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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-03-2007

Okupacin y lucha anticapitalista
Por qu el Estado intent cortar de raz el proyecto del CSO Milano?

Mariano Pujadas
La Haine



Hay dos lneas de anlisis: la primera, porque haba un pez gordo detrs del inmueble con prisas para quitarse de encima un moscn molesto para sus negocios; la segunda, porque las autoridades polticas municipales quisieron abortar un proyecto de resistencia barrial antes de que se asentara y luego fuera mucho ms difcil acabar con l. Las dos lneas son complementarias y en principio ambas estuvieron presentes.

La noche del jueves 8 de marzo de 2007 un grupo de activistas anunciaba la okupacin del antiguo Saln de Bodas y Fiestas Milano, un edificio de 5 plantas situado en la esquina de la calle Huerta de Castaeda 4 y Paseo de Extremadura 153 (distrito Latina). Durante todo ese fin de semana se multiplicaron las tareas de limpieza con el apoyo de colectivos cercanos para habilitar el espacio.

Nada ms anunciar la okupacin, el grupo de activistas que adopt el nombre de "Colectivo 8 de marzo", comenz una intensa campaa de propaganda: "Anunciamos esta okupacin el 8 de marzo, en homenaje a los que luchan contra la especulacin inmobiliaria que da a da devora Madrid, y cmo no, en homenaje a las mujeres feministas, trabajadoras y revolucionarias". Este colectivo se defina como "un espacio de encuentro entre activistas anticapitalistas (mujeres y hombres) de varios colectivos y organizaciones", con ejes de lucha definidos en torno al anticapitalismo y la oposicin al estado, el antiimperialismo, el movimiento de los trabajadorxs, el antipatriarcado, el ecologismo y la desaparicin de la monarqua como sistema poltico y econmico heredado del franquismo. De esta manera, el colectivo anunciaba su objetivo central de "contribuir a la activacin de la resistencia social en los barrios de Madrid", actividad que comenz el sbado 10, con el reparto de cientos de panfletos junto al metro Lucero en el marco de una iniciativa vecinal "por la convivencia" desarrollada en el barrio.

Ya el lunes, el grupo de okupas lanz una batera de convocatorias para el siguiente fin de semana. La primera actividad pblica que se realizara en el edificio sera el jueves 15 de marzo y pretenda estar dirigida a los vecinos del barrio. Durante el resto del fin de semana se sucederan las "Jornadas de Presentacin", empezando el viernes por un acto-presentacin del proyecto poltico del colectivo inaugurando el Centro Social Okupado Milano, donde se prevea mayor presencia de colectivos y organizaciones anticapitalistas de Madrid.

El anlisis que se realiz desde el colectivo fue el siguiente: vamos a iniciar una intensa etapa de actividades en el nuevo Centro Social Okupado Milano y los vecinos del barrio no slo merecen una explicacin, adems queremos poco a poco tejer redes con ellos tanto para activar la lucha de resistencia vecinal como -por extensin- para convertir su apoyo en un futuro colchn antirrepresivo.

As, dos das antes de la merienda vecinal se empapel con carteles la cercana zona del metro Alto de Extremadura y se repartieron 3000 panfletos en el barrio: buzoneando, repartiendo en las bocas del metro, en los mercados, a jvenes en los institutos, a madres en las guarderas... Adems de convocar a la merienda vecinal, el panfleto afirmaba que "pretendemos poner este espacio a disposicin de lxs jvenes, de los trabajadores y trabajadoras y todx aquel que entienda como una tarea incuestionable la transformacin de la sociedad y la superacin de un mundo en el que prima lo individual, la competencia, en el que nunca nos dejan tomar nuestras propias decisiones y no se dejan espacios para desarrollarnos socialmente. Ante todo esto, nosotrxs reivindicamos la solidaridad y el compaerismo, el apoyo mutuo entre todxs y las decisiones asamblearias o de democracia directa, porque slo tomando en nuestras propias manos nuestro futuro podremos ser verdaderamente libres". Despus de denunciar las intenciones especuladoras de los propietarios del edificio, la octavilla del Colectivo 8 de marzo aclaraba que "se nos suele decir que con esfuerzo se puede llegar a ser rico. Nosotrxs pensamos que esto es mentira: sabemos perfectamente que tenemos que trabajar horas y horas para pagar la hipoteca y los estudios de lxs nixs y que todo esto llega tras muchos y muchos sacrificios. Creemos que en condiciones normales no es posible tener en propiedad un espacio tan grande slo con el sudor de su frente y sabemos tambin que no usarlo es un abuso frente a la carencia de espacios al servicio del barrio". Por ltimo, se invitaba a los vecinos "a que participis activamente en la construccin de un espacio en el que nos podamos sentir todxs a gusto, ya sea proponiendo o participando".

