Portada :: Opinin :: LA IZQUIERDA A DEBATE
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-03-2007

La utopa neoliberal y el socialismo del siglo XXI

Jordi Lpez Santn
Rebelin


Crecimos esperando que llegara 1984 para ver si se cumplan las profecas de Orwell. La utopa negativa de Georges Orwell (1984) se ha realizado casi literalmente. Tard unos aos ms, un par de dcadas, en aparecer como realidad. Pero, contrariamente a las interpretaciones ms usuales (intencionadamente anticomunistas) de Orwell , la antiutopa no se realiz bajo un rgimen de apariencia totalitaria de connotaciones pseudocomunistas estalinianas, no fue ningn rgimen heredero del socialismo real el que lo llev a cabo, sino el estandarte de las democracias liberales.

La pesadilla fue alumbrada tras la resolucin de la Guerra Fra, en eso s anduvo acertado Orwell, pero el triunfo correspondi al capitalismo neoliberal, a los EUA. El socialismo colaps a finales del siglo XX. Y el siglo XXI pareca comenzar bajo el signo inequvoco del triunfo neoliberal, presentado como triunfo de la democracia, de los derechos humanos individuales y la derrota del totalitarismo.

Todo fue un falso espejismo que dur poco ms de un escaso decenio. Rpidamente, el neoliberalismo mostr su verdadera cara. Indudablemente totalitaria, unidimensional, necesitada de fundarse en un pensamiento nico y generadora de una violencia excesivamente cruel, impulsora de guerras de agresin bajo apariencia humanitaria. Un breve interregno entre los dos siglos (1989-2001), eso fue lo que dur la utopa. El breve espejismo de la utopa neoliberal.

Se profetiz el fin de la poltica, de la historia, de las ideologas, de la filosofa. Pero la historia sigui su camino, la pesadilla fue de las peores, su rastro de sangre y de violencia se hizo sentir en los Balcanes, en Somalia, en Oriente Medio, en Palestina, en Lbano, Irak, Afganistn, cul ser el prximo?

El discurso sobre el totalitarismo dedicado al comunismo, al socialismo real, tan bien urdido desde 1948 por los ejecutores intelectuales de la doctrina Truman, remunerados por la CIA, tuvo buenos rditos polticos. Hora es ya de volver sobre ese discurso. La verdadera utopa totalitaria realizada ha sido el neoliberalismo. Si lo medimos por el nmero de muertes causadas, por el ejercicio de la violencia sobre la humanidad, no dejan de ser irnicas las crticas desde la intelectualidad anticomunismo de la fraseologa pacifista del socialismo real. La supuesta demagogia pacifista de la URSS fue, en trminos reales, con los datos en la mano, una estrategia defensiva. El militarismo agresivo lo ejercieron, en la prctica, diferentes gobiernos de los EE.UU. que lanzaron ofensivas de guerra contra la poblacin civil por toda la geografa mundial.

A finales del siglo XX, el triunfo neoliberal en la Guerra Fra produjo el espejismo de creer, como dice Zizek1, que con un poco ms de democracia se acabaron los problemas politicos. La utopa real era la de los aos 90, la de la economa global liberal.

Los problemas polticos siguen ah, reales y tozudos. Vuelven las ideologas, nunca se marcharon en el fondo, vuelve la filosofa, vuelven las alternativas polticas. Es tiempo de seguir intuyendo alternativas revolucionarias, un poco ms desengaados, ms sabios y an ms dialcticos si cabe. Slo dos apuntes de claridad en las tinieblas:

  1. Las alternativas polticas van a surgir del desarrollo del pensamiento crtico. Slo huyendo del pensamiento unidimensional se puede construir alguna alternativa al sistema basado en la forma operacional tecnolgica de pensamiento. Es hora de volver a los conceptos filosficos y huir de las palabras vanas de los socilogos empricos y los psiclogos terapeutas. Parafraseando a Marcuse2, el trabajador B dice los salarios son bajos porque los salarios son bajos, no porque el trabajador B tiene un problema personal dado que su mujer est enferma y el mdico le reclama sus facturas. El trabajador B es una especie muy abundante, los salarios son bajos y los alquileres inasequibles.

  1. Los derechos polticos y las libertades son un concepto social, no individual. De nada sirve la declaracin de respeto a los derechos humanos individuales y las libertades polticas de eleccin cuando no es posible el ejercicio de los derechos sociales y la decisin poltica colectiva. La Constitucin del Reino de Espaa de 1978 reconoce el derecho al trabajo, a la educacin, a la vivienda y a un montn de cosas ms, pero es realmente posible la realizacin social de estos derechos? A principios de los 90, unos cuantos fundaron una Mesa por los derechos sociales. Los tiempos no eran muy propicios y aquello se disolvi, como lgrimas en la lluvia. Pero, desde entonces, no hacen ms que aparecer pequeos brotes de movimientos sobre algunos derechos sociales concretos: la vivienda, la renta bsica, la libre circulacin de las personas.

Rosa Luxemburg plante aquel antiguo dilema de socialismo o barbarie. Socialismo del siglo XXI suena con ecos distintos, con msicas de armonas plurales, algunas disonantes, pero barbarie sigue siendo una posibilidad demasiado terrible para resignarse.

1 Zizek, Slavoj: La suspensin poltica de la tica. Buenos Aires, Fondo de Cultura Econmica, 2005

2 Marcuse, Herbert: El hombre unidimensional. Barcelona, Editorial Seix Barral, 1968



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter