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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-03-2007

La Verdad de Olmert

Uri Avnery
Rebelin

Traducido por Carlos Sanchis y revisado por Caty R.


Si Dios lo quiere, incluso un palo de escoba disparar. Es un viejo dicho popular Yiddish. Uno podra aadir ahora: Si Dios lo quiere, incluso Olmert a veces puede decir la verdad.

La verdad, segn el testimonio del Primer Ministro ante la Comisin de Investigacin encabezada por el juez Vinograd, que se filtr ayer a los medios de comunicacin, es que (la invasin de Lbano) no fue una reaccin espontnea a la captura de los dos soldados, sino una guerra planeada hace mucho tiempo. Es justo lo que nosotros dijimos desde el principio.

Olmert dijo a la comisin que inmediatamente despus de asumir las funciones como Primer Ministro interino en enero de 2006, consult con los mandos del ejrcito sobre la situacin en la frontera norte. Hasta entonces, la doctrina que prevaleca segua la decisin de Ariel Sharon -lgica desde su punto de vista- de no responder con la fuerza a las provocaciones en el norte, para que el ejrcito israel pudiera concentrarse en combatir a los palestinos. Pero esto le permiti a Hezbol acumular una gran reserva de existencias de cohetes de todas clases. Olmert decidi cambiar esa poltica.

El ejrcito prepar un plan de dos puntos: una operacin sobre el terreno destinada a eliminar a Hezbol y una ofensiva area destinada a la destruccin de la infraestructura libanesa para ejercer presin sobre la poblacin, que a su vez la ejercera sobre Hezbol. Como dijo el Jefe del Estado Mayor, Dan Halutz, al principio de la guerra: "Vamos a atrasar el reloj de Lbano 20 aos" (un objetivo bastante modesto comparado con la famosa propuesta de un colega estadounidense: "Bombardear Vietnam hasta hacerlo retroceder a la edad de piedra"). La aviacin tambin se emple en destruir el arsenal de misiles de Hezbol.

Pero hoy da ya no es apropiado atacar un pas sin una razn convincente. Ya antes de la Primera Guerra de Lbano, los estadounidenses exigieron que Israel atacara nicamente despus de una clara provocacin que convenciera al mundo. La justificacin necesaria se la proporcion en el momento oportuno la banda de Abu Nidal que intent asesinar al embajador israel en Londres. En el caso reciente se decidi de antemano que la captura de soldados israeles constituira semejante provocacin.

Un cnico podra defender que esta decisin convirti a los soldados israeles en el cebo. Se saba que Hezbol quera capturar soldados israeles para forzar un intercambio de prisioneros. Las patrullas del ejrcito israel regular a lo largo de la valla fronteriza eran, en cierto modo, una invitacin permanente a Hezbol para llevar a cabo su malvado plan.

La captura del soldado Gilad Shalit por los palestinos cerca del muro fronterizo de Gaza encendi una luz roja en Israel. Olmert dijo en su testimonio que a partir de ese momento estaba convencido de que Hezbol estaba a punto de intentar llevar a cabo una hazaa similar.

En ese caso, el Primer Ministro quiz debera haber ordenado al ejrcito quitar las patrullas a lo largo de la frontera norte o reforzarlas de tal forma que disuadieran a Hezbol. Eso no se hizo. Los pobres miembros de la patrulla fatal partieron a su destino como si fueran de excursin.

El mismo cnico podra aducir que Olmert y los jefes militares estaban buscando un pretexto para llevar a cabo sus planes de guerra. Estaban convencidos, sin embargo, de que los soldados seran devueltos a casa enseguida. Pero como dice el lema real britnico, Honi soit qui mal y pense (Que se avergence el que mal haya pensado).

Sin embargo Hezbol atac, captur a los dos soldados y las operaciones planeadas deberan haber empezado a rodar como una seda. Pero no fue eso lo que pas. La guerra ciertamente estall, como estaba previsto, pero desde aquel momento casi nada sucedi segn el plan. Las consultas fueron apresuradas, las decisiones confusas, las operaciones indecisas. Ahora resulta que el plan todava no ha finalizado.

