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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-03-2004

Rebelin entrevista en exclusiva a Iroel Snchez, presidente del Instituto Cubano del Libro y del Comit Organizador de la XIII Feria Internacional del Libro de La Habana
"Para nosotros la alternativa al consumismo est en el conocimiento, est en la cultura"

Santiago Alba
Rebelin


1. Una demostracin lateral de la singularidad de Cuba es el hecho de que todos damos por supuesto que en una entrevista con el presidente del Instituto Cubano del Libro se va a hablar inevitablemente, no de libros, sino de poltica. En algn sentido, esta suposicin ilumina ya negativamente la posicin de Cuba en la opinin pblica internacional; porque indica que su gobierno -al contrario que el acendrado estadounidense o el intachable espaol- aparece siempre bajo sospecha, cada pregunta dirigida a sus dirigentes entraa un acta de acusacin y yo mismo tengo la sensacin, al comenzar este cuestionario, de que usted va a tener que defenderse de algo. Sin duda, esta politizacin extensiva y suspicaz constituye un agravio comparativo. Pero al mismo tiempo, me parece, tiene la ventaja de una revelacin que erosiona hacia atrs la pretendida "neutralidad" de la "cultura" en los pases capitalistas. Que haya un sitio en el mundo donde no se puede hablar de libros sin hablar de poltica quiere decir que en realidad en el resto del mundo se oculta o se sublima esta relacin. La pretendida "neutralidad" de la gestin gubernamental en Europa contribuye sobre todo a normalizar y naturalizar las relaciones capitalistas de mercado, lo que se refleja en el uso mismo del trmino "poltica": que las "democracias" capitalistas tengan una "poltica fiscal", una "poltica editorial", una "poltica exterior", una "poltica cultural" induce la ilusin de que lo que no tienen es una "poltica" -sino una panoplia de tcnicas ms o menos eficaces. Por eso, quiero empezar invirtiendo la direccin de las sospechas para hacerle una pregunta de carcter ms bien terico y general: cul es a su juicio el papel "poltico" que desempea hoy la "cultura" en el seno de las economas llamadas -eufemsticamente- de libre mercado? Qu preguntas habra que hacerle al hipottico director del Instituto Europeo o del Instituto Estadounidense del Libro?

El capitalismo convierte en mercanca todo lo que toca y la cultura no es una excepcin. De manera que la cultura desempea en las sociedades de "libre mercado" un rol poltico fundamental, que es convertir a los ciudadanos en consumidores, tan interesados en sus posibilidades de consumo que se olvidan por completo de la poltica, excepto el da de las elecciones. Pero en los ltimos aos su papel como legitimadora del sistema se ha fortalecido, reproduciendo y difundiendo sus valores, a la vez que existe cada vez menos espacio para la crtica a lo "salvaje" del capitalismo, algo que durante mucho tiempo constituy parte de su rol legitimador.

En esa lgica, en la que todo es susceptible de ser vendido y comprado, incluso el arte debe ser concebido en funcin de maximizar sus posibilidades en ese mercado. Se ha dicho que hoy la televisin asume el papel que en el feudalismo tena la iglesia, sin embargo se ha venido produciendo un proceso de televisionizacin (si existiera la palabra) de la produccin artstica, que es an ms evidente en las industrias culturales (el cine, el libro, la msica, ...).

Me pregunto cuntos dirigentes polticos de los Estados Unidos y la Unin Europea estn realmente interesados en revertir ese proceso de frivolizacin e idiotizacin masivas que va imponindose en el seno de sus sociedades, y por extensin en muchas otras partes del mundo. Nosotros vimos con gran esperanza el nacimiento de la Unin Europea como una alternativa no slo econmica, sino tambin cultural. Aunque no soy conocedor de sus estructuras ni de sus programas, no percibo que una poltica pblica para el libro est en su agenda. Lo que prevalece es la retirada del estado del mbito pblico, incluyendo la enseanza. Las editoriales privadas, es decir, las editoriales, se disputan la educacin como mercado, desaparecen las pequeas y medianas libreras, y una gran parte de los libros se escriben para los estantes de los supermercados, proponindonos cmo ser ms eficaces en los negocios o regalando una buena historia para acompaar la espera en el aeropuerto o en el tren. A pesar de que cualquier cosa se considera lectura, se lee cada vez menos.

Interesa al gobierno norteamericano cambiar eso, interesa a los gobiernos europeos? Creo que s, que interesa intervenir, slo para anular aquellas pocas cosas que an impiden que el capital gane ms. Alguien pudiera alegar que los polticos no leen, de lo cual es un ejemplo insigne el actual inquilino de la Casa Blanca, pero an contando con polticos cultos, los ha habido, podramos preguntarnos si las clases dominantes prefieren tener lectores o consumidores. Qu es mejor para su democracia de partidos-empresas que venden la poltica por televisin como si se tratara de un cosmtico? Los nios, que segn nos cuentan las primeras planas de los peridicos espaoles, asaltan los mercados disfrazados de Harry Potter -disfraz que antes fueron inducidos a comprar, al igual que el DVD, los juegos de vdeo e infinidad de etcteras- en busca de la ltima edicin de la saga por 23 euros, no estarn listos para aplaudir maana las invasiones imperiales en nombre de la libertad, al igual que los polticos europeos de hoy, o harn algo por los 860 millones de analfabetos que existen en el mundo, o por los ms de mil millones que nunca han hablado por telfono, o por los 2 mil millones que viven sin electricidad?

