue a las admoniciones de los policas ante los asustados nios, sometidos a un riguroso cacheamiento; este sobreactuado reportero, le pidi a una nia permitirle a l mismo hacer la requisa su morral estudiantil, ante lo cual la asustada nia no pudo oponer ninguna objecin. Luego el mismo director de emisin de Noticias Caracol (Juan R. Vargas), desde el estudio inst a Ros para continuar all requisando a los nios 'ayudndole' a la polica. Otro momento antittico y grotesco de periodistas televisivos se haba producido. El afn de figuracin y de congraciarse con la polica por parte de Ros lo haba llevado incluso a violar la ley, presionando con sus cmaras, su micrfono, y su condicin de adulto, para efectuar un cacheamiento a un particular, a una nia, no teniendo investidura legal para ello, bajo el aliento de Vargas. Todo un acto de abuso, agravado por la condicin privilegiada de comunicador. Ros probablemente ese da fue felicitado.
 
Con los ejemplos narrados, describimos en buena medida el respeto proferido por los periodistas de los grandes medios al pblico colombiano en general; un menosprecio por las masas a las cuales dicen dirigirse, es la regla general en el oficio practicado en los grandes medios. Este periodismo practicado por los comunicadores colombianos vinculados los renombrados entes de la informacin, tiene unas caractersticas que van ms all de lo explicable por los salarios de los periodistas, o la amenaza de despido, pues esto de los bajos salarios puede explicar apenas una parte de estos comportamientos tan distantes de los principios deontolgicos de informar, pero no es posible entender como periodistas que debemos suponer conocen de sus deberes sociales, lleven a tal extremo la inobservancia de principios humansticos fundamentales para la prctica de una labor de alta trascendencia, mxime si la sociedad donde actan se encuentra en estado de guerra como sucede en Colombia.
 
Quienes cumplen esta, otrora, noble funcin, en medios poderosos y bien financiados, en el momento histrico vivido por Colombia y Latino Amrica, no pueden escudarse en la presin de los despidos, del salario menguado, del ostracismo. El oficio de informar es demasiado delicado para ser degradado pretextando un descenso en la calidad de vida, cuando la mayora de sus conciudadanos se ven abocados a condiciones de vida muy inferiores a las que temen ser llevados los periodistas de estos medios con un despido, sobreviviendo apenas aquellos y siendo vctimas de diversas violencias como muertes, desapariciones, desplazamientos, pobreza. Lo que est en juego es la percepcin de la realidad de todo un grupo humano.
 
Un comunicador situado en estas especiales condiciones sociales, como no se sonroja cuando a la sazn ejecuta una manipulacin de la seleccin de la informacin colocando todo el peso emocional de la informacin en la crnica roja, en las catstrofes, en los accidentes espectaculares, y citar apenas de pasada los continuos escndalos de funcionarios pblicos del estado, que incluso se inscriben de acuerdo al derecho internacional, como delitos de lesa humanidad, como es el caso actual de los denominados <<Escndalos de la Parapoltica>>. Ser que este 'pobre' empleado, en veces de multinacional, no ha aprendido en su ejercicio que las violencias al por menor son utilizadas para ocultar las grandes violencias estructurales del sistema que alimenta holgadamente a sus patrones y que les permite pasar fines de semana en Cartagena, vacaciones en Miami, comer manjares escuchando en el parque de la 93 de Bogot la misma msica cursi que su medio difunde y alaba? No se le ha ocurrido que esos asaltos, robos, agresiones, muertes, lesiones, etc., magnificadas ab nauseam, guardan relacin con historias enteras de injusticias, con despojos anteriores, marginamientos o humillaciones, que al no mencionarlas los hace invisibles distorsionando la realidad para quienes no las conocen en su real dimensin? Esos de los cuales habla el reconocido informador con desprecio enjuicindolos como criminales, no son tambin vctimas del actuar de otros, aos atrs o tal vez dcadas? Tal es su ignorancia que no sabe nada de aquello? O tal es su miedo que agacha la cabeza para no ver y cierra su boca para callar espantado por las represalias?
 
Qu decir del sentido de primaca de la vida cuando sin recato de conciencia, menciona como ms relevantes las perdidas materiales en millones de pesos o dlares, al describir un accidente o una catstrofe, que la misma ocurrencia de muertes o la existencia de heridos. En el colmo de la abyeccin le otorga importancia a las molestias causadas a los conductores por el 'trancn' causado por un accidente de trnsito con muertos. La vida no es para l o ella un valor supremo?
 
Es ya un lugar comn esta apreciacin monetaria de la vida y las actuaciones humanas cuando los informadores resean acontecimientos como huelgas, a cuales cuando menos llaman 'preocupantes', otorgando amplia cabida a declaraciones a funcionarios represores que piden la crcel a para los huelguistas y advierten la imposicin de multas para estos, sin que se le de apenas espacio a los protagonistas (Caracol Noticias 'informando' sobre una huelga en Nueva York 21-12-05 12:30 PM. Las huelgas sucedidas en Colombia no son relatadas). Protestas por alzas, jornadas cvicas populares contra alzas en servicios pblicos, o la carencia de los mismos, e incluso contra jornadas oficiales que en alguna forma interrumpen el derroche consumista, an las establecidas mediante plebiscito como el da en Bogot Sin carro, etc., son de mltiples formas denostadas. Las frases finales a manera de sentencia, desvalorizando toda protesta popular, cualquier acto de inconformidad o discrepancia, deberan llamarles la atencin sobre el guin repetido de defensa de los intereses de los poderosos, olvidando las voces de las mayoras, la verdad y la historia. En el mismo sentido, los resultados ms all del dinero, de movimientos sociales espontneos o planeados, como son los logros en mejora de servicios pblicos, circulacin vehicular, descontaminacin, salarios y bienestar en salud o educacin, no son en absoluto tenidos en cuenta; nunca se ha escuchado alguna mencin sobre ellos en un medio de informacin colombiano. Desconocen entonces los periodistas de los oligopolios mediticos del pas la historia de las conquistas sociales, de la mejora en la calidad de vida, es decir la historia de la humanidad?
 
Sin duda los comunicadores relumbrones de hoy en esta nacin en guerra, sienten repulsin por el comentario profundo, por la investigacin de los fenmenos sociales afectantes a la inmensa mayora de la poblacin. Saben hasta la saciedad del incumplimiento de sus deberes ticos al no abordar temas lgidos sino de forma superficial como describiendo el estado del tiempo y de manera tendenciosa o si se refirieran al club de ftbol de sus simpatas; deben tener muy presente las nefastas consecuencias de no buscar en los lectores, oyentes o telespectadores la comprensin de fenmenos significativos para sus vidas, pero no les importa. Cierran los ojos cuando presencian el desalojo de los anlisis necesarios para el pas, por la entronizacin de una pertinaz lluvia de puerilidades en la voz, la pluma o la imagen de arribistas halagadores, ganadoras siliconadas de concursos de belleza, animadores bufones, grandilocuentes y pesados locutores deportivos, o meros cuerpos lectores de sentimientos fingidos y sonrisa apretada.
 
Llegan tales comunicadores hasta el paroxismo de lo ridculo, cuando luego de un 'directo' desde la sede de la Casa de Nario, o ministerio, casi siempre de Defensa del Interior o de Hacienda (los restantes slo son relevantes para efectos propagandsticos), leen las fotocopias entregadas por un funcionario, siendo entonces el supuesto 'directo' una simulacin de 'estar desde el lugar de los hechos', como pomposamente nos dicen los locutores-vedettes apoltronados en sus tronos desde el estudio. El periodista de la calle, (cargaladrillo en el argot criollo) sigue inverecundo las ceremonias protocolarias oficiales, convertido en un correveidile del hombres y mujeres poderosos, funcionarios medianos, y directivos mercenarios, a los cuales persigue como mendicante, llegando, como se presencia sin vergenza alguna ahora, a posar ante las cmaras con el entrevistado en una charla entre 'amigos'. La rendida zalamera de estos periodistas frente a 'sus' fuentes, se hace especialmente notoria en los besos en la mejilla a los entrevistados del sexo contrario, no pocas veces captados intencionalmente para ser vistos por los espectadores, <<demostrando>> que el medio tiene acceso privilegiado a la informacin por los recursos de 'simpata' del reportero (a) en altos crculos de 'informacin'. Recordarn estos el deber de independencia del periodista?
 
