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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-03-2007

Crceles para migrantes en EE.UU., negocio de unos cuantos

Matteo Dean
La Jornada


Como en Europa, tambin en Estados Unidos el fenmeno migratorio tiene, en su aspecto represivo, su faceta carcelaria. Ya hablamos mucho acerca de los centros de detencin para ciudadanos migrantes en Europa. Una realidad polticamente incmoda para este continente, pero funcional a un sistema productivo que utiliza los migrantes desprotegidos que salen de esos centros y se ofrecen en el mercado laboral sin la mnima garanta y bajo la constante amenaza de volver a ser detenidos.

En Estados Unidos la situacin resulta ser parecida. Sin embargo, hasta la fecha la detencin de migrantes en ese pas revela otro aspecto que en Europa an no encontramos, al menos de forma tan prominente: el aspecto econmico que caracteriza tal detencin. Si bien en Europa mantener migrantes bajo la amenaza del arresto significa despojarlos de toda garanta individual, en Estados Unidos a este aspecto se aade la posibilidad para unas cuantas empresas de recabar ms utilidades por el encierro de esas personas. Esto se debe sobre todo al hecho de que all la encarcelacin de migrantes es una actividad delegada a particulares, y no es la nica. Unas pocas empresas controlan la mayora de las grandes crceles, federales, estatales y locales.

Experimento llevado a cabo en los aos 80 bajo la administracin de Ronald Reagan, durante la llamada guerra a las drogas, la privatizacin del sector penitenciario ha resultado ser un gran negocio que ha llegado a desarrollarse en los aos 90, terminando por ser, actualmente, fuente de ingresos por millones de dlares para unas cuantas empresas privadas. El endurecimiento de las leyes migratorias estadunidenses (en 1996, sobre todo, con la Illegal Immigration Reform and Immigrant Responsibility Act), y las medidas antiterrorismo de estos aos, han favorecido la prctica del encarcelamiento de ciudadanos extranjeros. Ya sea por delitos menores, o por ingreso ilegal repetido en territorio estadunidense, el sistema carcelario ha podido desarrollarse a tal punto que hoy da podemos encontrar prisiones nuevas a lo largo de toda la lnea fronteriza -en Texas, Florida y Arizona, sobre todo-, divididas segn las personas que ah se encuentran detenidas: nacionales o extranjeros. Y muchas, si no todas, son gestionadas por empresas privadas.

Estas crceles para migrantes fueron licitadas con los llamados Criminal Alien Requirements (CAR) -hasta en el nombre, la ofensa-, convocados por el mismo INS (Servicio de Inmigracin y Naturalizacin), los cuales convocan a instituciones pblicas o privadas para la construccin y gestin de "estructuras aptas a detener ciudadanos no estadunidenses".

Tan slo en el ltimo CAR, fechado el 29 de noviembre de 2006, el INS peda espacios para 7 mil personas de "baja peligrosidad". Una licitacin que quizs se cumplir este ao. Si consideramos que en 2006 se calculaba la presencia de 27 mil 500 detenidos "no residentes" en las crceles estadunidenses -con un incremento de 6 mil 700 slo en 2006- podemos comprender las dimensiones numricas del fenmeno.

Sin embargo, quizs lo que llama ms la atencin son los costos de estas operaciones. Se calcula que un da de detencin de un migrante cuesta en promedio 95 dlares, para un total anual de casi mil millones de dlares. Son cifras puramente indicativas, pues nadie admite los nmeros. Lo cierto es que ese dinero sale de las arcas pblicas y termina en los bolsillos privados de pocas sociedades: la Corrections Corporation of America (CCA) y la Wackenhut Corporation, entre las ms presentes en el mercado. En una nota reciente en el peridico The Tucson Citizen, de Tucson Arizona, Dora Schriro, directora del sistema carcelario de Arizona, se quejaba del costo diario de la detencin de cientos de migrantes que bien podran ser expulsados o deportados del pas: 28 mil dlares diarios, que los contribuyentes pagan para que empresas privadas mantengan a los indocumentados encerrados, con la autorizacin del gobierno federal.

Un negocio redondo para estas empresas nacidas bajo la mano de expertos ex agentes policiacos federales, como es el caso de la Wackenhut Corporation, o de ex militares, en el caso de la CCA, ambos "sujetos sociales" desplazados por la cada del sistema productivo de la guerra fra y ahora reinsertados a ttulo pleno en la produccin de la nueva seguridad planetaria promovida por el gobierno estadunidense.

El negocio de la detencin de extranjeros en Estados Unidos actualmente ya no es cuestin de seguridad nacional, como se obstinan en declarar los funcionarios gubernamentales del vecino pas del norte. Es acerca de los cuerpos de miles de personas que cada ao intentan cruzar la frontera. Cada cuerpo representa una cifra de un negocio que tiene actualmente una tasa de crecimiento de 35 por ciento anual. Si ese cuerpo logra internarse al pas sin antes ser alcanzado por los disparos de otros privados "colaboradores" de la Patrulla Fronteriza, cae en la red represiva que los encarcela y slo con este hecho puede cobrar factura.

Cabe preguntarse cmo termin la pltica que muchos atestiguan que ocurri en 2002 entre funcionarios del estado de Arizona, algunos ejecutivos de CCA y funcionarios del estado de Sonora, en Mxico, para la construccin de un penal para 21 mil extranjeros en territorio mexicano. La maquila penitenciaria. En su reciente visita a Mxico, habr Janet Napolitano platicado sobre este asunto tambin?

* Periodista italiano



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