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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-03-2007

Entrevista con la poetisa cubana Fina Garca Marruz
"Me comunico mejor con el silencio"

Rosa Miriam Elizalde
La Jiribilla


Es tan proverbial su timidez que rara vez ha dado una entrevista. Cuando aparece en un dilogo para la prensa es porque ha sido testigo de alguno en el que el protagonista ha sido su esposo, Cintio Vitier, el Presidente de la Repblica de las Letras cubanas, como lo ha llamado Roberto Fernndez Retamar.

Su sigilosa presencia pblica no la hace menos conocida. Fina Garca Marruz es autora de una obra en la que se reconocen algunos de los poemas de ms apasionada belleza que se hayan compuesto en lengua espaola desde que se asom el milnovecientos, dira otro grande de su esplndida generacin vinculada a la Revista Orgenes, Eliseo Diego.

Madre de dos msicos geniales, Sergio y Jos Mara Vitier, a la poesa y a la ensaystica de Fina no le ha faltado el reconocimiento internacional ni la lectura apasionada de sus contemporneos. Difcilmente quien ame nuestra literatura desconozca, por ejemplo, los versos de Visitaciones y los de Crditos de Charlot, o sus juicios martianos, publicados en coautora o no con Cintio, que los convierte a los dos en genuinos descubridores de nuestro Hroe Nacional. Apstoles del Apstol, dira, otra vez, Retamar. A sus premios ahora se suma el Iberoamericano de Poesa Pablo Neruda, que recibir en junio, en Chile, de manos de la Presidenta Michelle Bachelet.

Blindada con este pretexto para intentar la entrevista tantas veces deseada, llegu la misma tarde del anuncio del Premio al apartamentito del Vedado que comparten los esposos Vitier-Garca Marruz. No hay paz en los telfonos y todava Fina no sale de la sorpresa, mientras Cintio se balancea en su silln, feliz como un nio.

El dilogo se prolong por dos horas y aunque muchas preguntas quedaron en mi agenda, dej que la entrevista siguiera su propio rumbo, bordeando a veces mbitos de intimidad, fascinada no solo por lo que deca, sino por cmo lo deca. Fina recuerda de memoria, sin esfuerzo, versos de Neruda, de Gabriela Mistral, de Vallejo, de Lezama, e imita las voces conocidas. Cuando habla de msica, tararea las notas. Es imposible apresar tanto talento solo con palabras. Podran, si acaso, asomarnos a la otra orilla de la timidez de esta mujer que en abril cumplir 84 aos y que sigue entrando con el alma tremolante, como una lengua de fuego, en toda empresa: un libro, una carta, una conversacin, un verso.

NERUDA

Fina, se impone hablar de Neruda

Fina Garca Marruz: Es un gran poeta, eso no cabe la menor duda. Como todos los jvenes de mi poca, me saba de memoria los 20 poemas de amor y una cancin desesperada. Es un clsico del romanticismo americano, que no era de escuela, sino de esencias. Vena del romaticismo libertario. Tambin le con gusto Crepusculario y La tentativa de un hombre infinito, pero sobre todo Residencia en la tierra. Tanto Tala, de Gabriela Mistral, como Residencia son libros focales de la poesa americana. Cuando a Cintio le dieron la Medalla de Honor por el Centenario de Pablo Neruda, termin su discurso con los versos de Residencia Cintio Vitier: Del poema Entrada en la madera, que cierra con ese verso relampagueante: y ardamos, y callemos, y campanas.

Han visitado Chile?

Fina Garca Marruz: Estuvimos en Santiago y en Valparaso.

Cintio Vitier: Visitamos la casa de Neruda en Isla Negra, que ms que una casa es un castillo.

Fina Garca Marruz: Isla Negra es impresionante, con ese mar dando sobre aquellas soledades. No s cmo se puede vivir contemporneo con ese mar. La casa est llena de objetos marinos de toda especie y mascarones de proa bellsimos. Aquella casa pareca en s misma los restos de algn naufragio.

