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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-03-2007

El desconsuelo de las ex esclavas de Japn

Suvendrini Kakuchi
IPS

Son las llamadas "mujeres de consuelo", eufemismo con que se alude a las nias, adolescentes y jvenes de Corea del Sur, Filipinas y Taiwn capturadas por el ejrcito imperial japons para prostituirlas durante la ocupacin de varios pases asiticos entre 1932 y 1945


Lee Yong Soo espera una disculpa de Japn desde 1945, cuando concluyeron los tres aos que sufri como esclava sexual del ejrcito imperial. Tena 16 cuando la arrancaron de su Taiwan natal para llevarla al infierno de Corea del Sur. Hoy tiene 78.

"No ha cambiado nada, excepto que ahora tengo arrugas. Da tras da me rondan los recuerdos de tormentos: los soldados japoneses me pegaban, me daban choques elctricos y me violaban. Lo nico que pido es una disculpa sincera", dijo Lee.

Esta mujer se ha negado a recibir dinero del gobierno japons y rechaz varios pedidos de perdn emitidos por sucesivos gobiernos japoneses desde 1993. No fue la nica que consider que tales disculpas eran falsas.

El primer ministro conservador Shinzo Abe pareci confirmar esa percepcin a comienzos de marzo, cuando dijo que no existe prueba alguna de que esas 200.000 mujeres hubieran sido obligadas a someterse a los soldados imperiales.

Junto con otras dos mujeres en su misma situacin, Lee viaj a Washington para brindar testimonio sobre su calvario ante la Cmara de Representantes de Estados Unidos, en lo que consideraron un ltimo intento por lograr una disculpa oficial, completa y sincera.

Son las llamadas "mujeres de consuelo", eufemismo con que se alude a las nias, adolescentes y jvenes capturadas por el ejrcito imperial japons para prostituirlas durante la ocupacin de varios pases asiticos entre 1932 y el fin de la Segunda Guerra Mundial, en 1945.

La mayora de estas mujeres sobreviven, incapacitadas de trabajar, gracias a subsidios otorgados por sus pases. Japn, entonces potencia militar y an hoy potencia econmica regional, niega su responsabilidad.

"Quiero contarle a todo el mundo lo que el ejrcito japons le hizo a las jvenes e indefensas asiticas cuando colonizaron nuestros pases. Quiero que esos terribles abusos no se olviden ni se repitan jams", explic.

Pero testimonios como el de Lee chocan contra la persistente negacin del gobierno japons.

Abe desat una ola de protestas cuando declar ante la Dieta (parlamento japons) que "ningn testimonio" respecto de la explotacin de esclavas sexuales a manos del ejrcito imperial "est basado sobre prueba alguna".

Las ex esclavas y sus defensores recibieron otro duro golpe el jueves: unos 120 legisladores del conservador y gobernante Partido Liberal Democrtico presentaron una mocin que diluye los incompletos pedidos de disculpa oficiales del pasado.

Abe sostuvo que apoy la declaracin formulada en 1993 por el entonces secretario del gabinete, Yohei Kono, en la cual el gobierno admita las tcticas coercitivas del ejrcito japons contra las mujeres explotadas en burdeles militarizados montados en el frente de batalla.

Sin embargo, la posicin del gobierno japons es ambigua, pues implica una aceptacin de responsabilidad moral pero no legal.

El diario derechista Yomiuri, el de mayor circulacin de Japn, sostuvo en su editorial del mircoles que "el curso natural de los acontecimientos es revisar la imprecisa declaracin de Kono".

El peridico advirti que esa declaracin fue "una equivocacin del gobierno" que respondi a "presiones de Corea del Sur".

"Ahora no debe cometer el mismo error diplomtico" en caso de que la Cmara de Representante de Estados Unidos apruebe una resolucin de condena a las prcticas del ejrcito imperial anteriores a 1945, agreg el diario Yomiuri.

El gobierno japons se muestra decidido a ejercer presin contra un proyecto en ese sentido, presentado ante la Cmara de Representantes estadounidense por el legislador Michael Honda, del opositor Partido Demcrata.

La iniciativa de Honda exigira a Japn "reconocer formalmente, disculparse y admitir clara e inequvocamente su responsabilidad histrica por la coercin que ejercieron sus Fuerzas Armadas Imperiales sobre mujeres jvenes y nias, para usarlas como esclavas sexuales desde la dcada del 30, poca de la guerra y colonizacin de Asia y las islas del Pacfico".

Por su parte, el actual secretario del gabinete japons, Yasuhisa Shiozaki, dijo que su pas considera respuestas a esa iniciativa, entre ellas la publicacin de pruebas contra medios de comunicacin estadounidenses que trataron el asunto basados sobre interpretaciones inapropiadas.

Pero el centro de la ltima protesta es la interpretacin de "coercin" que hizo Abe y que, adems, le cost definir.

En un "sentido restringido", ese trmino significa "irrumpir en las casas de las mujeres y secuestrarlas", mientras que en un "sentido ms amplio" puede indicar que las mujeres "no quisieron ir pero accedieron dadas por las circunstancias", dijo el jefe de gobierno a la prensa.

Esas declaraciones entreveradas, segn el periodista Setsuo Naganuma, revelan la negativa de Japn a afrontar con su oscuro pasado de los tiempos de guerra.

"Hay mucha evidencia que respalda la existencia del sistema de 'mujeres de consuelo'. Por qu tiene tantas vueltas esta flagrante violacin a los derechos humanos?", se pregunt.

Ese manoseo convirti el problema de la prostitucin militarizada a cargo de Japn en una de las discusiones histricas ms crudas en este pas.

En 1995, las autoridades crearon el semigubernamental Fondo de Mujeres Asiticas, que reciba donaciones privadas para apoyar a ex esclavas de Corea del Sur, Filipinas y Taiwn, que, adems, reciban cartas personales de disculpa de sucesivos jefes de gobierno japoneses.

El Fondo entreg unos 14,6 millones de dlares a unas 360 vctimas, pero se disolver, de acuerdo con la norma que lo cre, a fines de este mes.

Esa organizacin "representa una disculpa sincera del gobierno japons a las ex mujeres consuelo. Al entregar una indemnizacin y una carta oficial, Japn hizo lo mejor que pudo para asumir su responsabilidad por lo sucedido en el pasado", seal el ex primer ministro socialista Tomichi Murayama.

Pero los crticos consideran que los intentos de reconciliacin de Japn no han sido exitosos.

Lee, por ejemplo, es una de las ex esclavas que se negaron a recibir dinero, pero que pretenden una disculpa sincera del gobierno.

Segn los activistas hay muchas ms como ella, pero el gobierno japons no revel sus nombres.



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