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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-03-2007

La brigada ms cruel de la Dictadura

Jorge Escalante
La Nacin



La existencia de esta unidad de exterminio, que operaba en un cuartel de La Reina, fue un secreto bien guardado por casi 34 aos y que recin hoy comienza a develar la investigacin del juez Vctor Montiglio. Dueos de una brutalidad inusitada, fueron los agentes encargados de asesinar a la direccin clandestina del PC en 1976.

Fue uno de los mejores secretos guardados del dictador Augusto Pinochet y su hombre en la DINA, Manuel Contreras, tanto que no lo rompieron ni siquiera cuando comenzaron a odiarse. Un pacto de silencio mantenido por casi 34 aos. Cmo lograron los hombres y mujeres de la Brigada Lautaro que su misin de exterminio no se conociera sino hasta hace unas pocas semanas? Cmo pudo ocultarse durante tanto tiempo la existencia de la unidad ms numerosa de la DINA?

Poco ms de un par de meses atrs, medio centenar de ex agentes de la Lautaro hacan sus ltimas compras de Navidad y se preparaban para celebrar el Ao Nuevo en familia. Cumplan sus labores diarias (algunos con tareas directivas en grandes compaas), visitaban los malls y volvan a casa con los suyos. Pero ninguno saba lo que se vena encima, ni menos sospechaban que un sencillo ciudadano a quien, para proteger su identidad, llamaremos Caf para Dos, haba resuelto contar el horror que haba vivido como agente de la represin: la existencia de una unidad especial dedicada a matar comunistas y preparar sus cadveres para tirarlos al mar.

Poco a poco, con especial discrecin, los hombres de la Brigada de Asuntos Especiales y Derechos Humanos de la Polica de Investigaciones comenzaron las detenciones durante enero y febrero pasado. Todos fueron llamados a declarar. Todos, por cierto, negaron las acusaciones y alegaron inocencia. Varios, en tono amenazante, protestaron incluso por la calumnia que se levantaba en su contra. Pero eso dur algunos das. Pronto, algunos se fueron ablandando y empezaron a aportar ms y ms informacin al juez Vctor Montiglio.

Reconocieron, por ejemplo, cmo dirigentes y militantes clandestinos del PC haban sido llevados a un cuartel de calle Simn Bolvar 8630, en La Reina, para ser asesinados. Y cmo algunos de ellos estuvieron detenidos durante meses antes de su muerte. Fue el caso de Vctor Daz, jefe del partido en la clandestinidad hasta mayo de 1976, cuando fue arrestado, y padre de la vicepresidenta de la Agrupacin de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFDD), Viviana Daz.

Los otros comunistas

Los nuevos antecedentes indican que en dicho cuartel, de cuya existencia tampoco se tenan noticias, tambin fueron exterminados otros dirigentes comunistas. Si bien hasta ahora no hay certeza de sus nombres (debido a hermtica forma de operar del juez Montiglio), las pistas apuntan a que corresponden a quienes integraron las direcciones clandestinas del PC de mayo y diciembre de 1976.

Entre ellos, Jorge Muoz, el esposo de Gladys Marn; Fernando Ortiz, padre de Estela Ortiz; la directora de la Junji, y Waldo Pizarro, esposo de la fallecida dirigenta de la AFDD, Sola Sierra, y padre de su actual presidenta, Lorena Pizarro. Las declaraciones de los ex agentes tambin coinciden con las seas de Reinalda Pereira.

La investigacin del juez Montiglio acerca del episodio conocido como Calle Conferencia no est concluida. Hasta donde se sabe, nadie sali de Simn Bolvar vivo para contarlo.

El comando de exterminio estaba integrado por infantes de Marina, agentes civiles de la Armada, la Fuerza Area y Carabineros entre ellos varias mujeres, oficiales y suboficiales del Ejrcito, y decenas de suboficiales de todas estas ramas. Al mando, el jefe de la seguridad de Manuel Contreras, Juan Morales Salgado, entonces con el grado de mayor de Ejrcito. Treinta y seis ilustres desconocidos, que hasta ahora nunca haban sido procesados, hoy estn encausados o presos. Y la lista aumentar en los prximos das. Son los hombres y mujeres de la Brigada Lautaro, la ms numerosa y a la vez la ms desconocida de la DINA, y a la luz de lo que se sabe de la indagatoria, tal vez la que us los mtodos ms crueles para asesinar.

Sumando a otros siete ex agentes que ya haban sido procesados entre los aos 2000 y 2005, adems del ex ministro de Interior e integrante de la Junta Militar Csar Benavides, tambin imputado, la causa de Calle Conferencia acumula hasta hoy 44 procesados, convirtindose en el juicio por violaciones a los derechos humanos que ms reos tiene hasta ahora.

Curiosamente, y por esas argucias legales a las que suelen echar mano algunos ministros de corte nostlgicos de la dictadura, Manuel Contreras fue beneficiado con un tecnicismo jurdico conocido como cosa juzgada y qued fuera del proceso.

Del sarn al cianuro

La forma de exterminio fue variada. Veamos el caso de Vctor Daz: primero, los infantes de Marina Sergio Escalona Acua y Bernardo Daza Navarro le amarraron una bolsa plstica en la cabeza para asfixiarlo, mientras una teniente de Ejrcito, Gladys Caldern Carreo, le inyectaba cianuro en las venas para acelerar su muerte.

Otros murieron bajo los efectos del gas sarn. Un hecho que se ignoraba, puesto que las vctimas de esta macabra tcnica de la DINA se contaban, hasta ahora, con los dedos de una mano.

El mismo Michael Townley, responsable del laboratorio qumico que el sindicato criminal de Contreras arm en 1976 en una casa de Lo Curro, estuvo en el cuartel de Simn Bolvar ensayando con sarn fabricado por el qumico Eugenio Berros; ahora se sabe, para tambin matar comunistas. Segn confes uno de los ex agentes al juez Montiglio, un da tuvieron que sacar de ah a Townley porque result afectado por el gas.

Otros testimonios hablan asimismo de prisioneros asesinados a golpes o con refinadas formas de tortura. Las rdenes de exterminio emanaban directamente de Contreras, jefe operativo de la DINA, y eran transmitidas a Morales Salgado, entonces su leal subordinado y ahora uno de los que comenz a aportar informacin del caso.

En la investigacin hay antecedentes que, inequvocamente, permiten concluir que cada uno de estos crmenes fue perpetrado con el conocimiento y la anuencia de Augusto Pinochet. Fue el mismsimo dictador el que decidi la suerte de las vctimas de Simn Bolvar, convertido en un cuartel altamente selectivo.

Pinochet, sealan los testimonios, siempre estuvo interesado personalmente en el destino final de los lderes comunistas. Tanto as que, segn relat el agente Ricardo Lawrence, visit personalmente a Vctor Daz cuando ste estuvo detenido en la Casa de Piedra en el Cajn del Maipo, antes de ser trasladado al cuartel de La Reina.

Del Puma al mar

Uno de los procesados es el ex comandante del Comando de Aviacin del Ejrcito (CAE) coronel (R) Carlos Mardones Daz. La razn, que recin ahora sale a la luz, es que los cargamentos con los cuerpos de los prisioneros asesinados que salieron del cuartel de Simn Bolvar tuvieron como su siguiente destino los helicpteros Puma del CAE, que solan operar desde los terrenos de campaa que el Ejrcito tena en la zona de Peldehue, al norte de Santiago.

La preparacin para este ltimo viaje fue la misma que la DINA utiliz cada vez que hizo desaparecer los cadveres. Los envolvieron con sacos paperos, les amarraron con alambre un trozo de riel al cuerpo, volvieron a ponerlos en sacos que ataron con ms alambre y los transportaron en camionetas hasta el lugar donde esperaba el helicptero. stos despegaban con su carga macabra, enfilaban hacia la costa de la V Regin y se internaban mar adentro para soltar su carga. As desaparecieron Daz y el resto de sus compaeros.

Otro de los procesados es el ex piloto de los Puma brigadier (R) Antonio Palomo Contreras, uno de los que condujo los vuelos de la muerte. Soberbio y arrogante, Palomo era el piloto preferido de Pinochet y por largo tiempo condujo el Puma destinado a su uso personal. El 15 de septiembre, Palomo recibi de Pinochet la misin de trasladar en helicptero al general Carlos Prats hasta la frontera con Argentina, cuando el recin instalado dictador mand a su antecesor al exilio, antes de ordenar su muerte. Tambin pilote el Puma de la Caravana de la Muerte, al igual que Luis Felipe Polanco, otro de los procesados.



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