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(el Pueblo quiere la paz)
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-03-2007

La encrucijada de la izquierda abertzale

Felipe Alegra
A Luchar por el Socialismo

Tras el atentado, Zapatero declar el final del proceso de paz y una renovada ofensiva policial, judicial, penitenciaria y poltica contra ETA y la izquierda abertzale.


Los jueces franquistas, que dominan el aparato judicial y han torpedeado desde el principio el proceso de paz, se han visto estimulados en su celo antiterrorista. De la misma manera, proseguir la dispersin de los presos etarras, en medio de la angustia de sus familiares. Y, por supuesto, como dijo Zapatero, tampoco se permitir a Batasuna tomar parte en las prximas elecciones.

Buscan la rendicin poltica de la izquierda abertzale


El Gobierno, sin embargo, al mismo tiempo que ha relanzado la represin, se ha negado a cerrar la puerta a un nuevo proceso de paz en el futuro, aceptando por ello resignadamente los insultos del PP (para el que la continuidad de ETA es fundamental para mantener en pie de guerra a su base social, la caverna espaola).

Zapatero sabe que el problema vasco no se limita a ETA, sino que va mucho ms all. Sabe que la propia continuidad de ETA descansa, al final, en la existencia de una mayora de vascos que reclaman su derecho a decidir como pueblo. Por eso no es suficiente una victoria policial o militar sobre ETA, sino tambin una victoria poltica, que slo vendr dada por la rendicin poltica de la izquierda abertzale. El Gobierno nunca ha negado que su objetivo ltimo es que sta acepte las reglas de juego del rgimen monrquico espaol. Unas reglas que se pactaron en la Transicin entre el franquismo y la oposicin democrtica y que taponan cualquier va al ejercicio del derecho a la autodeterminacin.

Zapatero en estrecha colaboracin con Imaz, el actual dirigente del PNV- quiere repetir la operacin que Tony Blair puso en marcha en Irlanda del Norte con el IRA y el Sinn Fin. Est decidido a ejercer la mxima presin sobre la izquierda abertzale, combinando el palo y la zanahoria. Ahora, con ocasin del atentado de Barajas, presiona sobre todo con el palo. Sin embargo, no deja de decir que la apertura de un nuevo proceso de paz en un futuro exigir, a diferencia del proceso ahora abortado, condiciones mucho ms estrictas, como el compromiso previo por parte de ETA del abandono definitivo de las armas y la aceptacin del marco institucional por parte de la izquierda abertzale.

Adnde va la izquierda abertzale?


En marzo de 2006, poco antes de la tregua, decamos que los coches bomba indiscriminados y los atentados de ETA contra concejales del PSOE y del PP, slo haban servido para entregar la iniciativa a la derecha ms retrgrada, facilitar la sumisin de la izquierda institucional, ofrecer coartadas represivas para tapar el problema vasco y aislar la lucha de supueblo.

Esta valoracin no nos impeda reconocer que sus militantes encarcelados eran presos polticos que haban asumido un compromiso extremo con la causa vasca. Criticbamos tambin la criminalizacin que las fuerzas espaolistas hacan de toda la izquierda abertzale, calificada, por definicin, como terrorista. Despus de todo, nadie poda negar que buena parte de la juventud vasca se reclama de la izquierda abertzale, al igual que un importante sector de activistas sindicales y sociales vascos y ms del 10% del cuerpo electoral. Durante treinta aos decamos - la izquierda abertzale ha resistido contra viento y marea y se ha negado a integrarse en el rgimen monrquico que sali de la Transicin (...). Ni el PCE, ni IU, ni otros tantos pueden decir lo mismo.

El atentado de Barajas vuelve a mostrar la ruinosa concepcin militarista de ETA, que otorga la ltima palabra a la accin armada (complementada con una kale borroka minoritaria, que el pueblo no siente como suya) y en la que la accin de masas es un elemento secundario subordinado. Para ETA, la accin armada es el argumento supremo en la mesa de negociacin. El atentado refleja tambin la profunda desconfianza de ETA hacia la clase trabajadora espaola, como si la libertad nacional de Euskal Herria fuera una partida entre los vascos (y ms particularmente su vanguardia armada) y el Estado espaol.