Hablando alguna vez por usted y por l, Cintio dijo que desde La Araucana, de Alonso de Ercilla, profunda es nuestra deuda con la cultura chilena. Ratifica esas palabras?

Fina Garca Marruz: Absolutamente. Le esa obra en el bachillerato y all descubr el valor arauco que admir a Ercilla, como tambin sorprendi al cubano Manuel de Zequeira, que hablaba de esos indios que llevan penachos de plumas, enfrentados a un ejrcito mucho mejor armado. Ese valor ha persistido en el pueblo chileno, que dio a un lder tan entraable como Salvador Allende.

Usted conoci a Neruda personalmente?

Fina Garca Marruz: Solo lo vi una vez, y fue aqu, en La Habana, en marzo de 1942. Hizo una lectura preciosa de los sonetos de amor y muerte, de (Francisco de) Quevedo.

Cintio Vitier: En la Academia de Artes y Letras de Cuba, al amparo del Arco de Beln, centro mgico de La Habana Vieja. Dijo algunas palabras de presentacin, pero su homenaje fundamental fue recitar, inolvidablemente, los poemas de Quevedo.

Fina Garca Marruz: Te acuerdas, Cintio? Recorra la sala de un extremo a otro, recitando de memoria. Recuerdo, como si lo estuviera oyendo: Cerrar podr mis ojos la postrera/ sombra que me llevar el blanco da Aspiraba la ltima slaba, pero mucho ms dbilmente que Gabriela Mistral, sin esa voz declamatoria que adquiri despus y hemos escuchado por la televisin, recitando el Canto General.

Perdneme la pregunta obvia: qu se siente con un premio que lleva el nombre de Pablo Neruda?

Fina Garca Marruz: Un honor, una sorpresa. Estoy muy agradecida, pero ante un premio, cualquiera que sea, uno piensa siempre en tantos escritores que lo merecan, y no lo recibieron. Mart, el hombre ms puro de nuestra raza --como lo llam Gabriela--, no tuvo sobre su pecho ms que una medallita escolar que recibi a sus nueve aos. Eso obliga a una gran humildad.

PROFECAS MARTIANAS

En el argumento del jurado se reconoce su espiritualidad cristiana, abierta a las preocupaciones sociales del mundo. Qu es para usted lo ms urgente hoy?

Fina Garca Marruz: Permteme responder con dos profecas que hizo Mart para Nuestra Amrica. La primera est en la frase, Ya se prob el odio, ahora se prueba el amor. Me extra siempre esa frase, porque da por sentado que el amor ya est instalado en el presente. Pero es que el tiempo de su prosa --como en los profetas-- es el del presente que ser, porque, como t sabes, el odio se prob y se sigue probando. No ha quedado atrs. Tengo la impresin de que l alude aqu a su discurso fundacional, que conocemos como Con todos y para el bien de todos, donde dice que habr que poner alrededor de la estrella, la frmula del amor triunfante --con todos y para el bien de todos. Ese amor triunfante no excluir absolutamente a ningn pas. l habla de un presente un poco ms lejano al tiempo que vivimos hoy en Nuestra Amrica, donde vemos un indudable alborear. l habla para ese momento en que todos puedan vivir pacficamente. Tiempo que llega.

Sobre este sentido del presente en Mart, Cintio ha recordado esta ancdota, que me parece hermossima. El padre de Mart, que era un militar escaso de luces, aunque con la honradez en la mdula --deca Mart--, tema por su hijo desde nio, como Doa Leonor que le dijo acurdate de lo que desde nio te estoy diciendo, que quien se mete a redentor sale crucificado. Cuando Mart publica La Patria Libre --como sabes, l tena 16 aos--, Mariano tambin trata de advertirle a su hijo los enormes riesgos que se corra en una crcel a la que podan llevar hasta nios pequeos. Los dos teman por su vida. Aos despus, Mariano le increpa: Pero t eres solo de presente. Sin quererlo, fjate qu clase de elogio.

Cul es la segunda profeca?

Fina Garca Marruz: Tiene que ver con la gran esperanza en el progreso de la Ciencia que caracteriz al siglo XIX, que la ve solo como fuente del Progreso y de libertad absoluta. Pero Mart escribe: Riesgo de la ciencia sin el espritu, que vio simbolizado en el personaje Wagner del Fausto, de Goethe, lo que estaba ya en el Gnesis, en lo del rbol de la Ciencia del Bien y del Mal, situado en el Paraso frente al rbol de la Vida. Libertad no absoluta, sino con ese lmite --sealado en el Libro de la Sabidura salomnica--, que lo haba puesto en los cuatro elementos para que no inundaran, arrasaran o hicieran arder la tierra. La idea no era nueva, y estaba ya en el libro de Job y en los griegos. Pero cuando Mart seala esto, el tema estaba muy lejos de ser preocupacin para los eclogos de su tiempo. Hoy es el tema central del nuestro.

Estas no parecen ser preocupaciones urgentes del imperio que domina hoy.

Fina Garca Marruz: La primera vctima del imperio fue Cristo, y sus seguidores, a los que con crueldad caracterstica el imperio ech a los leones en lo que Mart llam los primeros cinco siglos puros de la Iglesia --a los que acaso aadi uno, ya que fue en el siglo IV que el Emperador Constantino se proclam cristiano sin serlo. l puso a la Iglesia al servicio del imperio, y no al revs. El nada catlico Rey Fernando --no as la Reina Isabel que s se preocup por los indios--, trajo a la Amrica un Cristo impo, inquisitorial, y no al de los brazos abiertos, como dira Mart. Fue una gran traicin al verdadero legado de Moiss, gua poltico y religioso de su pueblo, a quien, a su llegada a Caracas, Mart dedicara un gran discurso, desdichadamente perdido.

Dice Ernesto Sbato que si vamos a juzgar a la humanidad por lo que ha hecho hasta hoy, tendramos que admitir que ella ha dado ms pruebas de locura que de cordura. Lo cree usted?

Fina Garca Marruz: No hay nada ms parecido al Apocalipsis que los titulares de la prensa de hoy: inundaciones nunca vistas, terremotos, guerras, la miseria apoderada de medio planeta; los Cuatro Jinetes, en fin Pero no te olvides de que el Apocalipsis termina bien. Cristo dijo: cuando vean que suceden estas cosas, sepan que el reino de Dios est cerca. Reino que habra de empezar en la tierra, no extraa a ella, ya que ense el Venga a nosotros tu Reino. Ya en nuestra Amrica empiezan a surgir fuerzas que estn tratando de encontrar una solucin a la ambicin imperial, y aun en los propios EE. UU. --antes que se acabe el mundo. La catstrofe ecolgica alcanzara por igual a todos.

GABRIELA

Hablemos de Gabriela Mistral. Cundo la conoci?

Fina Garca Marruz: Ella vino en 1934, cuando yo solo tena once aos, pero cuando regres a Cuba, en 1938, le llev al entonces Hotel Vedado --donde residieron Juan Ramn Jimnez y su esposa Zenobia por tres aos-- mi ejemplar de Tala, como le llevaban otros. La Editorial Sur acababa de publicarle su libro Tala. Ella me lo dedic bondadosamente.

Usted tena entonces solo 15 aos

Fina Garca Marruz: Era una adolescente que haca mis primeros versos y ella se comportaba como la generosa maestra que era para todos. Con sus letras anchas, abiertas, fluidas, que se tomaban casi entera la pgina, me escribi: Para Fina Garca Marruz, compaera en el amor de nuestra madre la poesa. Gabriela Mistral.

Cintio Vitier: Qu linda dedicatoria!