Preguntara si es cierto, como ha dicho Andrs Sorel, que existen temas innombrables en la prensa y las editoriales, por ejemplo en Espaa. S que la pequea editorial Hiru publica a un gran autor como Alfonso Sastre. Pero por qu sus libros desaparecen sin una sola resea en esa prensa donde cada da se nos habla de premios y autores de los que maana no se acuerda nadie? Les pedira a los hipotticos responsables que escucharan a personas como Eva Forest o Constantino Brtolo hablar sobre la libertad de expresin que el mercado les permite y que hicieran algo para que los excelentes catlogos que han producido llegaran a todas partes y se comentaran en los grandes medios de prensa, los que tantas muestras de intolerancia, incultura y manipulacin, cuando se habla de libros, nos brindan a diario.

Frances Stonor Saunders, autora de La CIA y la Guerra Fra Cultural, se ha preguntado por el Ministerio de Cultura de los Estados Unidos, para responderse que ese papel est reservado a la CIA. Parecera exagerada si esta afirmacin no estuviera respaldada por la enorme y minuciosa investigacin que ha realizado. Ojal que los institutos del libro en Europa y Estados Unidos existan algn da y se planteen mejores preguntas que las que se me pueden ocurrir a m. Sin embargo, la gran interrogante es por qu no han existido ni existen, all donde hay ms dinero y recursos para difundir el libro y la lectura.

2. Contra el pas ms poderoso de la tierra, el ms armado, el que cuenta con los servicios secretos ms opacos, mejor financiados y peor controlados de la tierra, el que ms veces ha bombardeado, desestabilizado o invadido otras naciones en el ltimo siglo, el que ms golpes de Estado ha organizado y ms veces ha vetado resoluciones de las NNUU (que, huelga decirlo, no es la amenazadora Cuba), pueden resultar ridculas las veleidades "persecutorias" de la izquierda anti- imperialista. Pero hay que recordar que las "teoras conspiratorias" de la historia han sido siempre propias de la derecha y que la "conspiracin judeo-masnica" de los fascismos europeos tuvo su prolongacin en la obsesin anti-comunista de la post-guerra mundial y hoy en esa nebulosa subcutnea a la que dice combatir la Guerra contra el Terror. Los mismos que se burlan de los que ven por todas partes la mano de la CIA estn de acuerdo en que Jos Bov, ETA, los pacifistas de Answer, el EZLN, los movimientos antiglobalizacin, Al-Qaida, Evo Morales, Chvez y, por supuesto, Fidel Castro conspiran todos juntos - en una ominosa red bien trabada- para amenazar el "orden civilizado". La CIA, por desgracia, existe. La monumental obra de Frances Stonor Saunders, que usted ha citado con frecuencia en los ltimos meses, demuestra un grado tal de penetracin durante los aos de la Guerra Fra -a la espera, en efecto, de acceder a documentos ms recientes- que uno acaba sospechando incluso de s mismo. Objetivamente y cualquiera que sea nuestra opinin sobre Cuba, hay que admitir que ningn otro pas ha sufrido un acoso semejante por parte de EEUU: militar, econmico, poltico y tambin cultural. El ejemplo ms reciente que se me ocurre es el comunicado del pasado 15 de enero en el que la USAID (Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional) informaba sobre su propsito de favorecer "una transicin pacfica a la democracia" en Cuba destinando 26 millones de dlares a ONGs y "periodistas independientes" de la isla -"mercenarios independientes" es un brillante tropo literario. En estas condiciones, que hayan pasado 45 aos desde la Revolucin podra calificarse de milagro si eso no fuese subestimar los esfuerzos que lo han hecho posible; que hayan pasado 45 aos, al mismo tiempo, da a la Revolucin una apariencia de estabilidad que engaa tal vez no slo a sus crticos sino tambin a sus propios dirigentes. La contradiccin que quiero sealar es la de que por parte del gobierno cubano se insiste en que Cuba vive "un estado de guerra permanente" -lo que justificara, por ejemplo, las condenas a muerte de abril del ao pasado- y al mismo tiempo se insiste tambin en que la vida cultural y literaria de la isla es completamente "normal", en el sentido de que es completamente "libre". Cmo explica usted esta contradiccin? Cmo explica usted el exilio en estos aos de tantos falsos intelectuales y de algunos verdaderos? En una sociedad en "un estado de guerra permanente", cul debe ser el papel de un escritor que quiera ser algo ms que un propagandista de la Revolucin?

Para empezar por el final, no creo que quienes hacen literatura hoy en Cuba se encuentren ante el dilema de ser algo ms que propagandistas de la Revolucin. La mejor "propaganda" que pueden hacer es la libertad con que escriben y crean en nuestro pas. Los intelectuales cubanos ven en la obra cultural de la Revolucin la garanta de una libertad creadora que saben imposible bajo el capitalismo, y mucho ms bajo el de factura yanqui-miamense con que se ha diseado en Washington el futuro para una Cuba post-revolucionaria, que sin duda alguna barrera, entre muchas cosas, con el pblico masivo para el arte y la literatura fomentado en los ltimos 45 aos. Ese pblico es un privilegio para cualquier creador, en un mundo donde el libro es un artculo de lujo y el ejercicio del pensamiento est reservado a minoras.

Esto no excluye las contradicciones generadas por el hecho de plantearnos una transformacin social de enorme magnitud, en condiciones de tercer mundo y adems bloqueados y agredidos por la potencia ms poderosa de la historia. La supervivencia de la Revolucin en las difciles condiciones de la dcada del 90, despus de la desaparicin de la Unin Sovitica y el campo socialista europeo, slo puede explicarse por el apoyo popular con que ha contado y la cultura poltica del pueblo cubano, junto a la conduccin del liderazgo histrico encabezado por Fidel.