En el mismo panfleto se anunciaban las actividades que se llevaran a cabo durante el resto del fin de semana. El viernes 16 un acto-presentacin en el que participaran otros colectivos anticapitalistas de la zona, como el colectivo autnomo Basquad, el colectivo autnomo Adelante y la asociacin de cultura popular Estrella Roja. El sbado tendra lugar una actividad de "Salud popular", con la intervencin de un mdico de familia que tomara la tensin a los que lo desearan y les orientara sobre sus problemas de salud. Esa misma tarde se llamaba a participar en la manifestacin contra la poltica imperialista del gobierno espaol en Oriente medio y por la noche se retornara al CSO MiIano para realizar una fiesta con la samba de Repercusin y los DJ's de La Plataforma, y cuyos beneficios serviran para sufragar los primeros gastos de la okupacin. El domingo se realizara un comedor popular y por la tarde la video-proyeccin de un documental arrojando una buena dosis de luz sobre los sucesos del 11 de septiembre en Nueva York.

En la prctica se buscaba un acercamiento del movimiento anticapitalista de Madrid al espacio, as como mezclar en l a los vecinos ms atrevidos y concienciados.

El edificio contaba con una sala para realizar conciertos, pero haciendo pruebas con el grupo de samba varios vecinos comentaron al Colectivo 8 de marzo que se oa demasiado ruido. Por su parte, dos vecinos reclamaron que "si habis venido a molestar a los vecinos, vis a tener que aguantar que llamemos a la polica". Sin embargo, sobre la base de que hablando se entiende la gente, de cara a la fiesta del sbado los activistas propusieron a estos vecinos realizar una prueba de sonido previa y controlada por ellos para que el nivel de volumen no les molestara, propuesta que aceptaron con entusiasmo.

As mismo, dos mujeres de unos 40 aos pasaron por la puerta del inmueble relatando con alborozo: "Cmo tenis a las marujas del barrio! Estn como locas con esto de los okupas, as que hemos decidido pasarnos para conoceros y ver de qu vis". Varios activistas hablaron con ellas sobre la situacin del barrio y sobre las actividades que desde el centro social poda valer la pena impulsar. Las mujeres no lo dudaron: "si os pudieramos dejar un rato a los nios nos harais un gran favor!". All mismo se acord, por tanto, impulsar un taller de tiempo libre para nios.

A punto de abrir las puertas al pblico, el mismo jueves 15 por la maana varios vecinos pasaron delante del centro social y preguntaron, "la merienda es a las siete, verdad?". Las expectativas eran buenas porque la propaganda realizada fue abundante. Era difcil prever cuntos vecinos acudiran a la merienda pero un interesante nmero haba confirmado su asistencia, y desde numerosos colectivos anticapitalistas se haba manifestado apoyo al centro social y confirmado participacin en las jornadas de presentacin.

Suena la alarma en los despachos de la autoridad

A las 18 horas del jueves, exactamente una hora antes de la merienda vecinal (que estaba convocada a las 19 horas), dos patrullas de la polica municipal junto con una pareja de policas de civil se personaron en las puertas del CSO Milano. Dijeron a los 5 okupantes que en ese momento se encontraban en el interior, que el edificio haba sido precintado en el ao 2001 por peligro de derrumbe y que por tanto tenan la orden de reprecintarlo. Ante esta situacin, invitaban a los okupantes a abandonar el edificio porque de lo contrario, automticamente una vez puesto el precinto nadie podra entrar ni salir del inmueble sin infringir la ley.

Los okupantes aseguraron a los policas que el edificio estaba en perfectas condiciones y que adems disponan de pruebas que confirmaban que dentro de l haba existido actividad por lo menos hasta el ao 2005. Varios vecinos confirmaron esta teora das antes. La polica no quiso entrar en la discusin a pesar de que las informaciones eran a todas luces contradictorias y en cambio insistieron a los okupantes que abandonaran el edificio. Hasta seis veces invitaron a los okupantes a salir a pesar de que saban su actuacin era de dudosa legalidad. Los okupantes entendieron la peticin polical como una forma de resolver el "problema" poltico de la okupacin del Milano por las buenas y de manera rpida, por lo tanto decidieron permanecer en el interior despus de haber sido colocado el precinto.

