Portada :: Brasil
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-04-2007

Bush, Lula y la embriaguez del etanol

Altamiro Borges
Correio da Cidadania


La visita del presidente-terrorista George Bush a Brasil, a principios de marzo, empieza a surtir sus primeros efectos. El objetivo de la turn imperialista, que incluy a otros cuatro pases de la regin (Uruguay, Colombia, Mxico y Guatemala), fue eminentemente poltico. Como ha apuntado el profesor Nildo Ouriques, fundador del Observatorio Latinoamericano de la Universidad Federal de Santa Catarina, estaba dirigido a sabotear el proceso de integracin regional en curso, a fragilizar el Mercosur y a aislar a los gobiernos del continente ms a la izquierda, en especial el de Hugo Chvez. Los EE UU intentan primero dividir para reinar, un instrumento clsico de la poltica. Segundo, estn tratando de cambiar la poltica de hostilidad, pero an no han encontrado la frmula.

Los productores de caa, que hace diez aos eran considerados los bandidos del agronegocio en este pas, se estn convirtiendo en hroes nacionales e internacionales, porque todo el mundo tiene los ojos puestos en el alcohol [1]. Y por qu? Porque tienen polticas serias.
(Discurso del presidente Lula en Mineiros (GO), 20 de marzo de 2007.)

No se justifica en ningn pas, por muy grande que sea, que haya alguien con dos millones de hectreas de tierra! Eso no tiene justificacin en ningn lugar del mundo! Slo en Brasil. Porque tenemos un presidente cobarde, que se limita a contemplar a una bancada ruralista a cambio de algunos votos.
(Lula en entrevista a la revista Caros Amigos, noviembre de 2000.)

El imperio del mal trat de disfrazar este carcter poltico, a travs del paquete de asistencia para los pobres de la regin y de los acuerdos sobre los llamados biocombustibles. Pero slo consigui engaar a los ms inocentes. En Uruguay la visita trat de sacar al pas del Mercosur a cambio de un tratado bilateral de comercio (TLC). En Colombia, busc fortalecer el gobierno de lvaro Uribe, debilitado por las denuncias sobre su relacin con los paramilitares y el narcotrfico. En Mxico, sirvi para legitimar al presidente Felipe Caldern, investido tras el escandaloso fraude electoral. Ya en Brasil, la negociacin sobre el etanol no ocult sus artimaas. Esa energa tiende a reducir el poder de algunos Estados que pensamos que tienen un peso negativo en el mundo, como Venezuela, revel Nicholas Burns, subsecretario de Estado de los EE UU.

Depredador disfrazado de ecologista

La alardeada negociacin sobre los biocombustibles, entre tanto, tuvo razones polticas, incluso como moneda de cambio, pero tambin econmicas. El presidente Bush, el mismo que fractur el Protocolo de Kyoto contra la emisin de gases contaminantes y gobierna un pas responsable del 25% de la polucin del planeta, aterriz en So Paulo disfrazado de ecologista y defendi una asociacin estratgica con Brasil para la investigacin y exploracin de fuentes de energa alternativas. Al final del encuentro con Lula se firm un Memorando de Entendimiento sobre Cooperacin en el rea de Biocombustibles, cuyo objetivo es estimular al sector privado a invertir en el rea y fijar patrones comunes para la expansin de este mercado verde.

Lo que se acord realmente an no se ha hecho pblico, pero ambos presidentes derrocharon alegra al final de las negociaciones. El memorando firmado es, sin duda, nuestra respuesta al gran desafo energtico del siglo XXI... La asociacin que vamos a inaugurar es ambiciosa y dirigida a todos los aspectos ligados a la incorporacin definitiva del etanol en la matriz energtica de nuestros pases, celebr Lula en su discurso en Transpetro, una subsidiaria de Petrobras en Guarulhos. El presidente incluso dor la pldora del acuerdo, al afirmar que el biodiesel tendr gran impacto social, est pensado para el pequeo agricultor, para la agricultura familiar, y ayudar a crear empleo y renta en los lugares ms pobres de este pas.