Hemos formado cientos de miles, millones, de personas con capacidades para pensar por s mismas y asumir crticamente la realidad, a la vez que se ha estimulado el potencial creador de cada individuo. Si hasta fines del pasado siglo esto era as, los programas educativos y culturales emprendidos en los ltimos cuatro aos han multiplicado las posibilidades de formacin universitaria, el acceso a la informacin y al conocimiento. Las contradicciones que esto genera slo pueden resolverse con la ms amplia democratizacin y participacin popular e involucrando en las decisiones de poltica cultural al mayor nmero posible de personas de talento.

Las crisis, por lo general, implican represiones o restricciones a la libertad creadora. Lo hemos visto en Estados Unidos despus del 11 de Septiembre. Aqu ha ocurrido a la inversa, en medio de los aos 90 creci esa libertad creadora y se ampli la participacin de los intelectuales en las instituciones. Se ha profundizado la interaccin de los escritores con la sociedad, no como una relacin marginal, sino que la obra crtica, experimental, no slo se publica, sino que llega a ms de 300 libreras de todo el pas y, por supuesto, a las bibliotecas. No se trata slo de que seamos tolerantes, hay una diferencia entre la tolerancia y la participacin, que es esencial en la vida cultural cubana.

Igual ocurre cuando publicamos la obra de un escritor cubano que reside fuera del pas: circula nacionalmente, se incluye en los catlogos de las bibliotecas pblicas. La palabra "exilio" presupone una beligerancia poltica que es minoritaria entre los cubanos que residen en el exterior, incluso en los Estados Unidos, y que no caracteriza tampoco a gran parte de los intelectuales emigrados.

El tema migratorio ha sido y es muy manipulado por la retrica anticubana, pero habra que comenzar por decir que a pesar de ser la emigracin cubana la nica favorecida y alentada por las leyes y la propaganda norteamericanas, dista de ser proporcionalmente la mayor de Amrica Latina, adems de que hay muchos intelectuales latinoamericanos que residen fuera de sus pases sin que eso implique tantas etiquetas y tanta difusin. Contra Cuba se ha creado una industria de la conversin o reconversin, con una intencin claramente politizada, que estimula publicaciones, premios, apariciones en la prensa, en funcin de los ataques a su pas de origen. Lo asombroso es, a pesar de todo esto, la cantidad de escritores e intelectuales que nos visitan, publican sus libros en nuestras editoriales, escriben en nuestras revistas, sin sumarse al negocio de la gritera anticubana.

Nuestra poltica cultural incluye la aspiracin de una relacin normal con esa emigracin, la misma que desea Cuba como pas. Si no es todo lo normal que deseamos es por la guerra desatada desde el territorio donde reside la mayora de esa emigracin contra nosotros. En medio de esa situacin se continan dando pasos hacia la normalidad, mientras el gobierno norteamericano obstaculiza cada vez ms las posibilidades para que sus ciudadanos se relacionen con Cuba.

3. Abundar en el mismo tema para contentar a los que consideran que un dirigente cubano tiene siempre que defenderse de algo y para tratar de aclarar con usted mis propias ambigedades. Los logros de la Revolucin son indudables en casi todos los terrenos: educacin, sanidad, investigacin, bienestar social, hasta el punto de que en algunos de estos indicadores Cuba est por encima de los EEUU. Pero resta saber si todas estas conquistas eran posibles, hubiesen sido posibles, sin ceder a la necesidad de anteponer el trabajo colectivo a la exploracin creativa individual. Ya en 1966 Lisandro Otero, secretario entonces de la Unin de Escritores de Cuba, escriba: "el conformismo, el consentimiento y el uso de la libertad para aceptar la revolucin son las actitudes del escritor revolucionario". Siendo un pequeo intelectual del Estado espaol, me resulta fcil distinguir entre el "apoyo incondicional" a Cuba y "la aprobacin condicionada" de las sucesivas medidas de su gobierno y sentirme as, al mismo tiempo, muy revolucionario y muy crtico. No s, en cambio, si esta diferencia se ha podido hacer dentro de la isla, si desde muy pronto -frente al asedio estadounidense- no hubo que escoger entre ser revolucionario o crtico. Desde fuera puedo decir que esta obra vala la pena; la mayor parte de los cubanos tambin lo considera as, pero da la sensacin, en cualquier caso, de que el socialismo cubano slo poda resistir 45 aos -no obstante el bloqueo y los propios errores- aceptando resignadamente una divisin del trabajo un poco desasosegante y plagada de contradicciones: sostn intelectual desde el exterior, trabajo militante en el interior. Le parece a usted correcta esta descripcin?

No me parece correcto separar la crtica de la condicin de revolucionario. Negaramos a Fidel, al Che, o al mismo Marx. Ms bien una cosa presupone la otra. Busqu lo que creo es la versin original de la cita que haces de Lisandro Otero, que est en "Literatura y Revolucin", artculo firmado en abril de 1966, donde l dice:

"La rebelda es un excelente motor para la creatividad pero no es el nico. Y hay que determinar si es el ms legtimo (y no el ms cmodo), dentro de una sociedad revolucionaria. Para un escritor es ms difcil consentir que rechazar. Es muy fcil confundir la comprensin con el conformismo. Es muy difcil usar la libertad para aceptar."

Por otra parte, no creo que ningn escritor cubano se identifique con esa "divisin del trabajo" que mencionas, ms cercana al llamado realismo socialista que a nuestra vida cultural. Si lees lo que se escribe y publica hoy en Cuba, vers que dista mucho de ser una literatura edulcorada que evada las contradicciones y la crtica y que apueste por el conformismo. La crtica, nacida de la angustia del creador y de su afn de participacin en la sociedad, es consustancial a la literatura; otra cosa es cuando se busca complacer al mercado o al estereotipo en que determinadas editoriales y la gran prensa quieren convertirnos.