Minutos despus un activista declaraba al medio contrainformativo La Haine desde dentro del CSO Milano: "Es evidente que precintar el centro social una hora antes de una importante actividad vecinal que tenamos organizada, es una maniobra poltica para evitar que tejamos redes con los vecinos del barrio".

A partir de ese momento empezara una confrontacin que durara muchas horas.

Desde el Colectivo 8 de marzo se interpret la actitud policial como una medida de presin a la que no se poda ceder tan alegremente, por tanto se decidi mantener informados a los abogados de confianza, se reforz la seguridad de todas las puertas y, con la idea de no dejar la iniciativa del lado del estado, se convoc a una concentracin al da siguiente a las 18 horas en la plaza del metro Alto de Extremadura, a unos cien metros del centro social.

Segn transcurra el tiempo se confirmaba que la polica estaba actuando contra las propias leyes que dicen defender. Entrada la noche, los agentes municipales que custodiaban la puerta discutan entre ellos sobre que nos estamos metiendo en un lo y el propietario ni siquiera est aqu para valorar nuestro trabajo. Uno de ellos afirm con claridad que no es legal lo que estamos haciendo, a lo cual otro contestaba, que s coo, t djame a mi, somos un equipo o no?.

Adems de estas evidencias, vale la pena transcribir otros comentarios que los activistas oan desde el interior, como las repetidas alusiones a los guarros que okupaban el Milano, as como lo mal que huelen los ecuatorianos del bar al lado, entre otras lindezas.

Esa noche los activistas hablaron (con la puerta de por medio) con un agente. Le decan sabemos que este precinto es ilegal, por lo tanto usted tiene la responsabilidad legal de quitarlo. Adems tiene usted la responsabilidad moral de hacerlo, porque lo que nosotros pretendemos es desarrollar un proyecto para el barrio. El agente responda con despreocupacin, yo slo cumplo rdenes y adems no tengo nada que ver con esto. Quienes quieren que est puesto el precinto son los concejales y esa gente.

El trasfondo poltico comenzaba a dejarse entrever... Por lo dems, la noche pas en relativa calma.

Se agudiza la situacin

Minutos despus de las ocho de la maana del viernes 16, cuando haban pasado catorce horas desde la colocacin del precinto, el movimiento policial haba aumentado con la llegada de la polica nacional, varios agentes ms de civil y nuevas patrullas de la polica municipal. Los activistas se asomaron para hablar con los agentes, los cuales insistan ahora en actitud ms agresiva en que si no sals voluntariamente no os preocupis que ya os sacarn los antidisturbios. Y si ahora no os identificis ya veris como delante de los antidisturbios s que lo hacis.

Un solidario se acerc a la Junta Municipal de Latina para averiguar si el precinto era efectivamente legal. El Jefe de Disciplina Urbanstica le atendi con las noticias del medio contrainformativo La Haine impresas sobre la mesa y le dijo que estaba perfectamente enterado de todo. Inform que el problema no era de peligro de derrumbe, sino de carencia de licencias, por lo tanto no puedo permitir la fiesta que los chicos quieren hacer este fin de semana. Si a la gente le pasara algo sera mi responsabilidad.

En primer lugar es llamativo que un dirigente poltico municipal estuviera al tanto de lo que ocurra en el CSO Milano haciendo uso un medio como La Haine, que se volc en la difusin del proyecto. Esto es, as mismo, otro pequeo indicativo de que detrs de la orden de precintar el edificio se esconda un seguimiento poltico y no slo la casualidad. Adems, ahora la versin oficial cambiaba de direccin: primero los policas municipales que colocaron el precinto aludieron a un supuesto peligro de derrumbe y ahora se aluda a la carencia de licencias.

Por otro lado, el dirigente municipal amenaz con que romper el precinto conllevara un delito penal, una amenaza que en realidad era relativa ya que cuatro abogados cercanos al Colectivo 8 de marzo haban asegurado que la consecuencia en principio no pasara de una sancin administrativa. Por ltimo, insisti en que lo mejor para todxs era que los activistas abandonaran el edificio para evitar problemas y subray que de ninguna manera permitira que el proyecto siguiera adelante.

