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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-03-2007

Por qu los intelectuales de izquierda se hacen de derechas?
El truco de la autocrtica

Francisco Fernndez Buey
El Pas


No ser yo quien vaya a negar la evidencia. Que bastantes personas que se decan de izquierdas, e incluso revolucionarias, en la dcada de los sesenta o los setenta, se han hecho luego de derechas es un hecho. Se suele hablar de los casos ms llamativos en el mbito poltico, el de aquellas personas que un da fueron la izquierda de la izquierda y hoy son la derecha de la derecha. Pero el proceso es ms amplio y ms profundo. Afecta tambin a intelectuales de lo que un da fue la izquierda moderada o "socialdemcrata", como sola decirse. Para hacerse una idea basta con comparar a este respecto lo que deca el entonces "compaero Miguel", en la Escuela de Verano del PSOE de 1976, con lo que suele decir Miguel Boyer en los ltimos tiempos: de propugnar la nacionalizacin de la banca, las elctricas y la siderurgia, a la FAES de Aznar.

El fenmeno no es nuevo. El transformismo de los intelectuales es algo tan antiguo y tan repetido que volver sobre el asunto resultara tedioso si no fuera porque en ese paso hay implicadas algunas tragedias que a veces se olvidan. Slo recordar una: la conversin de Benito Mussolini, paladn del socialismo maximalista italiano y fundador luego del partido fascista. Tragedias aparte, la cosa es tan aburrida que los intelectuales europeos que se mantuvieron leales a la izquierda siempre escribieron sobre el transformismo de los otros con irona o sarcasmo. Recuerdo tres casos, pero hay ms. El de Gramsci, definiendo a Marinetti y a los futuristas italianos como nios que se han divertido coqueteando con los proletarios para acabar volviendo al redil de la propia clase cuando pintan bastos. El de Brecht, redactando el libro de los tuis para distinguir entre intelectuales e intelectualines en la crisis. Y el de Lukcs, ironizando sobre la falta de columna vertebral de los intelectuales trnsfugas como una ventaja fisiolgica que permite al susodicho agusanarse ante el Poder.

As que, por ah, nada nuevo bajo el sol. Vamos con las novedades. En Espaa hay dos que subrayar. Una es la prctica consistente en agrandar el propio pasado revolucionario para luego, bajo la apariencia de estar haciendo razonable autocrtica, poner a caldo, por antiguos, a los colegas que s fueron de izquierdas y siguen sindolo. La operacin suele dar buenos dividendos en la sociedad del espectculo. Pues las personas jvenes, que no tienen por qu saber lo de izquierdas que el agrandado fue en su juventud, reciben el mensaje y piensan: los intelectuales que resisten son dogmticos. En suma, el viejo truco de la autocrtica que en el fondo es slo retrica para criticar a la izquierda real, a la izquierda socialmente coherente.

La otra particularidad recurrente en la sociedad meditica de la Espaa actual consiste en llamar intelectual a cualquier cosa. En esto, los medios de intoxicacin de masas de la derecha poltica vienen jugando un papel preponderante. Primero desprestigian a los pocos intelectuales serios que hay y luego elevan a la categora de intelectual al trnsfuga que en el pasado fue, a lo sumo, un politicastro o un escribidor de catecismos. Elevado el tal a los altares de la intelectualidad, lo colocan a continuacin en la lista de los objetos consumibles. Y as se hincha la nmina de los supuestos intelectuales que fueron rojos y ahora son azules.

Una de las consecuencias perversas de estas dos cosas es que al final, y el final es ahora, el amable lector acaba creyndose lo que dice el intelectual que dice que fue de izquierdas y lo que dicen los medios de la derecha del politicastro convertido en intelectual por arte de birlibirloque. La otra prensa, los otros medios que no se quieren de derechas, suelen hacer eco. Y as vamos perdiendo cualquier concepto serio de las palabras "intelectual" e "izquierda". Para no gastar papel lo dir drsticamente, en dos frases. Una: no he conocido a ningn intelectual de verdad, que fuera de izquierdas de verdad, y que al mismo tiempo dijera de s mismo que era un "intelectual" y "de izquierdas". Les bastaba con ser "rojos" y con tener pensamiento propio. Por algo ser. Dos: la nmina habitual de los intelectuales de izquierda que se pasan a la derecha en este pas est hinchadsima, pues se tiende a llamar intelectuales a muchos que no lo son y se tiende a considerar de izquierdas a otros tantos que slo lo fueron en su imaginacin de ahora.

Paralelamente se recorta (a veces hasta el doloroso olvido) la lista de quienes, con los distingos de rigor, se han mantenido leales a los valores de la izquierda que defendieron en el pasado. La visin periodstica de la historia, el presentismo y la tendencia a convertirlo todo en espectculo, en titular o en publicidad tienen mucha culpa en esto. Y es ya evidente para cualquier lector habitual de peridicos y semanarios culturales que la culpa de la hinchazn de aquella nmina y del ninguneo de los otros no corresponde slo a lo que se viene llamando "la caverna". Tambin EL PAS, entre otros, tiene su parte de culpa.

Me pregunto, y pregunto a los que leen, si en vez de seguir hinchando el globo de los tuis y de los politicastros que se pasan a la derecha, no sera mejor hacer algo, ahora que estamos en lo de la memoria que se quiere histrica, para honrar a los intelectuales de izquierdas que se han mantenido leales. Sobre todo a aquellos que han seguido trabajando, escribiendo y actuando a favor de los de abajo sin mayor impacto meditico. Lo que queda de izquierda digna de ese nombre debe mucho a stos, varones y mujeres. Son los intelectuales que han enlazado los ideales social-comunistas o libertarios de la izquierda de ayer con las luchas de hoy en favor de la democracia participativa, de la diversidad en la igualdad, de la economa social ecolgicamente fundamentada, de los anhelos de los annimos a los que un da llamamos pueblo. Honremos, pues, lo que stos han hecho como intelectuales de verdad y el valor de su resistencia tico-poltica. Y dejemos ya de hinchar el globo del transformismo. A lo mejor as se invierte la tendencia.

Francisco Fernndez Buey es catedrtico de Filosofa de la Universidad Pompeu Fabra.




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