Se supone que la comisin Vinograd hallar las respuestas a algunas preguntas difciles: Si la guerra fue planeada con tanto tiempo de antelacin, por qu no estaba el ejrcito listo para la guerra? Cmo es posible que el presupuesto militar estuviese reducido? Cmo es que los arsenales de emergencia estaban vacos? Por qu las fuerzas de la reserva, que eran las que se supona que llevaban a cabo las operaciones sobre el terreno, fueron movilizadas nicamente cundo la guerra ya iba a todo ritmo? Y despus de que finalmente fueran desplegadas, por qu recibieron rdenes desconcertantes y contradictorias?

Todo esto demuestra que Olmert y los generales fueron rematadamente incompetentes al tomar sus decisiones militares. Y les falt tambin la ms elemental comprensin por parte de la escena internacional.

Hasan Nasral ha admitido abiertamente que cometi un error. No entendi que haba habido un cambio en Israel: en lugar de Sharon, un caballo viejo de la guerra que no estaba buscando ninguna accin en el norte, haba llegado un nuevo hombre, un poltico inexperto que quera guerra. Lo que Nasral tena en mente era simplemente otra ronda de lo mismo: la captura de algunos soldados y un intercambio de prisioneros. En cambio, estall una guerra hecha y derecha.

Pero el error de Ehud Olmert fue todava ms grande. Le convencieron de que Estados Unidos bendecira el camino y le permitira vagar a voluntad por Lbano. Pero los intereses estadounidenses tambin haban cambiado.

En Lbano, el gobierno de Fuad Siniora ha tenido xito uniendo a todas las fuerzas pro estadounidenses. Han llevado a cabo fielmente todas los rdenes de Washington: han echado a los sirios y han apoyado la investigacin del asesinato de Rafiq Hariri, lo que equivale a proporcionar a los estadounidenses un pretexto para un ataque masivo contra Siria.

Segn las filtraciones de Olmert, Condoleezza Rice lo llam inmediatamente despus de estallar la guerra y le transmiti las rdenes estadounidenses actualizadas: ciertamente se deseaba que Israel le diera un aplastante golpe a Hezbol, enemigo de Siniora, pero se prohiba absolutamente hacer algo que hiriera a Siniora, como bombardear infraestructuras libanesas fuera del territorio de Hezbol.

Eso castr los planes del Estado Mayor. La idea principal fue que si se haca bastante dao a la poblacin civil de Lbano, sta presionara al gobierno para que actuara decididamente contra Hezbol y liquidara la organizacin o, por lo menos, la desarmara. Es muy dudoso que la estrategia hubiese tenido xito de haberse llevado a cabo pero, debido a la intervencin de Estados Unidos, la estrategia no se ejecut.

En lugar del bombardeo masivo que hubiera destruido instalaciones e industrias bsicas, Halutz tuvo que conformarse -despus de la llamada telefnica de Condoleezza- con bombardear las carreteras y puentes que sirven a Hezbol y a la poblacin chi (incluyendo las lneas de aprovisionamiento de armas sirias a "Hezbolandia"). El dao fue enorme, pero no suficiente para poner a Lbano de rodillas si es que eso es, de alguna forma, posible. Aparte de eso la aviacin tuvo xito destruyendo algunos misiles de largo alcance pero no afectaron a los de corto alcance y fueron stos los que causaron estragos entre la poblacin del norte de Israel.

Sobre el terreno, las operaciones fueron todava ms desconcertantes. Slo durante las ltimas 48 horas de guerra, cuando ya estaba claro que el alto el fuego estaba a punto de entrar en vigor, se puso en marcha la mayor ofensiva, en la que murieron 33 soldados israeles. Para qu? En su testimonio, Olmert afirma que era necesario para cambiar a favor de Israel algunos puntos de la resolucin de la ONU. Hoy sabemos (como dijimos en su momento) que estos cambios no tenan valor y quedaban sobre el papel.

La intervencin de Condoleezza Rice en el comportamiento de la guerra tambin es interesante en otro aspecto. Arroja luz a una pregunta que ha estado atrayendo a los expertos desde hace algn tiempo: en la relacin entre Estados Unidos e Israel, dominan los intereses estadounidenses a los israeles o es al contrario?