Fina Garca Marruz: Esa tarde tambin estaban all el poeta Emilio Ballagas, un grupo de damas del Lyceum de La Habana y otros poetas mayores que ya conoca. T no estabas, Cintio. Aunque Cintio y yo nos habamos visto en la Hispano-Cubana de Cultura, en el 36, cuando Fernando Ortiz invit a Juan Ramn y otros exiliados de la Guerra Civil espaola, mi hermana y yo los tratamos realmente --tambin a Eliseo-- en nuestra entrada en la Universidad, en 1940.

En aquella ocasin en que conoc a Gabriela, desde donde yo estaba sentada, en una sillita un poco retirada, no poda orla del todo bien, pero s lo suficiente para que me sorprendiera su voz lenta, aindiada

Que algunos dijeron que era montona

Fina Garca Marruz: Yo no lo creo. Tena, si acaso, la monotona del paisaje andino. Yo tengo muy mala memoria visual, pero muy buena memoria auditiva. Y recuerdo cmo ella lea su propia poesa. Me parece que tengo todava en el odo su peculiar cadencia, silabeada, con aquella ligera entonacin hacia arriba: Tengo la -dicha fiel/ y la dicha per-di- da. Son muy frecuentes esos cambios acentuales en la poesa popular annima espaola y en la latinoamericana, como cuando dice (Rubn) Daro: Francisca Snchez, acompaa-m, volviendo aguda la entonacin llana. O (Csar) Vallejo: cuando habrse quebrado el propio hogar

Qu fue lo que ms le impresion del primer encuentro con Gabriela?

Fina Garca Marruz: Su fsico. Era una mujer que pareca una montaa, no solo por lo grande y recia, sino por esa sensacin que daba de pureza elemental. Tena la risa nia, una risa que me recordaba lo blanco de la sal, o cuando rompe el agua entre peascos oscuros.

Gabriela regres en 1953 a La Habana, para asistir a la conmemoracin del Centenario de Mart. La vio entonces?

Fina Garca Marruz: Yo no asist, desgraciadamente, a la conferencia que ella dio. Aunque mi nombre aparece en una larga lista de personas que colaboraron en esa celebracin, no recib invitacin alguna, ni tuve nada que ver con esas fiestas que se celebraron. La fecha, por supuesto, no poda dejarse pasar, en una Repblica que estuvo lejos de la que quiso Mart. En el primer ensayo que escrib, dedicado a l y publicado en 1952, me refer precisamente a la tristeza del homenaje oficial. Fue Fidel quien dio a la Generacin del Centenario su verdadero sentido.

Cintio Vitier: Aunque estaba Batista en el poder, el Centenario haba que celebrarlo y hubo aportes importantes, como el estudio de Fernando Ortiz y el de Anderson Imbert, quien prcticamente descubri la novela de Mart Amistad funesta. An en medio de la poltica andando y ardiendo.

Fina Garca Marruz: Desde luego que los que fueron invitados a hablar hicieron bien en saltar por encima de la situacin poltica del pas y rendirle --a l solo-- una recordacin y homenajes tan necesarios en aquel momento.

En esa poca Gabriela colabor con Orgenes.

Fina Garca Marruz: Cintio y yo la vimos en casa de Dulce Mara Loynaz, donde ella resida. Le pedimos una colaboracin para la Revista y ella, con una gran sencillez, nos dijo: esprense, y fue un momento a su cuarto y regres con varios manuscritos. Elegimos el poema que figura, en lugar principal, en el nmero que Orgenes dedic al Centenario de Mart. Nmero, por cierto, en el que (Jos) Lezama publica sus comentadsimas palabras que avizoraban las cpulas de los nuevos actos nacientes, que como ha dicho Cintio, en esa poca nadie poda imaginar cules eran esos nuevos actos nacientes que se gestaban. Fue proftico.

Cintio Vitier: Ella vino con una bandeja cubierta con un montn de poemas y dijo: escojan el que quieran.

