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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-04-2007

El indigenismo de Maritegui

Ignacio Amaru
Rebelin



La pequea burguesa europea descubri al indgena americano en 1992, cuando los colonialistas conmemoraron con todo esplendor los fastos de los 500 aos del inicio de su dominacin; se sorprendi y an est dndole vueltas a su cabeza. Siempre anticuados, los comunistas conocimos el problema setenta aos antes y, lo que es mejor: tambin tenemos todas las claves. Todo eso se lo debemos a Maritegui.

Adems de marxista cabal, Maritegui no slo es indigenista sino que es el verdadero indigenista, el primero que afirma que Per es slo para los peruanos pero que los peruanos son en su inmensa mayora sus pueblos nativos, que se singularizan no slo por la etnia sino tambin por la clase a la que pertenecen: ellos son los oprimidos y Per lleva su impronta. De esta manera Maritegui nos vuelve a demostrar que el marxismo ha estado y est siempre a la cabeza porque se trata de un pensamiento original y vivo, un maletn de herramientas que jams se oxida.

Despus de cien aos de independencia, a comienzos del siglo pasado Per era una sociedad mutilada que an no haba encontrado su identidad nacional. Liberados de las garras coloniales, seguan presentes otro tipo de ataduras, quiz hacia otros pases que no eran la vieja metrpoli espaola, pero tampoco muy diferentes de ella.

Para la oligarqua criolla, por ejemplo, el caso era mirar hacia fuera, nunca hacia dentro. Ciudadanos del mundo, que es como no ser de ninguna parte, algunos sectores burgueses cayeron en ese cosmopolitismo que slo pone de manifiesto su absoluta ausencia de races polticas, sociales y culturales. Todo ello fue reforzado despus de la independencia por la emigracin proveniente de Europa. Es el fenmeno cultural del vanguardismo latinoamericano de finales del siglo XIX y comienzos del XX.

Haba tambin quien -desde fuera- consideraba el indigenismo desde un punto de vista romntico, como un retorno a la poca precolonial, el regreso a un tiempo supuestamente idlico roto por la barbarie del Virreynato espaol.

Siempre extraordinariamente lcido, Maritegui, que no cay en ninguna trampa, tampoco cay en sa. Su peruanismo no necesit renegar de la vieja Espaa colonialista: de lo que reniega es del feudalismo. Su punto de vista es de clase; su indigenismo no es antihispnico, sino antigamonal. Su oposicin al servilismo afecta al patrn, sea ste criollo, blanco, mestizo o indio. Un artculo suyo publicado el 25 de marzo de 1927, comienza precisamente as:

No renegamos, propiamente, la herencia espaola; renegamos la herencia feudal.

En este punto el paralelismo con Mart es tan evidente como original, si bien Maritegui va mucho ms all que el cubano. El eco de los vientos pasados de la lucha de clases (revolucin rusa, revolucin mexicana) le favorecen. Las lecciones que an hoy ambos aportan a los nacionalistas pequeo burgueses de aqu, cuya lucha no est enfilada contra el fascismo sino contra un fantasma que ellos han inventado y al que llaman Espaa, son inolvidables.

El indigenismo desde un punto de vista de clase


Superando a sus predecesores, Maritegui interpret el problema indgena desde un punto de vista marxista. Pero superar no quiere decir olvidar, sino todo lo contrario: l desarrolla su pensamiento all donde lo dej Gonzlez Prada.

Por otro lado, Maritegui rompe con el tpico acerca de la existencia de una dicotoma nacional: costa criolla versus sierra indgena. Una nacin no poda configurarse sobre una antinomia; Per era multiforme, con gran diversidad de componentes. El indio no era sino parte de un Per multicultural y multilinge.

La tesis de Maritegui sobre las razas (as lo llama l) explica esa pluralidad. Declara que su ideal es un Per integral, no el colonial ni el incaico. Por eso defiende la reivindicacin de la clase obrera, sin distincin de costa ni de sierra, de indio ni de cholo. Su concepcin del indgena es amplia e integra a las cuatro quintas partes de la poblacin. Es el elemento mayoritario de un pas en busca de su identidad como nacin.

Segn el marxista peruano, el problema de las razas en Amrica Latina se debe plantear como una cuestin econmica, social y poltica, basada en el problema de la tierra y por tanto la solucin radica en la liquidacin del feudalismo. Maritegui llama problema indgena a la explotacin feudal de la poblacin nativa en la gran propiedad agraria. Como ya sealaron Gonzlez Prada y el APRA (Alianza Popular Revolucionaria Americana) de Haya de la Torre, el problema del indio se identifica con el problema de la tierra porque un 90 por ciento de la poblacin indgena trabaja en la agricultura en condiciones feudales o semifeudales. Por eso Maritegui tiene en cuenta tanto el factor tnico como la condicin econmico-social:

Existen provincias donde el tipo indgena acusa un extenso mestizaje. Pero en estos sectores la sangre blanca ha sido completamente asimilada por el medio indgena y la vida de los 'cholos' producidos por estos mestizajes no difiere de la vida de los indios propiamente dichos.

Si por una parte Maritegui no cree que el problema sea estrictamente racial, sino social y econmico, por otra sostiene que la raza tiene su 'rol' en l y en los medios de afrontarlo. La importancia de lo racial es tan obvia que en los pases con poblacin india dicho factor se complica con el factor clasista de tal manera que una poltica revolucionaria necesariamente tiene que tenerlo en cuenta. Para Maritegui, el indio difiere de los dems peruanos tnica y culturalmente y haba que reivindicarlo en la economa y la literatura nacionales. De ah que slo militantes salidos del medio indgena pueden, por la mentalidad y el idioma, conseguir un ascendiente eficaz e inmediato sobre sus compaeros.

El futuro que se siembra en el presente


Como gran materialista, en Maritegui es fcil apreciar un agudo sentido de la historia y de la evolucin de los fenmenos sociales en el tiempo. As, observa que a comienzos del siglo XIX, cuando se produce la liberacin colonial, el movimiento slo poda ser panamericano porque no poda haber nacionalismo donde no haba an nacionalidades. La revolucin no era un movimiento de las poblaciones indgenas. Era un movimiento de las poblaciones criollas. Ese carcter continental se fue perdiendo tras la independencia. Se perdi la continentalidad pero no se gan la nacionalidad.

l alude a naciones incompletamente formadas, naciones apenas bosquejadas en su mayora cuyo proceso tardo de formacin tambin tiene races econmicas, especialmente el colonialismo, ya que hay ms vnculos comerciales con el exterior que internos. Eso expica tambin la balcanizacin de todo el continente: los americanos son pases agrcolas. Comercian, por tanto, con pases industriales. Entre los pueblos hispanoamericanos no hay cooperacin; algunas veces, por el contrario, hay concurrencia. No se necesitan, no se complementan, no se buscan unos a otros. Funcionan econmicamente como colonias de la industria y la finanza europea y norteamericana.

En enero de 1927 Maritegui public dos artculos en la revista Mundial titulados El indigenismo en la literatura nacional. En el primero afirma que el indigenismo literario est en un periodo de germinacin sin haber dado todava sus flores y frutos, lo cual le hace comparable con el mujikismo de la literatura rusa prerrevolucionaria, que cumpli una misin histrica. En el segundo, sostiene que el autntico indigenismo involucra una obra econmica y poltica de reivindicacin y no de restauracin ni de resurreccin. l no mira al pasado como los romnticos que desean la vuelta a un mundo pintoresco precolombino; tiene sus ojos puestos slo en el futuro.

En el Programa del Partido Socialista Peruano se refiri al socialismo incaico, que correspondi a condiciones histricas completamente superadas y del cual slo quedan como factor aprovechable dentro de una tcnica de produccin perfectamente cientfica, los hbitos de cooperacin y socialismo de los campesinos indgenas. El socialismo presupone la ciencia, la etapa capitalista, y no puede importar retrocesos en la adquisicin de las conquistas de la civilizacin moderna.

Al mismo tiempo, en el nmero 5 de Amauta, Maritegui inserta La nueva cruzada pro-indgena, seguido de los Estatutos del Grupo Resurgimiento. En ellos sostiene que el indigenismo anuncia una profunda transformacin nacional y que quienes lo consideran una artificial corriente literaria que se agotar en una declamacin pasajera, no perciben lo hondo de sus races ni lo universal de su savia. Por tanto, vuelve a apreciarse que Maritegui est ubicando en el presente las semilas que prefiguran el porvenir.

De esta manera el marxista peruano demostr ser un pensador de una extraordinaria lucidez. En su Rplica a Luis Alberto Snchez publicada en la revista Mundial el 11 de marzo de 1927 explica qu es el nacionalismo, distinguiendo el europeo del de los pueblos coloniales: el primero es imperialista, reaccionario y antinacionalista; el segundo, revolucionario y confluyente con el socialismo. Maritegui recomienda dirigir la mirada hacia China, donde el Kuomintang, un movimiento nacionalista, recibe del socialismo chino su ms vigoroso impulso. Y aade con una claridad pasmosa:

El obrero urbano es un proletario: el indio campesino es todava un siervo. Las reivindicaciones del primero -por las cuales en Europa no se ha acabado de combatir- representan la lucha contra la burguesa; las del segundo representan an la lucha contra la feudalidad. El primer problema que hay que resolver aqu es, por consiguiente, el de la liquidacin de la feudalidad, cuyas expresiones solidarias son dos: latifundio y servidumbre.

No deja lugar a ninguna clase de dudas, ni cuando habla del pasado, ni cuando habla del presente, ni tampoco cuando habla del futuro.

El problema de la tierra


La reflexin de Maritegui es econmica y no exclusivamente tnica. Para l la cuestin del indio, como los dems problemas bsicos del pas, gira alrededor de la economa. El problema indgena est subordinado al problema de la tierra: La raza indgena es una raza de agricultores. Consecuentemente la revolucin socialista puede resolverlos aniquilando la feudalidad, lo cual no significa eludir el capitalismo puesto que Per era un pas capitalista, sino una revolucin democrtico-burguesa como paso previo al socialismo. Aunque en Per predominaban ya entonces las relaciones de produccin capitalistas, existan fuertes resabios feudales con relacin a la forma de propiedad sobre la tierra, con predominio del latifundio feudal, la servidumbre y el bajo nivel de desarrollo de las fuerzas productivas.

Un siglo despus de liberarse del colonialismo, el problema agrario peruano se presentaba a comienzos del siglo XX ante todo como el problema de la liquidacin de la feudalidad. Tras la independencia, la antigua clase feudal, vestida de republicanismo, conserv sus posiciones y sus propiedades. Para Maritegui las expresiones de la feudalidad superviviente son el latifundio y la servidumbre; consecuentemente, no se puede liquidar la servidumbre de los indgenas sin destruir el latifundio:

El problema de la tierra esclarece la actitud vanguardista o socialista, ante la supervivencia del Virreynato. El 'perricholismo' literario no nos interesa sino como signo o reflejo del colonialismo econmico. La herencia colonial que queremos liquidar no es fundamentalmente, la de tapadas y celosas, sino la del rgimen econmico feudal, cuyas expresiones son el gamonalismo, el latifundio y la servidumbre.

El indio quechua y aymara, ve su opresor en el misti , en el blanco. Por su parte, en el mestizo, nicamente la conciencia de clase es capaz de destruir el hbito del desprecio, de la repugnancia por el indio. No es raro encontrar entre los propios elementos de la ciudad que se proclaman revolucionarios, el prejuicio de la inferioridad del indio y la resistencia a reconocer este prejuicio como una simple herencia o contagio mental del ambiente.

Hasta entonces subestimado y menospreciado, haba que reivindicar al indio como tal, sobre el que circulaban toda clase de tpicos. Maritegui sale al paso de todo ello y, sobre todo, niega que el indio sea incapaz de luchar por sus reivindicaciones, ofreciendo como prueba las innumerables insurrecciones indgenas.

Maritegui comprendi que el indgena es revolucionario cuando tiene ante s la perspectiva de su trnsito hacia el proletariado y defiende no sus intereses presentes sino los futuros. Cuando abandona sus propios puntos de vista para adoptar los del proletariado. El proletariado, a su vez, no puede emanciparse si no emancipa al mismo tiempo a todas las clases oprimidas. La lucha del proletariado contra la burguesa es, primeramente una lucha nacional por su forma, aunque no por su contenido, ya que el proletariado de cada pas debe luchar, en primer lugar, contra su propia burguesa.


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