Las contradictorias excusas legales daban paso a una cada vez ms ntida voluntad poltica de cortar de raz la okupacin del CSO Milano.

La tensin segua subiendo de escaln y hacia la una de la tarde los tcnicos de la polica municipal cortaban la electricidad del edificio. La capacidad de comunicacin -va mvil- de los activistas que permanecan en el interior con los que estaban fuera, tena el tiempo contado. Los agentes que custodiaban la puerta ya no estaban tan nerviosos como el da anterior. Ahora lanzaban sonoras carcajadas, repetan insultos hacia los activistas y comentaban entre ellos: vaya democracia que tenemos, que hay que estar aqu esperando a que venga la orden judicial en vez de entrar a lincharles.

Estaba en marcha la orden judicial o por el contrario continuaba la medida policial de coaccin?, se preguntaban los okupantes. Corra como la plvora una informacin que apuntaba a que la polica estaba tramitando una orden judicial de urgencia con un juez de guardia. Entretanto, seis furgones de la polica antidisturbios llegaban a las inmediaciones, alertando de la implicacin de la Delegacin de Gobierno en el conflicto. Un abogado cercano a los activistas comentaba: desde la polica y la Junta Municipal se niegan a confirmar si est en marcha la orden judicial y yo en este momento no puedo confirmarlo, pero el despliegue policial es similar al de un desalojo.

Una treintena de activistas solidarios haban ido llegando y se agolpaban frente al edificio para dar nimos. Los activistas que permanecan en el interior del CSO Milano volvan a hablar con los policas que custodiaban la puerta y estos comentaban con regocijo: no os preocupis que hasta que no venga la orden judicial nosotros no vamos a entrar. Cada minuto se haca eterno. Estaban tan tranquilos porque, en efecto, la orden judicial estaba en marcha y el desalojo era inminente? En caso de que no fuera inminente, hasta cuando se mantendra el cerco policial?

El abogado de los activistas inform haca las dos de la tarde de una hipottica alternativa. Exista la posibilidad de negociar que los okupantes salieran del inmueble sin costo penal, es decir, sin ser identificadxs.

Aqu comenz el momento ms difcil para el Colectivo 8 de marzo y en especial para los cinco activistas que resistan en el interior. Despus de apenas una semana de okupacin, sin haber podido echar races en el barrio y siquiera sin que la mayora de los colectivos afines del movimiento anticapitalista de Madrid hubieran podido acercarse a ver el centro social, la polica y las instituciones haban lanzado un rdago.

Preguntas para el debate

En ese momento surgi una intensa discusin. Si los activistas se negaban a salir del edificio tericamente podan pasar tres cosas: 1. Que todo fuera un bulo y a los dos o tres das la polica se marchara. 2. Que la orden judicial estuviera en marcha y que ese mismo da los activistas fueran desalojados con la correspondiente consecuencia penal. 3. Que la voluntad poltica de desalojar el edificio fuera mayor que la voluntad de ceirse a sus leyes y que por tanto el desalojo se produjera en cualquier momento de manera ilegal.

En realidad, haba una cuarta posibilidad dado que an no haban llegado las seis de la tarde, hora en que haba sido convocada una concentracin de solidaridad en la plaza de Alto de Extremadura. En el supuesto caso de que la orden judicial de desalojo no llegara antes de la hora de la concentracin, podra darse la situacin en que la polica se viera presionada por la movilizacin de uno o dos centenares de solidarios, valorara la inconveniencia de un alto coste poltico en caso de represin y optara por abandonar la zona. Ahora bien, qu capacidad real tena el Colectivo 8 de marzo para responder a la presin policial con apenas una semana de okupacin y sin haber asentado el proyecto lo ms mnimo? Por ejemplo, si la polica decida asumir el coste de la represin violenta el saldo final poda ser muy peligroso. Aun as, vale la pena hacerse la pregunta: Podra haberse dado una de esas situaciones histricas en que la polica cerca un edificio durante varios das y las acciones de solidaridad y enfrentamiento directo se multiplican sin freno? Qu posibilidades haba de que, en tal caso, el resultado final hubiera sido favorable? Cunto cambiara la respuesta si nos hiciramos esa pregunta desde un proyecto ms asentado y slido (unos meses o un ao, por ejemplo)?

Por otro lado, si los activistas accedan a salir previo requisito de no ser identificados, perderan un edificio cntrico y con unas excelentes condiciones para desarrollar su proyecto poltico. Sin embargo, podran salir limpios y salvar una oportunidad para hacer un nuevo intento en el futuro en mejores condiciones polticas, si as lo decidieran, haciendo uso de la experiencia acumulada y sin arrastrar cargos legales.

La salida

Cerca de las cuatro de la tarde, los activistas del Colectivo 8 de marzo que permanecan en el interior del edificio valor que las fuerzas que se disponan para responder al rdago institucional no eran suficientes.

Realizaron el siguiente anlisis: despus de slo una semana de okupacin, sin haber asentado el proyecto en el barrio ni tejido lazos slidos en el movimiento anticapitalista, el Colectivo 8 de marzo no podra asumir el coste poltico de hipotticas cargas policiales y detenidos en el exterior del edificio, sostener en el tiempo una campaa antirrepresiva legal y poltica posterior, y adems afrontar el juicio por okupacin de los 5 activistas retenidos en el interior. En efecto ste era el peor de los casos posibles y la situacin no tena por qu resolverse as necesariamente, pero sin duda la apuesta a la que se enfrentaban conllevaba esta posibilidad y las consecuencias, en caso de errar, podran ser muy duras.

Por otra parte, que la polica optara voluntariamente por cesar la presin no pareca algo fcilmente alcanzable dado el fuerte dispositivo policial y la evidente implicacin institucional. La sensacin era de que o bien llegaba de manera inminente la orden judicial, o bien el desalojo se realizara ilegalmente, ya fuese en las siguientes horas o das. Y en el caso de que todo fuera un farol con objetivo de intimidar, entonces los activistas estaban ante un farol de primer orden (con participacin la polica municipal y nacional, los antidisturbios e incluso instituciones polticas), algo difcil de enfrentar sin la suficiente experiencia y capacidad. Decenas de solidarios concentrados en el exterior era una cifra cariosa, pero demostraba que el proyecto an estaba verde y que un desalojo por la fuerza en esas condiciones al estado le saldra muy barato.

La opcin de salir sin ser identificados era una alternativa que siempre permitira reflexionar, aprender de la experiencia y, en caso de valorarlo positivamente, permita volverlo a intentar. La victoria material de abortar el proyecto del CSO Milano estaba en manos del poder, pero la victoria poltica estaba en manos del Colectivo 8 de marzo porque el poder estaba reconociendo el peligro de la semilla que se intentaba plantar, se colocaba a la defensiva y su reaccin no expresaba otra cosa que miedo a la extensin de la rebelda.

Finalmente, y despus de 22 horas de cerco policial, se opt por salir en medio de aplausos de los presentes y cnticos de un desalojo, otra okupacin. La polica respet las condiciones de no identificar a los okupantes.

Minutos despus, un grupo de solidarios fue identificado de malas maneras junto al metro Alto de Extremadura, abriendo la posibilidad a la toma de represalias por otras vas, si bien en ese momento la polica no aleg ms que control rutinario. Con todo, mientras tenan lugar las identificaciones una mujer increp a los antidisturbios gritndoles: cuando hay problemas aqu por la noche os llamo y no hacis ni caso, sin embargo a estos chicos que quieren hacer algo por el barrio les persegus, qu poca vergenza.

Dos horas despus, la concentracin

El Colectivo 8 de marzo valor mantener la concentracin convocada para las seis de la tarde en la plaza del Alto de Extremadura, a pesar de que desde la Delegacin de Gobierno se haba mandatado impedir cualquier tipo de movilizacin. Era mucha la tensin vivida pero los activistas entendieron que era necesario dar una explicacin a la gente que haba respondido al llamado de solidaridad.

Llegada la hora, un gran despliegue policial campaba a sus anchas en la plaza, realizando identificaciones y cacheos a discrecin. Sin embargo, en la negociacin con el mando de los antidisturbios se consiguieron unos minutos para sacar una pancarta, relatar brevemente los motivos de la salida del CSO Milano y corear consignas a favor de la okupacin.

As se logr hacer. La despedida fue breve pero digna y necesaria.

Qu ocurri en realidad?

La pregunta de fondo que todxs deberamos hacernos es: Por qu el estado intent tan rpido cortar de raz el proyecto del CSO Milano?

Hay dos lneas de anlisis: la primera, porque haba un pez gordo detrs del inmueble con prisas para hacer caja o con prisas para quitarse de encima un moscn molesto para sus negocios. Recordemos que el desalojo del CSO El Desguaze de Alcorcn, en abril de 2006, se produjo de manera ilegal un da antes de que el ayuntamiento hubiera pactado con el comprador del terreno (donde se situaba el centro social) el inicio de las obras de construccin de una ciudad deportiva para el club de ftbol Atltico de Madrid, adems de otras obras empresariales. Si ese da no despejaban el camino, el ayuntamiento tena que indemnizar al comprador con 5 mil millones de las antiguas pesetas, por tanto el alcalde valor que haba que tirar la casa como fuera y ya veremos que pasa con el juicio. Esa tarde hubo cargas policiales en el centro de la localidad cuando se intent organizar una concentracin de repulsa al desalojo y en total durante la jornada fueron detenidas 9 personas. Esto ocurri despus de ms de un ao de okupacin.

Tras el caso del CSO Milano tambin podra existir alguna trama especulativa. En concreto, algo sabido por los vecinos del barrio es que en pocos meses se derribara el edificio para construir viviendas. Un contacto en una inmobiliaria coment al Colectivo 8 de marzo que haba un saln abandonado en Alto de Extremadura que perteneca a los propietarios de la Torre Windsor, aquel edificio empresarial que ardi en oscuras circunstancias en febrero de 2005. No existe la certeza de que dicho local abandonado sea el mismo Saln de Bodas Milano, pero tampoco sera descartable. La actitud con que actu la polica y la junta municipal, ronzando permanentemente la ilegalidad, haca pensar que alguna mano poderosa se encontraba meciendo los intereses del inmueble.

Ahora bien, algo que se haba analizado con abogados cercanos y con otros activistas del movimiento de okupacin, es que cuando se toma un inmueble es casi preferible que el propietario tenga mucho dinero, as no se preocupar especialmente por echar con rapidez a unos okupantes. Un propietario con poco dinero o incluso un particular, dedica mucho ms esfuerzo en recuperar un inmueble porque es de los pocos bienes que posee y no quiere perderlo. Es en estos casos cuando ms frecuentemente se contratan matones para amedrentar a los okupas y cosas por el estilo. En el caso de un poderoso, al disponer de numerosas propiedades dejara a los abogados y jueces hacer su trabajo tranquilamente. Eso s, el final de la okupacin llegara sin duda ms pronto que tarde.

No hay que extraarse porque un desalojo llegue en poco tiempo. En los ltimos aos en Madrid han habido okupaciones de corta duracin, como la del Laboratorio 4 en Lavapis en el ao 2003, que dur poco ms de un mes. En el barrio de Prosperidad, un colectivo de la extinta coordinadora Lucha Autnoma okup una antigua sede del diario El Mundo en el ao 2000 y fueron desalojados en menos de 24 horas, al parecer porque el propietario del inmueble era la inmobiliaria Espaa S.A, amigotes de PJ. Ramirez. Tanto en el caso de Lavapis como en el caso de Prosperidad los colectivos que impulsaban la okupacin ya eran conocidos, entre otras cosas, por su actividad poltica en el barrio, lo que significa que detrs de un desalojo no slo hay motivos legales o econmicos.

Por qu, entonces, el fin del CSO Milano fue de los ms rpidos de la ltima dcada en Madrid? Y en concreto, por qu la polica precint el centro social justo una hora antes de la merienda vecinal?

La segunda lnea de anlisis, complementaria la primera, es que las autoridades polticas municipales quisieron abortar un proyecto de resistencia barrial antes de que se implantara y luego fuera mucho ms difcil acabar con l.

El intenso esfuerzo de planificacin y preparacin organizativa del Colectivo 8 de marzo puso en alerta a las instituciones: una pgina web activa al da siguiente de anunciarse la okupacin y actualizada diariamente, miles de panfletos repartidos en pocos das, cientos de carteles pegados..., y sobre todo contacto y comunicacin con los vecinos, trabajando para hacerles partcipes del proyecto de okupacin y, por extensin, de la lucha anticapitalista.

La intensa actividad llam la atencin de los vecinos, pero tambin del poder. El hecho de que se precintara el CSO Milano justo una hora antes de la merienda vecinal era sin duda una prueba de que la actividad poltica del Colectivo 8 de marzo preocupaba al estado. La orden judicial de desalojo se colocaba en un segundo plano; lo importante del precinto era que impeda la realizacin de las actividades, es decir, impeda hacer efectivo el proyecto de lucha. Luego vino lo dems, el inusitado operativo policial montado, etc... y, claro est, el poder jug bien sus cartas. Valor que era preferible cortar de raz una okupacin que ya empezaba a tejer redes en el barrio que dejar que se asiente y luego sea mucho ms difcil acabar con ella.

Okupar es recuperar lo que nos pertenece

Esta es una de las consignas que el Colectivo 8 de marzo ha ondeado al viento a la hora de presentar su proyecto. Es decir, ha pretendido insertar la okupacin en un contexto de clase, entendiendo que okupar significa que la clase explotada recupera aquellos espacios que legtimamente poseen (y que los poderosos les han hurtado), y los ponen al servicio de sus iguales para impulsar la toma de conciencia liberadora colectiva.

Podemos recoger unas lneas del pensador y militante vasco Iaki Gil de San Vicente, quien se expresa sobre este tema con bastante claridad:

Sumergidos en el engaoso universo mental de la igualdad de derechos entre personas que sin embargo son objetivamente desiguales, en este pozo hediondo, toda okupacin es un ataque de los fracasados y vagos contra el derecho de su propietario a disponer de lo que es suyo porque se lo merece por ser un triunfador, al margen de quin lo haya construido, en qu estado se encuentre y para qu se use, si se usa. Hundidos en la alienacin de la propiedad intocable, okupar un solar vaco para hacer un jardn de infancia, okupar un latifundio, una fbrica o una universidad, hacer esto es negar lo esencial de la libertad de su propietario. Los okupantes, jvenes, vecinos, campesinos, obreros..., saben esto pero necesitan ese espacio, y se arriesgan a la represin. Con toda la razn y toda la buena voluntad del mundo inician una tarea de emancipacin cotidiana, asamblearia y crtica, pero no llegan al fondo del problema, el de la liquidacin de la propiedad, es decir, el de la recuperacin de lo construido y su devolucin al pueblo que lo ha creado. No estoy negando o minimizando los mritos revolucionarios y emancipadores de la ocupacin, al contrario. Toda ocupacin, lo mismo que toda cooperativa o que toda huelga lleva en s los grmenes del socialismo porque indica la direccin en la que avanzar y los mtodos que hay que aplicar. Pero toda ocupacin se agota en s misma si no avanza prcticamente a la devolucin al pueblo, a la recuperacin por este, de lo que se ha okupado.

Desde el mismo comienzo de la okupacin, el Colectivo 8 de Marzo plante la necesidad de fomentar la participacin y el trabajo conjunto con los vecinos: avanzar en la devolucin al pueblo, es decir, en la recuperacin consciente por ste de lo que se ha okupado.

Parece que el poder tambin lo vio claro y quiso adelantarse; acto con inteligencia y prontitud. Para el poder, el coste poltico de ahogar la continuidad del CSO Milano a una semana de su inicio fue mnimo.

Significativas son las pancartas que los cinco activistas que permanecieron 22 horas en el interior del Milano cercados por la polica descolgaron desde la azotea minutos antes de salir del inmueble. La primera: Frente al inters empresarial, el inters colectivo: Salud, educacin, trabajo, vivienda y dignidad. La segunda: Peligro!: Construyendo barrio.

En efecto, buscaron acabar con el proyecto antes de que empiece. Pero este no es un caso aislado, los okupas del CSO La Fbrika de Villalba denunciaron la noche del sbado 17 de marzo que varias patrullas de la guardia civil y polica municipal irrumpieron violentamente en una fiesta por la autogestin que se desarrollaba en el centro social. Un activista valor que "han venido a asustarnos y a advertirnos que en la sierra de Madrid va a ser muy dificil hacer este tipo de proyectos y que van a estar encima de nosotros. Okupar un espacio para llenarlo de vida no tiene precedentes aqu y ahora estn respondiendo". Desde La Fbrika se denunci el acoso policial sufrido por los okupantes del CSO Milano, as como el desalojo del pueblo okupado de Navalquejigo y la represin que se est llevando a cabo contra el movimiento okupa a nivel europeo, adviertiendo del peligro que suponen para el poder los proyectos de okupacin que pretenden echar races en el movimiento anticapitalista.

Si ladran es que cabalgamos, podramos decir. Lo cual, en el fondo, no merece sino un brindis.



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