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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-03-2007

Patriarcalismo, paternidad y literatura

Andrs Lund Medina


I. "Padre nuestro que ests en el cielo..."

Una vieja y conocida oracin empieza rezando as: "Padre nuestro que ests en el cielo..." Una visin moderna percibe en esas palabras la imagen del Padre proyectada como un Dios nico y omnipotente, el reflejo transparente de una sociedad patriarcal en la que rige un Padre-Dios o un Dios-Padre -representacin imaginaria que nos indica el paso de los antiguos matriarcados a un tambin milenario patriarcado, es decir: a una civilizacin caracterizada por el dominio del Padre sobre la mujer y los hijos. El investigador Pepe Rodrguez demostr en un libro, Dios naci mujer, lo que afirma en su subttulo: "La invencin del concepto de Dios y la sumisin de la mujer, dos historias paralelas." En un largo proceso histrico las deidades femeninas primigenias fueron reemplazadas por Dioses dominantes hasta imponerse (en los judos, luego en los musulmanes y en los cristianos, en sus diversas corrientes: catlicos, protestantes, etc.) un nico Dios-Padre -y la relacin privilegiada con l todava la disputan, incluso con las armas, sus supuestos hijos favoritos. Pepe Rodrguez afirma que el "Dios-Padre" que domina en las actuales religiones monotestas "no es ms que una transformacin relativamente reciente del primer concepto de deidad creadora/controladora que, tal como demuestran miles de hallazgos arqueolgicos, fue, obviamente, femenina! Quin, sino una hembra, de cualquier especie, est capacitada para poder crear, para dar vida, mediante la fecundacin y el parto? Quin, sino la mujer, cuida de su prole y se encarga de abastecer las necesidades bsicas de su entorno inmediato?" Las cualidades femeninas de generacin y proteccin nutricia se proyectaron en una Diosa primigenia y superior "durante un perodo que fue desde c. 30000 a.C. hasta c. 3000 a.C,, momento a partir del cual, de forma progresiva aunque irregular, comenz a imponerse la tipologa especfica del dios masculino que acabar apropindose de las cualidades generadoras y protectoras de la diosa, relegando a sta al papel de madre -virgen, en algunos casos-, esposa, hermana y/o amante del dios varn." Pepe Rodrguez cuenta lo que l llama un "golpe de estado del dios contra la diosa", historia que revela tambin la dinmica histrica "que llev a la mujer a ser subyugada en todos sus aspectos por el varn. La mujer y la Diosa fueron perdiendo su autonoma, importancia y poder prcticamente al mismo tiempo, vctimas de un mundo cambiante en el que los hombres se hicieron con el control de los medios de produccin, de guerra y de cultura, convirtindose, por tanto, en detentadores nicos y guardianes de la propiedad privada, la paternidad, el pensamiento y, en suma, del mismsimo derecho a la vida." La paternidad, como dominio, se volvi cultura patriarcal que redise los mitos y dioses a su imagen y semejanza. El Dios-Padre rein sobre su rebao y el Padre sobre su mujer y sus hijos, que se volvieron su "famulus", es decir, sus sirvientes domsticos (origen y significado etimolgico del trmino "familia" y "fmula").

II. Paternidad como patriarcalismo

Para la filsofa mexicana Graciela Hierro, el patriarcado, como poder del padre sobre la familia, se impone por la fuerza muscular, pero se refuerza por la familia monogmica, por el poder econmico y poltico del hombre, y por una educacin que tiende a conservar la hegemona masculina y la subordinacin femenina, socializando a las nias de modo que inhiban su autonoma y promoviendo la satisfaccin vicaria: a travs del hombre o de los hijos; reforzando, adems, el papel de madre sumisa y encargada de las labores domsticas. Se impone, de esta manera, una jerarqua en donde el hombre es el jefe (promoviendo el modelo de fuerza, inteligencia, eficacia) y la mujer es la subordinada (con su estereotipo de dbil, tonta y torpe). La sociedad patriarcal, entonces, discrimina a las mujeres (en lo laboral, social, cultural) e impone una doble moral, ms libre para los hombres y ms opresiva para las mujeres (tica Feminista). Para esta filsofa mexicana, lo que caracteriza existencialmente la condicin de la mujer bajo el patriarcado es su "ser para otro", que se manifiesta como: 1) su inferiorizacin ante los hombres, reduciendo su existencia a su papel social de "madre" como "ser para otro" (Padre, hijos), incapaz fuera del hogar, que niega su "ser para s" y no alcanza su plena condicin humana; 2) su control sexual que suprime el impulso sexual femenino y su capacidad orgsmica; y 3) su uso social como madre que cra a los hijos, objeto sexual de los hombres, servidora domstica, etc. Durante milenios, mitos y ritos, normas y costumbres, pensamientos y teoras naturalizan esta situacin: el poder del Padre y la inferiorizacin de la mujer -durante miles de aos se oculta esta vertiente oscura y trgica que atraviesa la historia de la humanidad; no slo eso, tambin se inventan cuentos para satanizar a la mujer. Una historia muy conocida, contada al inicio de un libro sagrado, culpabiliza a la mujer de la prdida del Edn. Dios-Padre crea al Hombre y a la Mujer, les ofrece el Edn pero les prohibe tomar el fruto del rbol de la Sabidura del Bien y del Mal. Ese fruto se llama actualmente conciencia moral y es imprescindible para crecer y orientarse en el mundo por uno mismo; tal parece que Dios-Padre quera unos humanos que fueran como nios inmaduros por siempre para que lo obedecieran, sin conciencia, eternamente. Sin embargo, la serpiente convence a la mujer, le dice que si toman el fruto prohibido sabrn por s mismos qu es lo bueno y lo malo, y "seris como dioses". Eva quera volver independiente de Dios-Padre al ser humano? En todo caso, convence a Adn de que tambin tome el fruto. Cuando Dios los descubre, Adn le echa la culpa a Eva e incluso al propio Dios: "La mujer que pusiste a mi lado me dio del rbol y com." Tal vez por eso, el castigo a la Mujer es ms grande: "A la mujer le dijo: 'Multiplicar tus sufrimientos en los embarazos y dars a luz a tus hijos con dolor. Siempre te har falta un hombre, y l te dominar'." De acuerdo a este relato, el dominio del Hombre sobre la Mujer tiene un origen divino y es eterno.

Los griegos tambin tienen su leyenda negra sobre la Mujer; la cuenta Hesodo en "Los Trabajos y los Das." Por cierto, la historia tambin tiene que ver con un castigo que impone el Dios dominante, Zeus ("el Padre de los hombres y de los Dioses", le llama Hesodo), por el intento fallido de los hombres por independizarse de los Dioses, en este caso ayudados por Prometeo, quien rob el fuego sagrado para drselo a ellos. Cuando Zeus se da cuenta del engao de Prometeo, lo amenaza con hacerlo desdichado y castigar a los hombres; as le dice: "A causa de ese fuego, les enviar un mal del que quedarn encantados, y abrazarn su propio azote." Y de inmediato orden la creacin de la Mujer bella, con dones como "el spero deseo", la impudicia y un nimo falaz, mentiras, halagos y perfidias, para "que se convirtiera en dao de los hombres." As surge Pandora, quien es regalada a Epimeteo, el hermano de Prometeo. "Y aquella mujer, levantando la tapa de un gran vaso que tena en sus manos, esparci sobre los hombres las miserias horribles."

A partir de entonces, los humanos sufren "el rudo trabajo", "enfermedades crueles", miseria y muerte. Si el Mito la vuelve un mal contra el hombre, la filosofa la inferioriza. En la Etica nicomaquea, el ms grande de los filsofos griegos, Aristteles, plantea que la amistad (phila) virtuosa slo es posible entre hombres, ya que la dik (justicia) y la isonoma (igualdad) tienen su mbito en la polis (poltica), de la que estn excluida las mujeres por no ser -segn Aristteles- enteramente racionales. El espacio propio y exclusivo de las mujeres es el oikos (el hogar), pero an ah el hombre, por estar mejor dotado racionalmente, es el jefe, quien introduce la virtud que hace del oikos un cosmos (orden). Entre hombre y mujer puede haber una phila que busque el placer, pero -segn Aristteles- nunca ser igualitaria y virtuosa. En su Etica a Nicmaco incluye la amistad del hombre hacia la mujer entre las formas de amistad "fundadas en la superioridad, como la del padre hacia el hijo, y en general la del mayor hacia el ms joven... y la de todo gobernante hacia el gobernado". Estas relaciones, tienen como caracterstica comn que sus miembros "no obtienen lo mismo el uno del otro ni deben pretenderlo"; en ellas "el afecto debe ser tambin proporcional, de modo que el que es mejor (el hombre) reciba ms afecto que profesa, y lo mismo el ms til." Aristteles compara el gobierno del marido sobre la mujer con el rgimen aristocrtico (de los mejores), "puesto que el marido manda conforme su dignidad y en aquello en que debe mandar (.). Cuando el marido se enseorea de todo, su gobierno se convierte en una oligarqua, porque lo ejerce contra los merecimientos y no en tanto en cuanto l es superior. Algunas veces gobiernan las casas las mujeres, cuando son herederas; esta autoridad no esta fundada, por lo tanto, en la excelencia de ellas, sino en la riqueza y el poder como en las oligarquas". En otra obra suya Aristteles afirma que a las mujeres corresponde ser vergonzosas, piadosas (por sus corazones tiernos y blandos) y obsequiosas porque "son de gracioso y consolativo servicio."

En la Edad Media los Padres de la Iglesia, San Agustn entre ellos, inferiorizan a la mujer al relacionarla con lo sensual pecaminoso, sacralizan al Padre y naturalizan una cultura patriarcal. El escritor Jostein Gaarder, en su novela epistolar Vita brevis, cuestiona el papel de San Agustn en el origen de la moral catlica cristiana imaginando una larga carta de Floria Emilia, la amante y madre de su hijo, al Santo. En ese milenio medieval se instituy una moral heternoma, contradictoria e imposible, que al mismo tiempo que negaba nuestra terrenalidad (deseos, placeres y existencia en este mundo) slo promova la culpa, la hipocresa o la represin neurtica. Se conden al "amor propio" (San Agustn) como fuente del mal, valorando slo el amor a la divinidad; cuando mucho se lleg a plantear el "amor al prjimo" abstracto e indiscriminado, como gape capaz de comunidad, solidaridad y caridad -la phila virtuosa que planteaba Santo Toms. Pero con la mayor tranquilidad e insensibilidad habla Toms del "uso de las cosas imprescindibles, como la mujer, que es necesaria para la conservacin de la especie, o como el alimento o la bebida". "La mujer ha sido creada para ayudar al hombre, pero slo en la procreacin..., pues para cualquier otra cosa el hombre tendra en otro hombre mejor ayuda que en la mujer". El "material humano" femenino fue especialmente despreciado por los monjes y los telogos. As se expresaba San Jernimo, al que se podra nombrar patrn de los enemigos de la mujer: "La mujer es la puerta del diablo, el camino de la maldad, el aguijn del escorpin y, en realidad, cosa de mucho peligro".

-El Mito culpabiliza a las mujeres, el Pensamiento las inferioriza, la Religin las sataniza y la Poltica las excluye -dnde, entonces, se devuelve a la mujer su dignidad y se cuestiona al patriarcalismo?

-En el arte, como conciencia que se desprende del Mito y del Rito para develar lo oculto, lo soterrado, lo silenciado. Eso ya lo hacen algunas de las mujeres que aparecen en las Tragedias griegas (Medea, Las Troyanas y Antgona). Pero el arte griego autnomo, crtico, develador, es una creacin excepcional que desaparece en la Historia... Hasta que reaparece el arte libre y el pensamiento crtico, el patriarcalismo es cuestionado, se reivindica a la mujer y la paternidad separada del dominio se abre como posibilidad.

III. Arte como desocultamiento y crtica

Aquellos que escribieron los Mitos que ocultan el fondo trgico y opresivo de la vida humana slo quieren transmitir Dogmas revelados; el escritor-artista no es el escriba de la Revelacin y rechaza toda ocultacin; si escribe no es para atenuar, esconder, consolar o edificar, sino para perforar los velos de la realidad instituida, para desocultar la opresin y el fondo trgico de la existencia humana.

Despus de casi diez siglos, resurge en Europa occidental el arte y el pensamiento libre, renacen as los escritores crticos: Cervantes, Rabelais, Montaigne, Shakespeare... Todos ellos destruyen los sentidos impuestos y crean nuevas significaciones. El arte crtica al mundo establecido y desoculta su fondo oscuro. Octavio Paz lo ha dicho claramente: "la crtica de Occidente fue obra de sus poetas, novelistas y filsofos." Con todo, la crtica al patriarcalismo no fue inmediata ni abierta en la Literatura: pese a la crtica, se mantenan como positivos los smbolos de lo masculino y como negativos los adscritos a lo femenino; a los hombres se les daba movimiento, honor, seguridad, subjetividad, mientras que a las mujeres se les otorgaban sensaciones relativas a lo catico y lo estanco; la mujer entra en esta literatura con la invencin del amor para volverse objeto de devocin, meta o escollo para los hombres, tema dejado de lado por la literatura filosfica ilustrada del siglo XVIII; en el siglo XIX, en la literatura que va de Goethe a Tolstoi, vuelve el tema del amor como una emocin comn a mujeres y hombres, representando sus quebrantos (Madame Bovary o Ana Karenina) y una existencia determinada por la comparacin con la libertad del hombre.

