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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-03-2007

La ley del silencio sobre la bomba israel

Bruno Guigue
Oumma

Traducido para Rebelin por Caty R.


En el conflicto sobre la cuestin de Cachemira en 1988, la India y Pakistn se lanzaron a una escalada vertiginosa, ofreciendo al mundo el espectculo terrorfico de sus ensayos nucleares. Esta confrontacin, no obstante, enfrentaba a dos potencias atmicas a las que el temor recproco impeda totalmente pasar a la accin. La crisis indo-pakistan proporcion entonces una nueva ilustracin del equilibrio del terror: el miedo a la segura destruccin mutua hace entrar en razn a ambos protagonistas.

En cambio la "crisis nuclear iran" se inscribe en una configuracin totalmente asimtrica. Opone un Estado no nuclear a la superpotencia planetaria, aliada, por aadidura, con la principal fuerza militar de Oriente Prximo. Acusada de querer fabricarla, la Repblica islmica no posee el arma nuclear. Estados Unidos es, con mucho, la primera potencia nuclear mundial y la nica que la ha utilizado. En cuanto al Estado de Israel, posee armas atmicas y se niega a reconocerlo aunque es evidente que nadie lo ignora.

La "ley del silencio" sobre la bomba israel forma parte de una estrategia de comunicacin en la que el Estado hebreo es experto. nico estado nuclearizado de Oriente Prximo, Israel goza de un privilegio al que no piensa renunciar: tiene derecho a poseer la bomba con la condicin de no jactarse de ello. El falso lapsus de Ehoud Olmert en diciembre de 2006 no contraviene la regla de esta "ambigedad" que el "padre de la bomba israel", Simon Peres, adopt hace mucho tiempo.

Al aadir Israel a la lista de los estados oficialmente nuclearizados, Ehoud Olmert enviaba una clara seal a los enemigos del Estado hebreo y al publicar inmediatamente despus un ments mantena la ficcin de una bomba israel oficialmente inexistente. La duplicidad israel mata dos pjaros de un tiro: ejerce un efecto disuasorio ya que la bomba existe, sin exponerse a que lo fulmine la comunidad internacional ya que, naturalmente, no existe.

De ah, sin duda, el aspecto surrealista del debate sobre la crisis nuclear en Oriente Prximo: una bomba puramente virtual provoca sudores fros (Irn) y un arsenal colosal, pero oficialmente inexistente, no suscita ninguna inquietud (Israel). De ah tambin, sin duda, el carcter casi humorstico, por supuesto involuntario, de ciertos comentarios.

As Le Monde, en su editorial del 13 de diciembre de 2006, se indigna con las declaraciones de Ehoud Olmert. Pero no, por cierto, para lamentar la existencia de la bomba israel mientras Oriente Prximo est preso de las tensiones ms agudas, sino para reprochar a Israel, ingenuamente, haber hecho esta confesin en el momento ms inoportuno: "Esta confesin en forma de lapsus no poda caer en peor momento. La comunidad internacional intenta desde hace ms de tres aos desanimar a Irn de que utilice su programa nuclear civil para dotarse de la bomba atmica".

Nada asombroso a fin de cuentas, la poltica del doble rasero tambin se aplica en materia nuclear. Revestido de irrealidad por el discurso oficial y despojado de cualquier control internacional, el programa nuclear israel goza de una complicidad occidental a toda prueba. Sin hablar de Estados Unidos, principal proveedor de armas del Estado hebreo, los grandes pases europeos tambin se pueden considerar "totalmente objetivos" en el reglamento de la "crisis nuclear iran". Para negociar con la Repblica islmica, Francia, Alemania y Gran Bretaa fueron enviadas a Tehern, iniciando un proceso que desemboc en la resolucin 1737 y en el ultimtum de la ONU que exige a Irn la interrupcin del enriquecimiento del uranio.

Francia? Francia entreg al Estado de Israel las claves de la tecnologa nuclear a finales de los aos cincuenta. Alemania? Alemania vendi al Estado hebreo los submarinos de tipo Delfn que actualmente equipa con las ojivas nucleares. Gran Bretaa? Es la ayudante activa de Estados Unidos en Iraq, donde tiene 20.000 soldados ubicados en el sur, cerca de la frontera iran. Una mediacin extraa, a decir verdad, fue confiada as a tres potencias occidentales que han tomado un partido que no es un secreto para nadie.

Cuando la comunidad internacional se inquieta por los riesgos de proliferacin, la historia de la bomba israel proporciona sin embargo un ejemplo notable. David Ben Gourion, fundador del Estado hebreo, so con la opcin nuclear desde la primera guerra rabe-israel. El comit para la energa atmica se cre 1952 y contrat prospecciones mineras en el desierto de Neguev. Al revelarse stas infructuosas, Israel acab por comprarle mineral de uranio a Surfrica. Pero el principal colaborador de Israel fue Francia.

Un acuerdo secreto con el socialista Guy Mollet en 1956 permiti al Estado hebreo dominar la tecnologa nuclear. La central de Dimona se construy, a partir de 1958, con la ayuda de tcnicos franceses. Unidos en la lucha contra el nacionalismo rabe, Francia e Israel sellaron, con este pacto nuclear, una alianza cuya calamitosa expedicin al canal de Suez fue el principal hecho de armas. Nasser sali polticamente victorioso, aureolado por su resistencia a la agresin de las potencias colonialistas. Pero la alianza franco-israel sobrevivi hasta las revisiones desgarradoras que le impuso el general de Gaulle en la guerra de junio de 1967.

Cuando tom el relevo de la alianza francesa a finales de los aos 60, Estados Unidos no fue menos cooperador. Deseoso de limitar la proliferacin, el presidente Kennedy critic a los israeles sobre todo por esconderle la verdad. Su sucesor se esforz por forjar un compromiso tan favorable como posible para el Estado judo. Segn el acuerdo entre Lyndon Johnson y Golda Meir, no se debera ejercer ninguna presin sobre Israel para hacerle firmar el Tratado de No Proliferacin. A cambio, Israel deba cultivar la ambigedad sobre la realidad de su arsenal nuclear. Resumiendo, una complaciente derogacin de la ley internacional a cambio de un escrupuloso respeto de la ley del silencio.

Fruto de una proliferacin organizada a sabiendas, el programa nuclear israel pudo as prosperar al amparo de una connivencia occidental nunca desmentida. Beneficiaria de un estatuto exorbitante del derecho comn, la bomba israel se cierne como una espada de Damocles sobre Oriente Prximo. Segn las estimaciones ms corrientes, Israel poseera de 200 a 400 cabezas nucleares, que representan una fuerza de impacto equivalente a varios miles de veces Hiroshima. Para lanzarlas, el ejrcito israel dispone hasta la saciedad de vectores areos (300 cazas F-16), balsticos (50 misiles Jeric-2) y navales (3 submarinos Delfn).

Los dirigentes israeles niegan oficialmente la existencia de este arsenal. Pero paradjicamente no tienen reparos en mencionar su posible utilizacin. En su edicin del 7 de enero, el Sunday Times revel que el ejrcito israel habra puesto a punto un plan de destruccin de las instalaciones iranes de enriquecimiento de uranio por medio de un ataque areo que utilizara el arma nuclear tctica. Citando fuentes militares israeles, obviamente annimas, el peridico indica que dos escuadrillas de la aviacin israel se estn preparando para esta misin efectuando vuelos de entrenamiento hasta Gibraltar. Pero sobre todo, precisa el semanario britnico, la opcin del arma nuclear tctica habra sido claramente defendida por el Estado mayor israel, que temera la ineficacia de las bombas convencionales contra instalaciones subterrneas y bien protegidas.

Es difcil ver en estas revelaciones slo simples elucubraciones periodsticas. No hay que entender ms bien un mensaje dirigido al buen entendedor por las "filtraciones" que no son tales? Probablemente. Porque lo esencial para Israel, es imbuir poco a poco la idea de un ataque nuclear preventivo contra un estado considerado extremadamente peligroso, calificado como "amenaza multidimensional" por la administracin Bush y que figura en primera fila de la demonologa occidental. Por otra parte, el plan israel que sugiere el Sunday Times se parece mucho al que habra contemplado Estados Unidos si creemos las revelaciones del New Yorker de abril de 2006.

Durante el bombardeo israel a Siria en octubre de 2003, Ariel Sharon declar que "Israel golpeara a sus enemigos en cualquier lugar y con cualquier medio". Como se demostr en la "guerra de los 33 das" contra Lbano, la mentalidad de los dirigentes israeles apenas ha cambiado. Y pecaramos de ingenuos si creysemos que Israel es moralmente incapaz de un ataque nuclear preventivo contra Irn, sobre todo cuando ste ltimo parece a punto de conseguir la bomba atmica y adems presenta su propia cabeza sobre una bandeja multiplicando las provocaciones verbales contra el Estado hebreo.

El objetivo principal de la disuasin nuclear es evitar la guerra. Pero adems hace falta dotarla de una adecuada doctrina de empleo. Con la "disuasin del dbil al fuerte", el general de Gaulle forj una doctrina que prohibe cualquier ataque preventivo, con ms razn sobre un estado no nuclearizado. Al aplicar a la estrategia nuclear la doctrina israel de la guerra preventiva, la administracin Bush, en cambio, vol por los aires el concepto de disuasin. Sustituyendo una doctrina ofensiva por una doctrina defensiva, la nueva estrategia estadounidense suprime la diferencia entre estado de guerra y estado de paz.

Estamos inmersos en una amenaza planetaria y permanente, as que hay que poder golpear el primero, por todas partes y con todos los medios. Esta doctrina, adoptada hoy por la administracin Bush, fue antes la del Estado de Israel en su confrontacin con el mundo rabe. No vacil en lanzar su aviacin sobre Egipto, Siria, Lbano, Jordania, Iraq y Tnez, sin hablar de los territorios palestinos que utiliza constantemente como blanco. La historia militar israel, con la ofensiva area de junio de 1967 contra Egipto y Siria proporciona, por otra parte, el arquetipo de la guerra preventiva. Esta estrategia siempre ha sido rentable. Por qu no ponerla en prctica, maana, contra la Repblica de los mullahs?

La utilizacin del arma nuclear como primera opcin, obviamente, no plantea ninguna objecin metafsica en estas dos democracias ejemplares que son Estados Unidos e Israel. La humanidad est clasificada de antemano en dos categoras (los buenos y los malos) y la eleccin de las armas responde nicamente a criterios de eficacia. Para Estados Unidos basta con consultar la "Nuclear Posture Review" (nueva postura nuclear N. de T.), que resumi en enero de 2002 la nueva doctrina estratgica estadounidense: ah el arma nuclear se trivializa y se convierte en un arma como otra cualquiera, susceptible de ser utilizada a su antojo por el presidente, de forma ofensiva o defensiva.

Agitada sin descanso contra el rgimen de los mullahs, esta amenaza militar ha tenido como efecto principal dar un acelern al programa nuclear iran. Tehern aprendi la leccin de la experiencia iraqu: una nacin rebelde al orden neoimperial que cambi el riesgo del ataque nuclear por la ciberntica militar estadounidense ordenada de una ocupacin de larga duracin por la soldadesca occidental, al precio de un caos destructor y el pillaje de sus recursos. A todas luces, la nica forma de escapar de una suerte tan funesta es adquirir lo ms pronto posible las armas de destruccin masiva capaces de ejercer un efecto por lo menos disuasorio.

Si el rgimen iran hubiese pensado en algn momento renunciar a toda ambicin nuclear, no hay duda de que la poltica estadounidense le hubiera hecho cambiar de opinin rpidamente. Sin duda hay que ver ah el principal dao colateral de la estrategia neoconservadora: al querer plegar a otros a su voluntad, los fuerza a hacer exactamente lo contrario de lo que pretende. A semejanza de la amenaza sovitica en la Europa en los aos 50, el belicismo estadounidense confiere hoy un prestigio indito a la estrategia de disuasin del dbil al fuerte. Paradoja histrica que no carece de sabor: una de las primeras decisiones de la Repblica islmica fue la interrupcin del programa nuclear del Sha.

Animado por Estados Unidos, de quien era el aliado regional, el monarca iran firm, a partir de 1973, jugosos contratos con Francia y Alemania para la construccin de centrales nucleares. Como contrapartida Irn participaba econmicamente en el proyecto Eurodif. Antes de la cada del rgimen la oposicin denunci esta poltica, que juzgaban onerosa e intil para un pas rico en hidrocarburos. El programa fue suspendido por Chapour Bakhtiar en enero de 1979, decisin que confirm inmediatamente despus Mehdi Bazargan, el primer jefe de gobierno de la Repblica islmica.

Pero la sangrienta guerra Irn-Iraq cambi la perspectiva. Solo ante el agresor iraqu, el rgimen iran midi su propia debilidad frente a una coalicin internacional que se solidarizaba con Sadam Husein. La participacin indirecta de las potencias occidentales, las entregas masivas de armas qumicas a Iraq y la destruccin en pleno vuelo de un airbs civil iran por un caza estadounidense hicieron darse cuenta a Irn que slo poda contar consigo mismo. Y es sin duda durante esa guerra despiadada (1980-1988) cuando la idea del paraguas nuclear acab por imponerse entre la elite dirigente.

Las exigencias de la "realpolitik" coincidieron, adems, con el fervor nacionalista. El dominio nacional sobre las fuentes de energa no es una cuestin banal para los iranes. Mosaddeq, Primer ministro desde 1951 hasta 1953, convirti la soberana iran sobre los recursos petroleros en un principio intangible. Fue destituido por un golpe de Estado militar instigado por CIA. A su vez, los actuales dirigentes de la Repblica islmica ven en el dominio de la tecnologa nuclear un atributo fundamental de la soberana y una fuente de orgullo nacional.