Increblemente no perciben de primera mano los periodistas de promocionadsimos entes las imposiciones de los directores del medio, al aplicar los diferentes tipos de manipulacin de la realidad en forma de confuso orden de la descripcin de las noticias, no relacionado con ciencia social conocida, impidiendo el ordenamiento mental de los hechos que sigue a su ubicacin en la historia y su categorizacin dependiendo de la profundidad, y por ejemplo el nmero de personas afectadas e involucradas en el suceso. Son perfectamente concientes del absurdo que implica otorgar mayor importancia en sus noticias a la vasectoma del Ministro de la (Des) Proteccin Social (Caracol Noticias 10-01-2007. 12:30 PM), que a la decisin del gobierno presente de privatizar lo que queda de la salud publica (CN 15-01-2007 12:30), mostrar como suceso de primer orden y trascendencia el evento social de la nacionalizacin de la esposa de un exembajador amigo del Presidente (CN 15-12-06. 12:30 PM.), en vez de describir de acuerdo a los principios del oficio las circunstancias violentas de la muerte de tres personas en un pueblo alejado de la capital, relacionados con el actuar de la fuerza pblica (CN 20-11-06. 12:30 PM.); o tal vez para ellos es ms trascendente a los colombianos el derrumbe sin consecuencias de un saln de clase, la visita de Uribe el hombre ms aludido en todos los medios a Cartagena, una mortandad de peces en una laguna, que un ataque a una patrulla de la polica cuyo resultado es un muerto y cinco heridos, a los no tienen nombres ni apellidos (CN 26-02.2007.12:30 PM).
 
Que decir del corriente pero significativo hecho de arrojar al ostracismo a ms de un milln de personas obligadas a huir de sus casas, pueblos o regiones (de acuerdo a la oficina del Alto Comisionado de la Naciones Unidas para los Refugiados ACNUR), la mayor tragedia del hemisferio occidental. Seres humanos que han sido desplazados por la guerra dentro de Colombia, o refugiados en varios pases otros, con todas las catastrficas consecuencias para ellos. Los figurones de la informacin niegan su existencia, naturalmente obedeciendo directamente al Presidente que de manera surrealista y amaada, niega la realidad del pas; un caso monstruoso de autocensura que los periodistas de estos medios no pueden negar.
 
Es propio de seres humanos sensibles colocar la informacin de la guerra como si fuera simplemente un dato ms dentro de otros tantos? Los mercenarios del periodismo local llegan hasta bajezas del tamao de dedicar unos treinta segundos a la muerte de una persona y las heridas de diez ms como consecuencia de un ataque en medio de la guerra, mientras que a la fisioterapia para mejorar de un antiguo padecimiento a un senador del partido del presidente se le dispensa el triple de tiempo (CN 3 octubre de 2005 12:30 PM), siendo esta una mera nota personal y el otro un grave hecho para la sociedad. Una noticia como la muerte de cinco personas y las heridas de otras cinco por la explosin de una granada, delitos por lo cuales se acusa a un soldado, es relata en unos dos minutos, mientras que la cornada del torero Csar Rincn en esa misma emisin recibe un despliegue de no menos del doble (CN 29-09-2005. 12:30 PM). El asunto no se detiene all en lo cuantitativo. Lo cualitativo es as mismo tocado. Siempre hay espacio para las variedades: una mdico de simplones consejos, como los relacionados con los problemas de las orejas 'paradas' de algunas personas (CN 06-02-2007 12:30 PM), el dolor de espalda (CN15-02-2007. 12:30 PM.), o como evitar lesiones en vacaciones y dormir cmodamente en un hotel (CN. 08-08-2005. 12:30 PM), y no obstante no hay quien hable de la solucin a las dificultades para acceder al comercializado sistema de salud, o acerca de la deplorable agua potable de la mayora de municipios del pas.
 
Ablandndonos de la dureza de aquello, encontramos los constantes apostolados de caridad patrocinados principalmente por los canales privados, en los cuales los glamorosos teleprontistas posan de hadas madrinas, pero con la ponzoa envenenada de hacer una directa propaganda por parte de la polica a las fumigaciones con Glifosato, en momentos de incidentes por esta causa con el gobierno de Ecuador (CN 16-12-2006 12:30 PM). En la misma direccin apunta la abundante y pormenorizada crnica roja, accidentes y desastres naturales las cuales aportan permanentemente material para la manipulacin de las masas. De la megaseccin de deportes con sus hiprboles, grandilocuencias y cursileras se puede obtener todo un manual de distracciones de lo urgente y necesario; qu tal eso de las clases de cocina de la tenista Fabiola Zuluaga (CN 9-11-2005 7 PM), puesto como todo un suceso atltico por los sesudos comentaristas deportivos, ah estn las declaraciones permanentes de futbolistas hablando de su vida privada ante preguntas de aquellos personajes vocingleros e indolentes.
 
El ltimo tercio de los telediarios, buena parte del nico diario de circulacin nacional, y de la programacin de la radio se entrega a un despliegue de frivolidades, temas anodinos, y puros comerciales del star sistem a los cuales llama con malicia e ignorancia 'informacin'. Los espacios informativos, donde se debera invitar a la reflexin y la curiosidad, son estructurados para a ser un Totum revoltorum de un magazn de nimiedades. Todo un absurdo para un pueblo en guerra.
Una emisora radial del Grupo Prisa W, (la ms escuchada y dirigida a los grupos ricos del pas), habla como un gran suceso de la diseadora de modas Carolina Herrera, de la muerte de una conejita de Play Boy, de las novias de Britney Spears (09-02-2007 7:30 AM), del Saln de la Moda de Madrid, el tour mundial del grupo Police, de la ltima cartula de la revista Vogue (16-02-2007 7:30 AM.), tambin de las cirugas estticas de las adolescentes junto con una entrevista en ingls a Jeniffer Hudson (22-02-2007.7:30 AM), o se busca que los oyentes hablen de los golpes de suerte en la vida (23-02-2007 6:30 AM); incrustados en esta catarata de trivialidades hallamos los temas de importancia vital para los colombianos, bajando el impacto en la audiencia de asuntos de gravedad y consecuencias, como el de la parapoltica con sus vinculaciones cada vez ms cercanas al palacio presidencial. Bueno, esto tambin revela a las claras los valores de la clase alta colombiana y la superficialidad y pobreza temtica de las emisoras de propiedad del grupo meditico espaol, y su estilo de arribismo tercermundista. Una emisora como esta (otra concesin del espacio electromagntico a particulares), emplea buena parte de su tiempo en <<informar>> mediante llamadas telefnicas destinadas a entrevistar a personajes internacionales de dudosa relevancia para las masas de colombianos desposedos, e incluso para la atontada clase media, siempre crdula y defraudada en sus aspiraciones de grandeza.
 
En ejercicio de lo que es ser una indudable labor de propaganda, se destinan espacios 'serios' en los noticieros para llenar de lisonjeras e incienso la imagen borrascosa del Presidente, a la vez que se ocultan sus frecuentes incongruencias y trampas de sus familiares: En que se parece la reina de belleza con el Presidente lvaro Uribe? (CN 9 de noviembre 2005 7 PM.), el hijo del presidente es un exitoso promotor artesanal (CN 7 de enero de 2006 12:30; Uribe es colocado por Caracol Noticias (21-02-2007. 12:30 PM) en la posicin de una especie de pontfice catlico haciendo admoniciones en tono beato, recomendando ser a todos 'buenos seres humanos'; algo que no cumple ni siquiera al menos uno de sus propios hijos, como lo demuestra el caso del penoso comportamiento de un vstago del primer mandatario, no informado al pblico en la televisin, de que este fue amonestado y sancionado por hacer fraude en los exmenes de su universidad (El Tiempo 9 de febrero de 2006); vulgares zalameras enmascaradas como relevantes.
 
En concordancia con estas alabanzas y disimulos, se lleva a lo ms bajo el concepto del uso social del medio: paradigma de ello esta la 'noticiade una familia de Miami contndole a los televidentes colombianos en vivo y en directo, cmo vivir con endometriosis, durante cuatro largos minutos, en un contacto de doble va EE.UU.-Colombia amenizado por las sonrisitas de las teleprontistas y los entrevistados. Toda una nota social mal disimulada. En la misma emisin del noticiero al tema de la desnutricin de los nios campesinos colombianos se le dedic unos relampagueantes treinta segundos, al de sesenta barrios de la ciudad de Cartagena sin agua por una deficiencia del sistema privatizado de la ciudad otro tanto. Refirindose a esto ltimo tema, la teleprontista ofreci una acentuada frase exculpatoria: 'La culpa fue de un tubo'; la versin de lo ocurrido fue, por supuesto, de la empresa filial de Aguas de Barcelona explotadora del suministro del lquido a la ciudad (CN 04.10-2005 12:30 PM.).
 
Se produce la inobservancia permanente de los ms elementales principios de ticos del oficio, como lo es el de la verdad, un valor de gran estima dentro de los cdigos de la profesin en todo el mundo, pero desechado en Colombia, donde directores de medios hablan descarnadamente de que 'nuestro compromiso es con las instituciones' (Luca Madrin directora de Caracol Noticias). Instituciones en este pas son los cargos pblicos, y los entes a los cuales estos se encuentran adscritos, lo son as mismo en la prctica los grupos econmicos, el capital extranjero, los retrgrados jerarcas de la iglesia catlica y sus equivalentes de las fuerzas armadas. El Presidente de la Repblica (primer cargo pblico, del ente ms poderoso) ha dicho que no hay guerra en Colombia; quienes deberan informar sobre si esto es cierto o no, se acogen a esta directriz censurndose y mintiendo. En consonancia con este postulado, se llega hasta la indiferencia negadora de los crmenes cometidos con su propio gremio: 23 periodistas muertos en el pas desde el 2002 al 2004, o los seis del 2006, mencionados escasamente en unos pocos casos, unos algunos segundos, en medio de la parafernalia consumista de los comerciales. Sin embargo con estos <<usos>> locales del oficio periodstico, estos figurones de la informacin violan la propia Constitucin, cuando esta se refiere directamente al derecho de los colombianos a recibir una informacin veraz e imparcial (Art.20). El asunto no es poca monta en este sentido, no solamente en lo jurdico formal. Sin ningn tipo de responsabilidad pasan por alto, por ejemplo, la ocurrencia de la muerte por mviles poltico-sociales de ms de once mil personas en los ltimos cuatro aos! de acuerdo a la Comisin Colombiana de Juristas ( www.coljuristas.org), las cuales si se researon en un nfimo nmero, lo fueron lacnicamente como una serie hechos aislados sin importancia. Esto corresponde con exactitud a la poltica del actual gobierno de guerra sin cuartel a la subversin, pero a la vez con el enunciado de 'Colombia un remanso de paz', una paradoja sin solucin racional no explorada por los periodistas.
 
Todas estas actuaciones y omisiones de los periodistas de empresas de comunicacin dominantes en el pas RCN (radio y televisin), Caracol (radio y televisin), El Tiempo (con sus peridicos y televisin local), revistas como Semana y Cromos, etc., procuran precisamente el alejamiento de los receptores de los mensajes con la realidad. Datos cruciales para el entendimiento de la realidad nacional, como el de la situacin de la tenencia de la tierra: el 61.2% en poder de 15.273 personas, aparece perdido dentro de la maraa sin orden aparente de otras informaciones (Semana. Marzo 22 de 2004. Pg. 20, por supuesto, presentado en un pequeo espacio). Se obstruye el proceso de conocimiento que debe procurar todo periodismo, y se erigen estos procederes como un deber de renuncia calculada a la fiscalizacin de los poderes a la cual apunta una mnima adopcin de la deontologa del oficio; adems de la mera observacin de que sin un control de los medios, la democracia se va diluyendo en los simulacros eleccionarios de cada cuatro aos, que de acuerdo a las recientes investigaciones sobre la parapoltica (no de estos periodistas precisamente), tambin son adulterados por el fraude y la violencia, agregando una bellaquera ms a las anteriores.

No puede haber control con algn tipo de imparcialidad, cuando en las investigaciones que vinculan a prohombres del gobierno, incluso por delitos relacionados con violaciones de los derechos humanos, los comunicadores paniaguados son maosos espectadores muy cuidadosos con el buen nombre de las estas personas. Esta es la forma de describir las detenciones de miembros del grupo de gobierno del Congreso (Uribistas) acusados de homicidios, conformacin de frentes paramilitares, desplazamientos de comunidades, saqueo del erario pblico, y otros delitos relacionados con el sufragio (todos los medios del 16-02-2007), lo cual resulta muy bien al respeto de la persona humana, pero a la vez resulta contradictorio, dada la facilidad con la que estos mismos califican de ladrones, estafadores, violadores, asesinos, etc., a quienes no tienen poder pero son presentados, a pesar de la presuncin universal de inocencia, como culpables con la nica prueba de la afirmacin de la autoridad de polica o militar; en estos ltimos casos hemos visto y odo a estos relumbrones y a sus aclitos erigirse como implacables jueces, pidiendo aumento de penas y hasta la pena capital, con el perfecto conocimiento de que su papel no es ese. Aqu presenciamos como estos comunicadores se avienen sin pena al coro de: "que dicen las autoridades".

Reflexionemos sobre estos enfoques periodsticos que tienen como personajes de primer plano a la dirigencia y el empresariado, y al resto de la poblacin como culpable de algn delito o simplemente como inexistente. De acuerdo a la Escuela Nacional de Sindicalismo, entre enero y julio de 2005 fueron asesinados en Colombia 29 sindicalistas y dirigentes campesinos, 205 fueron amenazados de muerte, hubo 4 tentativas de homicidio, 4 fueron secuestrados, 44 detenidos arbitrariamente y 10 se vieron obligados al desplazamiento por amenazas. Este tema no fue en absoluto relatado por los periodistas de los grandes medios ni sometido a ningn debate, siquiera de los de utilera que se presentan en la radio con personajes perfectamente domesticados. Una autocensura ms. Y hablando de estos simulacros de controversias (no se le da participacin a la oposicin), en ellos se repiten verdades oficiales, sobreentendidos, de lo correcto, de no concluir con lgica la interpretacin de ciertos hechos relacionados con la figura presidencial, por ejemplo desligando y atenuando todas las graves acusaciones de la Fiscala contra altos funcionarios del gobierno (como el exdirector del DAS Jorge Noguera) por su vinculacin con aquellas muertes a travs del paramilitarismo, librando, con todo tipo de subterfugios, de toda culpa a Uribe (Caracol Radio. Hora20. 22-02-2007 8. PM); todo un acto de prestidigitacin periodstica digno de ser objeto de un Anlisis Critico del Discurso (ACD) de Teum Van Dijk.
 
Agreguemos a todo esto que las opiniones de la academia no son difundidas en estos medios con grandes audiencias y lectores, con el pretexto de que son temas muy 'pesados' para el pblico (otro sntoma de autoritarismo), como si la investigacin no fuera a los seres humanos cautivante. Si damos con algunos, unos cuantos segundos, resultan ser economistas neoliberales de Fedesarrollo y politlogos de confianza de la Universidad Javeriana, repetidores incesantes de los dogmas oficiales. El problema aqu para los paniaguados es que investigadores acreditados mundialmente e independientes, cuestionen frecuentemente el orden establecido y sus actos convertidos en autos de fe en las noticias. En la practica esto se refleja en que en Colombia las visitas de intelectuales como Noam Chomsky o de Joseph Stiglitz (premio Nbel), no son en absoluto divulgadas en estos medios, y mucho menos se le concede tiempo alguno para la difusin de su pensamiento; la mayora de la poblacin no sabe de sus estudios (como de otros tantos cientficos sociales), ni de su repercusin en todo el mundo. Lo mismo ocurre con los Foros Sociales Mundiales donde confluyen opiniones de estudiosos crticos del capitalismo; sin embargo al plutocrtico Foro de Davos hasta se envan corresponsales y se entrevista a <<los lderes del mundo>>.
 
