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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-03-2007

Carta del obispo de Florida, EE.UU. al presidente Bush
Somos blanco de los terroristas porque, en la mayor parte del mundo, nuestro gobierno defendi la dictadura, la esclavitud y la explotacin humana

Robert Bown


"Seor Presidente:

Cuente la verdad al pueblo Sr. Presidente, sobre el terrorismo. Si los mitos acerca del terrorismo no son destruidos, entonces la amenaza continuar hasta destruirnos por completo.

La verdad es que ninguna de nuestros millares de armas nucleares pueden protegernos de esa amenaza. Ni el sistema de "guerra en las estrellas" -no importa cuan tcnicamente avanzado sea ni cuantos trillones de dlares se hayan gastado en l- podr protegernos de un arma nuclear trada en un barco, avin o auto alquilado.- Ni siquiera ningn arma de nuestro vasto arsenal, ni siquiera un centavo de los u$s 270.000.000.000.000.- (si, esos mismos doscientos setenta billones de dlares) gastados por ao en el llamado "sistema de defensa" puede evitar una bomba terrorista; esto es un hecho militar.

Como Teniente coronel retirado y frecuente conferencista en asuntos de seguridad nacional, siempre cito el salmo 33 "Un rey no est a salvo por su poderoso ejrcito, as como un guerrero no est a salvo por su enorme fuerza". La reaccin obvia es: "Entonces, qu podemos hacer? No existe nada que podamos hacer para garantizar la seguridad de nuestro pueblo? Existe. Pero para entender eso, precisamos saber la verdad sobre la amenaza.

Sr. Presidente, Ud. no cont al pueblo americano la verdad sobre por qu somos el blanco del terrorismo, cuando explic por qu bombardearamos Afganistn y Sudn. -Ud. dijo que somos blanco del terrorismo porque defendemos la democracia,! la libertad y los derechos humanos del mundo.- Qu absurdo, Sr, Presidente!

Somos blanco de los terroristas porque, en la mayor parte del mundo, nuestro gobierno defendi la dictadura, la esclavitud y la explotacin humana.-

Somos blanco de los terroristas porque somos odiados. Y somos odiados porque nuestro gobierno ha hecho cosas odiosas. En cuantos pases agentes de nuestro gobierno depusieron a lderes popularmente elegidos, sustituyndolos por dictadores militares, marionetas deseosas de vender a su propio pueblo a corporaciones norteamericanas multinacionales?

Hicimos eso en Irn cuando los marines y la CIA derrocaron a Mossadegh porque el tena la intencin de nacionalizar el petrleo. Y lo sustituimos por el Sha Reza Palhevi y armamos, entrenamos y pagamos a su odiada guardia nacional -la Savak- que esclaviz y embruteci al pueblo iran para proteger el inters financiero de nuestras compaas de petrleo.-

Despus de eso, ser difcil de imaginar que existan! en Irn personas que nos odien? Hicimos lo mismo en Chile, hicimos lo mismo en Vietnam, ms recientemente intentamos hacerlo en Iraq. Y claro, cuantas veces hicimos eso en Nicaragua y en otras repblicas de Amrica Latina. Una vez tras otra, hemos destituido lderes populares que deseaban que las riquezas de su tierra fueran repartidas entre el pueblo que las gener.

Nosotros los reemplazamos por tiranos asesinos que venderan a su propio pueblo para que, mediante el pago de abultadas propinas para engordar sus cuentas particulares, las riquezas de su propia tierra pudiera ser tomada por la Domin Sugar, la United Fruit Company, la Folgers, y por ah va todo.

En cada pas, nuestro gobierno obstruy la democracia, sofoc la libertad y pisote los derechos humanos. Es por eso que somos odiados en todo el mundo. Es por eso que somos el blanco de los terroristas.-

El pueblo de Canad disfruta de la democracia, la libertad y los derechos humanos, as como el pueblo de Noruega y Suecia.- Ud. escuch hablar de embajadas canadienses, noruegas o suecas siendo bombardeadas?

Nosotros no somos odiados porque practicamos la democracia, la libertad o los derechos humanos. Somos odiados porque nuestro gobierno niega esas cosas a los pueblos de los pases del tercer mundo, cuyos recursos son codiciados por nuestras corporaciones multinacionales.

Ese odio que sembramos se volvi en contra nuestra para asombrarnos, en forma de terrorismo y, en el futuro, el terrorismo nuclear.-

Una vez dicha la verdad sobre por qu existe la amenaza y una vez entendida, la solucin se torna obvia.

Nosotros necesitamos cambiar nuestras costumbres. Librmonos de nuestras armas nucleares (unilateralmente si es preciso) y mejorar nuestra seguridad. Alterando drsticamente nuestra poltica exterior la asegurar.- En lugar de enviar a nuestros hijos e hijas a todo el mundo para matar rabes de modo que podamos tener el petrleo que existe debajo de sus arenas, deberamos mandarlos para que reconstruyan sus infraestructuras, proveerlos de agua limpia y alimentar a sus nios hambrientos.

En vez de continuar matando diariamente a millares de nios iraques con nuestras sanciones econmicas, deberamos ayudar los iraques a reconstruir sus usinas elctricas, sus estaciones de tratamiento de agua, sus hospitales, y todas las otras cosas que destruimos y les impedimos reconstruir con sanciones econmicas.-

En lugar de entrenar terroristas y escuadrones de la muerte, deberamos cerrar la Escuela de las Amricas.

En vez de sostener las revueltas, la desestabilizacin, el asesinato y el terror alrededor del mundo, deberamos abolir la CIA y dar el dinero que ella gasta a agencias de asistencia.-

Resumiendo, deberamos ser buenos en lugar de malos, y de serlo, Quin ira a intentar detenernos?Quien nos odiara? Quien nos querra bombardear?

Esa es la verdad, Sr. Presidente. Eso es lo que el pueblo norteamericano precisa escuchar.-

Robert Bowan vol en 101 misiones de combate en Vietnam.- Actualmente es obispo de la United Catholic Church en Melbourne Beach, Florida).-


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