Esta discusin lleg al punto crtico cuando los profesores estadounidenses Stephen Walt y John Mearsheimer publicaron su documento de investigacin segn el cual Israel impone a Estados Unidos una poltica que es contraria al inters nacional estadounidense. La conclusin molest mucho a quienes creen lo contrario: que Israel no es sino un pequeo engranaje de la mquina imperial estadounidense. (Yo me permit defender que ambas versiones son correctas: el perro estadounidense menea su cola israel y los meneos de la cola israel mueven al perro estadounidense).

Cuando Condoleezza Rice anim a Israel a ir a la guerra pero vet una parte esencial del plan de guerra, parece que demostr la equivocacin de los dos profesores. Verdaderamente Olmert consigui el permiso de Estados Unidos para su guerra que serva a los intereses estadounidenses (la eliminacin de Hezbol, que se opona al gobierno pro estadounidense de Siniora aunque perteneca oficialmente a l), pero con limitaciones severas (para no herir al gobierno de Siniora).

El mismo principio est funcionando ahora en el frente sirio. Bashar al-Assad ofrece negociaciones de paz a Israel sin condiciones previas. De esta manera espera alejar un ataque estadounidense de su pas. Como los dos profesores, cree que el lobby israel gobierna Washington.

Casi todos los expertos importantes de Israel estn de acuerdo en que la oferta siria es seria. Incluso en los "crculos de seguridad" algunos estn instando a Olmert a agarrar la oportunidad y lograr la paz en el norte.

Pero los estadounidenses le han puesto a esto un veto absoluto que Olmert ha aceptado. Se ha sacrificado un inters vital israel en el altar estadounidense. Incluso ahora, cuando Bush ya est entrando en algn tipo de dilogo con Siria, Estados Unidos nos prohibe hacer lo mismo.

Por qu? Muy simple: los estadounidenses nos usan como una amenaza. Nos mantienen en la lnea como un perro de ataque y le dicen a Assad: si no haces lo que deseamos, soltaremos al perro.

Si Estados Unidos alcanza un acuerdo con los sirios y usa, entre otras, esta amenaza, sern los estadounidenses quienes acapararn los beneficios polticos de cualquier acuerdo que nosotros alcancemos al final con Siria.

Eso me recuerda los hechos de 1973. Despus de la guerra de octubre, las negociaciones de alto el fuego egipcio-israel empezaron en el kilmetro 101 (de El Cairo). En alguna fase, el general Israel Tal ocup el cargo de jefe de la comisin israel. Mucho despus me cont la historia siguiente:

"En cierto punto el general Gamasy, representante egipcio, se acerc y me dijo que Egipto estaba ahora dispuesto a firmar un acuerdo con nosotros. Lleno de alegra, tom un avin y me apresur a llevarle a Golda Meir (la Primera Ministra) las felices noticias. Pero Golda me dijo que lo parara todo inmediatamente. Me dijo: Le he prometido a Henry Kissinger que si llegamos a un acuerdo, le transferiremos todo el asunto y l atar los cabos sueltos".

Y eso es lo que, por supuesto, sucedi. Se detuvieron las negociaciones en el km 101 y Kissinger tom el control de la escena. Fue l quin alcanz el acuerdo y Estados Unidos se llev los laureles. Los egipcios se volvieron seguidores fieles de los estadounidenses. El acuerdo egipcio-israel se pospuso durante cinco aos. Lo logr Anwar Sadat, que plane su vuelo histrico a Jerusaln a espaldas de Estados Unidos.

Ahora puede pasar lo mismo en el frente sirio. En el mejor de los casos. En el peor, los estadounidenses no alcanzarn un acuerdo con los sirios, nos impedirn lograr un acuerdo a nosotros y miles de israeles, sirios y libaneses pagarn el precio en la prxima guerra.

Original en ingles: http://zope.gush-shalom.org/home/en/channels/avnery/1173578966/

Carlos Sanchis y Caty R. pertenecen a los colectivos de Rebelin, Tlaxcala y Cubadebate . Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, el traductor y la fuente.




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