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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-03-2007

Resea de "El fetiche del crecimiento" y "Objetivo decrecimiento. Podemos seguir creciendo hasta el infinito en un planeta finito?"
"Crecer", objetivamente, es crecer?

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Clive Hamilton, El fetiche del crecimiento. Editorial Laetoli, Pamplona, 2006, 254 pginas. Traduccin de Jos Luis Gil Aristu; revisin tcnica de Henrike Galarza.

Colectivo revista Silence, Objetivo decrecimiento. Podemos seguir creciendo hasta el infinito en un planeta finito? Leqtor, Barcelona, 2006. Traduccin de Javier Fernndez de Castro.

Se imaginan ustedes quien es el autor de este texto escrito en la primera mitad del siglo XIX? Confieso que no me fascina el ideal de vida mantenido por quienes piensan que el estado normal de los seres humanos es luchar para medrar; que atropellar, machacar, darse codazos y pisarse unos a otros, comportamientos que constituyen el tipo de vida social hoy existente, son el destino ms deseable para el gnero humano o meros sntomas desagradables de una de las fases del progreso industrial. Han imaginado bien: es un texto de John Stuart Mill, un pasaje de Principios de economa poltica que seguramente ha inspirado muchos desarrollos de El fetiche del crecimiento de Clive Hamilton.

Noam Chomsky, a quien el propio autor agradece su estmulo y sugerencias, lo ha sealado: ste es un libro que se echaba en falta y que da de lleno en el clavo. Tiene razn: El fetiche del crecimiento da en el clavo porque refuerza una idea que poco a poco va calando entre diversos sectores de las izquierdas, o incluso en otras zonas del mapa poltico: no podemos seguir viviendo como vivimos, no nos conviene seguir creciendo como estamos (de)creciendo. El volumen construye una crtica razonable al capitalismo consumista y esboza las estructuras bsicas de una sociedad del post-crecimiento. Cul sera el propsito fundamental de esta sociedad? No aumentar las rentas sino dar a los seres humanos posibilidades de satisfaccin y realizacin personal. La bsqueda del bienestar [] permitir la aparicin de una individualidad autntica (y no fabricada) y el florecimiento de las potencialidades humanas (p. 240) (Por cierto, por qu me recuerda esta reflexin algunos pasajes de algo tan obsoleto y caduco como el Manifiesto Comunista?).

Las principales tesis que el autor defiende en este ensayo pueden ser concretadas del modo siguiente: 1. No es razonable dejar la bsqueda del bienestar en manos del individuo que acta de forma solitaria, dado que, generalmente, el mercado lo absorbe. 2. Necesitamos una nueva poltica del bienestar, que Hamilton denomina eudemonismo, una poltica que vaya ms all del crecimiento productivista y que aspire a una sociedad en la que la gente pueda dedicarse a actividades capaces de mejorar realmente su bienestar individual y colectivo (p. 19). El Manifiesto por el Bienestar, elaborado por la New Economics Foundation de Londres y el Australia Institute de Camberra ofrece una perspectiva que, precisamente, va ms all del fetichismo del crecimiento y de la obsesin por el mercado. 3. Es necesario centrar, focalizar si se prefiere, la nueva poltica en la creacin de una sociedad en la que todos los seres humanos puedan llevar una vida que valga realmente la pena.

Grficamente, una magnfica forma de captar una de las ideas centrales de Hamilton se concreta en la figura 1 de la pgina 75 donde se compara la evolucin del PIB y del IPG, el Indicador del Progreso Genuino, de Reino Unido, Estados Unidos y Australia entre 1950 y 2000. En Estados Unidos, por ejemplo, situado el PIB de 1950 en 100, se llegara en 1997 al valor 270 aproximadamente, casi el triple del valor inicial, mientras que el IPG, situado en 100 tambin en 1950, alcanzara apenas, en 1997, el valor 120. La situacin sera similar en el caso de Inglaterra y algo mejor en Australia.

Hamilton ha tenido adems la gentileza de escribir un prlogo para la edicin castellana (pp. 11-14), fechado en julio de 2005, donde expone preguntas -cuyas respuestas parecen empezar todas ellas por una clara negacin- tan bsicas como las siguientes: De continuar el ritmo actual de crecimiento, el PIB espaol, situado actualmente en 800.000 millones de euros, se doblar en los prximos 25 aos. Pero, se resolvern los problemas sociales y medioambientales del pas? Sern los espaoles ms felices? (p. 11). Adems, y de forma sorprendente en un autor que no es de tradicin marxista, Hamilton no tiene problema alguno en citar a Karl Marx, al trasnochado filsofo de Trveris, reconociendo que algunas de sus propuestas beben de esa fuente, de las crticas marxianas del fetichismo de la mercanca, a la alienacin de la ciudadana, al impacto psicolgico del trabajo asalariado bajo el capitalismo.

Acaso el principal problema que puede sealarse a algunos desarrollos de este admirable ensayo es que contempla las sociedades occidentales de forma excesivamente homognea, desde una perspectiva, digamos, muy de clase media, olvidando, aunque no siempre, los importantes problemas de marginacin, precariedad, falta de medios, que tambin se dan en sectores importantes de estas, las nuestras, sociedades supuestamente desarrolladas. No es cierto que todos los ciudadanos de estas sociedades tengan amplias posibilidades de consumo, aunque sin duda tiene razn Hamilton cuando apunta que nadie va a ser ms feliz ni va a llevar una vida ms interesante si centra su inters vital en el cambio de un motor de explosin marca XV por otro de marca YW, con siete puertas y direccin hiperasistida.

Puede discutirse adems el uso de algunas generalidades Nuestros polticos llevan aos vendindonos-; algunas crticas poco matizadas a la ciencia y al desarrollo cientfico; algunas afiliaciones histricas de los partidarios de la reduccin econmica -los que el autor llama reductores- con el paradigma liberal en alguno de sus estadios anteriores (no todos los liberales fueron personas como Suart Mill); algunas crticas, en mi opinin injustas, a las posiciones de las izquierdas no aposentadas que llevan aos apuntando la necesidad de romper con esta alienacin existencial por errores que pudieran cometer en su momento; el olvido sin casi contraejemplos de franjas de esa izquierda tradicional que parece reducirse a los laboristas y a la socialdemocracia, o incluso algunos usos terminolgicos discutibles como ciencia de la felicidad, pero es igual, es totalmente secundario, pelillos a la mar. Nada de ello quita un pice de valor e inters a este trabajo. Si la historia ha terminado, seala Hamilton, hay que reiniciarla, pues la sociedad posterior al crecimiento es la fase de la historia situada ms all del capitalismo consumista (p. 21). Vale la pena, pues, leer El fetiche, vale la pena reflexionar de nuevo sobre los numerosos temas que El fetiche sugiere, propone y desarrolla y, sobre todo, vale la pena empezar a vivir, y ayudar a vivir, en la lnea que El fetiche defiende muy razonablemente y con pasin no ocultada.

Lnea, adems, coincidente en parte, slo en parte, con lo que exponen los diversos autores de la revista Silence en Objetivo decrecimiento. Silence, ecologa, alternativas y no violencia, es una revista publicada en Lyon desde 1982, con ms de 280 nmeros publicados, que puede consultarse en www.revuesilence.net y que se ha convertido en punto de referencia del pensamiento radical, humanista y solidario no slo en Francia sino incluso en Italia. Objetivo decrecimiento es una versin abreviada de un libro ms extenso, Objectif dcroissance, publicado en Francia, Lyon, en 2003. En la contraportada se seala la idea central defendida: frente a la idea compartida, se dice, por todos los polticos, sean de derechas o de izquierdas, de que hay que seguir creciendo a toda costa, se apuesta aqu por la reduccin planificada del crecimiento econmico de los pases ricos, ese 20% de la poblacin mundial que consume el 80% de los recursos. Crecer, desarrollarse si se prefiere, pasa por decrecer, como mnimo en los pases enriquecidos. Parece imposible, inconsistente, acaso irracional pero Racionalmente, sin embargo, a los pases ricos no les queda ms remedio que reducir su produccin y su consumo a fin de decrecer (p. 11).

Vincent Cheynet, uno de los coordinadores de la revista Casseurs de pub y miembro de la Asociacin colo, seala en la presentacin y en el primer artculo del volumen, algunas de las ideas centrales del movimiento:

1. La crisis ecolgica ha revelado el callejn sin salida, poltico, cultural, filosfico, en el que ha cado nuestra civilizacin.

2. La guerra que libran nuestras sociedades contra la Tierra es el reflejo de la guerra que libran los pases ricos contra su conciencia.

3. Nuestro mundo est condicionado por la ideologa consumista y, segn Cheynet, est prisionero de una fe ciega en la ciencia, buscando una respuesta que no contradiga su ansia de crecimiento exponencial de objetos y servicios.

4. El concepto de desarrollo sostenible respondi inicialmente a esa finalidad pero el trmino, seala Cheynet, ha de volver a su lugar natural: al de los tpicos trillados.

5. Las soluciones tcnicas son importantes pero deben ser acomodadas a nuestras opciones democrticas. Su propuesta pasa por el decrecimiento sostenible y convivencial que nos permite engaarnos: Nos impone mirar de frente la realidad y existir en todas nuestras dimensiones para tener la capacidad de afrontar lo real y tratar los problemas (p. 9).

6. Se defiende aqu una economa saludable, es decir, un modelo econmico que, como poco, no recorra al capital natural, que viva de rentas, una humanidad que viva slo de las rentas de la naturaleza, el nico objetivo que podemos plantearnos, tanto desde un punto de vista moral como cientfico.

El volumen incorpora artculos diversos que van desde una biografa de Georgescu-Roegen de Jacques Grinevald hasta una llamada al decrecimiento convivencial de Serge Latouche, pasando por un trabajo de Willem Hoogendijk, miembro de la Plataforma europea de campesinos crticos y por un, en mi opinin, magnifico ensayo de Denys Cheynet sobre el papel del automvil en nuestras sociedades industrializadas. El ltimo texto incorporado en el Manifiesto de The Ecologist contra la desestabilizacin climtica de la Tierra.

Acaso el comentario crtico que podra apuntarse tiene que ver con el tipo de encuesta que Denys y Vincent Cheynet (pp. 179-183) incorporan al volumen. Hay en ella, creo, algunas aristas sectarias que podan evitarse. No est claro, en contra de lo que apuntan (y puntan) sus autores, que las respuestas triviales antes sus sesgadas preguntas sean A y B y que la nica va transitable sea la C. Como suele ocurrir con la vida y con el sentido de la vida (nada ms humano, seala Cheynet, precisamente que la bsqueda de ese sentido), los matices son necesarios y algunas de sus preguntas y muchas de sus respuestas permiten esas matizaciones, como tambin lo exigen algunas generalizaciones que descalifican, por ejemplo, a todos los polticos. Por otra parte, algunos desarrollos espiritualistas no siempre son muy convincentes.

Sea como sea, no hay ninguna prdida de valor, no hay ninguna duda que el crecimiento, supuestamente sostenible o sin serlo, en muchas de sus variantes, no slo es injusto, no slo es antisocialista, no slo es antiecolgico, sino que, como sealan los miembros de Silence, es simple y llanamente un disparate antropolgico (aunque no slo).


Salvador Lpez Arnal


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