4. Har de otro modo la pregunta. En una entrevista que usted concedi hace un mes al Junge Welt, Ute Evers citaba la famosa frase del compaero Fidel: "Dentro de la Revolucin, todo; fuera de la Revolucin, nada", una frase de 1960 que el propio Fidel ha matizado luego muchas veces y que se inscribe en un discurso del que usted reproduce un pasaje ms largo y muy elocuente ("todos esos artistas e intelectuales que no son genuinamente revolucionarios" deben tener "oportunidad y libertad para expresarse dentro de la revolucin"). Pero la propia contundencia lapidaria de esta frase me sirve para plantear de un modo claro y provocativo la cuestin. En Espaa, Aznar dice algo as como "dentro de la Constitucin, todo; fuera de la Constitucin, nada" y cierra peridicos, ilegaliza partidos y tortura detenidos. Los lmites de la Constitucin espaola, lo sabemos, son la economa de mercado y la unidad territorial del Estado espaol. Los intelectuales somos, al parecer, bastante ms tolerantes con los gobiernos cuando se trata de defender el capital neocolonialista espaol e impedir el derecho a la autodeterminacin de los pueblos que cuando se trata de defender el socialismo, la justicia y la independencia nacional. Pero dejemos eso. A lo largo de los ltimos 45 aos, los lmites de la Revolucin han ido modificndose con arreglo a las mayores o menores presiones del exterior y -digmoslo tambin- segn la mayor o menor esclerotizacin de las instituciones; usted mismo admite, por ejemplo, que durante los "aos grises" (1971-1976) se "soslayaron algunas de las bases martianas y fidelistas de la poltica cultural de la Revolucin". Cules son hoy por hoy los lmites de la Revolucin? Quin los dicta?

Fidel dice "contra" y no "fuera" de la Revolucin, es un error comn al citarlo, pero que plantea una diferencia esencial; antes afirma que slo debemos renunciar a aquellos que "sean incorregiblemente reaccionarios, incorregiblemente contrarrevolucionarios", lo que presupone un afn incluyente -"incorregiblemente"- que se aparta de cualquier exclusin dogmtica.

En las condiciones histricas de Cuba, en que la contrarrevolucin no es ni ha sido nunca independiente -ni cuando menos autnoma- de los intereses norteamericanos, sino una creacin ciento por ciento del gobierno estadounidense, el lmite estara en servir a ese gobierno y a sus acciones para exterminar para siempre el proyecto de nacin independiente que Cuba ha construido a lo largo de su historia. No hay dictado de lmites, sino participacin en las decisiones de poltica y en las instituciones, y ah creo est la clave contra la esclerotizacin de esas instituciones, lo que ha permitido el consenso y la unidad con que cuenta hoy la Revolucin entre los creadores. La Revolucin ha sido adems un proceso de aprendizaje colectivo y su permanencia se explica tambin por su capacidad rectificadora, por el sentido de la justicia que ha sembrado en los cubanos. La gente no permite una mentira, no permite una manipulacin, es cada vez ms culta y exigente, y eso lo ha creado la Revolucin. Eso, entre los escritores, entre los intelectuales, genera confianza y una relacin libre, madura, con las instituciones.

5. En el plano estrictamente literario, la especialista estadounidense Jean Franco (en un libro interesante de reciente publicacin, Decadencia y cada de la ciudad letrada. La literatura latinoamericana durante la guerra fra) insiste en que "lo que evidentemente qued cerrado durante las primeras dcadas de la Revolucin cubana fue toda creencia en que la avant-garde y la vanguardia revolucionaria pudieran compartir el mismo terreno", divorcio que se ejemplifica, a veces trgicamente, en las figuras de Virgilio Piera, Herberto Padilla, Severo Sarduy o Reinaldo Arenas (o el propio Lezama Lima). Militante feminista, Jean Franco atribuye este choque menos a una intolerancia poltica que a una intolerancia cultural basada en un modelo dominante de sexualidad masculina y heroica (se queja tambin de la escasa contribucin cultural de las mujeres a la Revolucin). Tras los llamados "aos grises" y saliendo ya poco a poco del "perodo especial", Cuba ha hecho grandes esfuerzos por revitalizar y promocionar la creacin literaria, recuperando incluso en los ltimos aos a algunos buenos autores de la "dispora", como Lydia Cabrera, Gastn Baquero, Enrique Labrador o Eugenio Florit, cuya obra -si no me equivoco- se ha presentado en la reciente Feria del Libro. Cree usted que se ha resuelto el conflicto entre literatura y revolucin? Y el conflicto entre sexualidad y revolucin?

La literatura trabaja con las contradicciones y con los conflictos de la realidad. Tambin la Revolucin, como transformacin radical de la realidad, es generadora de nuevos conflictos que requieren de maduracin para ser resueltos. No se le puede exigir a la Revolucin que resuelva en cinco o diez aos lo que siglos de discriminacin, prejuicios y herencias culturales colocaron en su arrancada. Cada caso que mencionas tiene sus propios matices, que extenderan an ms mis respuestas. Pero te aseguro que hoy no existe ningn autor excluido de una editorial cubana por razones que tengan que ver con su orientacin sexual o la presencia de ella en su obra. No he ledo el libro de Jean Franco, del que he escuchado opiniones positivas. Sin embargo puedo decirte que en la creacin literaria no hay antagonismo entre la prctica cultural y la sexualidad; se publican y premian libros y artculos que abordan desprejuiciadamente esas temticas. En cuanto a la obra de las mujeres, hay en los ltimos aos un auge de la literatura escrita por mujeres: ha aparecido una generacin formada por muy talentosas narradoras, que no slo ocupan espacio en los principales concursos y en las editoriales del pas, sino que han trado nuevas vivencias y enfoques a la literatura cubana.

