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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-03-2007

Los diarios espaoles El Pas y El Mundo reducen su distancia en ventas
Cuestin de contundencia

Javier Ortiz
www.javierortiz.net


Segn los datos de seguimiento de la Oficina de Justificacin de la Difusin (OJD), el incremento constante de las ventas de El Mundo y el descenso no menos constante de las de El Pas han reducido de manera llamativa la importante distancia que separaba sus respectivas cuotas de mercado. El pasado enero, tras crecer las ventas de El Mundo un 3,8% y reducirse las de El Pas un 17,7% ambas con respecto al mismo mes del ao anterior, el uno y el otro se quedaron a slo 65.954 ejemplares, cuando 12 meses antes antes la zanja entre ambos era de 143.748.

Como siempre, los datos de la OJD son discutibles, y algunos los discuten, pero no lo hace El Pas, que en este caso sera lo importante. De hecho, la gente del diario de Polanco admite que la realidad es sa que las ventas de El Mundo estn subiendo mes tras mes, en tanto las de El Pas bajan y no oculta su preocupacin.

Establecido el dato, en lo que no hay consenso es en las razones que lo explican. Muchos optan por ligarlo linealmente a una hipottica expansin de la derecha radical espaola, fenmeno que se correspondera con una no menos hipottica recesin del llamado centro izquierda (o, si se prefiere, del predicamento de los puntos de vista moderados y progresistas). Constato que hay sentimientos encontrados entre quien se apuntan a este diagnstico: unos lo suscriben con alborozo; otros, con pesadumbre.

No me convencen ni los unos ni los otros. Ningn  reciente estudio sociolgico respalda esa supuesta evolucin de las inclinaciones ideolgico-polticas de la sociedad espaola. Tampoco en lo referente a las preferencias electorales, que siguen situando al PSOE por encima del PP (y an con ms claridad a Rodrguez Zapatero con respecto a Rajoy).    

No veo en las cifras de difusin de los diversos diarios nada que obligue a extrapolar los datos, hacindolos depender de fenmenos exteriores al mercado especfico de la prensa.

En mi criterio, El Mundo se est beneficiando de su posicin tajante, neta y sin ambages, sobre todo cuanto de ms llamativo sucede en la actualidad de Espaa: las especulaciones sobre el 11-M, la viable o inviable salida dialogada al terrorismo de ETA, la reforma del sistema de organizacin territorial del Estado (o sea, de los estatutos de autonoma), la inmigracin, la dilucin de la idea de Espaa tradicional En todos estos captulos, El Mundo expresa anlisis que estn al alcance de cualquiera, por poca cultura poltica (y general) que tenga, porque todos se resuelven en dos patadas, con rpida atribucin de aciertos y errores. Rpida y sencillsima, porque siempre corresponden a los mismos.

Hay bastante gente que agradece que le quiten de encima el fardo que representa la sospecha de que las cosas pueden ser complejas y estar llenas de matices. Quiere que todos los personajes de su pelcula sean decididamente buenos o rematadamente malos, y agradece a El Mundo que le proporcione, a diario y como Dios manda, un nuevo captulo del guin que se necesita para que no cese el espectculo y la inyeccin de la correspondiente dosis de adrenalina. ABC y La Razn no estn en una onda muy diferente, pero actan con menos entusiasmo, de manera ms rutinaria. Sus pelculas trasmiten el mismo mensaje, pero son ms aburridas. No tienen tantos efectos especiales y estn llenas de actores secundarios.

El Pas no se ve perjudicado porque su modo de afrontar la realidad sea ms polidrico y sesudo. Qu va. Si defrauda a una parte de sus lectores de siempre, que estn dejando de serlo, es por la falta de nervio y contundencia que muestra en su respuesta a la derecha (a la que no insistir en llamar radical porque, en la prctica, es la nica que hay, fuera de ciertas reas perifricas). El diario de Polanco se dedica a mantener una absurda equidistancia entre los desmanes enloquecidos de la derecha y los a su juicio errores del Gobierno de Zapatero, al que trata como el maestro displicente al alumno zote que no comprende la inteligencia de sus consejos. Juan Luis Cebrin y consortes han decidido que Zapatero es un gobernante inmaduro, demasiado lastrado por viejos prejuicios progres, tanto en lo referente a la poltica interior como a la internacional. Ellos quisieran reconducirlo al buen camino, hacindole ver la superioridad de los aorados tiempos atlantistas y neoliberales del idilio polanco-felipista, pero el otro no se deja y sigue erre que erre en sus trece. Y eso les desespera, y su frustracin y su desaliento se traslucen en el conjunto de un peridico que ya, para estas alturas, tiene mucho de ministerio y muy poco de rgano de combate. Destila soberbia aburrida y prepotencia venida a menos.

Lo cual no hace nada felices a buena parte de sus lectores, que quisieran que el fuego graneado que sale a diario de las rotativas de El Mundo y de las antenas de la Cope se viera debidamente respondido por algo que fuera al menos equivalente, si es que no superior. Pero no. Tanto El Pas como la Ser sta algo menos dan la sensacin de estar ms preocupados por los negocios de su consorcio empresarial que por defender ninguna causa. Y dan esa sensacin sobre todo porque es verdad: sus directivos tienen ms aire de contables que de periodistas.

El Pas se est resintiendo por culpa de sus posiciones difusas, inasibles, desdibujadas por las brumas vaporosas que envuelven la cima del Olimpo. Para m que, o baja al campo de batalla, a ras de suelo, o el personal ir perdindolo de vista cada vez ms.

Pero puede que me equivoque. Ya digo que los datos son los que son y que a partir de ellos lo que empiezan son ya las apreciaciones.



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