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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-04-2007

Italia: Guerra y migrantes

Matteo Dean
La Jornada

El gobierno italiano se perfila cual agente de la compatibilidad con los intereses del capital europeo, necesitados de mano de obra no slo barata, sino que frgil, precaria y expuesta al chantaje.


La crisis de gobierno en Italia, como suele suceder, se est resolviendo en el palacio, el mismo que sabe parir mayoras parlamentarias variegadas segn la necesidad. Pero este seguir mirando al palacio a veces vuelve ciegos frente al reclamo que la plaza, por no hablar de territorios disidentes, expresa cada vez con voz ms fuerte.

Es el caso de la protesta en Vicenza, donde el pasado sbado 17 de febrero, 200 mil personas se manifestaron en contra de la construccin de una nueva base militar estadunidense. Muchos ligamos esa manifestacin con la actual crisis poltica italiana. El vnculo existe, sin duda, pero slo es una parte de una situacin cada vez ms crtica para el gobierno italiano y los gobiernos europeos. Durante la marcha del 17 de febrero, alguien tom el micrfono y frente a la multitud ah reunida gritaba: "queremos un mundo sin guerra, el cual no puede existir mientras haya fronteras y crceles para migrantes". Esta extraa forma de ligar los temas en la agenda poltica de los de abajo nos habla claro de la complejidad social que se vive hoy en Italia. Las expresiones de disidencia manifestadas en Vicenza nos hablan de una sociedad francamente cansada de los abusos y las prevaricaciones. Nos explican que existe una sociedad multitudinaria y articulada alrededor de la defensa del territorio y de los derechos de la gente que vive en ese territorio. Es por eso que es tan fcil ligar el tema migrante a la guerra: porque muchos migrantes son los mismos que escapan de territorios incendiados por las bombas aprobadas en los parlamentos europeos. Esos mismos migrantes llegan a Europa, y ah tratan de establecerse, de trabajar, de construir familias e imaginar futuros.

El sbado 3 de marzo, "el pueblo de Vicenza" se manifest otra vez. Pero ahora fue en otra ciudad, Bolonia, y fueron otros los temas. Hubo marcha y protestas, pero esta vez para que se cierren todos los CPT (los Centro de Detencin para Migrantes) que invaden el territorio italiano.

Desde 1998, cuando se manifest por primera vez en contra del primer CPT y se logr que se clausurara, los de abajo juntos con los ciudadanos migrantes se han opuesto a estas estructuras, llegando a definirlas como verdaderos lageres por las caractersticas que tienen: separacin con rejas, aislamiento, maltrato y abuso, abandono. Sin embargo, hoy los CPT se configuran como el nuevo instrumento del control del territorio y de la ciudadana migrante presente en l. A pesar de que la Corte Constitucional, el mximo rgano jurdico italiano, se expresara en contra de los CPT y su funcionamiento; a pesar de haber instituido una comisin especial (la llamada Comisin de Mistura) de averiguacin de las condiciones de los CPT; a pesar de todo, el actual gobierno italiano no ha dado paso alguno hacia la resolucin de los problemas que se han venido generando por la presencia y existencia de los CPT. Al contrario, ha adoptado una estrategia que bien podramos definir de maquillaje. En efecto, la comisin nada ha hecho, sino proponer una gradual restructuracin del funcionamiento de los CPT: en el futuro prximo, segn los planes gubernamentales, habr CPT para ilegales, para los que sern expulsados y, novedad absoluta, para quienes pidan asilo poltico. Adems, el gobierno italiano est promoviendo la dislocacin de los CPT en tierras lejanas del territorio italiano, como Libia, Marruecos, Polonia, Rumania, queriendo con esto no slo alejar la presencia de migrantes en s, sino tambin retirarlos de la vista de los medios y de la protesta por el problema.

Ms all an, la propuesta gubernamental que pronto ver luz verde por parte del nuevo ejecutivo, tiene el defecto de confirmar dos ejes jurdicos tan criticados en la ley aprobada hace ya seis aos, la llamada ley Bossi-Fini: la detencin administrativa y el vnculo-permiso de legal estancia-trabajo. Entonces, no slo el migrante que no haya cometido delito alguno puede ser detenido e internado en un CPT, sino que tambin cuando est en libertad vive bajo el constante chantaje de la detencin. Esta condicin obliga al migrante a flexibilizar una vez ms su cotizacin en el mundo del trabajo poniendo, de reflejo, a los autctonos en una condicin de mayor competitividad en el ya precario mundo laboral.

El gobierno italiano, el mismo que pudo ganar la batalla electoral aprovechando la mxima sensibilidad social acerca del tema de los CPT, hoy se perfila cual agente de la compatibilidad con los intereses del capital europeo, necesitados de mano de obra no slo barata, sino que frgil, precaria y expuesta al chantaje. Es por eso la protesta nacional en Bolonia; porque, segn dicen los manifestantes, "esta es una batalla tica de primera importancia, que tiene que ver, ciertamente, con los derechos de ciudadana, pero tambin con la composicin del trabajo y con el concepto de seguridad, ligado, en el discurso gubernamental, a las crceles para migrantes y a la represin".


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