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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-03-2007

Seis refugiados polticos paraguayos presos en Argentina
La gente de la tierra

Osvaldo Bayer
Pgina 12


 

Llegamos a la crcel de Marcos Paz. Vamos a visitar a seis presos. Campesinos paraguayos. Trabajadores de la tierra. Presos en la Argentina.

Una sociedad no debe jams ignorar sus crceles. No como se haca antes: se los mandaba a Ushuaia, la Siberia argentina. Para olvidarlos all y ya est. Rasgo de una sociedad sobona y violenta.

Entramos al saln de visitas con sus paredes desnudas. Ni cuadros ni flores. Bueno, no exageremos, Blumberg no lo hubiera permitido. La espera siempre melanclica: presos. Sabemos lo que es eso. Entran seis paraguayos, humildes, hijos de la tierra. Gente de campo, de los que plantan semillas, cabalgan distancias, ordean lo que siembran. Para lo cual deben inclinar la espalda en la Edad Media eterna.

Pero stos no. Seis paraguayos que luchan para que la tierra sea de los que trabajan o de la accin mancomunada de la cooperativa. En Paraguay, que siempre lleva el signo de Stroessner. Ahora seguridad de Duarte Frutos y Bush. La mescolanza que da la seguridad de que nada va a cambiar. El agua, ahora, como antes el oro y el petrleo. El agua, seores, hay que asegurar su futuro. Y los fuertes asegurarse el agua de los dbiles dependientes.

Bush, republicano. La palabra repblica ya cambi de significado desde aqul de la Revolucin Francesa.

Antes de llegar a la crcel hemos ledo todos los papeles de la justicia. De los dos lados. Los ochenta aos que uno ha vivido no han pasado en vano. Por lo menos en eso. No, no, ingenuidades no. La palabra terrorista ha pasado a usarse con la misma multiplicidad que republicano. Un republicano puede ser tan terrorista como un terrorista, republicano.

Con nosotros estn los seis campesinos paraguayos, hablan la castilla pero tambin el guaran. Palabra por palabra nos relatan la tragedia. Ms de un ao presos en crceles argentinas. Sus familias, all. Pero tres de sus mujeres han venido hasta Buenos Aires para poder visitarlos. Trabajan aqu como sirvientas. Sirvientas.

Nada menos que Blumberg, el inmaculado, acompaa a la lnea oficial paraguaya. Ha reafirmado con su presencia las acusaciones contra los proletarios de la tierra. S, Blumberg acompaa personalmente la acusacin contra la gente campesina. Una acusacin inverosmil. El gobierno paraguayo los acusa de haber secuestrado y luego asesinado a la hija del ex presidente Cubas. Un hecho que otras fuentes han atribuido a la lucha entre organizaciones mafiosas del narcotrfico. Pero, claro est, la polica aprovecha para acusar a los campesinos que quieren su tierra, para sacrselos de encima y, de paso, proteger las organizaciones de la droga que pululan los estrados oficiales paraguayos. Cuando comenz la persecucin los hombres del campo se presentaron ante la embajada argentina pidiendo proteccin. Porque haban odo que la Argentina, despus de la era de la desaparicin, se haba convertido en la Tierra del Asilo. Se trasladaron a Buenos Aires para, desde esta latitud, demostrar su absoluta inocencia. Pero el Cepare (Comit de Elegibilidad para Refugiados) no atendi sus razones. Blumberg sonri satisfecho. Los perseguidos recurrieron a la Justicia y, en primera instancia, el juez Lojo rechaz el pedido de manera que los dej sin defensas para ser extraditados hacia el pas que los persigue.

El tema est ahora ante la Corte Suprema de Justicia. Ah est ahora la esperanza de estos luchadores de la tierra. Hasta ahora, la Argentina en vez de refugio les dio crcel.

Un hecho que hubiera movido a Emile Zola a escribir un segundo tomo del Yo acuso. Sera muy noble que todos los hombres de leyes que tienen conciencia de la diaria injusticia con los indefensos leyeran la resolucin del juez Lojo que podra resumirse en algo as como: "Bueno, si el gobierno paraguayo los pide, hay que entregrselos". Y no exagero. Me gustara, justo por lo que se juega aqu, es decir, la vida de seis luchadores por la dignidad, invitarlo al juez argentino Lojo a una mesa redonda pblica a discutir uno por uno los documentos de su fallo. Porque, nos repetimos: est la vida de por medio, la verdadera vida.

Demostraramos que hemos aprendido de nuestro srdido pasado si todos los organismos de derechos humanos de nuestro pas tomaran a su cargo la defensa de estos campesinos, vctimas de esta nueva Operacin Cndor. Pero tambin que lo hicieran todas las iglesias y las asociaciones de abogados y juristas.

Creemos en la independencia actual de la Corte Suprema pero hay que respaldarla con argumentos legales, humanos y principalmente de la defensa de la libertad de los ciudadanos, por ms que stos sean pobres.

Y los presentamos: Gustavo Lezcano Espnola: "Mi familia es campesina; tengo ocho hermanos. Comenc a trabajar a los ocho aos en la agricultura. Somos de creencia religiosa y nunca pertenec a una agrupacin poltica. A los 19 aos hice durante dos aos el servicio militar. Y luego preparamos con los vecinos un grupo de sin tierra para la ocupacin de un campo improductivo de 5000 hectreas, pero fuimos desalojados dos veces, una por la polica y otra por el ejrcito. Fue el desalojo ms cruel por los garrotazos en todas partes del cuerpo boca abajo corriendo encima de nuestras cabezas y tirando con fusiles. Haba mujeres embarazadas y ellos decan que ah mismo tenan que producir el parto con garrotes y machetes. Hasta ahora hemos sufrido seis desalojos: con maltratos, garrotazos; baleados, muertos. El 2 de marzo entramos a la Argentina legalmente para solicitar refugio, porque ya era insostenible la persecucin. Recurrimos ante el Cepare para denunciar lo ocurrido pero ni siquiera se analiz el caso. Fui detenido por la Gendarmera argentina. Hace diez meses que estamos presos. El 14 de diciembre el juez argentino Ariel Lojo resolvi conceder la extradicin nuestra al Paraguay".

Basiliano Cardozo Jimnez: nacido en Caaguaz de una familia campesina y humilde. "Comenc a trabajar a los 10 aos. A los 15 me incorpor a la tarea religiosa como catequista, donde aprend a ser solidario con los ms dbiles y amar a los oprimidos. Tuve que ausentarme de mi hogar por las permanentes amenazas de secuestro y muerte que hacan los escuadrones de la muerte del partido del gobierno. He recurrido al tratado internacional buscando proteccin, solicitando refugio poltico al gobierno argentino. Fui detenido por la polica argentina llevando ya ocho meses en Devoto y ahora en Marcos Paz. Mi detencin slo puede ser explicada por mi coherencia en la lucha por una sociedad sin oprimidos ni opresores."

Arstides Vera Silguera: "A los 12 aos comenc a conocer el trabajo campesino. A los 17 particip del curso de formacin para lderes parroquiales en el seminario de Ma Cup". Se cas y tiene seis hijos. Vivieron en una colonia llamada San Carlos, en donde las necesidades y el abandono son impresionantes. Sin calles, sin electrificacin, sin puestos de salud, sin agua potable. Las luchas campesinas se agudizaron a medida que creca la organizacin de lucha y la pobreza. Por las persecuciones sigui el mismo camino a la Argentina que sus compaeros hoy presos.

Simen Bordn Salina: Se cri en un hogar campesino de 16 hijos. Desde los 16 aos fue catequista catlico, de la Teologa de la Liberacin, con el padre Braulio Maciel, quien fue perseguido y asesinado en 1976. Inauguraron una comunidad y el 8 de febrero de 1976 fueron atacados por militares al mando del mayor Grau. "Arranc el tiroteo y el llanto de nuestras madres, el gemido de dolor de nuestros padres. Nuestra comunidad pas as, en una noche, de vivir en el Edn a experimentar el infierno. Los hombres que no fueron muertos, fueron detenidos. La vida seguir as. Estoy casado con cinco hijos. Ahora soy un perseguido poltico, desposedo total y encarcelado en 2006 en la Argentina."

Roque Rodrguez: casado, nueve hijos. Agricultor. Fundador del Movimiento Agrario Popular. Y del Frente Nacional por la Soberana y la Vida, ante el avance de la agricultura empresarial, donde estaban en peligro el medio ambiente, las comunidades y el arraigo como herramienta de lucha y resistencia. En 2006 abandon Paraguay por la persecucin poltica. Desde el 2 de marzo del ao pasado estuvo preso en Devoto y ahora en Marcos Paz.

Agustn Acosta Gonzlez, de 34 aos. Familia campesina de nueve hermanos. Integr el Movimiento Juvenil Franciscano. En 1992 lleg a un asentamiento campesino donde "fue una de las experiencias que ms me conmovi, experiment la impotencia ante tanta injusticia. Este hecho me dej marcado porque sta era la realidad paraguaya: nios desnudos sin nada que comer, sin vivienda, sin cama, sin camino, slo selva y agua del lago artificial de la represa de Acaray".

Estas son las vidas de quienes los gobernantes del Paraguay piden su entrega y el juez argentino Ariel Lojo quiere entregar. Nos hacen acordar los episodios del tiempo de la Ley de Residencia, aquella aprobada por Roca, por la cual se expulsaron centenares de luchadores sociales por poseer "ideologas extraas al ser nacional". Sus familias quedaron aqu, sin sustento. Una crueldad argentina. Este calvario de los seis luchadores guaranes de la tierra tiene que llamarnos a la accin y al debate. Si los entregamos pasaremos a la historia como entregadores. El ms vergonzoso papel que puede ejercer un ser humano.



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