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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-03-2007

Contra el prstamo de pago en biblioteca que pretende imponer la Unin Europea
Por la lectura

Jos Luis Sampedro
noalprestamodepago


Cuando yo era un muchacho, en la Espaa de 1931, viva en Aranjuez un Maestro Nacional llamado D. Justo G. Escudero Lezamit. A punto de jubilarse, acuda a la escuela incluso los sbados por la maana aunque no tena clases porque all, en un despachito que le haban cedido, atenda su biblioteca circulante. Era suya porque la haba creado l solo, con libros donados por amigos, instituciones y padres de alumnos. Sus clientes ramos jvenes y adultos, hombres y mujeres a quienes slo cobraba cincuenta cntimos al mes por prestar a cada cual un libro a la semana. All descubr a Dickens y a Baroja, le a Salgari y a Karl May.

Muchos aos despus hice una visita a un bibliotequita de un pueblo madrileo. No pareca haber sido muy frecuentada, pero se haba hecho cargo recientemente una joven titulada quien haba ideado crear un rincn exclusivo para los nios con un trozo de moqueta para sentarlos. Al principio las madres acogieron la idea con simpata porque les serva de guardera. Tras recoger a sus hijos en el colegio los dejaban all un rato mientras terminaban de hacer sus compras, pero cuando regresaban a por ellos, no era raro que los nios, intrigados por el final, pidieran quedarse un ratito ms hasta terminar el cuento que estaban leyendo. Durante la espera, las madres curioseaban, cogan algn libro, lo hojeaban y veces tambin ellas quedaban prendadas. Tiempo despus me enter de que la experiencia haba dado sus frutos: algunas lectoras eran mujeres que nunca haban ledo antes de que una simple moqueta en manos de una joven bibliotecaria les descubriera otros mundos.

Y an ms aos despus descubr otro prodigio en un gran hospital de Valencia. La biblioteca de atencin al paciente, con la que mitigan las largas esperas y angustias tanto de familiares como de los propios enfermos fue creada por iniciativa y voluntarismo de una empleada. Con un carrito del supermercado cargado de libros donados, pasendose por las distintas plantas, con largas peregrinaciones y luchas con la administracin intentando convencer a burcratas y mdicos no siempre abiertos a otras consideraciones, de que el conocimiento y el placer que proporciona la lectura puede contribuir a la curacin, al cabo de los aos ha logrado dotar al hospital y sus usuarios de una biblioteca con un servicio de prstamos y unas actividades que le han valido, adems del prestigio y admiracin de cuantos hemos pasado por ah, un premio del gremio de libreros en reconocimiento a su labor en favor del libro.

Evoco ahora estos tres de entre los muchos ejemplos de tesn bibliotecario, al enterarme de que resurge la amenaza del prstamo de pago. Se pretende obligar a las bibliotecas a pagar 20 cntimos por cada libro prestado en concepto de canon para resarcir eso dicen- a los autores del desgaste del prstamo. Me quedo confuso y no entiendo nada.

En la vida corriente el que paga una suma es porque:

a) obtiene algo a cambio

b) es objeto de una sancin.

Y yo me pregunto: qu obtiene una biblioteca pblica, una vez pagada la adquisicin del libro para prestarlo? O es que debe ser multada por cumplir con su misin, que es precisamente sa, la de prestar libros y fomentar la lectura?

Por otro lado, qu se les desgasta a los autores en la operacin? Acaso dejaron de cobrar por el libro vendido? Se les leer menos por ser lecturas prestadas? Vendern menos o les servir de publicidad el prstamo como cuando una fbrica regala muestras de sus productos?

Pero, sobre todo: Se quiere fomentar la lectura? Europa prefiere autores ms ricos pero menos ledos? No entiendo a esa Europa mercantil.

Personalmente prefiero que me lean y soy yo quien se siente deudor con la labor bibliotecaria en la difusin de mi obra. Spanlo quienes, sin preguntarme, pretenden defender mis intereses de autor cargndose a las bibliotecas. He firmado en contra de esa medida en diferentes ocasiones y me uno nuevamente a la campaa.

NO AL PRSTAMO DE PAGO EN BIBLIOTECAS!



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