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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-03-2007

Per: El cine de las realidades

Juan Carlos Pinto Quintanilla
Rebelin


Los das de Santiago es el ttulo de una pelcula peruana, ganadora de 35 premios internacionales, que narra la historia cotidiana de un oficial de la Naval, que renuncia a ese cuerpo militar, agotado por aos de persecuciones, masacres y torturas a guerrilleros y personas acusadas de ser terroristas. Aos de ser parte de este proceso, han convertido a este ex oficial, primero en un paria de la sociedad, junto a muchos otros desmovilizados del ejrcito, que para sobrevivir optan por el camino de la delincuencia. Santiago decide hacer un camino distinto, asqueado de la violencia y del destrozo humano, pero entonces, encuentra que es parte de otra guerra, o peor an descubre que existe otra guerra silenciosa en la vida cotidiana de los peruanos a travs de su familia, de la juventud envuelta en drogas, del sexo sin sentido para sentirse vivos, del trastocamiento moral de la convivencia en bsqueda de la satisfaccin propia

l protagonista dentro la paranoia desencadenada por aos de entrenamiento, asume el combate y se prepara sin entender, hasta desfallecer en el sinsentido y encontrar que slo su propia muerte tiene sentidovisin pattica y resumida de muchos pedazos de realidad nuestra, que culmina con la mirada pesimista de caminos sin salida, como aquellas otras pelculas peruanas que hacen repaso a las campaas antiterroristas, que daaron tanto el alma de los peruanos y los llenaron de muertos en la memoria y an aquella otra que se desarrolla en un barrio popular, donde se enseorea la miseria, de recursos para vivir, pero sobre todo la humana, escenificada en unos cerdos que terminan comindose a un nio el fin no tiene sentido, como la vida misma percibida desde la perspectiva de los productores como la vida misma que no tiene finales felices para los pobres

El cine en este caso se convierte en la motivacin para buscar introspectivamente el sentido que cobran las sociedades latinoamericanas y particularmente la peruana, a travs de aos, dcadas y siglos de enfrentamiento silencioso a veces y abierto y desgarrador en otrasSiglos de colonialidad que han marcado profundamente nuestras sociedades, con los rasgos de la exclusin y del ofrecimiento perenne de la modernidad para ser parte de un mundo que no es el nuestro sino el que est en las cabezas de los que siempre tuvieron todo para ser dueos de nuestros pases, frente a identidades marginales marcadas por el color de la piel, los rasgos indios y la dicharanchera cultura que se alegra y baila an en los peores momentos, como mostrando que el dolor es relativo, el alma de un pueblo permanente

Ese Per insurgente desde la insurreccin de las wakas, desde la creencia sempiterna del Incarri que transformara todo en su contrario, pero tambin luego desde los escritos de Arguedas y de Maritegui, que redescubrieron para el Per y para Amrica, la fuerza revolucionaria de los indios, y la necesidad de fusionar los proyectos revolucionarios con las races que han permitido construir culturas fundamentales como las nuestras

Un Luis Blanco trotskista e insurreccional, estudiantes vestidos de verde olivo, y otros intentos nacionalistas revolucionarios, no pudieron lograr una transformacin sostenible en los 60s ms an luego, en los 80s, emeretistas y senderistas, que desencadenaron una guerra abierta contra el Estado peruano, lograron la adhesin de miles de peruanos, que cansados de la podredumbre, asumieron la violencia como necesaria para crear un mundo distinto. .. no eran ni maostas ni guevaristas, las masas insurrectas solamente pueblo que camina su bronca de todos los das, por eso no pudieron lograr una victoria las autoproclamadas vanguardias, porque llevaron una lgica de guerra de mandos, a un pueblo que demandaba ser protagonista poltico de la transformacin posible

Los que si supieron como actuar, fueron quienes desde el terrorismo de Estado, sembraron muerte, desaparicin y tortura entre no slo quienes se alzaron en armas, sino el conjunto de la poblacin, aquellos que demandaban mejores condiciones de vida y los que ignorando el sentido de la violencia, slo atinaron a introyectar en ellos mismos la frustracin y el sinsentido, de una guerra en la que ambiguamente ellos eran parte y tambin ajenos

Entonces, lo que sigui a la derrota parcial de los grupos insurrectos, fue la generalizacin de la cultura del miedo y de la muerte, el sinsentido de seguir viviendo, con la desconfianza de los cercanos, de los que siguieron proclamando un mundo diferente la izquierda fue cercada en la soledad, es decir aquel que qued y que no sucumbi ante la tentacin del poder al que rpidamente varios optaron por subirse por seguridad propiay los dictadores demcratas, los Fujimori, los Garca, los que masacraron, los que desfalcaron al Estado, los que lo hicieron todava ms dependiente, se enseorearon como salvadores de una violencia que ellos mismos haban creado y fueron reelegidos por un pueblo asustado y cada vez ms hambriento

Sigue su camino la insurreccin silenciosa de los que no tienen nada que perder, pero tambin el sistema no deja de reinventar caminos para que la violencia poltica se vuelva contra ellos mismos en lo que son ms vulnerables, lo cotidiano soldados desplazados convertidos en traumas urbanos de la guerra como en la pelcula, presos polticos amenazados con la pena de muerte urgida de aplicar por el actual gobierno, mayor inseguridad ciudadana, mayor miseria y delincuencia pero tambin mayor violencia familiar, prostitucin y un creciente quiebre moral alentado por la miseria todos tienen un canal y una crnica roja que los muestra ante los dems peruanos y el mundo, como dispuestos a perder su dignidad para seguir viviendo

Todo ocurre entre los pobres como en un gran escenario donde las historias, que son de todos, se repiten una y otra vez para generar como mensaje el que los que siempre son poco son cada vez nada, y la nada no hace cambios slo puede aspirar a votar por los que son alguien y que siempre gobernaron al pas, aunque lo hieran, le roben, lo masacren, siguen siendo ellos los dueos del poder Como ven esta historia como toda historia de pobre, no tiene final feliz, sino una continuidad en el sufrimiento, aunque lo que no puede ser ledo por quienes siempre estuvieron arriba, es que la bronca y el dolor sigue creciendo, que la insurreccin silenciosa continua, en el Per y en toda Amrica Latina porque la historia no deja de transcurrir como una pelcula sin libreto, pero con actores cada vez ms dispuestos a hacerse cargo del futuro



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