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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-03-2007

Sam Harris nos abre los ojos sobre las religiones en general y el Islam en particular
Combatir la fe, salvar la humanidad

Anah Seri
Rebelin


La lectura de The End of Faith (El final de la fe), del filsofo Sam Harris, no dejar a nadie indiferente. A algunos cristianos creyentes se les atragantar el tercer captulo; los musulmanes se llevarn su varapalo ms adelante. Pero todos tenemos algo que aprender de este libro, con independencia de nuestras ideas religiosas, filosficas o polticas; y somos justamente los que nos situamos en ese espacio denominado "izquierda" quienes nos vamos a ver ms obligados a "cambiar de chip", como le ha ocurrido a quien esto suscribe.

Hay una imagen poderosa e inquietante que resume muy bien la idea principal de la obra. La situacin en la que nos encontramos en nuestros das, nos explica el autor, es como si se hubiera abierto un tnel del tiempo a la Europa del siglo XV, por el cual desfilan los que ejecutaban a herejes y paganos, quemaban a brujas y torturaban a librepensadores, con la diferencia de que ahora tienen a su alcance armas de destruccin masiva.

El ataque frontal que Sam Harris lanza contra la fe, apunta sobre todo al Islam. Es un hecho incontestable que hay ahora mismo muchos musulmanes dispuestos a morir matando a los infieles, y la inspiracin para cometer estos actos les viene del Corn. Se ha generalizado un discurso segn el cual el problema de los terroristas suicidas es su fundamentalismo, dando a entender que todos los fundamentalismos son peligrosos, trtese del fundamentalismo musulmn, cristiano o hinduista. Pero las religiones no son todas iguales. Si los jainistas nos impusieran sus creencias fundamentalistas, su respeto absoluto hacia toda la vida animal (incluida la humana, claro), sera un duro revs para los amantes del jamn de Jabugo, e incluso los agricultores tendran problemas, pues habran de prescindir de los plaguicidas. Pero no cabe duda de que viviramos en un mundo ms pacfico y armonioso que el que propugnan los islamistas.

Mantener que el Islam es una "religin de paz", como hacen algunos, obliga a desechar un volumen muy considerable de suras, que Harris documenta de forma minuciosa. Por supuesto que tambin los cristianos seleccionan determinados pasajes de la Biblia, como lo de poner la otra mejilla y el "no matars", en detrimento de ciertos preceptos del Deuteronomio, como el de lapidar a las mujeres que no llegan vrgenes al matrimonio. Pero el musulmn pacifista lo tiene francamente difcil si quiere fundamentar su pacifismo sobre la base del Corn.

El autor dedica gran parte de su libro a criticar el Islam, pues ve con claridad la amenaza que supone en estos momentos para la civilizacin. Pero para l, la raz del mal est en aquello que tienen en comn todas las variantes del adoctrinamiento religioso: su modo de anular la razn. La mente de la persona a la que desde su tierna infancia se ha persuadido de que ciertas cosas hay que aceptarlas porque s, sin cuestionarlas, sin pasarlas por el filtro del entendimiento, se convierte en terreno abonado para cualquier tipo de ideologa peligrosa, religiosa o poltica.

El planteamiento de Sam Harris, ms que oponerse diametralmente al "dilogo de las civilizaciones" de Rodrguez Zapatero o al "choque de las civilizaciones" de Huntingdon, se sita en ngulo recto con respecto a ellos. Para la izquierda europea, el Islam parece un tema tab. La izquierda espaola, en particular, lo trata con mucho miramiento, arropndolo entre los algodones de la correccin poltica. No quiero pensar que sea por miedo, o porque el "enemigo de mi enemigo (la derecha ultra catlica) es mi amigo"; tal vez es porque muchos ven el terrorismo islmico como una respuesta al imperialismo de USA, y quieren creer que a los terroristas suicidas los mueven motivaciones econmico-polticas, olvidando que los que estrellaron los aviones contra las Torres Gemelas no eran palestinos pobres ni afganos hambrientos, sino ciudadanos con gran poder adquisitivo, con estudios superiores, perfectamente integrados en Occidente. Simplemente, eran personas infectadas por la cepa ms peligrosa del virus de la religin.

Como es natural, Sam Harris tambin vierte vitriolo sobre el fundamentalismo religioso que se est adueando de la poltica en USA. En el captulo West of Eden (Al oeste del Edn), muestra cmo este pas se ha convertido, de facto, en una teocracia, traicionando as las ideas que guiaron a los fundadores de la patria (Thomas Jefferson era ateo), alejndose de los principios de la Revolucin Francesa que le sirvieron de inspiracin en sus inicios.

Se est apagando la antorcha de la Estatua de la Libertad.

"El final de la fe" nos puede quitar el sueo en algn momento; pero su crtica, aunque demoledora, es tambin constructiva. En el captulo 6, A Science of Good and Evil (Una ciencia del bien y del mal), plantea la posibilidad y la necesidad de basar nuestra moralidad en la ciencia y el conocimiento, pensando las cosas hasta sus ltimas consecuencias, y sin caer tampoco en un ingenuo pacifismo a ultranza.

Apostar por la razn y desprenderse de la fe no significa renunciar a la espiritualidad. Sam Harris, gran conocedor de las filosofas orientales, en la actualidad est trabajando sobre una tesis doctoral en neurobiologa, y en el ltimo captulo, dedicado a la conciencia, tiende un puente desde la ciencia hacia la sabidura oriental. "El misticismo es una empresa racional", afirma.

Ojal que este libro se traduzca pronto al espaol. Difcilmente les cambiar el modo de pensar a los creyentes fervientes. Pero puede convertir a muchos agnsticos moderados en ateos militantes, por el bien de la humanidad.



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