Existe un texto de Jon Hillson, motivado por el gran negocio que la industria hollywoodense hizo con una pelcula llena de manipulaciones, basada en el libro Antes que anochezca de Reynaldo Arenas. El trabajo de Hillson es el ms documentado que he ledo sobre el tema de la relacin entre la sexualidad y la cultura en Cuba despus de 1959. A partir de la pelcula, traza una historia muy bien fundamentada sobre ese tema, sin obviar las contradicciones y con mucha objetividad.

Entre los escritores emigrados que mencionas como publicados en Cuba hay slo fallecidos, pero como te deca antes, hay muchos autores vivos publicados tambin, tanto en revistas y antologas, como en libros, obras suyas. Es un trabajo que comenz en los aos ochenta y que suma cientos de textos publicados; incluso Severo Sarduy, Lydia Cabrera y Gastn Baquero vivan cuando su obra comenz a divulgarse aqu.

6. Enlazado con el problema de la sexualidad, quisiera reflexionar con usted acerca de una cuestin que me preocupa personalmente desde hace algunos aos. El llamado "perodo especial", a partir de principios de los 90, vio surgir por primera vez en Cuba desde 1959, a causa del aislamiento econmico y de las contradictorias medidas tomadas para neutralizarlo, una nueva forma de prostitucin muy peculiar conocida como "jineterismo", que ha convertido a la isla en uno de los destinos privilegiados del llamado "turismo sexual" europeo. Flores desechables, un excelente librito publicado en 1996 por la Editorial Abril -de la que, si no me equivoco, era ya usted el director- en el que la periodista Rosa Miriam Elizalde rene artculos escritos para Juventud Rebelde, hace una aproximacin valiente y nada dogmtica a un fenmeno que, como ella misma declara, se utiliza propagandsticamente para "demostrar el debilitamiento o inviabilidad" del sistema socialista cubano. Los mviles personales que llevan al jineterismo nada tienen que ver con los de esa protitucin clsica que explota a 300.000 menores en EEUU sino con la voluntad, ms bien, "de ganar sin demasiado esfuerzo fsico lo que sustentara sus modelos de felicidad: una moneda de alto poder adquisitivo en el bolsillo, ropa y zapatos de moda, joyas, cosmticos, comidas, artculos electrodomsticos, paseos, estancias en hoteles y playas, y en no desdeable medida, la posibilidad de casarse con un extranjero e irse del pas". El librito de Elizalde demuestra que en Cuba pueden abordarse con completa libertad las cuestiones ms espinosas y las ms comprometedoras para la Revolucin, pero deja en pie toda la tragedia del problema. Yo mismo, a principios de los 90, tuve ocasin de hacer una pequea encuesta entre jineteros y jineteras de La Habana que paradjicamente me afirm en la necesidad de apoyar incondicionalmente la Revolucin cubana, pero que me dej una impresin muy dolorosa: la de una generacin muy joven -limitada geogrfica y numricamente, pero no desdeable- que demostraba una preocupante indiferencia por el destino colectivo del pas y un impermeable desprecio por la cultura. Que "la prostitucin actual", al contrario de la que exista en tiempos de Batista, "no sea mayoritariamente una estrategia desesperada de supervivencia sino ms bien un reflejo del resquebrajamiento de valores espirituales a nivel social" (segn las palabras de Rosa Miriam) da bien la medida de todos los peligros que se fermentan en la presente coyuntura; peligros que hay que relacionar con la pregunta que se haca en 1997 Ambrosio Fornet acerca de "si a consecuencia de esta crisis, la tica consciente de la austeridad y la solidaridad ceder ante las tentaciones de una sociedad de consumo y el melanclico encanto del escepticismo y la frivolidad". A lo que aade: "Ser posible evitar una pirueta grotesca por medio de la cual comunista se convierta en consumista y la esperanza de mejorar y desarrollar el proyecto revolucionario se frustre definitivamente?". En definitiva, de qu manera cree usted que puede combatirse la "aculturacin" rampante asociada a la necesidad de resistir en condiciones dictadas desde el exterior? Qu puede hacerse desde el Instituto que usted dirige para luchar contra la "mercantilizacin de las mentes" implcita en el jineterismo? Cmo puede recuperarse para la Revolucin este sector de la juventud habanera?

Tu pregunta es claramente sociolgica. Creo que la respuesta debe contar tambin con las transformaciones sociales, educativas y culturales que se vienen produciendo en Cuba desde el ao 2000, con las que se intenta colocar la cultura en el centro de las expectativas de la poblacin y en especial de los jvenes. Para nosotros la alternativa al consumismo est en el conocimiento, en la realizacin personal mediante la cultura. La trampa en que cayeron los pases de Europa del Este fue tratar de competir con el capitalismo en el consumo, y no proponer otros valores, lo que para nada significa una defensa de la pobreza o de la escasez.

En los ltimos cuatro aos se han operado transformaciones en la calidad de la educacin, se han formado decenas de miles de trabajadores sociales para desempearse en la ayuda a los sectores ms desfavorecidos y se han multiplicado las matrculas universitarias. Este ao comienzan a graduarse los primeros cuatro mil instructores de arte. Existen muchas acciones ms, que por ejemplo, permiten el acceso a la formacin en ballet a miles de nios de las zonas ms humildes de La Habana. Se cre un nuevo canal de TV educativa y pronto se inaugurar otro. Ha crecido varias veces la produccin de libros, y la vida cultural se ha intensificado en todo el pas.

