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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-04-2003

Cumbia piquetera y cumbia villera
El piquete y los multifacticos magnetismos de la msica

Isabel Rauber
Rebelin


Es indudable que las crisis econmicas no vienen solas, implican la yuxtaposicin de mltiples crisis: entre ellas, la cultural y la de identidad expresan de modo condensado el estremecimiento de la sociedad toda, desde los cimientos mismos de su constitucin.

Coincido con D'ela cuando dice: "El menemismo no solo fue el advenimiento de un modelo poltico-econmico, sino tambin cultural; fjate, que la msica bailantera, la bailanta, se instal en Argentina en esa poca; ahora entra en crisis porque se le meti el conflicto social. Cuando todas las clases sociales estn en crisis los nicos que dicen: ac estamos -los villeros somos esto y esto-, son los sectores ms empobrecidos. Y el conflicto se expresa en la cumbia villera o la cumbia piquetera. Es un fenmeno nuevo en nuestro pas. En la cumbia villera se expresa con un fenomenal odio hacia las fuerzas de seguridad, desde una postura media irracional, una reivindicacin de la no-ley. 'Nosotros expresamos lo que pasa en la villa, no tenemos nada que ver; la realidad de esta', te dicen, por eso genera debate...

"Despus est la cumbia piquetera en la que se expresan las reivindicaciones de nuestra lucha, con una meridiana coherencia. Yo creo que toda la cumbia piquetera es de una clara coherencia ideolgica. La diferencia entre las dos es de contenido: una reivindica las luchas y la otra grafica lo que sucede en la clase social, lo que sucede en la villa, con el afane, con la represin..." (2).

Conversando al respecto con Eduardo Baln (3), ste aport nuevas aristas a lo expresado por D'ela: "En los piquetes, dijo, yo escucho que a la gente le gusta la msica popular, la de los barrios urbanos: cuartetos, cumbia, msica tropical; y despus hay un segmento para algunas cosas medias de experimentacin, como puede ser la msica de Santa Revuelta, lo que hacemos nosotros... Tambin est el folclore, un tipo de folclore contestatario que tiene mucho peso en los cortes de rutas. Esos seran los gneros: La cuestin del folclore, la chacarera en el boliche, en las bailantas, la cumbia en general y la cumbia villera en particular." Todas tienen un hilo conductor y en cierta medida articulador: son formas de discurso que tienen un componente de resistencia a la cultura plstica y hueca de la globalizacin.

Dentro de eso, "...la cumbia villera gusta mucho, ms de lo que uno quisiera por las letras.

Es un fenmeno que tiene la misma clula de nacimiento de los piquetes, es de la misma poca." Los cortes de rutas constituyen -a mi entender- un acto de gran trascendencia poltico-social porque mediante ellos, los piqueteros, -que no se resignan a morir cruzados de brazos-, ponen sobre el tapete las rutas- una realidad de exclusin de millones de seres humanos, que se quiere ignorar por parte del poder apelando a la manipulacin de la opinin publica y la conciencia social a travs de los medios de comunicacin masiva, mayoritariamente bajo el control de empresas transnacionales. En igual sentido, las letras de la cumbia villera constituyen tambin un destape de la parte "sucia" de la sociedad que la propia "Sociedad" pretende ocultar. Quiz eso explique tambin el porqu de su amplia aceptacin en los sectores populares y en un respetable porcentaje entre los sectores medios. "Es un blanqueo pblico de la fragmentacin social que existe, y un planteo pblico que tiene un ritmo pegajoso." "Clases de estticas o Esttica de clases?: Basta con leer los diarios. O mirar la Capital Federal o el gran Buenos Aires: las villas se infiltran en todos los sectores, acota Miguel ngel Serdiuk.

"Como si estuviramos descubriendo una Argentina-otra, una cultura que se revela y para la cual no fuimos preparados los que nos sumergimos en los derroteros trazados para los de mi generacin, plenos de escuela primaria, secundaria, universidad, ciencia, msica, pintura, museos, historia, filosofa...

"Expresin o represin? En la cumbia villera se rompen los moldes represivos de la cultura "oficial". La represin que est en la cultura. Y aparece lo que no deba aparecer, lo que desde la superficie ni siquiera sabamos que exista. Y si lo sabamos no lo decamos, no as todo de golpe y con total desparpajo, irrumpiendo en los medios masivos de comunicacin, en las bailantas y en lugares de bailar de clases sociales superiores. Algo as como bailar en el cementerio, o ms bien en la quema, en el basural, o una mezcla de todo eso. Cuando la escuch me hizo acordar a La Recoleta, un lugar particular de Buenos Aires, mezcla de sofisticada noche portea separado solo por un muro del cementerio donde moran los prceres de la patria, casi encima de templos religiosos representativos de la ms rancia tradicin religiosa represiva asociada a los ms caros valores de la clase dominante.

Extraas sntesis. En el caso de las cumbias: bailar en la miseria, divertirse con lo que nos duele y destruye. Creo que la cumbia villera tiene reservado un lugar privilegiado en la historia argentina: nos metemos por ah y desde ah podemos contar todo lo que nos pas en los ltimos cincuenta aos." Estoy de acuerdo.


Notas

(1) Ttulo de uno de los epgrafes del Captulo III, del libro de Isabel Rauber dedicado al estudio del movimiento piquetero en La Matanza, cuyo ttulo es ARGENTINA PIQUETERA. En preparacin. Versin exclusiva para Primera Edicin.

(2) D'ela, Luis, Presidente de la Federacin de Tierra, Vivienda y Hbitat (FTV), integrante de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA). Entrevista realizada por m.

(2) Director de El Culebrn Timbal, colectivo cultural que expresa la realidad social y de lucha del conurbano bonaerense en historietas, teatro y msica. Entrevista realizada por m.


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