Fina Garca Marruz: Otra vez ms la vimos, creo que en el Ateneo, donde Dulce Mara ley los versos de Gabriela. No recuerdo si fue en esa ocasin, o en otra posterior, que pude orle a ella misma leer fragmentos de su bellsimo poema indito dedicado a la geografa de Chile. Qu pas con este poema que nunca se ha publicado completo? Qu pas con las notas que dej para una biografa de Mart, que ni siquiera la entrega del Nobel hizo posible que se rescatara? Son preguntas que nos hemos estado haciendo todos estos aos.

Por qu este homenaje tan sentido a Gabriela en el momento en que usted recibe el Premio Pablo Neruda?

Fina Garca Marruz: Por causas obvias, estuvimos muy cerca de la poesa de Gabriela. Y de algn modo ella es Chile para nosotros.

Cintio Vitier: Es que a ella tambin le debemos el mejor ensayo que se ha hecho a los Versos sencillos, de Mart.

Fina Garca Marruz: Y tambin, Cintio, su texto La lengua de Mart. Son dos clsicos de la estimativa martiana. En el ensayo que hace tiempo estoy preparando sobre Gabriela, me detengo bastante en su lenguaje. No se trata de lo que Juan Ramn llamaba acento, que tiene que ver ms con la escritura. En ella se aprecia ms el tono, que en el lenguaje americano se expresa como deje, que es lo que qued de la Conquista en la lengua indgena. Es decir, el traspaso al habla del signo escrito. Est en el parla y parla de la tarde cocinera de Vallejo y en la Gabriela de El ruego por su novio suicida, por el que reza a Dios familiarmente parlndote un crepsculo entero. Gabriela tom muchas de sus palabras del vocabulario hogareo. Ella dice, cuando llevan a la tierra humilde y soleada al que perdi para siempre, luego ir espolvoreando tierra y polvo de rosas, con el gesto del que esparce canela sobre una masa de sabor inspido. Ella es, a mi juicio, nuestra Teresa americana, recia como la de vila. Es extraordinaria como poeta.

SER POETISA NO ES UNA DEBILIDAD

Poeta o poetisa?

Fina Garca Marruz: Hay algunas escritoras a las que no les gusta la palabra poetisa, porque piensan que es ms dbil que poeta, que afortunadamente termina en a. Yo creo que son dos cosas completamente distintas. La poetisa deja el idioma tal como estaba. A la que se pudiera llamar poeta es a alguien que crea un idioma y Gabriela cre uno. No porque invente vocablos, sino porque toma mayor conciencia del instrumento de su trabajo, que es el lenguaje, que quin no sabe --como deca Mart-- que es el jinete y no el caballo del pensamiento? Es esta la diferencia entre Desolacin y Tala. Sor Juana Ins de la Cruz, por la que siento una admiracin enorme, con toda la riqueza personal de su sensibilidad y estilo, es una poetisa porque su lenguaje no se parece al del uso diario, es ms confesional que consciente de su capacidad creadora. Es una poetisa, lo cual no es una debilidad. Sor Juana no es dbil en lo absoluto. Un poema es un poema, no tiene adjetivos: tan grande es un poema suyo, como de Gabriela. Lo que quiero distinguir es que como indica la palabra poiesis, la poesa como creacin, es algo muy diferente. James Joyce es un creador de idioma, lo que no son otros excelentes novelistas. Eliseo Diego deca, con toda razn, que haba que poner a Gabriela ms que en la Historia de la Literatura, en la Historia de la Lengua.

Usted se siente poeta o poetisa?

Fina Garca Marruz: Soy ms bien una poetisa, si nos atenemos a este anlisis.

LA MSICA

Una vez le pregunt a Cintio cul era su mayor orgullo, y me dijo, sin pensarlo: mis hijos msicos.
Doy por descontado que la madre de las criaturas va a decir lo mismo, pero me gustara que explicara por qu.

Fina Garca Marruz: Tengo que decir lo mismo.

Cintio Vitier: Me ests plagiando (re)

Fina Garca Marruz: S, tengo que plagiarte. T sabes que nosotros somos de un pjaro las dos alas. Lo que l siente, es exactamente lo que siento yo.