La obsecuencia extrema e inverecunda de los periodistas de los grandes medios en Colombia para con el poder, se apuntala tambin en la gran concentracin de estos en pocas manos. Dos grandes revistas, dos grandes canales de televisin privados, un solo diario de circulacin nacional, dos grandes cadenas radiales.
 
La familia Santos poseedora del nico diario nacional, El Tiempo (junto con el nico canal local privado del pas Citytv de Bogot), apoya irrestrictamente al actual gobierno dentro del cual tiene en la vicepresidencia y el Ministerio de Defensa dos miembros de la familia, a ms de su casi centenaria tradicin derechista.
 
RCN (radio y televisin) de propiedad del magnate de los refrescos Carlos Ardila Lulle, hace las veces de radio y televisin oficial del gobierno uribista, sin consideracin a la opinin de las audiencias; coloquialmente se le dice a RCN, Radio Casa de Nario por su forma de alabar y servir de caja de resonancia y vehculo propagandstico del gobierno y la persona misma de lvaro Uribe, el cual es tratado como un orculo viviente, llegando sin dificultad a la delirante lisonja.
 
Por su parte Caracol Televisin en buena parte propiedad del Grupo Cisneros, y Caracol Radio, esta bajo el control del Grupo Prisa de Espaa, acogen de buena gana el apoyo al proyecto poltico y econmico del gobierno (control autoritario-represin y entrega del pas al capital extranjero), ms que a la persona de Uribe como tal. Si bien son un poco ms mesurados en las alabanzas en cuanto hace o deja de hacer el gobierno, cierran filas en la defensa de las privatizaciones, la inversin extranjera, la poltica represiva y la guerra. De cualquier forma, se encuentra Caracol radio y televisin atentos a cualquier cambio en la marea, respecto al presidente, pero no al proceso de desnacionalizacin impulsado. En televisin la audiencia de estos canales se acerca al 80%, y la penetracin de la radio en la poblacin es de ms del 75% (Estudio General de Medios EGM 2005); parafraseando a Goebbels diramos que la mentira rinde sus frutos en Colombia.
La mas importante revista de opinin, Semana, es de propiedad del hijo del expresidente Alfonso Lpez Michelsen (accionista tambin del Canal Caracol), Felipe Lpez, y tambin est abiertamente comprometida con el proyecto poltico y social del Uribe Vlez, como puede apreciar en sus pginas, aunque hagan algunas investigaciones sobre la persistente corrupcin gubernamental, siempre en la lnea de conducta de eximir a aquel de cualquier responsabilidad.
 
Como si fuera esto poco este cerrado panorama, existe un canal pblico denominado 'institucional' (Canal 9), el cual sirve nicamente para promocionar diez y ocho horas todos los das, al presidente, sus ministros etc., lo cual llega al paroxismo los sbados cuando Uribe protagoniza una feria dictatorial de promesas, con papeles secundarios para sus ulicos en alguna regin. El canal institucional es ms bien la mayor parte del tiempo otro canal, esta vez pagado con fondos pblicos, donde vemos y omos explicaciones estrambticas sobre lo bien gobernados que no hallamos los colombianos.
 
Slo encontramos un antecedente latinoamericano de este maridaje de medios-gobierno en una supuesta democracia, en las proporciones descritas, en el Per de Alberto Fujimori, donde seis canales comerciales de televisin estuvieron abiertamente a favor del candidato-presidente, con una cobertura del 90% de los hogares peruanos; los restantes candidatos solo fueron nombrados simplemente para ser criticados; algo no muy coincidencial dados los intereses defendidos por los medios peruanos y colombianos. El proyecto Fujimorstico aplicado en el Per, ahora se traslada y opera en toda su extensin un poco ms al norte.
Algunas consideraciones pasado el da del periodista en Colombia
 
"El nico momento en que me siento solitario es cuando percibo que los medios de informacin controlados por las grandes corporaciones han negado el derecho de crtica contra un rgimen cada vez ms totalitario". Gore Vidal.
 
Por supuesto que este unanimismo y concentracin de medios va directamente en contra de los intereses nacionales, de la democracia y del ejercicio mismo del oficio de comunicador. Sin embargo no esto lo que el periodismo relumbrn defiende: son las instituciones Es el deber de los periodistas defender el orden imperante as sea abiertamente injusto y permisivo con la violacin de los derechos fundamentales, eso denominado con demasiada pomposidad y poco contenido <<instituciones>> como afirman directores encumbrados como Madrian?
 
La misma Constitucin Nacional, por cierto una institucin, obliga a quienes ejercen el oficio periodstico a guardar la veracidad y la equidad como principios de la informacin y expresa rotundamente que no habr censuras (Art. 20). Por tanto la veracidad se encuentra por encima de los intereses del mismo estado, el cual no basa su existencia sino en el cumplimiento de unas funciones, y no en la mera existencia como tal. Las instituciones existen para cumplir unas funciones determinadas: servir a la comunidad, promover la prosperidad general, facilitar la participacin de todos en las decisiones, defender la independencia nacional, asegurar la convivencia pacfica y la vigencia de un orden justo (Art. 2). Estas tareas del estado son las mismas que aviesamente ms combaten los glamorosos periodistas de los medios citados; en esto socavan con sus comportamientos dentro del oficio valores en los cuales se fundamenta la unidad nacional y nuestra convivencia como seres humanos.
 
La verdad y la objetividad se encuentran por encima de los intereses temporales de los gobernantes de turno, y con mucha ms razn de los corporativos del canal, o los de cualquier potencia mundial. Un periodista tiene un compromiso tico con los destinatarios del mensaje, si a esto le agregamos que la carta magna tambin habla de que la paz es un derecho (Art.22), entonces aquel debe impulsar procesos de solucin pacfica de los conflictos, y no ser un histrico agitador gubernamental de planes tan destructivos del tejido social del pas como los que hemos padecido en los ltimos tiempos bajo el actual rgimen militarista; esos planes que sirven de mero desarrollo ideolgico contrainsurgente, pero sin ningn beneficio social y ms bien, impulsan tristemente fases del escalamiento de un conflicto regional, parte de uno global, algo que no puede ser ignorado por un periodista, aunque sepa poco sobre el mundo en el cual vive.
 
Ah estn las frecuentes notas sobre nuevas armas letales 'donadas' mediante <<ayuda>> por los EEUU, como el <<moderno>> simulador para vuelos de la fuerza area (CN 9-11-2005 7 PM), la ponderacin de la efectividad de 'caones de 155 mm y un alcance de 40 kilmetros', para la lucha antisubversiva' adquiridos por este gobierno (CN 21-12-2005 12:30 PM), o simplemente propaganda intimidante para quienes se oponen a los Estados Unidos, como la aparecida en un reportaje de la revista Cromos (22-05-2006), sobre 'El famoso portaviones George Washington que espa a Venezuela', 'uno de los aparatos ms blicos del mundo' pero que da a sus tripulantes 'becas' por cuatro aos de servicios. Una apologa de la guerra, en la cual su redactora (Cristina Callejas), exhibe abundante insensibilidad sobre los efectos en seres humanos y ciudades causados este aparato.
 
La guerra es siempre un tema tratado con toda la intencionalidad del caso por estos paniaguados, para defender no la solucin pacfica de la guerra, sino las polticas de oficiales de <<paz>> mediante el exterminio, y en eso debemos ser justos, no slo las del presente gobierno, sino las del establecimiento en general en los anteriores gobiernos. En consonancia con esto, se observa con preocupacin la indefinida posicin de los medios frente al poder de los paramilitares, a las cuales se les describe, a pesar de conocer muy detalladamente sus acciones como los violadores ms importantes de los derechos humanos en Colombia gracias a organizaciones humanitarias nacionales y extranjeras, cortes internacionales, investigaciones judiciales internas, mltiples relatos, etc., de simples personajes <<controvertidos>> (CN 9-11-2005 7 PM), sin que a la periodista (D. Quinn) que lee en el telepronter esta nota le tiemble la voz ante el exabrupto; cuando se da la <<buena noticia>> de que se va a despojar a los paramilitares de bienes obtenidos mediante asesinatos y amenazas a los campesinos de del Departamento de Sucre (actuaciones comprobadas y confesadas judicialmente, no relatadas en su momento por los medios sino genricamente), pero que para los periodistas de este canal, fueron obtenidas de acuerdo a lo descrito por una teleprontista, sencillamente <<a las malas>>, un vulgar eufemismo, destinado a omitir tocar el tema de los crmenes paras en su dimensin e insultante para sus numerosas vctimas (CN 12-02-2007 7 PM.); o el llamar a los jefes de los paramilitares <<comandantes>>, mientras que los guerrilleros son denominados despectivamente <<cabecillas>>. Estas aagazas resultan increbles si tenemos en cuenta que el mismo Fiscal General de la Nacin anunci la existencia de unos cuatro mil muertos en fosas comunes en el pas, de acuerdo a las revelaciones de paramilitares que se entregaron. Mientras tanto, ante un atentado contra una base militar en Bogot en diciembre pasado con un saldo de acuerdo a las informaciones de dos heridos graves y otros 26 de diversas heridas, el canal citado, expresamente manifest su enftico rechazo a esta conducta (CN 19-10-2006. 7 PM), lo cual es muy razonable dados los resultados de estos hechos. No obstante cuando se han producido las mltiples masacres de paramilitares durante todo lo que va de esta dcada y la pasada, nunca se ha visto u odo a este canal y los restantes medios, efectuar rechazo alguno de estos actos en sus espacios informativos del tenor del mencionado, es ms, ni siquiera en frecuentes ocasiones las ha mencionado, y si lo han hecho es mimetizndolas con los consabidos trucos de paniaguados.
 
A cuales valores debera acogerse un periodista con algo de sensibilidad en Colombia? Pues los principios ticos de su oficio son bastante claros en este sentido. Pueden leer y comprender todos los manuales de periodismo estudiados en las escuelas de comunicacin; pero a la vez sin una formacin en historia, sociologa, artes, etc., el periodista no puede entender de lo que est hablando a los dems congneres. La defensa de la verdad y de los seres humanos, son su norte. En Colombia es muy evidente, que los periodistas salen de las universidades y saltan por la influencias a ser parte de esta tramoya meditica sin ms preparacin, razones por las cuales son obnubilados por el dinero fcil y los privilegios de ser <<famosos>>. Lo pauprrimo del lenguaje que emplean, su insensibilidad y el afn de estrellato, entindase este aparecer en las anodinas pginas sociales de las revistas ya citadas, delatan su falta de estudio luego de su grado como comunicadores y su ostentoso arribismo; en esto quienes buscan incesantemente el lucimiento sin formacin mnima, son fcilmente detectados, como aquellos que en un mapa colocan a la ciudad espaola de Lugo en Irn (CN. 21-02-2007.12:30 PM), quienes estiman que las ciudades ms bellas se encuentran en el primer mundo (Caracol Noticias diciembre de 2005 emisiones 12:30 PM), que es importante para los colombianos el saber quienes son los 'famosos' peor vestidos (CN.11-01-2006.12:30 PM), los comunicadores convencidos en la trascendencia de que la aparicin de una imagen de la virgen llorona da para ser la primera noticia del informativo en un pas de acentuadas violencias cotidianas (NC.24-04-2006. 12:30 PM), o que los delfines son peces (Noticias RCN.22-02-2007. 7:30 PM) y los que tratan a sus entrevistados si son pobres con manifiesto desdn, como vimos al inicio.
 
Por esta falta de conciencia del papel de su oficio en la sociedad colombiana, estos periodistas a extremos tales que constituyen verdaderos paradigmas de lo abyecto y ftil, un estado dentro del cual se encuentra el periodismo criollo, como lo demuestra una noticia narrada en 20 interminables segundos, de un cretinismo inconmensurable, sobre que la actriz norteamericana Cameron Daz gan un premio al mejor eructo!!! (Noticias RCN 16 noviembre de 2005 7 PM), o que tal, la pelea de dos burros por una burra!!! en Cartagena (CN 27-02-2007. 12:30 PM). U otras perlas como la compra por parte del actor de Hollywood Tom Cruise de un 'auto volador' (07-01-2006 12:30 Noticias RCN), se inscriben en esta categora quienes se prestan para pasar las recetas de cocina de un chef italiano y los ejercicios aerbicos en este mismo canal en pleno noticiero (Casi todos los das), y las formulas culinarias de la lechona, el pavo o el tamal en su alter ego de Caracol Noticias (29-12 2005 12:30). As mismo es una quintaesencia de estos comportamientos la ltima moda narcisista de estos dos canales, que es colocar como informaciones dignas de ocupar el tiempo de los noticieros, a las actividades personales y familiares de los mismos periodistas que manipulan en aquellos, los cuales ya figuran en comerciales de productos de empresas multinacionales (y la credibilidad?). Si a esto le agregamos los extensos lapsos de comerciales de productos superfluos y las institucionales de las campaas <<institucionales>> del gobierno (grosera propaganda distractora), y los nada disimulados mensajes publicitarios disfrazados de noticias, lo dicho en los canales que deben conectar con la realidad, se reduce a una cruel burla al sentido comn, si tenemos en cuenta los conflictos vividos por los colombianos en no pocos casos relacionados con la supervivencia.

No pensemos que esta apelacin a la distraccin de lo superfluo, no es ms que un capricho de banalidad de la poca que inocentemente ha tomado los medios masivos. Esta superficialidad y su parafernalia de estolideces, es muy importante para la labor de los periodistas rimbombantes, quienes la emplean como tctica desmotivante de la participacin de las mayoras, dentro de una gran estrategia de despolitizacin, que monstruosamente permite la ocurrencia de crmenes que en otros pueblos seran motivo de un emplazamiento radical y una remocin de los poderes establecidos. As podemos comprender una parte de las razones por las cuales los colombianos no reaccionemos ante masacres, desplazamientos, ventas de empresas pblicas en detrimento econmico y del entorno ecolgico de la nacin, saqueos al presupuesto, enajenacin de los recursos naturales, etc. Estos sucesos se ocultan, alejan o envuelven en futilidades, siendo verdaderos acontecimientos afectantes de la vida en la sociedad, a la vez generando un orden social contrario a las mayoras. Por ello no es tampoco una casualidad en este planteamiento inhibidor de la participacin, que la gente del comn en los medios no aparezca ms que como vctima o victimaria de causas judiciales, de personaje pintoresco, o para ratificar pasivamente lo ya decidido por la oligarqua. Si tuvieran imagen y voz en estos medios, con anhelos de justicia y esperanza por un pas mejor, romperan el libreto impuesto en los medios dominantes de ser destinados al desprecio y obediencia. Su papel es tan secundario a ojos de los sabios de la comunicacin del pas que cuando se presentan muertes violentas de estos en la guerra, no importa su nmero, ni siquiera son referidos por sus nombres, as sean soldados o policas, que decir de quienes se oponen al orden vigente. Se los trata como si nunca hubieran sido humanos.
 
