Portada :: Cultura
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-03-2007

Raymundo Gleyzer: la esperanza quema

Nstor Kohan
Revista Casa de las Amricas


No volv a saber de Raymundo hasta que lleg la noticia de su desaparicin. Record entonces sus palabras, su vitalidad, su decisin. Y estaba seguro como lo estoy ahora de que algn da volvera a aparecer Raymundo en medio de su pueblo. Todo parece indicar que as ha de ser.

Toms Gutirrez Alea

Un cine de combate

Pocas personalidades de la cultura poltica latinoamericana resumen con tanta nitidez y contundencia las apuestas vitales de la izquierda revolucionaria. Aunque quizs menos celebrado y conocido que Rodolfo Walsh, el cineasta y militante guevarista argentino Raymundo Gleyzer (1941-1976) representa el escaln ms alto al que lleg su generacin. Repensar su obra, su vida y su militancia implica recuperar del olvido una perspectiva ideolgica sepultada por el establishment intelectual argentino, aquella que vivi el cine como militancia y la cmara como un arma de combate.

El nombre de Gleyzer ha sido durante aos sinnimo de todo lo prohibido y todo lo reprimido por la cultura oficial, su falso pluralismo y su simulacro democrtico. En estas apretadas lneas de homenaje no nos interesa recordarlo como un cadver prestigioso, una vctima inocente o un bronce de mausoleo repleto de hipcritas monumentos oficiales. Lejos de los lugares comunes y los golpes lacrimgenos a los que nos tiene acostumbrado el progresismo ilustrado y bienpensante del ro de la plata, se nos impone rememorarlo como un militante revolucionario. Recordamos a Raymundo como alguien vivo e indomesticable, un hermano mayor del cual las nuevas generaciones debemos seguir aprendiendo.

Hijo de una familia juda argentina en cuya casa se fund el clebre teatro IFT (ubicado en el popular barrio de Once de la ciudad de Buenos Aires), Raymundo recibi su nombre de un guerrillero francs Raymond Guyot asesinado por los nazis. Este joven rebelde trabaj desde muy chico y lleg a ser verdaderamente un grande, uno de los principales realizadores de cortos y largometrajes documentales, polticos y de ficcin sobre Argentina y Amrica latina.

Tanto l como su cine, silenciados, censurados y perseguidos con odio irracional, fueron durante dcadas innombrables. Desde que fue secuestrado, salvajemente torturado y desaparecido a fines de mayo de 1976 muchos de sus films fueron inhallables. Smbolos de una rebelda y una esperanza colectiva que haba que borrar literalmente del mapa a sangre, tortura y fuego.

El guevarismo en la cultura argentina

Raymundo comenz su temprana militancia en la juventud del Partido Comunista (PC). Esa fue su primera experiencia poltica. Pero aquel viejo reformismo no lo conform. Por ello, conmocionado ntimamente por la vida y el pensamiento del Che Guevara, Fidel y por toda la Revolucin Cubana (visit la isla y tom contacto con el ICAIC por primera vez en 1969), Raymundo se identific rpidamente con el guevarismo. Desde all se integr al PRT-ERP (Partido Revolucionario de los Trabajadores-Ejrcito Revolucionario del Pueblo). Desde esa experiencia poltica gener uno de los grupos ms radicales e iconoclastas en el mbito de la cultura crtica argentina: el Cine de la Base.

Adems de ser un militante, en su primera juventud del PC y luego del guevarista PRT-ERP, Raymundo Gleyzer tambin fue un camargrafo de Telenoche, de Canal 7 y un realizador de documentales para la TV alemana y varias secretaras de turismo argentinas. Incluso fue uno de los primeros argentinos en filmar en las Islas Malvinas en los 60, dos dcadas antes de la guerra con Gran Bretaa. Esos materiales fueron utilizados en los documentales Malvinas, historia de traiciones (1985) de Jorge Denti y Hundan al Belgrano (1986) de Federico Urioste. Asimismo, tuvo a su cargo una de las cuatro cmaras de Adis Sui Generis (1975, de Bebe Kamn, film que retrata el ltimo recital del mtico conjunto de rock nacional formado por Charly Garca y Nito Mestre).

La filmografa de Gleyzer abarca entonces su produccin militante la ms voluminosa y perdurable, realizada para la insurgencia guevarista y tambin la obra alimenticia que si bien fue medio de supervivencia sin embargo reviste un inters ms que anecdtico o coyuntural. Algunos de sus films ms renombrados son: El ciclo (1963); La tierra quema (1964); Ceramiqueros de Tras la Sierra (1965); Nuestras Islas Malvinas (1966); Ocurrido en Hualfn (1965); Pictografas de Cerro Colorado (1965); Quilino (1966); Mxico, la revolucin congelada (1971); Comunicado cinematogrfico del ERP (1972); Ni olvido ni perdn (1972); Los traidores (1973); Me matan sino trabajo y si trabajo me matan (1974), entre otros.

Cine de la Base, en el camino de Guevara y Santucho

Su compromiso militante con la insurgencia guevarista del PRT-ERP lo llev a agruparse junto con otros jvenes revolucionarios en el Cine de la Base, uno de los dos principales nucleamientos del cine poltico de aquellos aos, paralelo al grupo Cine Liberacin (que realiz La hora de los hornos), de Solanas y Getino. Con ellos Gleyzer mantuvo estrecha colaboracin pero tambin duras polmicas. Sobre todo cuando aquellos cambiaron el final de la primera versin de La hora de los hornos (Raymundo la haba visto en Venezuela y qued muy impresionado) en 1973 ao en que el general Pern regresa a la Argentina luego de 18 aos de exilio en el Paraguay de Stroessner, en la Repblica Dominicana de Trujillo y en la Espaa del generalsimo Francisco Franco. El final original de este documental famossimo tena una imagen del Che Guevara de varios minutos acompaada por una voz en off. En el segundo final, trastocado en 1973, aparecan el general Pern y su tristemente clebre esposa Isabel Martnez, enrolada en el macartismo de la extrema derecha peronista. El grupo Cine Liberacin se aggiorn al regreso del mtico lder moderando su anterior radicalismo poltico, mientras Raymundo Gleyzer y el Cine de la Base se mantuvieron firmes en la defensa de una perspectiva clasista y socialista, obrera y popular, aun frente al regreso del general.

Tanto Gleyzer como sus compaeros del Cine de la Base compartan la perspectiva ideolgica de Mario Roberto Santucho, mximo dirigente del PRT-ERP. Santucho haba publicado en 1974 un libro titulado Poder burgus, poder revolucionario donde analizaba toda la historia argentina al calor de la Revolucin Cubana y la Revolucin Vietnamita, polemizando con dos vertientes del campo popular: el reformismo del PC y el populismo de Montoneros. Mientras polemizaba en el terreno ideolgico Santucho promova (infructuosamente) la unidad prctica con estas corrientes polticas. Gran parte de las polmicas de Raymundo Gleyzer comparten ese mismo horizonte de sentido poltico.

Esas controversias ideolgicas, polticas y culturales, no han quedado recluidas en el bal de la memoria. Treinta aos despus, reaparecen hoy con otros ropajes, otras liturgias y otros vestidos. Aquellos que hoy encuentran en Raymundo Gleyzer y el Cine de la Base un paradigma cultural de coherencia poltica frente a los cantos de sirena del populismo, apoyan y militan junto a los movimientos sociales rebeldes (piqueteros, fbricas recuperadas, estudiantes) que resisten la cooptacin estatal. En cambio, quienes se identifican con la herencia peronista del Cine de Liberacin festejan la incorporacin de un segmento piquetero al aparato de estado en tanto funcionarios ministeriales.

Tres dcadas despus de las encendidas polmicas que distanciaron entre s a Raymundo Gleyzer y a Fernando Pino Solanas, en la Argentina del presidente Nstor Kirchner se pretende reflotar la vieja retrica nacional-populista, vertida ahora en el molde aggiornado de la centroizquierda democrtica. Volvemos entonces a toparnos con la misma apelacin tramposa al movimiento nacional, el mismo intento por canalizar institucionalmente y neutralizar la protesta obrera, el mismo sectarismo macartista que demarca entre una izquierda racional y dialoguista (la que acepta los dinerillos estatales y los cargos de funcionarios) y una izquierda recalcitrante e irrecuperable a la que se amenaza y se reprime (la que mantiene una perspectiva independiente frente al doble discurso del gobierno y el presidente Kirchner que con una mano acaricia a Chvez y con la otra se fotografia en Wall Street con la bandera norteamericana de las estrellas y las barras) por negarse a aceptar las ofertas de cooptacin en pasillos y oficinas ministeriales.

Ese debate abierto, que a caballo del envejecido y deshilachado populismo reformista hoy pretende reinstalarse en el movimiento popular argentino, vuelve a tener como protagonistas a dirigentes sindicales burocrticos y a intelectuales progresistas que terminan adulndolos y barnizndolos con un lenguaje de izquierda para hacerlos ms digeribles y potables. Un viejo refrito ya fuera de poca y de lugar de los antiguos mecanismos discursivos de la dcada del 70 empleados por Jorge Abelardo Ramos o Hernndez Arregui para legitimar a aquellos mismos burcratas que Raymundo Gleyzer caracteriz, sin ms trmites, como traidores.

Los traidores y el cncer de la burocracia sindical

Treinta aos antes de que aparecieran en la palestra del movimiento piquetero personajes delatores y macartistas, ayer cmplices entusiastas del neoliberalismo y hoy voceros oficialistas del gobierno, Raymundo Gleyzer haba realizado una impiadosa radiografa de la burocracia sindical argentina. El ttulo que eligi para su film, hoy mtico, lo dice todo: Los traidores (el ttulo original iba a ser Una muerte cualquiera). Ese film estaba basado en un cuento de Vctor Proncet, La vctima, que narraba un hecho verdico, el autosecuestro del dirigente sindical peronista Andrs Framini (aunque el ttulo Los traidores ya haba sido utilizado por el escritor comunista Jos Murillo en la novela homnima publicada en 1968 donde relataba la traicin de la burocracia sindical a una huelga metalrgica).

En la pelcula de Gleyzer Proncet encarnaba a Barrera, un burcrata sindical peronista, sntesis de Augusto Timoteo Vandor, Lorenzo Miguel y Andrs Framini, tres conocidos y emblemticos dirigentes de la burocracia sindical. En el film Barrera se pareca fsicamente a Jos Ignacio Rucci (otro paradigma del sindicalismo amarillo, macartista y burocrtico), su haba autosecuestrado como lo haba hecho Framini, deca frases de Lorenzo Miguel y terminaba muriendo a manos de un atentado guerrillero como Vandor.

Al realizar cine poltico desde la ficcin (incorporando a las imgenes del Cordobazo La marcha de la bronca del do de la cancin de protesta Pedro y Pablo), Gleyzer apost a la polmica y pens el film para ser exhibido en fbricas y barrios, apoyndose en las corrientes clasistas de los sindicatos SITRAC-SITRAM (sindicatos de las empresas FIAT, afines al PRT y otras organizaciones revolucionarias), o en dirigentes sindicales como Agustn Tosco y Ren Salamanca (el primero muerto en la clandestinidad en 1975, el segundo secuestrado y desaparecido en 1976). Incluso Gleyzer plane volcar Los traidores en fotonovela, para que circulara en un pblico ms amplio.

Su otro gran film poltico aunque todos fueron importantes es Mxico, la revolucin congelada, donde trata la institucionalizacin del proceso poltico mexicano, el populismo represivo del PRI, el doble discurso permanente de sus dirigentes (similar al del peronismo en Argentina), la explotacin de los indgenas, la matanza de Tlatelolco, el papel sumiso y obediente de aquella izquierda que con lenguaje progresista y durante dcadas legitim al PRI, incluyendo la matanza de 1968, y el papel nefasto de la sempiterna burocracia sindical. Cabe destacar que en el film de Raymundo aparece retratada la miseria de Chiapas, varias dcadas antes de que surgiera el neozapatismo en los 90.