Pero ETA se equivoca profundamente, porque el pueblo vasco jams podr lograr su libertad nacional sin movilizarse masivamente y sin la solidaridad de los trabajadores y los otros pueblos del estado espaol. Rehacer los lazos de solidaridad es una tarea difcil y compleja, pero no hay otra va: slo la lucha comn que quiebre al rgimen monrquico salido de la Transicin (abriendo la va a la III Repblica) lograr arrancar el derecho democrtico a la autodeterminacin, precondicin para la unin libre entre los pueblos.

Un nuevo proceso de paz...sobre qu bases?


ETA finalizaba el comunicado en que reivindicaba el atentado de Barajas diciendo que todava sigue en pie el alto el fuego permanente. En paralelo, los dirigentes de Batasuna se comprometan a trabajar para reconstruir las bases que permitan rehacer un proceso". Pero, sobre qu bases puede apoyarse un proceso de paz?

Lo primero a constatar es que ETA, en su enfrentamiento con el Estado, no tiene la ms mnima posibilidad de alcanzar una victoria militar. Y no slo por la enorme inferioridad de recursos sino porque, en las actuales circunstancias polticas, los atentados -en particular si comportan vctimas mortales- slo sirven para desacreditar y aislar polticamente a ETA y a la izquierda abertzale y para condenarlas a la ms feroz represin.

Sin embargo, ETA -como cualquier contendiente de un conflicto armado- tiene el derecho incuestionable a negociar con el Estado la entrega de las armas a cambio de la excarcelacin de los presos, el retorno de los exiliados y el cese de la represin. De la misma manera que Batasuna tiene todo el derecho a exigir la derogacin de la Ley de Partidos, el fin de los procesos judiciales y la restitucin de todos sus derechos polticos. Conseguir esto no es nada fcil, pero es posible, si se apoya en la movilizacin del pueblo vasco y en la solidaridad a escala estatal. En las actuales condiciones, lograr estos objetivos representara una enorme victoria poltica y creara condiciones bastante ms favorables para luchar por la autodeterminacin.

Pero el problema comienza en el momento en que la negociacin del desarme se mezcla con la de un nuevo marco poltico-institucional, en un momento en que la correlacin de fuerzas es claramente desfavorable. Entrar en un proceso as slo puede llevar a un final como el de Irlanda del Norte.

Hace ms de un ao que hacamos un balance de lo ocurrido all [1]. Los Acuerdos de Viernes Santo decamos- podan haber sido simplemente el repliegue ordenado del IRA, una vez constatado que la tctica del terrorismo individual les llevaba a un callejn sin salida, [pactando] a cambio del abandono de las armas, la liberacin de los presos, el cese de la represin y la igualdad de condiciones polticas para el Sinn Fin. Ello no tena por qu llevar a la renuncia de los objetivos polticos y sociales. El problema se presenta, sin embargo, cuando no slo se pactaron los temas vinculados al desarme, sino todo un acuerdo poltico que reconoce el dominio britnico sobre Irlanda del Norte; consagra la divisin sectaria entre comunidades; atrasa por mucho tiempo el objetivo de la unificacin irlandesa y compromete al Sinn Fin en la gestin institucional del acuerdo. Estos das leemos que el Sinn Fin ha reconocido y dado su apoyo al aparato judicial y a la polica norinlardesa, continuidad del antiguo RUC, nido unionista controlado por Londres y activamente implicado en la guerra sucia contra los republicanos norirlandeses, como acaba de hacer pblico un informe oficial. A cambio de este reconocimiento, el extremista unionista Paisley accedera finalmente a formar gobierno de coalicin con el Sinn Fin.

Batasuna acaba de lanzar una propuesta poltica que considera base suficiente para superar el conflicto y que Otegi ha reiterado significativamente desde Belfast. La propuesta consiste en un acuerdo poltico que, partiendo de manera explcita de la actual realidad poltica e institucional d lugar a una Comunidad Autnoma (una Autonoma Poltica) que, en las condiciones y plazos acordados, incluya a Araba, Bizkaia, Gipuzkoa y Nafarroa Garaia. El Gobierno vasco se apresur a decir que la propuesta no supone novedad alguna porque ya est incluida en el Plan Ibarretxe que en su da aprob el Parlamento de Vitoria. Ha entrado la direccin abertzale ya abiertamente por la senda del Sinn Fin?

Nota:


[1]. http://www.marxismo.info/spip.php?article56&var_recherche=felipe%20alegria

* A Luchar por el Socialismo es una publicacin mensual del PRT-Izquierda Revolucionaria, seccin en el Estado Espaol de la Liga Internacional de los Trabajadores - IV Internacional (LIT-CI)




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