Se ha creado el empleo de estudiar con remuneracin, al mismo tiempo que se modific radicalmente el concepto de la enseanza en la secundaria bsica, momento decisivo para el destino personal de cada adolescente. Todo esto eliminar automticamente el jineterismo y la prostitucin? Por supuesto que no, pero es un trabajo que busca influir con urgencia en las condiciones sociales que reproducen esos fenmenos, colocando la cultura y la educacin en el centro de esa influencia.

Estos nuevos programas de educacin y cultura llegan hasta las crceles, por lo que no renunciamos ni al ms alejado de los jvenes. Claro, que por mucho que hagamos, para la gran prensa que tanto se preocupa por los problemas sociales de sus pases seguiremos siendo esa construccin propagandstica descrita como "destino privilegiado del turismo sexual europeo".

Desde el Instituto del Libro participamos de estos programas tratando de que la lectura sea cada vez ms parte de un estilo de vida culto y participativo, nuestra Feria del Libro que acaba de concluir en 34 ciudades, se incorpora al esfuerzo que hace el pas porque la vida cultural llegue a todas partes. Pensamos que la enajenacin consumista tiene su antdoto ms efectivo en la cultura, y en ese empeo est la Revolucin cubana, rodeada de capitalismo y sin urna de cristal.

7. Descendamos ya hacia aspectos ms concretos. En esa Espaa en la que para defender la Constitucin hace falta -al parecer- cerrar peridicos, ilegalizar partidos y torturar detenidos, Alfonso Sastre -al que usted define con razn como "el ms grande dramaturgo vivo en lengua castellana"- no puede representar sus obras ni difundir sus artculos y el que quiera leer su monumental contribucin a la cultura tiene que acudir a una pequea editorial domstica de Hondarribia mantenida gracias al sacrificio heroico y desinteresado de Eva Forest. Por otro lado Espaa, slo un poco por detrs de Miami, es el centro ms activo de propaganda anti-castrista del mundo, como bien lo demuestran la Fundacin Hispano-Cubana, mimada por el PP, y la revista Encuentro, financiada por la Fundacin Ford y la NED. Cmo repercute esto en las relaciones culturales entre el Estado espaol y Cuba? Qu papel juega el Centro Cultural Espaol de La Habana, tantas veces relacionado con el sostn a los llamados "disidentes"? Qu representacin del Estado espaol -oficial y no- ha habido en la reciente Feria del Libro?

Detallara, en la descripcin que haces, que la NED (National Endownment for Democracy) es, como se ha divulgado repetidamente hasta por el New York Times, una pantalla de la CIA, creada por Reagan va Oliver North, cuando la guerra sucia en Centroamrica, y que Bush habl recientemente en su sede para asignarle "nuevas misiones" en el Medio Orente (!), y adems, que no por casualidad acaba de ser encontrado su dinero tambin detrs de los golpistas venezolanos.

Las relaciones culturales entre el estado espaol y Cuba han sido amenazadas por la alianza del gobierno de Jos Mara Aznar, que por cierto tambin financia la revista Encuentro, con el "eje del bien" Washington-Miami. As se le retir el apoyo al Festival "La Huella de Espaa" que preside Alicia Alonso, o se le han negado visas a decenas de artistas e intelectuales cubanos para participar en eventos culturales, por slo citar dos ejemplos. Pero daar esas relaciones no resulta tan fcil, est la magnfica comunicacin que tenemos con autonomas, instituciones y muchos intelectuales espaoles, y por otro lado los lazos histricos que nunca se podrn ignorar. As en todos los eventos culturales como el Festival de Teatro, el Festival de Cine, la Bienal de Artes Plsticas y la Feria del Libro ha existido una notable presencia de artistas y obras de Espaa, aunque en ningn caso ha sido oficial, pero s de gran calidad. El homenaje que se le tribut a Alfonso Sastre en el Festival de Teatro de La Habana fue un gran momento de esta relacin.

Lamentablemente, poco aport el Centro Cultural de Espaa a esa relacin, es insignificante la cantidad de artistas e intelectuales espaoles que trajeron a Cuba, comparada con los que en el mismo perodo viajaron invitados por instituciones cubanas. Parece ser que sus misiones eran otras, lo que qued evidenciado a fines del pasado ao cuando su directora, despus de viajar a Miami y entrevistarse con la flor y nata de la fauna anticubana, fue sorprendida en el aeropuerto de Miami con 10 mil dlares para los empleados de la CIA en La Habana. Los inspectores del departamento del Tesoro yanqui tuvieron la torpeza de estrenar con ella las nuevas regulaciones de Bush contra los viajeros a Cuba. Por supuesto que de esta inslita y tragicmica noticia la prensa espaola no se dio por enterada.

En nuestra Feria del Libro las editoriales espaolas ocuparon ms de 250 metros cuadrados y hubo una importantsima delegacin de 29 editores e intelectuales, entre los que destacara a Constantino Brtolo, Andrs Sorel, Eva Forest, Beln Gopegui y Carlo Frabetti, quienes participaron en paneles, dictaron conferencias, presentaron libros suyos publicados por editoriales cubanas, y estuvieron en importantes espacios de radio y televisin. Aparte de esto, hubo una excelente exposicin dedicada a Rafael Alberti, trada por la Junta de Andaluca, y ediciones cubanas de clsicos como las de la poesa de Miguel Hernndez y Antonio Machado presentadas por los Premios Nacionales de Literatura Pablo Armando Fernndez y Roberto Fernndez Retamar.