Pirotecnia publicitaria

En el mismo tono festivo el presidente-torturador George Bush ensalz el memorando: Veo a Brasil y a los EE UU trabajando juntos por el bien de la humanidad. Toda esta animacin cont con una fuerte dosis de pirotecnia publicitaria. Derrochando arrogancia, Bush afirm que no atender a la principal reivindicacin del gobierno y de los productores brasileos: la reduccin de la tarifa cobrada sobre el alcohol exportado al mercado de los EE UU. Eso no va a suceder. sta permanecer hasta 2009 y despus el Congreso la revisar. Actualmente, el imperio proteccionista cobra una tasa de 54 centavos de dlar por galn sobre el alcohol vendido por Brasil, adems del 2,5% de impuestos aduaneros. Slo durante el ao pasado el gobierno de los EE UU se embols 220 millones de dlares en sobretasas sobre el etanol importado de Brasil.

A pesar de las barreras, la tendencia se encamina hacia una enorme expansin del sector en los prximos aos. Ya invertimos 12 billones de dlares en nuevas tecnologas que permitirn alcanzar una mayor independencia econmica y un medioambiente de mejor calidad, inform el gobernante yanqui. Dej claro que pretende invertir en Brasil, incluso en la adquisicin de nuestras fbricas, para garantizar una alternativa al petrleo, que es ms escaso y se encuentra en pases hostiles. Espero que podamos hacer estas inversiones juntos, afirm Bush, mirando fija y seductoramente a su potencial socio brasileo, el presidente Lula.

Optimismo por razones distintas

El gobierno de los EE UU tiene mucha prisa. Incluso ha aprobado ya un plan de reduccin del consumo de petrleo en un 20% en un plazo de diez aos y pretende elevar de 5 billones de galones por ao a 35 billones el consumo de biocombustibles, como el alcohol. Aprecio el hecho de que la energa proceda de la caa de azcar, lo que proporciona a Brasil grandes ventajas. Aprecio la innovacin que se da en Brasil. Vosotros sois lderes en el alcohol. Estoy seguro de que continuareis descubriendo nuevas tecnologas, que sern tiles para otras personas, dijo Bush, quizs pensando en los millones de usuarios de automviles existentes en los EE UU.

Ya hace mucho que el gobierno Lula est obcecado con la idea de los biocombustibles. Para el presidente esta fuente alternativa de energa ser decisiva para la solucin de nuestros problemas econmicos y sociales y podr convertir al pas en una potencia energtica. La estrecha asociacin y cooperacin entre los dos lderes del etanol posibilitar la democratizacin del acceso a la energa. El uso de los biocombustibles ser una contribucin inestimable a la generacin de renta, la inclusin social y la reduccin de la pobreza, asegura el ex sindicalista, que ha cambiado su opinin sobre el papel de los bandidos del agronegocio, como se constata en las citas de arriba.

Cinco peligros del etanol

Este optimismo por el descubrimiento de nuevas fuentes de energa no se limita a los integrantes del gobierno Lula ni a los barones del agronegocio. La sustitucin del petrleo por fuentes renovables es una vieja bandera de las grupos ambientalistas. El fin de la quema de los combustibles fsiles es, por s slo, una buena noticia para la humanidad y para la atmsfera de la tierra: es una oportunidad para reducir el calentamiento global... Los biocombustibles surgen como alternativa no slo ms limpia, sino tambin capaz de promover la justicia social, explica un equilibrado y bastante crtico estudio de la ONG Ncleo dos Amigos da Terra.

Ms all de esto, la posibilidad de que Brasil se convierta en una potencia en el uso de esta nueva fuente de energa tambin abre una ventana de oportunidades, el trmino de moda, para que el pas se desarrolle y afronte sus graves y crnicos problemas sociales. El desarrollo de los biocombustibles tendra, potencialmente, la capacidad de impulsar el crecimiento de la economa nacional, generando empleos y renta. Pero todo esto es slo una posibilidad. Es preciso no embriagarse con el etanol, este rico derivado del alcohol. Una visin idlica del asunto puede quemarle la lengua a los optimistas en el futuro. Los riesgos de esta nueva fuente de energa son enormes.

Ambiciones imperialistas de los EE UU

En primer lugar, es necesario no olvidar los ambiciosos intereses de los EE UU en el oro verde. La potencia imperialista no est interesada en el desarrollo nacional, como demuestra su rechazo a cualquier reduccin de las barreras proteccionistas. Lo que ansa es apropiarse de este rico producto, sea copiando nuestra tecnologa, comprando nuestras tierras y fbricas, pagando precios irrisorios por nuestro alcohol o degradando nuestros recursos naturales; los EE UU han destruido sus reservas naturales en apenas cuatro siglos, en cuanto a Brasil, an est lejos de agotarlas. La produccin yanqui del etanol con base en el maz es menos rentable y no garantiza la ejecucin de su plan de reduccin del petrleo. De ah su saa para apropiarse nuestro etanol.

Como advierte el profesor Bernardo Kucinski, los gobiernos americanos no son fiables para ningn tipo de asociacin porque incumplen sistemticamente sus promesas tras obtener lo que quieren. En los aos 50 se llevaron nuestro uranio y torio con la promesa de compensaciones especficas en tecnologa nuclear, que nunca han llegado; prometieron petrleo a Corea del Norte a cambio del desmantelamiento de su programa nuclear, pero el petrleo no se entreg; siguen sin cumplir con la determinacin de la OMC de desmontar sus subsidios agrcolas. Los EE UU dependen ahora de forma determinante de la energa importada... Quieren nuestro etanol, pero sin anular las sobretasas que hacen viable la produccin del etanol tambin en los EE UU.

Concentracin de la propiedad rural

En segundo lugar, dependiendo de la forma en la que dichos biocombustibles sean producidos, estos slo servirn para reforzar la histrica y absurda concentracin de tierras en el pas. El ciclo de la caa en Brasil, desde el siglo XVIII, ha estado marcado siempre por la esclavitud de los trabajadores y por el aumento del poder del latifundio -que hoy concentra el 56% de las tierras cultivables-. Ante la expectativa de que el etanol se convierta en un recurso estratgico, se observa ya un fuerte movimiento para la compra de tierras. Hay grandes inversiones en proyecto, que indican que el pas podr sumar, de media, una fbrica de alcohol al mes en los prximos seis aos.

No faltarn recursos financieros, incluso del banco estatal BNDES, que anunci hace das la liberacin de hasta 10 billones de reales del monto necesario para la instalacin de las nuevas unidades. El resto del dinero deber venir de la iniciativa privada nacional e internacional, adems de las agencias multilaterales, como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Japan Bank for International Cooperation. Un reportaje de la revista de negocios Forbes, del pasado febrero, titulado El alcohol atrae a nuevos emprendedores, confirma la peligrosa tendencia del aumento de la concentracin de tierras en Brasil a consecuencia de la fiebre del etanol.

Con las exportaciones brasileas de alcohol en acelerada expansin, habiendo alcanzado 1.604 billones de dlares en 2006, un 109,6% ms que en 2005, y con las ventas de coches biocombustibles correspondiendo al 78,19% del total de la venta de vehculos, el alcohol es hoy la estrella ms brillante de los mercados externo e interno. La revista recuerda que el Programa de Aceleracin del Crecimiento del gobierno Lula prev un aadido de 50 fbricas a las 270 ya existentes en el pas. Con innumerables datos sobre el potencial del sector, la publicacin estimula a los productores a comprar tierras y a invertir en el monocultivo de la caa. Y no tergiversa: La apertura del capital por parte de las empresas productoras de alcohol a partir del azcar puede ser la mejor opcin para captar recursos extranjeros.

Desnacionalizacin del campo brasileo

En este punto reside el tercer riesgo: el de que la concentracin de tierra se vea agravada por la desnacionalizacin del campo brasileo. Muchos extranjeros ya consideran a Brasil como la Arabia Saudita del alcohol, como relat The Wall Street Journal, y el inters de los inversores extranjeros, en general por la caa de azcar, es clamoroso. Pocas personas consiguen imaginar la revolucin silenciosa que la agroenerga est provocando en Brasil y la cantidad de inversores extranjeros a la bsqueda de espacios en el mercado brasileo. Estamos asistiendo en este inicio de febrero a una verdadera guerra entre varios grupos para la compra de una gran industria, comenta Antonio Cabrera (ex ministro de Collor de Mello), relata, exultante, la Forbes.

La multinacional estadounidense Bunge, principal empresa de alimentos del mundo, ya se disputa con la brasilea Cosan el control de la fbrica Vale do Rosrio, en Morro Agudo (SP). La empresa Noble Group, con sede en Hong Kong, anunci la compra de la fbrica Pertibru Paulista, en Sebastianpolis do Sul (SP), por 70 millones de dlares. Otra revista de negocios, Exame, cuenta en un texto apologtico titulado El biodiesel se convirti en negocio, que la yanqui ADM, una de las mayores productoras de semillas del planeta, va a abrir en junio una fbrica en Rondonpolis (MS) y que la francesa Dreyfus ha anunciado un proyecto de produccin de 150 millones de litros de alcohol y ha adquirido cinco fbricas del grupo Tavares de Melo, convirtindose en la segunda mayor productora de etanol del pas. Hasta el mega-especulador George Soros ya ha adquirido una fbrica en Monte Alegre (MG).

Lo que se ve hoy es un nmero creciente de grandes empresas -algunas de las mayores del sector en todo el mundo- entrando en juego. La capacidad de produccin de las fbricas en funcionamiento alcanzar hasta el final de este ao 1,2 trillones de litros, sobrepasando los 800 millones necesarios para cubrir el consumo previsto, describe Exame. Ya la Folha de So Paulo, tan ligada a los intereses aliengenas, reproduce una preocupante entrevista del asesor internacional del presidente Lula, Marco Aurlio Garcia: Brasil tiene tecnologa y poco capital. Los EE UU tienen mucho capital y un enorme inters estratgico en los biocombustibles.

Ese proceso de desnacionalizacin se puede ver an ms acentuado por el feroz apetito de las multinacionales que controlan el cultivo de los transgnicos, como Monsanto, Dupont, Bayer, Basf, Dow y Syngenta. stas ya estn invirtiendo mucho en la manipulacin gentica del maz, la caa de azcar y la soja, convirtiendo a stos en cultivos no comestibles, lo que incluso pone en riesgo la seguridad alimentaria de los brasileos. Segn Eric Holt-Gimnez, coordinador de la ONG Food First, tres grandes empresas (ADM, Cargill y Monsanto) estn forjando un imperio, en una alianza que va a amarrar la produccin y la venta de etanol. A esto se aade que las empresas del agronegocio, aliadas a las transnacionales del petrleo y a las montadoras de automviles, ya hayan creado una asociacin indita viendo grandes beneficios en los biocombustibles.

Trabajo precarizado e inhumano

Un cuarto riesgo, que no debe ser subestimado por los que mantienen una perspectiva de clase, es la brutal explotacin de los trabajadores. El etanol producido a partir de la caa tiene una rentabilidad superior al extrado del maz en los EE UU -mientras el primero puede generar 7.300 litros de alcohol por hectrea, el segundo no produce ms que 3.000 litros-. Esa productividad se asienta, principalmente, en un trabajo que roza la esclavitud. La productividad media del cortador de caa se ha duplicado desde la dcada de los 80 -alcanzando hoy las 12 toneladas por da-. La Procuradora del Ministerio Pblico fiscaliz el ao pasado las 74 fbricas de So Paulo y todas fueron intervenidas. En las primeras fiscalizaciones de este ao, el mismo organismo ya encontr varias irregularidades. La agroindustria es la que ms infringe la legislacin laboral y los acuerdos colectivos, asegura el organismo.

La investigadora Maria Cristina Gonzaga, de Fundacentro, fundacin vinculada al Ministerio de Trabajo, denuncia que el azcar y el alcohol en Brasil estn baados de sangre, sudor y muerte. Los trabajadores son masacrados y enferman todo el tiempo. So Paulo concentra el 59,5% de la produccin brasilea de caa y emplea a cerca de 400.000 cortadores. Cada uno debe recoger por lo menos 10 toneladas por da. Segn el boletn del Centro de Referencia en Salud del Trabajador, cada cortador da aproximadamente 30 golpes de hoz por minuto en ocho horas de trabajo. Muchos de ellos son trabajadores en rgimen de esclavitud disfrazada, seala el especialista Pedro Ramos, de la Universidad de Campinas (SP). Son personas mal alimentadas y con pocas horas de sueo, lo que provoca innumerables enfermedades y envejecimiento precoz.

Segn el valiente texto de Maria Cristina Fernandes, editora de poltica del peridico Valor, la media de vida til de los cortadores de caa es de 15 aos. Entre las zafras de 2004 y 2006 murieron 10 cortadores slo en la regin productora de caa de azcar de So Paulo. Mientras el principal factor de insalubridad, la carga de trabajo, aumenta, el salario cae. En los aos 80, tras un periodo de huelgas, los trabajadores conquistaron una base salarial de 2,5 salarios mnimos, lo que equivaldra hoy a 875 reales (o 950 reales a partir del 1 de abril). Hoy vara de 380 reales a 470... Sin afrontar esos problemas, el xito del etanol, para una gran parte de brasileos, se limitar a los arcasmos del ciclo de la caa de azcar en el pas.

Los daos al medioambiente

Por ltimo, todava es preciso relativizar el pretendido potencial de esta energa limpia y alertar sobre los riesgos ambientales de los llamados biocombustibles, en especial del etanol. Como alerta la profesora Mae-Wan-Ho, de la Universidad de Hong Kong, los biocombustibles han sido publicitados errneamente como neutros en carbono, como si no contribuyesen al efecto invernadero en la atmsfera. Cuando se queman, el dixido de carbono que las plantas absorben se devuelve a la atmsfera... Se ignoran, as, los costes de las emisiones de CO-2 y de los fertilizantes y pesticidas usados en las cosechas. Un estudio del Gabinete Belga de Asuntos Cientficos refuerza el temor. El biodiesel provoca ms problemas de salud y ambientales porque crea una polucin pulverizada y libera ms contaminantes que promueven la destruccin de la capa de ozono.

Actualmente, la matriz energtica mundial est compuesta por petrleo (35%), carbn (23%) y gas natural (21%). Los diez pases ms ricos del mundo consumen el 80% de la energa producida en el mundo. Ante la aceleracin del calentamiento global, los biocombustibles surgen como alternativa para la supervivencia del planeta. Pero, como sostienen los investigadores Edivan Pinto, Marluce Melo y Maria Luisa Mendona, el concepto de energa renovable debe ser discutido a partir de una visin ms amplia que considere sus efectos negativos. Recuerdan, entre otros peligros, que cada litro de etanol producido consume cerca de cuatro litros de agua, lo que agrava la escasez de este recurso natural tan estratgico en la actualidad.

Podramos aadir un sexto riesgo, de carcter tico, como indic la periodista Verena Glass, de la Agencia Carta Maior. En un mundo donde, de acuerdo a las Naciones Unidas, 1 billln de personas sufre de hambre crnica y malnutricin y 24 mil mueren diariamente por causas relacionadas con esos problemas - entre estos, 18 mil son nios - se hace necesario cuestionar si las tierras del planeta se destinarn preferentemente a atender a los cerca de 800 millones de propietarios de automviles, o a garantizar la seguridad alimentaria mundial. Y an ms: si el Sur continuar desempeando el papel de abastecedor de las materias primas necesarias para permitir al Norte mantener su modelo de consumo.


* Altamiro Borges es periodista, miembro del Comit Central del PcdoB (Partido Comunista do Brasil), editor de la revista Debate Sindical y autor del libro As encruzilhadas do sindicalismo (Editora Anita Garibaldi, segunda edicin). Este artculo ha sido publicado originalmente en portugus en Correio da Cidadania (27/03/2007) y traducido para Pueblos por Aloia lvarez Fens.

[1] El trmino alcohol se corresponde en este texto con el alcohol etlico utilizado como carburante, sinnimo, por tanto, del etanol, N, de T.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter