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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-03-2007

No al canon del prstamo bibliotecario que pretende imponer la Unin Europea
Una aberracin

Joaqun M Aguirre
Especulo


Vamos de mal en peor. A este paso van a conseguir que se odie hasta el Canon de Pachebel. El triunfo del canon es, sobre todo, la muerte de la ciudadana. No somos europeos; somos otra cosa, no se sabe muy bien qu. La imagen que me viene a la mente es la de ser una trucha europea en una piscifactora (tambin) europea: echan el cubo y nos sacan a unos cuantos. Me niego a considerar que esto sea la idea de Europa, que esta sea la Europa de la que se nos ha hablado, la Europa de la que debemos estar orgullosos. Y, sobre todo, me niego porque cada da voy sintiendo que pinto menos y que pinta menos lo que nos importaba cuando desebamos ser europeos.

Ahora, de nuevo en nombre de Europa, se mata otra buena idea europea: la idea de la extensin de la cultura, los ideales de la Ilustracin. Es una barbaridad de tal calibre que solo puede ser llamada, eso, barbaridad, la invasin de los nuevos atilas de cuello blanco. Y se hace de nuevo, insisto, en nombre de Europa. Recuerden: quien siembre vientos, recoger tempestades.

Como profesor universitario, siempre he prestado libros a mis alumnos. Lo consideraba como una extensin de mi trabajo, como una forma de realizar mejor la tarea de formar. No entraba en mis obligaciones, pero lo haca porque sencillamente me senta bien al hacerlo. Me senta bien al haber conseguido que unos alumnos se interesaran por un libro y, si yo dispona de l, por qu no dejrselo? No saba que era un delincuente.

Como autor, nada me produce ms satisfaccin que llegar a la biblioteca de mi Facultad y hacer donacin de un ejemplar de lo que he escrito para que pueda leerlo quien quiera y la biblioteca no tenga que desembolsar nada. No saba que era un delincuente

Como persona, como tantos otros, he tratado de que los amigos disfrutaran con libros que yo haba ledo y disfrutado. En muchas ocasiones, se los dejaba. Nada une ms que compartir las cosas que nos gustan. Tampoco saba que era un delincuente

Y, s, me sealan con el dedo, para mi verguenza, aquellos creyentes en que todo es mercado de nuevo la Europa de los mercaderes; en que la gratuidad, el prstamo, etc. no son ms que enfermedades romnticas; que no estn los tiempos para lindeces de este tipo. Nuestros polticos nos dicen que no es culpa de ellos, que qu se le va a hacer, que el mercado es el mercado, que quien manda, manda..., en fin, que ya se lo han dejado dicho en un post-it a un eurodiputado que va este fin de semana para all...

Pero, con todo, hay algo que no entiendo: cmo es posible que estas cosas no se arreglen votando? Por qu ser que, cuando los ciudadanos pierden, las cosas nunca pueden ser de otra manera...? Pobre Cultura.




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