Cintio Vitier: En mi caso hay una razn: yo quise ser msico y no lo fui, y mis hijos lo han cumplido.

Fina Garca Marruz: La msica quiz fue en nosotros la primera poesa. Mi madre y mis hermanos, mi casa toda --como ha contado Cintio-- era musical. Estaban todos los gneros representados: Cintio, violinista; mam (Josefina Bada) lo acompaaba al piano con un amplio repertorio clsico; mi hermano, Felipe Dulzaides, fue uno de los que introdujeron en Cuba el jazz latino; mi otro hermano Sergio, que era mdico, tena una voz preciosa.

Con 15 aos, mi madre fue Premio del Conservatorio Orbn, de La Habana, en un certamen al que llegaban muchachas de toda la Isla que haban estudiado con maestros particulares. Era tan nia cuando empez que el maestro tena que cargarla, pues no llegaba a los pedales. Deca que en Crdenas no haba otra que hacer que tocar el piano, ao tras ao, y se los enseaba sin llamarlos primero ni octavo. As cuando lleg al ltimo ao, fue examinarse la guajirita de Crdenas con trencitas y vestidita de blanco, al Conservatorio de Benjamn Orbn --el padre de Julin, que como se sabe perteneci a Orgenes--, las habaneras le preguntaban: Y t no ests nerviosa? T sabes qu va de Chopin?. Y ella: Yo? No. Mi maestro me lo hizo aprender todo. Y gan el Premio, que era ofrecer un concierto por la noche con Don Benjamn, en la fiesta de graduacin. Mi hermana Bella conserva el suelto del peridico con el comentario que l hizo de nuestra madre: Puede llegar a ser una concertista.

Esa fue su formacin, al igual que Cintio, que estudi por aos y aos el violn. De hecho, me ha dicho, que l tena ms ambiciones como msico, que como escritor.

Cintio Vitier: Pero ah est, difunto, mi violn (se re).

Fina Garca Marruz: Un violn, que creo que es alemn, con una sonoridad muy buena. A mam le gustaba tocar con su yerno violinista. Te acuerdas?

Cintio Vitier: Ella tocaba perfectamente a primera vista.

Estudi usted algn instrumento?

Fina Garca Marruz: No, por razones largas de explicar. Pero lo que ms amo sobre la tierra, despus de la luz, es la msica, igual que Cintio. Para m es ms fuerte, casi, que la poesa. La msica es mi madre, mis hermanos, mis hijos, mi familia.

Y su padre?

Fina Garca Marruz: Era mdico y mi hermano no se dedic a la msica porque mi padre le inculc su pasin por la Medicina y por los libros. Y como a l no lo conocan como el Doctor Garca, sino como el Doctor Marruz, y dijo siempre: Yo quiero que mi hijo sea partero como yo, y fue al juzgado a cambiarle su apellido por Garca-Marruz, cuando el nio llevaba poco de nacido. Pero mam le dio el amor por la msica. Y l no solo se saba las peras que todos se saben, sino otras, raras. A casa iba el bartono Hugo Marcos, a quien le gustaba conversar y hasta algo cantar con mi hermano, que tena una voz linda No tena tanta extensin, como un timbre muy bonito. De modo que mi hermano Sergio aport el gusto por la msica italiana; Felipe, la msica norteamericana con sus blues, la comedia musical de los aos 30, y mam, el repertorio clsico, las danzas cubanas, la zarzuela espaola y Manuel de Falla, de quien nos ense las Siete canciones. Hasta Cintio cantaba en el coro de la casa

Cintio Vitier: S, y hasta Eliseo, que en el coro de las sobrillas baritoneaba: Yo soy un caballero espaol!

Fina Garca Marruz: Y a eso se sumara que Alfredo Hernndez, el esposo de mam --ella se cas tres veces-- era uno de los mejores trompetistas de Cuba, al extremo de que cuando fueron a filmar El Manicero, en Hollywood, lo mandaron a buscar a l, aunque su preferencia era la msica de Cmara y un cuarteto de Mozart, cuyo nombre, Divertimentos, inspir a Eliseo el ttulo de su libro. Alfredo naci en Remedios. Sus hermanos eran todos msicos y tocaban de odo los instrumentos. Mam tocaba de Cuba ms bien las danzas de Saumell y Cervantes, y la cancin romntica o trovadoresca. Cuando ellos venan a La Habana conocimos entonces lo que nos faltaba en casa: el danzn y el son.

Cintio Vitier: Ellos eran de Remedios, como Alejandro Garca Caturla

Fina Garca Marruz: donde casi todos fueron discpulos de un cura que enseaba el solfeo que llaman rezado, que es el ms difcil. Podan cantar una partitura viendo solo las notas. Esta es una de las razones que me alej algo del aprendizaje de la msica. Tena buen odo y en el primer ao completo de solfeo poda repetir de memoria las distancias entre las notas, pero no cantar sin ellas el solfeo mudo. Adems mi hermana y yo tuvimos un maestro que no nos gustaba nada como tocaba.

Se distanci de la msica?

Fina Garca Marruz: Por esa dificultad y porque yo me abstraigo. A m me cuesta mucho trabajo atender dos cosas a la vez y para tocar ese instrumento se requiere independencia de las manos, leer a la vez la clave de sol y la de fa.

Eso no lo hace ni el violinista, ni el saxofonista. Solo el pianista. Y mam nos enseaba mucha msica, pero a ella no le gustaba dar clases, sino repertorio. Adems de todo eso, tuve desde nia gran aficin a la lectura. Me era ms apasionante que jugar, y eso tambin me alej del aprendizaje de la msica

Cintio Vitier: Fina, el orgullo por nuestra familia musical se extiende tambin al amigo genial que los dos tuvimos.

Fina Garca Marruz: S, nuestro entraable Julin Orbn, que como dice Cintio es el nico genio que haba conocido.

Cintio Vitier: No solo como msico, sino como persona.

Fina Garca Marruz: Lezama mortificaba a veces a Julin y deca: Cintio siempre dice que es msico, pero nadie le ha odo tocar nunca el violn.

Cintio Vitier: Es verdad que no toqu nunca delante de l ni tampoco delante de Julin, por lo que este me dijo: Cintio, trae el violn un da

Fina Garca Marruz: Una noche fuimos al Palacio Orbn, como llamaba Lezama, con sus hiprboles, a la casa de Julin medio deshabitada. Cintio tena una caracterstica: nunca tocaba el violn, pero cuando lo sacaba no lo soltaba. Recuerdo repasaron sus dos sonatas preferidas: la Primavera y la Kreutzer, de Beethoven, y con mam, adems, la de Csar Franck, que nos entusiasmaba.

Cintio Vitier: Julin me hizo el honor de darme, para que yo lo tocara, el nico cuarteto que l escribi, cubansimo

Fina Garca Marruz: Despus de aquella experiencia Julin le dijo a Lezama: Cintio domina el violn... Puede tocar como primer violn en la Sinfnica

Cintio Vitier: La msica para nosotros es un alimento.

Fina Garca Marruz: A veces siento una pequea depresin y cuando busco el porqu me doy cuenta de que hace algn tiempo que no escucho msica. Siento entonces cunto la necesitaba.

EL SILENCIO

Hablemos de su poesa, que ha recibido las mejores crticas que podra esperar un autor.

Fina Garca Marruz: He tenido suerte, porque nunca necesit llevarle a nadie mis poemas. Tena en la casa a Cintio y a Eliseo, y como amigo a Jos Lezama Lima.

Si me deja elegir una frase de los crticos que han escrito sobre su poesa, quisiera recordarle las palabras de Cintio, en la antologa Diez poetas cubanos (1948): Fina hace de sus poemas verdaderos movimientos del alma.

Fina Garca Marruz: El elogio viene de muy cerca.

A la opinin de Cintio podramos aadir la de Mara Zambrano: Ella escribe sin romper el silencio

Cintio Vitier: Eso aparece en un artculo de Mara, bellsimo: La Cuba secreta.

Fina Garca Marruz: Sin embargo, crticos muy apreciados en su pas no entendieron el lenguaje nuevo de los extraordinarios Sonetos de la muerte, de Gabriela, que la daran a conocer en el mundo de las letras.

S que Gabriela le escribi una dedicatoria muy especial, que usted comenta en un poema.

Fina Garca Marruz: A las jvenes que iban a verla, ella les dedicaba siempre estmulos, en tarjetones en que su amplia letra ocupaba casi toda la pgina. En el que me dedic, lo que me impresion fue solo esto: Escriba solo por urgencia del alma. Es lo que recuerdo en el poema que le habra de dedicar, tanto tiempo despus.

A Juan Ramn Jimnez --que haba pedido que los jvenes le llevaran sus versos-- s le mostr algunos poemas, cosa que me avergenza. Cuando se los entregu, yo no haba ledo nada de l todava. Cintio s lo haba ledo un ao entero antes de que llegase y por tanto, tuvo la posibilidad de un aprendizaje directo de su obra. Pero yo solo haba ledo poesa en los libros del colegio y en textos de poca calidad. Aunque conoca a Bcquer --tengo todas sus Rimas copiadas por mam--, segn costumbre de los jvenes de la poca, yo no saba qu era realmente la poesa. Y se puede leer la poesa buena como si fuera mala y no descubrir qu es lo esencial en un poema. Lo herdico --como deca Mart--. Yo no saba qu era lo becqueriano. No hay que aprender el griego, deca l, sino saber qu es lo griego.

En Hablar de poesa usted niega que exista una potica.

Fina Garca Marruz: Digo que no se debiera tener "una" potica. En la potica personal debieran entrar todas las otras poticas posibles. Juan Ramn nos ense a buscar: no una potica en general, sino la caracterstica principal de cada potica.

Cintio Vitier: Lezama deca: Juan Ramn no nos ense su poesa, sino la poesa.

Fina Garca Marruz: Exactamente eso fue lo que nos ense.

Fina, qu le falta por escribir?

Fina Garca Marruz: Deseara terminar algunos trabajos que tengo inconclusos, por ejemplo, uno acerca de Jos Asuncin Silva, poeta que me interesa mucho. Tambin, el de Gabriela Cintio y yo tenemos dos tomos an inditos de Temas Martianos y yo otro sobre las ideas educacionales de Mart. Cintio llama la Cueva de Montesinos al lugar en que guardo mis trabajos.

Nunca me apur por publicar. En el tiempito que nos queda, me gustara tener alguna paz para terminar al menos algo que no he dicho ni en la poesa, ni en el ensayo, que tienen que ver con las relaciones de Religin y Revolucin, pero que forma parte de la contribucin que me pidiera el Padre Jess Espeja para su coloquio sobre ateos y creyentes, que se dio en el aula Bartolom de las Casas, de San Juan de Letrn, bajo el ttulo El rumor del alma cubana, y que no pude terminar de leer por el apagn ms grande que ha conocido el Vedado.

Sigue escribiendo poesa?

Fina Garca Marruz: Muy poca, aunque no he dejado de escribirla del todo, pero no la busco: la espero cuando viene, aunque es bien huidiza.

A qu se debe esa resistencia suya, desde muy jovencita, a publicar sus obras?

Fina Garca Marruz: Siempre me cost mucho trabajo decidirme. Si te fijas, suelen pasar aos desde que he terminado un libro a la fecha en que se publica. Pero ahora antes de morirme quiero decir algunas cosas. Solo algunas. Veremos si el tiempo me lo permite.

Por qu le cuesta tanto trabajo dar entrevistas y hablar de s misma?

Fina Garca Marruz: Me siento en esos casos como una violinista a la que le piden un concierto de flauta. Yo me comunico mejor con el silencio, sin el que no se podran dar la poesa, la msica, ni el encuentro con uno mismo.



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