De fines del siglo XIX a fines del siglo XX, seala Francesca Gargallo (en "La idea de s en la literatura de mujeres en Amrica Latina") "las mujeres empezaron a escribir como mujeres, a mirarse, a nombrarse, a explayar con ardor sus posiciones vitales, siempre polticas, a sentir la injusticia a travs de su cuerpo, que se convirti as en un cuerpo con una creciente presencia." Y refiere las "ensoaciones liberadoras de la inglesa Virginia Wolf", "las descripciones de la francesa Colette", el "periodismo narrativo de la argentina Stella Caloni", "la sequedad nerviosa e intensa de Clarice Lispector (Brasil), la introspeccin de Elsa Morante (Italia) y de Mara Luisa Puga (Mxico), el estallido verbal de Margarite Duras (Francia), la denuncia irnica de Rosario Castellanos (Mxico), la toma de posesin de la historia de Elena Garro (Mxico), la antropologa narrativa de Marvel Moreno (Colombia)". Esta va de autodescubrimiento y desocultacin culmina con la primera elaboracin feminista y antipatriarcal del siglo XX que hace la escritora y filsofa Simone de Beuvoir en El Segundo Sexo.

Sin embargo, con los poderes de la literatura, y desde la perspectiva del hijo aplastado por la figura del Padre, Kafka cuestiona y desoculta el patriarcalismo con una pequea y genial obra literaria: La metamorfosis. Si la nunca enviada Carta al Padre es un abierto testimonio de opresin patriarcal, La Metamorfosis es su expresin y transfiguracin literaria: Qu representa ese insecto monstruoso que despierta en el seno familiar? Qu desea cuestionar del orden real? Se ha debatido mucho sobre el carcter del insecto en el que se convirti Gregorio Samsa (es una cucaracha o un escarabajo?), aunque cabe hacer notar que, para Kafka, la idea del insecto est relacionada, en primera instancia, con su padre: en la famosa Carta al padre admite que "luchamos los unos contra los otros", pero le reclama a su padre el que desarrolle lo que denomina el "combate del parsito", que pica y chupa la sangre. En una conversacin con un amigo, Kafka refiri la indiscrecin de "narrar historias de chinches" de la propia familia. Todo parece indicar que el insecto que chupa la sangre, una especie de chinche, es el Padre (dominante, autoritario, violento), lo que aparentemente da pie a las interpretaciones psicoanalticas. No obstante, es el hijo el que se vuelve insecto (que incluso es perseguido y daado severamente por el padre) y el Padre que cuestiona Kafka es mucho ms que su propio progenitor. T.W.Adorno, en un iluminador ensayo sobre Kafka ("Apuntes sobre Kafka", en Crtica cultural y sociedad, pp.131-173), seala que toda la obra de Kafka es "una reaccin al poder ilimitado" y agrega lo siguiente: "Benjamin ha llamado parasitario a ese poder, el poder de los colricos patriarcas; consume la vida sobre la que pesa. Pero el momento parasitario queda curiosamente desplazado. El que se vuelve chinche es Gregor Samsa, y no su padre... "(p.149)

Desde la Mujer y desde el Hijo, el arte libre y el pensamiento crtico han cuestionado esa Paternidad resuelta en Patriarcalismo, apuntando a otra Paternidad no Patriarcal, impulsada ya por la prctica feminista.

Graciela Hierro planteaba, por ejemplo, revalorar la doble tarea femenina: la maternal y la laboral, pero siempre y cuando los hombres tambin se dediquen a las labores maternales y domsticas, para que as hombres y mujeres se desarrollen integralmente. Se trata, entonces, de promover una nueva maternidad, valorada dentro del contexto productivo y cultural, pero tambin resignificada como un valioso y humanizador proyecto humano que requiere, para no ser injusta, una revaloracin de la paternidad en el mismo sentido; se necesita, dice, hombres maternales y mujeres paternales. Cuando ello ocurra, tal vez la Literatura crtica guardar silencio sobre este tema para que una paternidad ms humana se muestre en la vida.



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