Suponiendo que vea la luz, el arma nuclear iran ejercer evidentemente una funcin defensiva. Aunque haga esfuerzos titnicos, el rgimen iran no tiene capacidad para construir un arsenal capaz de rivalizar con los colosales depsitos de artilugios que poseen sus adversarios. En el mejor de los casos adquirira bastantes armas para disuadir a quien quiera agredirlo, pero nunca bastantes para pasar a la ofensiva. En sus controvertidas declaraciones a la prensa internacional, el presidente de la Repblica francesa no dijo otra cosa: "Yo dira que no ser tan peligroso por el hecho de tener una bomba nuclear, tal vez la segunda un poco ms tarde... bueno, esto no es muy peligroso. Lo que s es peligroso es la proliferacin. Quiero decir que si Irn prosigue su camino y domina totalmente la tcnica electronuclear, el peligro no est en la bomba que va a obtener y que no le servir para nada" (Le Monde, 1 de febrero de 2007).

En efecto, lo que constituye el verdadero peligro es la proliferacin. Particularmente porque tres pases que no han firmado el TNP, de forma totalmente ilegal, gozan del beneplcito de las potencias occidentales: Israel, India y Pakistn. Tres pases geogrficamente prximos a Irn y cuya capacidad de blandir la amenaza nuclear en caso de crisis grave no ofrece ninguna duda. Aadida al superarmamento nuclear estadounidense, esta poltica de proliferacin selectiva ha desacreditado totalmente al TNP. No es sorprendente que para velar por el equilibrio regional, Irn procure conseguir a su vez un instrumento tan codiciado del poder estatal.

Suponiendo que poseyeran un miniarsenal nuclear, los dirigentes iranes seran ms peligrosos para la paz mundial que los de Israel? Hay que tener muchos prejuicios para ver en la Repblica islmica slo una guarida de iluminados que flirtean con el Apocalipsis. Irn es una potencia que no ha sido ofensiva desde hace siglos, la inmensidad de su territorio montaoso y su diversidad etnocultural le aseguraban profundidad estratgica y brillo regional. Por qu iba a lanzar una amenaza nuclear? Quiz para "borrar a Israel del mapa"?

Todo el mundo sabe que las diatribas del presidente Ahmadinejad evocan la destruccin de la entidad sionista y no un nuevo genocidio, incluso aunque las ambigedades de la conferencia de Tehern mantuvieron la confusin. En el fondo, los dirigentes iranes suean con la supresin de Israel como Estados Unidos, durante la guerra fra, soaba con el hundimiento de la URSS. Y adems la retrica antisionista no es unnime en Tehern, donde los partidarios del ex presidente Mohamad Khatami no esconden sus crticas contra la direccin actual.

Una teocracia fantica el rgimen iran? No es un mullah, sin embargo, quien declar que "nuestro Estado es el nico que se comunica directamente con dios", como dijo Effi Eitam, ex ministro israel y jefe del Partido Nacional Religioso. Por no hablar de las obsesiones mesinicas de la administracin Bush y su tendencia a dividir el mundo segn las categoras binarias del catecismo evanglico. Irn libra poco a poco su duelo de "Gran Satans", pero Estados Unidos explota contra "el Eje del Mal".

Entre Israel que prepara abiertamente una guerra nuclear preventiva, e Irn que quiere dotarse de un arsenal disuasorio, dejaremos que cada uno juzgue los peligros que realmente amenazan la paz mundial. Por ms que las potencias occidentales sigan presuponiendo negras intenciones a Irn y dando su bendicin al Estado hebreo, los hechos son testarudos: Los misiles estn en Israel y los blancos en Tehern. Ya que fijara un lmite objetivo a las ambiciones israeles, la nuclearizacin de Irn presentara una inmensa ventaja: pondra fin a un desequilibrio del terror que, en el punto en que se encuentra hoy, hace planear el espectro de la guerra

Texto original en francs: http://oumma.com/spip.php?article2358

Bruno Guigue (Touluse 1962) es titulado en geopoltica por lENA, ensayista, colaborador habitual de Oumma.com y autor de los siguientes libros: Aux origines du conflict isralo-arabe, LEconomia solidaire, Faut-ilbrler lenine?, Proche-Orient : la guerre des mots y Les raisons de lesclavage, todos publicados por Ed. LHarmattan.

Caty R. pertenece a los colectivos de Rebelin , Tlaxcala y Cubadebate . Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, la traductora y la fuente.





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