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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-03-2007

Intervencin en la Conferencia Internacional por la Abolicin de las Bases Militares Extranjeras
Estadsticas de la muerte cotidiana

Javier Couso Permuy
alainet.org


Mi hermano Jos fue asesinado el 8 de abril de 2003 en una operacin que la Tercera Divisin de Infantera del Ejrcito de los Estados Unidos, desarroll contra las sedes de las cadenas de televisin Al Jazzera y Abu Dhabi, y contra el Hotel Palestina, donde se alojaba la prensa internacional. Es decir, contra la totalidad de la prensa que el Pentgono no controlaba en Bagdad. [1]

Fuera de los anlisis acerca del porqu de la agresin a Iraq, est el hecho incontestable de un proyecto de dominacin estratgica de la zona, por medio de bases permanentes, similares a las que tienen ya instaladas en, por lo menos, nueve pases del rea.

Las bases militares extranjeras en cualquier pas del mundo, juegan una baza fundamental en el diseo del control mundial de las grandes potencias, siendo un apndice adelantado, por medio del cual, extienden su amenaza blica a cualquier lugar del orbe. A mi juicio, suponen una renuncia a la soberana nacional, al ceder partes del propio territorio para que sirvan como cabeza de puente desde donde lanzar ataques militares si llega el caso, adems de ser centros de conspiracin interna contra cualquier proceso de cambio social, que pueda amenazar sus intereses econmicos, tal y como hemos visto tantas veces.

Una de las bazas que debemos jugar para luchar contra los instrumentos de las polticas de dominacin, es desvelar a las poblaciones de los pases donde hay bases militares forneas, los efectos reales de las agresiones militares que, desde estas instalaciones, se lanzan diariamente, tratando de pasar por encima de la intencin que tienen los grandes medios de comunicacin de reducir la vida a fras cifras que no mueven a nada.

Hoy por hoy tenemos una cuenta permanente de vctimas que suponen una estadstica de la muerte cotidiana. Se nos presentan como un bombardeo de cmputos diseados para pasar desapercibidos por la repeticin continua que acaba esterilizando las conciencias. Uno de los rasgos de esta poltica de ocultacin, es la falta de anlisis de los hechos que los motivan, que acaban por parecer desagradables efectos de una epidemia y no lo que son en realidad, vctimas ocasionadas por las guerras, el hambre o el subdesarrollo. Lo que tratan y acaban consiguiendo es que nos parezcan producidos por efectos anormales de la naturaleza, y no como expresin final y extrema de un sistema mundial de dominacin. Al final, somos vctimas de un hurto de la verdad camuflada en un velo de normalidad, que reduce la vida a nmeros que ya no hacen dao, al ser insertos en el recuento de la sociedad de la estadstica.

He aqu un par de ejemplos de censos que ataen a ejrcitos que mantienen bases en el extranjero, muchas de ellas instaladas bajo ocupacin militar:

*Informe sobre la mortalidad en el Iraq ocupado, realizado por la Escuela Bloomer de Salud Pblica de la Universidad Johns Hopkins de Baltimore y la Facultad de Medicina de la Universidad al-Mustansiriya de Bagdad. Los datos eran tan claros que resultaban y resultan espeluznantes. Segn este estudio cientfico, han muerto en Iraq entre marzo de 2003 y julio de 2006 a consecuencia directa de la ocupacin 654.965 personas, 600 al da, el 2,5% de la poblacin. Y estos datos son al fin y al cabo cifras contenidas pues suponen el valor medio de una horquilla que podra llegar hasta las 950.000 victimas. [2]

*Informe sobre las muertes en Palestina realizado por la organizacin de Derechos Humanos BTselem, dnde se puede leer que el ejrcito israel mat en el ao 2006 a 660 palestinos. [3]

Estos son slo dos muestras de registros de la muerte que debemos leer y trasmitir sin olvidar que detrs de cada cifra annima y aparentemente irreal hay una vida.

Cuando pienso en Jos, pienso en cuestiones normales, acontecimientos cotidianos como sonrer, charlar, preparar un caf, tomar una cerveza, comentar un problema, discutir, estar de acuerdo, disentir, veranear, celebrar, llamarse por telfono..sucesos ordinarios que hacen que la vida sea vida, una corriente que discurre como un ro desde el nacimiento hasta la muerte. Esos son detalles de los que no nos damos cuenta hasta que desaparecen bruscamente; son, al fin, la esencia de la existencia.

Y es lo mismo para las 654.965 sonrisas, charlas o amores que se han extinguido en Iraq, para los 660 desayunos, celebraciones o susurros que ya no estn en Palestina o para los cientos de miles de paseos, visitas, cuitas, perdones o gritos que ya no vern ms amaneceres en cualquier lugar de la tierra donde estos ejrcitos imperiales actan. Podramos seguir relatando casos sucedidos a lo largo y ancho del mundo, pero he querido centrarme en el rea donde fue asesinado mi hermano y trasladar al papel lo que tanto mi familia como yo sentimos. Lo que se esconde tras esas cifras. Lo que ocultan tras los decorados construidos con nmeros.

Entender esto, saber que nuestro familiar fue asesinado en medio de una de las mltiples agresiones en la zona, que sus sonrisas, sus palabras, sus besos o sus abrazos son los mismos que los de Hassam, Imn, Houmad o Nawfal fue lo que nos hizo abandonar el luto llorado en la intimidad de nuestra casa, para salir a exigir justicia, no solo para nuestra sonrisa sino para las de los dems.

Es as, trasladndolo a la realidad cotidiana, imaginando cmo sera soportar un da a da con miles de vecinos o familiares asesinados en nuestras ciudades, como podemos romper con la lgica de quien quiere nmeros en vez de vidas, cifras en vez de sonrisas y realidades modeladas para pasar de puntillas ante este genocidio permanente.

Notas: [1]: http://www.josecouso.info [2]: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=39504 [3]: http://www.tlaxcala.es/pp.asp?reference=1825&lg=es





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