El secuestro y la desaparicin de Raymundo

Luego de aos de silencio inducido y olvido fabricado comienzan a surgir libros, grupos de estudio, casas de cultura, talleres de video y pelculas que recuerdan a Raymundo Gleyzer. Entre otros merecen destacarse el excelente libro El cine quema de Fernando Martn Pea y Carlos Vallina y el formidable largometraje documental Raymundo de los jvenes realizadores Virna Molina y Ernesto Ardito. En ambos casos, junto a documentos polticos de la poca y a los testimonios de militantes y combatientes guevaristas que lograron sobrevivir al exterminio genocida de los militares argentinos, aparece retratado el Gleyzer padre, el amante, el amigo, el inquieto documentalista trotamundos, el revolucionario, el intelectual, con todas sus contradicciones, sus miedos, sus angustias, sus dudas, sus alegras y su compromiso.

El cineasta fue secuestrado pocos das despus del escritor Haroldo Conti quien, junto con el periodista Enrique Raab, el profesor Silvio Frondizi y el propio Gleyzer, tambin adhiri al guevarismo del PRT-ERP. Conti y Gleyzer estuvieron en el campo de concentracin El Vesubio y el cineasta tambin habra estado prisionero en el destacamento Gemes, cerca del barrio de Ezeiza. Secuestrados y prisioneros que lograron sobrevivir a la represin relataron que los militares torturaron salvajemente a Raymundo. En sesiones de tortura, le habran cortado los ligamentos de los pies e incluso habra quedado ciego. Mientras a Silvio Frondizi lo asesin en 1974 la Triple A, Raab, Conti y Gleyzer permanecen desaparecidos. La dictadura militar fue impiadosa con todos los revolucionarios, especialmente con los de origen marxista y guevarista a los que siempre clasific como irrecuperables.

Varios directores del mundo iniciaron en los festivales de cine una campaa mundial por la liberacin de Gleyzer. Entre otros escritores Garca Mrquez escribi una carta pidiendo su aparicin con vida. Mientras tanto, el 1 de junio de 1976 Alfredo Guevara, Walter Achugar, Miguel Littin, Carlos Rebolledo y Manuel Prez publicaron una declaracin del Comit de cineastas latinoamericanos reclamando por su libertad. Entonces la CIA inform, legitimando de hecho el secuestro y las torturas, que segn su expediente en Buenos Aires, en su casa haba albergado a refugiados chilenos perseguidos por el general Pinochet. Su mam se convirti a partir de all en una Madre de Plaza de Mayo. En el momento del secuestro Raymundo tena apenas 35 aos.

Ejemplo y paradigma para las nuevas generaciones

Lautaro Mura, uno de los actores de Los Traidores, lo rememora clidamente afirmando que: A Raymundo lo veo como alguien muy valiente y romntico, algo que se repeta en miles de muchachos de su edad. Una caracterizacin sobre su vida que quizs sintetice a toda su generacin.

Lo que Gleyzer gener en la cultura argentina y latinoamericana excede los circuitos del universo cinematogrfico. Su obra tambin expresa que se puede vivir de otra manera. Que los clculos, el egosmo, las mezquindades y la mediocridad tan habituales en nuestros das, no estn en el corazn del ser humano. Son apenas un triste producto histrico. El compromiso vital de Raymundo tambin demuestra que cuando el estudio y el talento van acompaados de una tica inquebrantable y de una militancia insobornable, la cultura puede transformarse en una arma explosiva contra el poder. Y que eso siempre tiene un costo. Raymundo Gleyzer estuvo dispuesto a pagarlo hasta con la vida. Conoca el peligro que corra. Fue un militante y un combatiente. Uno de los mejores. De los que no se olvidan. De los que luchan toda la vida. Un imprescindible, como planteaba Bertolt Brecht.

Su sacrificio no fue en vano. Nuevas generaciones de jvenes militantes cineastas y documentalistas, pero no slo ellos hoy vuelven a retomar en las calles y en los barrios, en las luchas piqueteras y en las fbricas recuperadas, en el estudiantado y en todo el movimiento popular argentino las mismas banderas y los mismos ideales del Che Guevara por los que Raymundo luch y entreg su vida.

(*) Nstor Kohan es docente e investigador de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Coordinador de la Ctedra Che Guevara en la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo (UPMPM). Fue jurado de Casa de las Amricas, Pensar a Contracorriente y el Doctorado de la UBA. En Argentina ha publicado una docena de libros sobre el marxismo, tres de ellos reeditados en Cuba.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter