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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-03-2007

Conflictos por la tierra y el territorio

Tom Kucharz
Eclipse


Cuando las dinastas pusieron la grandeza del poder por encima de la grandeza de la vida, la delgada tierra y la tupida selva no bastaron para alimentar, tanto y tan rpidamente, las exigencias de reyes, sacerdotes, guerreros y funcionarios. Vinieron las guerras, el abandono de las tierras, la fuga a las ciudades primero, y de las ciudades despus. La tierra ya no pudo mantener el poder. Cay el poder. Permaneci la tierra. Permanecieron los hombres sin ms poder que el de la tierra.

Carlos Fuentes, Los Cinco Soles de Mxico



La tierra ha sido disputada a lo largo de la historia porque es uno de los bienes comunes as como de los medios de produccin y de vida ms importantes. Durante el Feudalismo, por ejemplo, la propiedad de la tierra era adquirida, consolidada y defendida mediante guerras que libraban los seores feudales para perpetuar y ampliar sus dominios de poder econmico y poltico. La creacin de ciudades y ncleos urbanos con el consiguiente abandono del mundo rural, as como de la agricultura como fuente de empleo y modo de vida, ha sido uno de los procesos que ms ha transformado nuestra sociedad global. En los ltimos dos siglos la Revolucin Industrial, el capitalismo y la globalizacin aceleraron este proceso urbanizador provocando fuertes ciclos de migraciones del campo a la ciudad (y entre pases y continentes), graves injusticias y una alarmante crisis medioambiental. Por primera vez en la historia de la Humanidad la poblacin urbana supera hoy a la rural. Slo en China se incit el desplazamiento de unos 300 millones de habitantes del campo a las reas urbano-metropolitanas en los ltimos treinta aos, el proceso de urbanizacin ms rpido de la historia. Esta creciente concentracin urbana no ha sido, ni es, una dinmica natural, como explica Ramn Fernndez Durn, sino ha sido consecuencia principalmente de un cmulo de procesos impulsados histricamente desde las estructuras de poder (entre ellos, apropiaciones de tierras y recursos naturales comunales), que han ido separando a las comunidades humanas de su vnculo ancestral con su entorno. [1] Vale la pena recordar que en la Inglaterra del siglo XVIII y XIX, la industria textil inaugur el trnsito de la obra manual a la produccin mecanizada, la tierra que se empleaba para producir comestibles resultaba ahora mucho ms lucrativa como campo de pastoreo para el ganado lanar [2] (casos parecidos se registran hoy en Argentina, por ejemplo, donde la empresa Benetton invadi ilegalmente tierras de indgenas Mapuche para su obtencin de lana), haba escasez de alimentos y los campesinos se vieron obligados por la pobreza a agolparse en las ciudades donde trabajaron por salarios miserables y en condiciones esclavizantes.

Pero, aunque la tierra cedi el primer puesto como fuente de ingresos monetarios a la fbrica, al comercio y ms tarde a los servicios, actividades mafiosas y a la especulacin financiera, no dej nunca de ser disputada. Fue y es continuamente arrebatada a las personas que la trabajan, la preservan y viven en ella por los Estados y los grupos econmicos. Incontables poblaciones indgenas y campesinas de todo el mundo han sido y son amenazadas, masacradas y desplazadas. Diariamente aparecen noticias que relatan la demanda de una distribucin equitativa de tierras, la represin contra el movimiento campesino, muertes selectivas de lderes indgenas, las protestas y ocupaciones para exigir la reforma agraria y cambios en la poltica econmica, conflictos por la falta de agua, etc. Mientras a lo largo de los ltimos dos siglos gran parte de la poblacin mundial se concentraba en las ciudades [3] -perdiendo su relacin con el territorio- los que conceban la Pachamama (quechua: Madre Tierra) no como un simple material desmenuzable que compone el suelo natural o un terreno dedicado a cultivo, sino como el lugar en el que se nace y se defiende el derecho a una vida digna y en armona con la naturaleza, fueron despojados de sus derechos y expropiados de sus tierras.

Los pueblos indgenas y campesinos de Latinoamrica y de todos los continentes- vienen construyendo un largo proceso de organizacin, movilizacin y lucha por una sociedad equitativa, justa y solidaria, basada en el respeto a la Pachamama como alternativa al modelo de acumulacin monetaria y de "libre" comercio; para lo cual se viene impulsando sobre todo desde principios de los aos 90- movilizaciones, procesos de unidad y reuniones regionales e internacionales. Las organizaciones indgenas reunidas en la Cumbre Social por la Integracin de los Pueblos en Cochabamba (Bolivia) entre el 6 y 9 de diciembre de 2006, denunciaron las polticas permanentes de exclusin, discriminacin e impunidad de los Estados, manteniendo alejados de las instancias de poder y de la toma de decisiones a los pueblos indgenas, a pesar de ser los dueos ancestrales de estas tierras y territorios." [4] Sus principios son Dualidad, Reciprocidad, Complementariedad, y segn su visin la unidad inseparable entre Pachamama Comunidad Identidad (Naturaleza Sociedad Cultura), debe guiar toda accin poltica y social. La lucha indgena latinoamericana se ve expresada en la figura del actual presidente boliviano Evo Morales que seal en un discurso: Despus de aos de ser vctimas del mal llamado desarrollo, hoy nuestros pueblos deben ser los actores de una integracin para Vivir Bien en trminos de identidad cultural, de armona entre nosotros y con nuestra Madre Tierra.

Numerosos estudios han sealado que nuestro modelo occidental de produccin y consumo hace justamente lo contrario. La civilizacin urbano-industrial es completamente insostenible. Por ello parte de nuestra lucha poltica consiste en analizar el papel del ser humano en la transformacin de la faz de la Tierra y promover cambios polticos para frenar esta locura. Ello implica la necesidad de llevar a cabo un nuevo tipo de poltica econmica que vaya ms all de los registros contables en trminos monetarios, especialmente a la luz de la actual crisis socio-ambiental de mbito planetario. Se trata del metabolismo socioeconmico, de las relaciones entre las sociedades y el medio ambiente. El nuevo paradigma supone entender las transiciones de los modos de subsistencia de las sociedades agrcolas hacia la economa industrial de intercambio, fundamentalmente a partir de cambios en el metabolismo socioeconmico, unos cambios directamente asociados a las transformaciones en la cubierta y los usos del suelo. [5] Hoy da podemos determinar el rea de tierra y mar ecolgicamente productiva que se requiere para proveernos de todos los recursos materiales y toda la energa demandada, y tambin para poder absorber todos los residuos producidos por una poblacin determinada y con el actual nivel tecnolgico. Uno de los indicadores se llama la Huella Ecolgica. Resulta que la poblacin que vive en el Estado espaol demanda cerca de 150 millones de hectreas de tierra y mar, mientras la extensin total de Espaa es de 504.750 km2 o sea 50.475.000 hectreas. Adems slo para absorber las emisiones de CO2 (Dixido de carbono) emitido en Espaa haran falta 150 millones de hectreas de bosque. Tener una huella ecolgica superior a la superficie real del pas significa que estamos ocupando la tierra fuera de nuestras fronteras.

Como la tierra es un recurso limitado disputamos su uso a nivel global, afectando a la vida de millones de personas. Los pases empobrecidos han sido obligados a especializarse progresivamente en abastecer las demandas alimentarias y no-alimentarias de las poblaciones (y del ganado) de las ciudades, en detrimento de la satisfaccin de sus necesidades propias. En Brasil (y otros pases como Argentina, Uruguay, Paraguay y Bolivia) los campesinos viven sin tierra, y los ecosistemas como la Amazona estn siendo deforestados, por la masiva produccin de soja que se utiliza en Europa como pienso animal para la obtencin de carnes, productos lcteos o agro-combustibles. Asimismo, la lecitina de soja (mayoritariamente genticamente modificada) se encuentra en muchos alimentos y supone un posible riesgo para nuestra salud. El consumo insostenible de papel se mantiene por un modelo forestal de enormes plantaciones de monocultivos de eucalipto en pases como India, Chile, Brasil o Uruguay donde adems de desalojar a los agricultores de sus fincas, se destruye la biodiversidad y las fbricas de celulosa contaminan el agua, el suelo y el aire. El uso de aceite de palma procedente de Colombia en la elaboracin de alimentos, cosmticos y combustibles (el mal llamado bio-diesel) es cmplice de violaciones de Derechos Humanos como el desplazamiento forzado de comunidades indgenas y campesinas, as como la desaparicin de bosques nativos y su flora y fauna nicas en el mundo. Empresas textiles ocupan ilegalmente grandes extensiones de tierras con el pastoreo de ovejas para la produccin de lana y causan la desaparicin de humedales o lagos con la produccin de algodn (como en el caso del Mar de Aral en Asia Central entre Uzbekistn y Kazajstn). Por otra parte, la sobreexplotacin de los recursos marinos por grandes barcos, la piscifactora y la pesca ilegal han llevado a la destruccin de ecosistemas marinos, la prdida de biodiversidad, la prdida de empleo en las costas y a poner en peligro de extincin a especies tan importantes en la cadena alimentara como el Atn Rojo o la Anchoa.

Constatamos que el sistema econmico vigente obsesivamente explota de forma ilimitada todos los ecosistemas y sus recursos naturales generando el mal llamado "desarrollo" para algunas naciones, privilegiando el consumo y el bienestar social de una parte muy pequea de la Humanidad y excluyendo de las condiciones mnimas de supervivencia a las grandes mayoras. Las polticas comerciales internacionales en el marco de la Organizacin Mundial de Comercio (OMC) llevarn a la quiebra a 40 millones de pescadores artesanales. Para ms de 1.600 millones de personas que dependen de los bosques, la creciente deforestacin implica la prdida de sus posibilidades de supervivencia (alimentos, medicinas, materiales de construccin, lea, agua, etc.) y trae aparejada la desnutricin, el aumento de las enfermedades, la dependencia y en muchos casos la emigracin y la desaparicin de la propia comunidad. Segn el Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales constan entre las principales causas directas de deforestacin: la sustitucin de los bosques por otras actividades (agricultura, ganadera, plantaciones forestales, cra de camarones, etc.), la actividad de las empresas madereras, la explotacin minera y petrolera y la construccin de grandes represas hidroelctricas (que inundan extensas reas de bosques).

Los pequeos agricultores, especialmente de los pases empobrecidos, estn siendo perjudicados por normas comerciales que hacen desaparecer sus cultivos locales reemplazados por plantaciones agrcolas a gran escala para la exportacin o tambin por la importacin de alimentos a precios inferiores a los del mercado nacional y local. La Unin Europea, por ejemplo, fomenta esta prctica de comercio desleal porque su agricultura est subvencionada por la Poltica Agraria Comn (PAC). Tambin estn siendo privatizados el agua y la energa, lo cual disminuir las posibilidades de acceso de los pueblos a esos recursos esenciales. Los pueblos indgenas y comunidades locales en muchos lugares estn sufriendo la liberalizacin de la industria de la minera y la explotacin de hidrocarburos [6] . Constatamos que empresas privadas transnacionales han originado conflictos masivos poniendo en riesgo el Derecho a la Vida, el Derecho a la Alimentacin y el acceso a servicios bsicos, han estimulado el saqueo y la extraccin indiscriminada de recursos naturales, han expropiado las tierras, destruyendo a las comunidades locales y el medio ambiente. [7] Cada vez que encendemos una luz, vamos en coche, cocinamos, lavamos la ropa o escuchamos la radio usamos energa que procede mayoritariamente de recursos no renovables y extrados en otros pases. Adems, a medida que los acuerdos comerciales se consolidan, los efectos del cambio climtico y la desertificacin, dos de las amenazas ambientales ms graves para el planeta, continuarn manifestndose y afectando a la poblacin ms marginada del mundo.

Pero los conflictos territoriales tambin los tenemos cerca. En Espaa, por ejemplo, los ltimos aos han estado marcados por la desregulacin de la ordenacin del territorio y el predominio del mercado financiero especulativo, lo que ha supuesto un crecimiento disparatado en los precios del suelo y la vivienda con la consiguiente merma en la economa familiar, ya que ms de un 40% de la poblacin espaola est fuertemente endeudada con hipotecas. Asimismo se registra una gran extensin de los ncleos urbanos y ciudades lo que supone una de la ms graves agresiones al medio ambiente de los ltimos decenios, mxime cuando la explosin inmobiliario-constructora agranda la escasez en recursos hdricos. El urbanismo est fuera de control en buena parte del pas. Hace tiempo que se han rebasado todos los lmites de lo razonable en la gestin de los recursos y que estamos instalados en un modelo de crecimiento insostenible al igual que irresponsable. Existe una evidente colisin de intereses, de confusin entre pblico y privado, de trfico de influencias, de utilizacin ilcita de informacin privilegiada para especular, de falta de transparencia, de corrupcin, etc. El Plan de Ordenacin de los Recursos Naturales (PORN) de la Sierra de Guadarrama elaborado por la Consejera de Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid, por ejemplo, disminuye el grado de desproteccin que tiene en la actualidad la Sierra y no frena el crecimiento urbanstico ni el de infraestructuras, violando la Ley del Suelo, la Ley Forestal y otras muchas normas. Ante el avance imparable del Tsunami urbanizador, a lo largo del ao 2005 y 2006, se empez a articular de una manera efectiva una considerable protesta social ciudadana, de un contenido muy plural, en muchas zonas del territorio (principalmente en el Pas Valenciano, Murcia, muchas zonas de Andaluca, y en numerosos enclaves de los archipilagos y en los Pirineos). Bajo el lema del No se vende la protesta social intentaba la defensa del territorio. [8] En paralelo observamos movilizaciones contra grandes proyectos de infraestructuras (ms de 100.000 personas contra el puerto de Granadilla en Tenerife, Plataforma contra la M-30 en Madrid, Plataformas contra la ampliacin del aeropuerto de Son Sant Joan y la construccin de nuevas autopistas y autovas en Mallorca), contra las pistas de esqu o las ciudades espectculo como la Expo-2008 en Zaragoza. En el Pas Vasco no cesan las manifestaciones contra las obras del Tren de Alta Velocidad (TAV). Adems, en diferentes ocasiones han salido a la calle, en ms de veinte ciudades, miles de personas denunciando la creciente precarizacin de la vida y el derecho a una vivienda digna. [9]

Este panorama nos sita ante una situacin compleja en la que tenemos una gran responsabilidad si queremos que las futuras generaciones tengan de qu comer. Los conflictos por la tierra, el agua y otros recursos les han privado a las comunidades locales de suficiente poder de decisin como para que ellas sigan generando y asegurando su propio sustento. Esta sinrazn debe cambiar. En las polticas pblicas se debe incorporar la tierra como un Derecho Humano, patrimonio cultural, base de la vida y no como una simple mercanca. Adems se debe distribuir de forma justa y equitativa el correspondiente derecho a la tierra, el apoyo a la pesca artesanal, la agricultura ecolgica y los mercados locales. Francisca Rodrguez, i ntegrante de la Asociacin Nacional de Mujeres Rurales Indgenas de Chile y miembro de la Coordinacin Internacional de Va Campesina, lo deja muy claro: O salvamos la tierra y nuestras semillas o morimos en el intento. Porque campesinas y semillas somos una unidad. Si se destruye una, se destruye a ambas. La Va Campesina lanz un concepto revolucionario: el de la "Soberana Alimentara" que implica tanto la lucha por la tierra, por el agua; por la semilla y por la vida. [10] El capitalismo es incapaz de organizar algo tan complejo, bello y variado como la diversidad agrcola. Por eso industrializa el suelo, trata a la tierra como materia inerte, cambia el significado de la agricultura y de la alimentacin y rompe con las leyes de la naturaleza envenenando plantas, animales y personas. Explota y aniquila campesinos; privatiza el agua; usurpa la biodiversidad; concentra la tierra en las corporaciones transnacionales; militariza territorios; criminaliza a los defensores de la tierra; destruye diversidad y vida mediante tratados comerciales, concluye Rodrguez .

Ha llegado la hora que sean los movimientos campesinos e indgenas, los que fijen las reglas del cuidado, el uso y la ordenacin de la tierra y el territorio, basado en un cdigo de conducta que se inspira en valores y principios de la naturaleza y en los principios de la Soberana Alimentara. Con el fin de que la Soberana Alimentaria sea una realidad, se exige una reforma radical a la estructura de propiedad de la tierra que garantice el derecho al acceso para quienes no la posean o no tengan una cantidad suficiente para conseguir con ella una vida digna, y, as mismo, que tambin proteja la distribucin y la propiedad colectiva de las comunidades que as lo reclaman. [11]

Tom Kucharz es miembro de Ecologistas en Accin



[1] Ramn Fernndez Durn: Destruccin global versus regeneracin local. En Lpez, Daniel y Lpez,

ngel: Con la comida no se juega. Traficantes de Sueos. Madrid, 2003.

[2] Walter Montenegro: Introduccin a las doctrinas poltico-econmicas. Fondo de Cultura Econmica, Bogot, 1994.

[3] En los pases del Sur la deslocalizacin industrial de empresas del Norte, los planes de ajuste estructural del FMI y el BM, el desarrollo del subdesarrollo, las guerras de baja intensidad perifricas y los grupos paramilitares, y sobre todo la desarticulacin del mundo rural por la expansin del agrobusiness, son las causas del brutal crecimiento de las megaciudades perifricas; la inmensa mayora verdaderos vertederos de la pobreza y la marginacin mundial, en gran medida femenina (Mike Davis, 2005).

[5] MURRAY, Ivn, RULLAN, Onofre, y BLZQUEZ, Maci: Las huellas territoriales de deterioro

ecolgico. El trasfondo oculto de la explosin turstica de Baleares. Revista electrnica Neocrtica.

http://www.ub.es/geocrit/sn/sn-199.htm 2005.

[6] Para ms informacin consulte la web www.repsolmata.info

[7] Declaracin Final del Encuentro Internacional "Comunidades en Resistencia: Globalizacin de la Justicia, Medio Ambiente y Territorio (Chicago, 10 al 12 de Noviembre de 2006). http://www.pasc.ca/spip.php?article116

[8] Ramn Fernndez Durn: El tsunami urbanizador espaol y mundial (Virus, 2006) y El debate sobre la locura inmobiliaria ha estallado, y ya no se frenar (Mlaga, 2007).

[9] http://www.vdevivienda.net/

[11] http://integracionsolidaria.org/integracion2/publicaciones/tem-agric-territ.htm



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