8. En junio del ao pasado, mientras cerraba los ojos ante el internamiento de menores en el campo de concentracin de Guantnamo, callaba ante el bombardeo de civiles y el asesinato de periodistas en Bagdad y legitimaba la criminal ocupacin de Iraq por parte de EEUU apoyando la resolucin 1511, la Unin Europea impona "sanciones polticas" a Cuba en protesta por la "represin" ejercida contra los "disidentes" en la isla. Estas "sanciones polticas", que usted ha calificado de un autntico "bloqueo cultural", se han materializado, por ejemplo, en el boicot del gobierno alemn a la XIII Feria del Libro de Cuba, de cuyo comit organizador es usted presidente y que acaba de celebrarse en La Habana. Precisamente Alemania era el pas invitado a esta edicin, que ha dedicado un homenaje a la cultura y literatura alemanas. Ms de cien libreros y editores disidentes de ese pas, contra la posicin de su gobierno, han participado en la Feria. En qu medida cree usted que sta ha servido para romper ese bloqueo cultural y fortalecer a nivel internacional las relaciones de Cuba con el resto del mundo?

En la clausura de la Feria, un intelectual alemn ironizaba parafraseando a Brecht y deca que a partir del boicot a la Feria del Libro de la Habana, se debera escribir la "Dialctica de la Torpeza", porque gracias a la decisin del gobierno alemn, el xito y la difusin del evento fueron mayores que nunca antes. Esto es muy cierto, el intento de daar la Feria motiv una participacin de intelectuales y editoriales de ese pas mayor que la prevista inicialmente, hizo adems que la Feria fuera ms conocida y divulgada internacionalmente. Incluso el impacto fue tal que la Unin Europea trat de desmentirse a s misma, afirmando que no exista tal boicot, lo que deja en claro lo indefendible y torpe de su postura. En la Feria presentaron ediciones cubanas de sus propios libros figuras como Alice Walker, Erick Toussaint, Atilio Born, Pablo Gonzlez Casanova y Luis Britto Garca, adems de los espaoles que ya mencion. Si se suman a eso las personalidades de la cultura que han visitado Cuba en los ltimos meses, como Costa Gavras, Augusto Roa Bastos, Noam Chomsky, Ernesto Cardenal, Gabriel Garca Mrquez, Robert Redford o Danny Glover, adems de los jurados internacionales del Festival de Cine y del Concurso literario de la Casa de las Amricas, te percatas de que el intento de bloqueo cultural ha sido un rotundo fracaso.

9. Incluso los lectores de Rebelin ms familiarizados con la realidad cubana, seguimos un poco afirmando la diferencia de los "principios" de la Revolucin sin conocer la mucho ms importante diferencia de su funcionamiento cotidiano. En Espaa, por ejemplo, un libro cuesta de media el equivalente a 25 barras de pan; y con lo que cuesta un coche pequeo apenas si un lector podra comprar lectura para tres aos. Espaa, al mismo tiempo, es el pas de Europa que ms ttulos nuevos edita cada ao y en el que menos lectores hay. Cunto cuesta un libro en Cuba? Cuntos cubanos leen habitualmente? Cuntas bibliotecas pblicas hay por -habitante? En Espaa, por lo dems, el proceso de concentracin editorial en las manos de tres o cuatro grandes grupos y la orientacin estrictamente comercial de la cultura, determinan la paradoja de que cuantos ms libros se publican menos influencia social tienen los autores y ms difcil es para los pequeos editores sacar al mercado libros de calidad y de incidencia duradera. Usted ha sido director de la editorial Abril y fundador de La Jiribilla, puede usted explicarnos cmo nacen una editorial o un peridico en Cuba? Qu relacin institucional mantienen con el Estado? En mi condicin de autor, expuesto como estoy a la "piratera" de las empresas, las cuales me "protegen" del comunismo de mis lectores (que querran fotocopiarme o leerme gratuitamente en la red), me gustara mucho tambin que me explicase de qu vive un autor en Cuba y qu clase de relacin institucional une a los autores al Instituto del Libro que usted preside. Cules son los derechos del autor en Cuba?

En Cuba estn registradas 577 publicaciones peridicas y 128 editoriales. Si hablas de peridicos diarios en soporte papel, por razones econmicas slo tenemos dos, pero si vas a Internet vers decenas de ellos. Al no estar concebidas la cultura y la informacin como un negocio, y la venta mayoritaria de las revistas y los libros producirse en pesos cubanos, a pesar de que sus costos son en dlares, es mucho ms viable el surgimiento de un peridico electrnico. La Jiribilla apareci hace tres aos en Internet y slo ahora comienza a circular en papel.

Existen cientos de publicaciones de centros cientficos, asociaciones e instituciones religiosas. Tambin grupos de escritores jvenes han fundado pequeas editoriales o revistas, varias fuera de La Habana, con el apoyo de una organizacin como la Asociacin Hermanos Saz; o aqu mismo dos poetas, Reina Mara Rodrguez y Antn Arrufat, dirigen una revista y un sello editorial para realizar una labor experimental en la literatura. Cintio Vitier fund hace pocos aos La isla Infinita, una bellsima publicacin que combina arte y poesa.

Se ha estimulado el crecimiento de las editoriales fuera de la capital para responder al potencial creador existente en todo el pas, y esas editoriales producen ms de 400 ttulos al ao. Las de los escritores jvenes y las de las provincias son apoyadas materialmente por el estado a travs del Instituto del Libro, otras son financiadas por las asociaciones o instituciones no gubernamentales a las que pertenecen (en Cuba son varios centenares, cosa que suele ignorarse). En todos los casos las decisiones sobre lo que publican las toman los consejos editoriales formados por escritores e intelectuales.

En Cuba existen organizaciones de creadores e incluso los ms jvenes, como te mencionaba, tienen tambin una, en que someten a crtica todo lo que hacemos y defienden los intereses de sus miembros. Es una manera de participacin que mantiene gran presin sobre las instituciones e impide su burocratizacin, adems de los consejos asesores, que son otra va.

Funcionan los consejos editoriales en todo el pas, para decidir los planes de publicacin de las editoriales. Igual sucede con los premios literarios. Aqu no oirs hablar de escndalos, tan comunes en otros lugares, con los jugosos premios para libros inditos que se conocen por adelantado y nunca se equivocan con un autor desconocido. Tenemos un conjunto de premios y becas en metlico que estimula la creacin y cuyos jurados integran escritores de prestigio. Aunque se remunera el derecho de autor, en Cuba, como en el mundo entero, son pocos los autores que viven solamente de escribir libros, muchos trabajan en instituciones culturales, editoriales, revistas, y en otros empleos afines al trabajo literario. El derecho de autor complementa ese trabajo y por decisin de las asociaciones de creadores no depende de las ventas, sino de un acuerdo entre la editorial y el autor. Algunos tienen ingresos en dlares por publicar en el extranjero o por vender algunos libros en esa moneda dentro del pas, y obtienen adems otros pequeos ingresos al colaborar en revistas y publicaciones.

Cuba tiene once millones de habitantes. Existen 382 bibliotecas pblicas y 346 libreras que abarcan toda la geografa del pas, adems de miles de bibliotecas en escuelas, universidades y otras instituciones, incluso en las prisiones. Segn datos del Informe Mundial de cultura de la UNESCO en el perodo 1989-1994, en el nmero de obras que poseen las bibliotecas pblicas por cada 100 habitantes, Cuba superaba con 48 ttulos a Mxico (36), Per (25), Costa Rica (10), Chile (5), El Salvador y Ecuador (1) e igualaba a Italia con la misma cifra.

Sobre los precios del libro te dir que Ensayo sobre la ceguera de Saramago acaba de venderse a 12 pesos (equivalente a 40 centavos de dlar), y una antologa de Ernesto Cardenal a 6 pesos. Estos precios, aunque son superiores a los que tenamos antes de 1990, siguen siendo los ms bajos del mundo. Ese lector cubano por el que preguntas ha agotado dos ediciones sucesivas del Ulises de Joyce, que suman 15 000 ejemplares, adems de hacer desaparecer en una semana medio milln de ejemplares del texto correspondiente a un curso de tcnicas narrativas, impartido por televisin, para no hablar de los millones de ejemplares de literatura para nios y jvenes, todo esto sin contar todos los libros para la educacin, que son gratuitos.

El dilema de los editores cubanos es muy distinto al de sus colegas del resto del mundo. Ms que preocuparse por cmo vender sus ttulos, su desafo est en satisfacer la demanda creciente de lectores cada vez ms exigentes con obras asequibles a todos. Esto hace que la relacin con los autores sea ms cultural que econmica, ellos son los primeros que protestaran contra una concepcin mercantil de la edicin, pues ms que ganar dinero, que tambin necesitan, les interesa ser ledos.

10. Despus de pedirle disculpas por la longitud de mis preguntas, acabar con una pregunta muy corta que exigir quizs una respuesta muy larga. La lucha anti-imperialista internacional est indisolublemente ligada a Cuba no menos que la suerte de la Revolucin cubana lo est al triunfo de esa lucha. Imaginemos que vencemos porque imaginando tambin se doblega la realidad. Cmo cree usted que ser una cultura desembarazada de la ortopedia del capitalismo? Qu libros se escribirn en una sociedad liberada? Qu autores cubanos se seguirn leyendo cuando la Revolucin circule por nuestros pulmones sin necesidad de respiracin asistida?

El tono proftico de tu pregunta me asusta un poco. Creo que quiz sea mejor decir qu no ser. Constantino Brtolo ha prefigurado en su texto "La edicin sin editores o el capitalismo sin capitalistas" a la editorial capitalista del futuro cercano, y termina diciendo: "El arte prevalecer, el arte de vender". Es sobrecogedor, pero parece que hacia all van. Creo, en cambio, que en una cultura sin capitalismo prevalecer el arte ms autntico. No s qu libros se escribiran, pero seguro no sern los que dicte un mercado cada vez ms empobrecedor. En Cuba llevamos 45 aos trabajando por esa libertad, porque prevalezca el arte.

Tu pregunta sobre los autores cubanos me hace pensar en Aire fro, de Virgilio Piera, retransmitido hace una semana por la televisin; en que Paradiso de Lezama Lima y El siglo de las luces, de Carpentier, se siguen agotando edicin tras edicin; o en el coro que acabo de escuchar en una ciudad de provincia, interpretando poemas musicalizados de Nicols Guilln. Ninguna de estas obras se escribi para complacer a una transnacional o a una moda Qu las une entonces en el hoy y el maana de su pas y del mundo? Creo que ellos hurgaron, desde el talento y la imaginacin, no slo en la condicin del ser humano, si no especficamente en esa amalgama que es lo cubano, algo esencial para entender nuestra resistencia y la Revolucin misma. Quiz por ah est el camino de la trascendencia, sabiendo que cualquier profeca corre el riesgo de ser errtica, ms cuando se trata de esa apuesta misteriosa que es la literatura.

(Entrevista realizada el 10 de marzo de 2004)




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