Los colombianos no podemos exponer una posicin algo coherente de lo que realmente ocurre en el pas, cuando ni siquiera tenemos idea aproximada de los procesos sociales en los cuales de una u otra forma estamos envueltos. Por ello cuando se ofrecen en los noticieros las noticias internacionales, arribamos al mundo de las preguntas inexplicables. El periodismo de figurones se llena la boca con grandes exclamaciones cuando habla de la <<globalizacin>>, de la <<interdependencia>>, para defender la apertura de mercados a los capitales y productos del primer mundo, le da amplio despliegue a los productos (no hay otra forma de describir esto) culturales de Estados Unidos y Europa, y sin embargo a la hora de relatar mltiples sucesos en todo el planeta, no le dedica ms de tres minutos, de un espacio de noventa, y tambin los mimetiza en el gran caudal de nimiedades locales. Esta aparente contradiccin es verdaderamente sorprendente, pero deja claro una poltica de estado venida de mucho tiempo atrs, mediante la cual las clases dominantes colombianas han mantenido al pas como una especie de Tibet de Suramrica, cerrado desde finales del siglo XIX, continuando acrecentada en la actualidad. La migracin en Colombia, an en la poca de las migraciones forzadas por las crisis econmicas y sociales de la entreguerra y la Segunda Guerra Mundial, que condujeron a grandes cantidades de europeos a la Amrica Latina, se restringi al mximo por ser estimados por la oligarqua criolla como potenciales subversivos del orden seorial. Sin contactos ni intercambio directo de nuevas experiencias sociales de otras culturas, los colombianos hemos sido inducidos a considerarnos estpidamente como el centro del planeta, por lo cual los sucesos ocurridos aqu nunca son interpretados como parte de devenires vinculantes con toda la humanidad, sino como hechos nicos e inigualables en el globo; vaya majadera. As es fcil que los grandes medios ignoren olmpicamente los conflictos sociales del mundo, los movimientos geopolticos en un momento tan lgido como el presente, aqu mismo en Latinoamrica.
 
Ejemplo reciente de ello es el caso de las permanentes reclamaciones del pueblo y el gobierno ecuatoriano al gobierno de Uribe y sus rocambolescos funcionarios, sobre lo desastroso para el medio ambiente de las fumigaciones con Glifosato en la frontera colombo-ecuatoriana; los grandes medios al unsono no dieron cuenta adecuada de la noticia proveniente de Afganistn de que el Presidente de este pas Hamid Karzai, se haba negado a que se hicieran en ese pas fumigaciones con este mismo Glifosato a plantaciones de amapola (El Tiempo el enero 31 de 2006 apenas lo rese y nadie lo coment), de hecho los dos canales de marras ni lo mencionaron como asunto digno para ser tratado en sus noticieros infestados de notas sobre crnica roja, desastres, <<famosos>>, repeticiones de goles, etc. Censuraron el hecho de que Karzai fue puesto en el poder por los Estados Unidos, en medio del bombardeo e invasin de Afganistn en el 2001, y no tiene prcticamente ningn poder de negociacin frente a las armas que le encumbraron, y sin embargo se niega a que su pas sea fumigado por un producto, que es alabado en nuestro continente por un gobierno tericamente democrtico e independiente de <<instituciones>>, eso s con un <<hombre fuerte>> que <<habla duro>> como lo repiten tonta y permanentemente los medios citados; algo que debera a simple vista ser examinado con detenimiento por parte de estos periodistas colombianos que a tal grado se autoelogian llamndose <<Grandes profesionales de la informacin>> (comercial de autopromocin del Canal Caracol y su telediario Noticias Caracol de febrero del 2007), hasta son docentes en escuelas de periodismo (esperamos que no de tica) y dicen con inmenso descaro admirar a Kapuscinski. Al contrario, notablemente entre este ocano de autocensuras, los relumbrones de los medios, hacen flotar en el aire en sus notas, sin un mnimo de respeto, que los ecuatorianos son unos necios, unos insoportables al quejarse de este ecocidio, a pesar de todas las evidencias expuestas sobre la categora toxica de la sustancia arrojada desde Colombia.
 
En la misma lnea de esta tctica manipulatoria, mediante el uso de todas las artimaas posibles, pretenden hacer ver al resto de latinoamericanos como dementes e idiotas, unos desquiciados, tomando el rumbo contrario al <<paraso>> vivido en el pas, sin llamar por su nombre la doctrina frreamente dictada al pas (RCN, Caracol TV diciembre de 2006-enero2007); neoliberal es un trmino raramente usado en la radio y la prensa, y nunca en la televisin). El territorio colombiano en estas informaciones plenas de sesgos y malicias, no se encuentra en Suramrica, ideolgicamente para los directores de estos medios, es un estado ms de los Estados Unidos, y sin duda el corazn y la cuenta bancaria estn all, eso explica mucho.
 
De todo lo anterior emerge inicialmente la estructura de un proyecto periodstico, directamente relacionado con el favorecer a toda costa al gobierno de Uribe. Se mimetiza lo desfavorable a los planes de gobierno y a las personalidades de la cpula del rgimen, mediante las mltiples formas de manipulacin y autocensura aprendidas por los periodistas de los grandes medios, a la vez que exalta con redundancia lo que se estima como impulsador de la popularidad de la del Presidente y su entorno de familiar, funcionarios y alentadores de diversas categoras. Pero no estamos hablando de puras formalidades o actos protocolarios. De lo que se trata es de autnticas polticas de estado pasadas por todos los filtros posibles que las artimaas del periodismo paniuaguado son capaces de utilizar como propaganda. El resultado cuantitativo de todas estas practicas es grotesco; en los horarios ms privilegiados de los medios ms poderosos e impactantes de la sociedad tiene mucho ms espacio para expresarse un diseador de modas, un chef de cocina o un tcnico de ftbol que los familiares de muertos en masacres o combates entre las FF.AA y los insurgentes, los desplazados, los familiares de desaparecidos, y an menos dirigentes polticos de oposicin denunciando un latrocinio oficial.
 
Es difcil no concluir la responsabilidad del periodista paniaguado de los grandes medios. Este es conciente de todos y cada uno de sus silencios, manipulaciones, trapaceras, zalameras. Son estos plenamente intencionales cuando defienden a costa de todo un Statu Quo como el vigente, y son quienes en ltimas, elaboran las tcticas informativas que le permiten al gobierno mantener una maosa favorabilidad, a pesar de continuos escndalos, incongruencias, falacias y dependencia de poderes extranjeros vividos por Uribe en estos cinco aos de mandato. Como irona, el Canal Caracol dice el mismo da del periodista, que el periodismo de su factura <<es amor por la gente>> (09-02-2007); un amor muy extrao, pues le impidi a este canal (y a los dems) informar durante el 2002 la ocurrencia del asesinato en el populoso sector bogotano de Ciudad Bolvar de 106 personas (Semana. Septiembre 15 2003, narrado en esta revista en menos del espacio de una nota sobre el clima); o mencionar siquiera de pasada la muerte uno a uno de 38 sindicalistas en el Departamento del Atlntico de 1.999 al 2004 (El Tiempo 20 de abril de 2004, por supuesto enunciada en una pequea nota interior). La palabra amor en boca de los paniaguados colombianos se convierte en un orwelianismo ms.
 
Como las frmulas manipulatorias se van desgastando con su empleo inmisericorde, los renombrados comunicadores, renuevan sus mtodos. Se idean ahora emplear subrepticiamente comentarios sectarios, adjetivizaciones puestas en los lugares y momentos necesarios con cierta redundancia. En el medio de comunicacin de mayor alcance del pas se pueden hacer maravillas con ello. Caracol Noticias, con su director de emisin (Juan Roberto Vargas), usa cuidadosos calificativos para narrar las polticas del presidente Uribe y dar a los planteamientos guerreros de este el inexistente sentido de una <<paz>> (29-01-2007. 7 AM.), para como primera noticia de una emisin ponderar subrepticiamente anuncios de programas de ayuda obligatorios de acuerdo a la constitucin, ligndolos directamente a la figura y magnanimidad del primer mandatario (12-02-2007. 7am.), o usar comentarios bufonescos, para coloquializar y hacer digerible la srdida y abundante crnica roja a la cual como cortina de humo no se renuncia jams, eso s, sin contextualizar su ocurrencia. En esta tctica periodstica los comentarios disfrazados hacen las veces de noticias, el chiste flojo se viste de explicacin detallada y una empobrecida coloquialidad reemplaza al leguaje preciso de un periodismo verz e independiente. Un tratado expuesto diariamente sobre como hablar mucho, mostrar de todo sin decir nada coherente y significativo. Con estos estilos se profundiza la trivializacin de las noticias por graves que sean, colocando a estas en el mismo nivel de prioridades en el tiempo, presentacin y lenguaje, de otras <<informaciones>>, sobre superficialidades. El presentador-bufn dirige todo, enunciando la noticia, dndole el grado de importancia requerido con comentarios con su otro presentador, sin dejar espacio para la comprensin. En una frase, se asegura que cualquier interpretacin distinta a la lnea de indiferencia y olvido, no pueda generarse en los espectadores.
 

En el aspecto poltico, el ascenso extremo de esta forma de hacer periodismo que hemos ido relatando, precisamente se caracteriza por no tener en cuenta al pueblo, a quien se dirige, ni a la deontologa del oficio, denotando un aspecto de la legitimidad del poder en Colombia, presentido ya hace tiempo por muchos. La estructura de manipulacin de las informaciones tiene como origen remoto el temor de que las realidades presentadas con algo de veracidad deslegitimen por completo la autoridad de quienes ejercen el poder. A la vez la imposibilidad de estos, por razones de conveniencia y de oportunidad, de hacer uso de toda su capacidad de fuerza bruta para lograr la adhesin, ha determinado que los esfuerzos por el control de la poblacin se ejecuten en una buena parte, sobre todo los dirigidos hacia las clases medias, a travs de la muestra de hechos tan censurados y maquillados que no tienen semejanza siquiera lejana con la verdad. He all uno de los motivos polticos de la obcecada y desvergonzada insistencia en dejar de lado todos los principios ticos, por parte de estos periodistas presuntuosos de sus sueldos y amigos perdonavidas. Sus relaciones les indican el deber de reconstruir la legitimidad de sus afines frente al grueso de la poblacin, ante las realidades que afirman el carcter injusto y contrario a los intereses de las mayoras del ejercicio de ese poder. Las manipulaciones (falacias, verdades a medias y autocensuras, etc.), deben dejar el menos en un mnimo la impresin que el periodismo de grandes medios est ms o menos dedicado a estar del lado de la sociedad entera, es neutral, mostrando lo ms importante para los colombianos, pues a su vez perdera su legitimacin..

En lo ms lejano pero a la vez ms fundamental, la situacin de las relaciones internacionales del pas, donde se aprecia sin tapujos las practicas contrarias a la deontologa y la tica, al existir referencias en las informaciones provenientes del exterior. Recordemos la <<noticia>> anunciada por Caracol Noticias mediante una impasible periodista (Erika Fontalvo.16-03-2003 7 PM.) sobre el supuesto 'beneficio' para Colombia de la invasin a Iraq por parte de los EE.UU. y sus aliados, representada en el aumento de los precios del petrleo por la guerra, as como por la reconstruccin de ese pas luego de su destruccin. Esta es una prueba fehaciente de la conexin de los canales privados, con intereses forneos y con el servilismo para con el imperio del gobierno criollo (el pas arrastra la vergenza de ser la nica nacin Latino Americana que apoy tal crimen contra el pueblo iraqu), adems de constituir individualmente una canallada por parte del reportero (a) borrego y brbaro, redactor de esta 'informacin' y de parte de la lectora de esta ruin seudo informacin, dados los ms de seiscientos mil muertos y la inmensa destruccin causados a la fecha. Tambin este redundante sesgo se evidencia en los eptetos lanzados por el periodismo local a quienes no son de agrado del gobierno de los Estados Unidos, como el llamar al entonces candidato del Movimiento Al Socialismo Evo Morales en Bolivia, 'candidato de la coca' (CN. 01-08-2005.7AM.) o catalogar continuamente al Presidente de Venezuela de 'conflictivo' incluso sin ocultar gesticulaciones faciales de desaprobacin por parte de la vedette-teleprontista (Susana Heredia), para dar mayor nfasis a lo dicho (CN14-11-2005.7PM), o sencillamente emitir abiertas desaprobaciones en las conductas del mandatario venezolano: 'Tate quieto a Chvez' (CN11-01-2006.12:30 PM.), frecuentemente a este no se nombra por su cargo de Presidente. Hasta han llegado estos comunicadores a abiertamente declararse en favor de la persona del presidente de Estados Unidos, como cuando una encumbrada teleprontista haciendo ostentosos gestos de antipata habla del Presidente de Venezuela, diciendo de este que 'le echa el agua sucia' a aquel y al gobernante gringo no le importa. (La inefable D. Quinn. CN 02-12-2005 7 AM.); o se tilda a Irn, un pas que en la era moderna no ha enviado tropas fuera de sus fronteras, no posee armas nucleares, ni bases militares regadas por todo el orbe, no ha bombardeado otras naciones, de nacin que desafa al mundo (CN13-01-2006. 12:30 PM), acogiendo ntegramente las razones esgrimidas por los belicosos funcionarios estadounidenses. Por su parte el Presidente de Estados Unidos, quien ha ordenado el bombardeo de dos inermes naciones ocasionando cientos de miles de muertos y suma destruccin, impulsa el mayor gasto armamentstico conocido jams, amenaza con atacar otras naciones, es referido de continuo sin la menor mencin de estos hechos, y ms bien lo contrario como un benefactor de la humanidad, en una indudable campaa de propaganda favorable (Casi a diario en todos los medios citados). El caso de Iraq es pattico en este sentido; se ha constituido por obra de la oligarqua gringa en la verdadera tragedia actual. Estallan bombas mueren muchos seres humanos y los afamados periodistas colombianos no atinan a describir el motivo de estos graves hechos; repitiendo a la grandes cadenas internacionales de informacin se declara la muerte de hombres mujeres y nios <<por luchas sectarias>>; si nos atenemos a esas informaciones habra acaso un centenar de muertos en los ocupantes, siendo oficialmente la cifra ya de tres mil; los invasores no son invasores sino <<Fuerzas de la Coalicin>>, quienes les resisten son descritos genricamente por aquella palabra desgastada pero usada insistentemente por la Casa Blanca: terroristas (Todos los medios a diario).

En el mismo sentido en nuestro continente se percibe con claridad la existencia en Colombia de una barrera informativa respecto de los pases vecinos. Nada se dicen en los medios dominantes administrados comunicacionalmente por paniaguados, de los procesos sociales ocurridos en Venezuela, anunciando en esta una dictadura contra todas la evidencias; se ignora por completo a un gigante como Brasil, todo un exabrupto informativo para un periodismo en este siglo; de Ecuador se relatan unos pocos hechos como si ocurrieran a diez mil kilmetros de distancia, a pesar de que all se han refugiado miles de colombianos, como en Venezuela, huyendo de la guerra; Per es puesto en la escena con el menosprecio de ningn inters, salvo para decir que tambin firm un TLC con los gringos; Panam es tan slo un destino para locaciones de realitys, sin pasado ni presente, no se dice siquiera que form parte de Colombia hasta la intervencin de EE.UU. en 1903; todo el inmenso Caribe del cual somos vecinos no tiene mencin; de Cuba se cita frecuentemente tan solo la enfermedad de Fidel, y se la relaciona indefectiblemente con los pensamientos de algunos habitantes peligrosos de Miami. Somos ignorantes de todos los procesos tendientes a la unidad de nuestros pueblos, como el MERCOSUR, la Comunidad Suramericana de Naciones, PetroSur, el ALBA, Banco Del Sur, los acuerdos sobre gas, salud, intercambios culturales, apreciados con razn como potenciales <<desestabilizadores>> del continente, y sin duda censurados por el recelo de las multinacionales, y la franca hostilidad guerrera del gobierno gringo, pues afianzados dichos acuerdos de unidad podran con cierta seguridad, llevarnos a la segunda independencia.

Nada ms y nada menos que a China, India, y frica, se les da el trato fundamentalmente de fuentes de desgracias naturales; dos terceras partes de la humanidad son ignoradas por completo. El centro del mundo no es siquiera todos los Estados Unidos, o Europa, el foco de atencin mundial para los relumbrones de la informacin local es Washington D.C., y la Florida. Los lugares ms citados y vistos del exterior en los medios colombianos son La Casa Blanca, el Capitolio en la capital gringa y Miami. Dems est el decir que lo dicho en esos lugares equivale a designios de un olimpo moderno. En los EE.UU. no hay pobreza ni crmenes, los asesinatos en la frontera mejicana por intentar pasar al lado norte tampoco existen.

La estrategia comunicacional de fondo es a todas luces, la de impedir a cualquier costo tico y social la aparicin en la mente de los colombianos de alguna informacin alentadora de la unidad suramericana, y el encumbramiento interno de una oscursima figura poltica como la de Uribe Vlez, contraria en todo a la unidad y ms bien puesta en el poder para profundizar la explotacin por parte de las multinacionales, que como hemos dicho ya tienen varios medios locales a su disposicin, y del imperio. El aislamiento informativo de Colombia es eficaz a estos propsitos. Ya no son los tiempos en los cuales el ministro de comunicaciones llamaba a los directores de los medios a pedirles que no emitieran esta o aquella noticia, como sucedi durante las tomas del Palacio de Justicia de noviembre de 1985, asunto de dominio pblico; Ahora los mismos medios callan y practican diversas artes desinformativas sencillamente como reflejo condicionado. Hay un pacto para obrar de esta manera? De ello quedan pocas dudas.

Luego de esta exposicin de algunas practicas del periodismo en los grandes medios colombianos (son ms y las renuevan constantemente), encontramos en ellas en el aspecto geopoltico, una casi total identidad, con las directrices del Departamento de Estado, el Pentgono y las restantes agencias estadounidenses relacionadas con Amrica Latina. Quienes desarrollan el oficio periodstico en los omnipresentes y ostentosos medios de este pas, saben de sobra que su actuar no es compatible con los principios ticos, las conveniencias de la mayora de la poblacin, ni de un mnimo de dignidad del pas como nacin independiente, no obstante prosiguen con toda indolencia en sus actuaciones. Tal grado de inconciencia negligente se adentra ya en el campo de la adopcin de principios de propaganda negra, la de los PSYOP (operaciones psicolgicas con el objeto de inducir comportamientos favorables a los objetivos de los EE.UU. y sus strapas locales, del ejrcito gringo, de aquellos diseados por los programas de agencias de espionaje como la Nacional Security Agency (NSA), todo un autntico ministerio de informacin imperial, o de la Office for the Strategic Influence (OSI) y su sucesora la Northern Gulf Affairs Office, destinada a emitir informacin favorable a la invasin de Mesopotamia, que tienen como una de sus caractersticas la elaboracin meditica de una tupida cortina despolitizadora conducente a la inercia en los receptores.

Las congruencias en los postulados de induccin al miedo en toda la poblacin, la uniformidad en los mtodos empleados para la autocensura (Cual es el motivo para no investigar con profundidad las crisis de las relaciones entre Irn y EE.UU, estimadas razonablemente como una gran amenaza para el resto de la humanidad en estos momentos?), y desinformacin, etc., la nula autocrtica del periodismo de grandes medios ante tales conductas nada propias de un oficio esencialmente humanista, la ausencia de informaciones alentadoras de la participacin social, la terca insistencia en los enfoques amaados salvo hechos ostensibles, permiten sostener la existencia en estos ltimos aos de una muy concreta operacin a gran escala de desinformacin en Colombia, impuesta ms all de sus fronteras, una inmensa colusin meditica, con apoyo incondicional del los altos heliotropos periodsticos con sus empleados cmplices, bajo la coordinacin de los dueos de concesiones de canales, radio emisoras, y los propietarios de peridicos y revistas, por supuesto miembros de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP).

Cmo explicar de otra forma tanta negligencia por parte de rimbombantes figurones en tomar como dignos de su labor a los habitantes del pas y sus padecimientos, a los muertos, a los desplazados y marginados, a los sucesos en la propia Latinoamrica y el mundo, y por siquiera intentar llevar a la prctica aquello del periodismo como el oficio 'ms bello del mundo' del que hablara Camus?

Frecuentemente los oficiantes de la comunicacin colombiana citan a Rysard Kapucinski, sin practicar ninguno de sus postulados, y es de dudar que hayan ledo siquiera un libro de este periodista recientemente fallecido. La idea es simular que el periodismo en Colombia es el ms avanzado, no obstante de lo ms que se pueden vanagloriar es del papel satinado de las revistas, la seal de televisin en alta definicin, acaso la nitidez del FM o del portal en la Internet del peridico. Con trapacera no hablan de que Kapucinski estudi primero que periodismo, artes e historia, materias jams tenidas en cuenta en los informes de los grandilocuentes y maosamente ensimismados medios colombianos, negadores de los muertos, de los heridos, de los desplazados, de los pobres, del mundo.

A pesar de esa abigarrada multitud de fraudes contra la verdad, hay potentes antdotos contra estas formas de desconexin con los acontecimientos afectantes, para ser adoptados por quienes padecemos tales procederes cmplices con ordenes sociales excluyentes; all se erige la historia como base del conocimiento del pasado, de acercamiento de inmensas tradiciones de resistencia cultural, de aliento por la curiosidad, por la solidaridad local, nacional y Latinoamericana, todo lo cual confrontado con lo arrojado por los periodistas paniaguados en sus colusionados medios, dar una perspectiva del engao perverso al cual hemos sido sometidos por largo tiempo. Como dice Howard Zinn "Si ignoramos la historia, entonces somos presas fciles, carne preparada para los polticos, los intelectuales que manejan los cuchillos de trinchar."
 
Adems por fortuna hay an un puado de periodistas independientes, ya no tan annimos, los cuales desde sus modestos pero a la vez visibles puestos, se empean en practicar el oficio con dignidad teniendo en cuenta los anhelos y padecimientos de la mayora, a pesar de todas las amenazas y presiones que en Colombia suelen ser, como se ha demostrado hasta la saciedad, mortales. Estos nos reconcilian con el oficio de contar ticamente lo ocurrido en este sufrido pas, impidindonos la total soledad. Los denodados esfuerzos del periodismo paniaguado y sus continuos cambios de tcticas y reforzamientos de autocensuras, las mismas protestas sociales en aumento, la permanencia de la solidaridad revelan, que an en este mundo unidimensional, la verdad se va filtrando mediante las voces y las experiencias de comunes; podemos decirles a estos paniaguados lo dicho hace casi un siglo por parte de Jos Mara Vargas Vila: Turbas de cronistas polglotas y, audaces que deshonris la prensa que os ha comprado, debis saber que an hay labios para la verdad y, ellos os castigarn! Mentir es vuestra victoria; callar sera vuestra muerte; el huracn de la verdad os har enmudecer
 
-------------
Bibliografa :
-Censura y Autocensura en el Cuarto Poder. Citarilla, Colmenares
-tica para Periodistas. Mara Teresa Herrn, Javier Daro Restrepo.
-tica y Responsabilidad: Reflexiones para Periodistas. Antonio Cacua Prada)
-Miseria Del Mundo. Visin Meditica. Patrick Champagne.
-Pas peligroso. Alberto Aguirre Cromos. Abril 3 2006
-http://www.infoamerica.org/libex/periodistas_muertos_2002.htm
- http://www.cntv.gov.co/pdf/egm2.pdf
- http://www.mediosparalapaz.org/index.php?idcategoria=2676
http://www.fiscalia.gov.co/PAG/DIVULGA/noticias2007/fiscalmario/Fg4000Ene30..htm.
-Comisin Colombiana de Juristas. Semana. Rebelin
-Derechos de la Informacin y de la Comunicacin. Televisin Comercial y Deber de Informar. Jos Perla Anaya.
-Elite del Poder. Charles Wright Mills
-La anteojera de Estados Unidos. www.Zmag.org 26 de marzo 2006
-Colombia Nazi. Alberto Donadio
-Ante los Brbaros. Jos Mara Vargas Vila.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter