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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-04-2007

Miguel Hernndez: palabra y compromiso

Lia Isabel Alvear Ramirez
Rebelin


Miguel naci en Orihuela, ciudad ubicada al sur de Espaa, en el seno de una familia no muy adinerada, la cual consegua el sustento por medio del comercio de cabras y la venta de la leche que ellas producan. Esta organizacin familiar implicaba entonces a todos sus miembros en el desenvolvimiento de la economa. Lo anterior conduce a la primera diferencia entre Miguel y los poetas coetneos: l, solo accedi aproximadamente a ocho aos de educacin formal. Sin embargo, la curiosidad innata lo hizo un alumno aventajado de la madre naturaleza; adems, debemos aadir, la seduccin que sobre Miguel ejercieron algunos de sus profesores en el corto paso por las aulas. A los catorce aos su padre le impona como destino el oficio de cabrero, pero l ya conversaba haciendo uso de tropos y rimas; cuando alguien le sealaba su forma poco usual de hablar Miguel responda as me salen las ideas; mas adelante, a partir del momento en que sus escritos dejaron de ser un acto ntimo entre l, las cabras y la sierra donde pasturaban, expresaba con cierto recato es que soy poeta. Los antiguos compaeros de estudio y los profesores le propiciaban libros; empez a participar en tertulias literarias; lea todo cuanto llegaba a sus manos y comenzaron a ser habitantes permanentes de su zurrn, el cuaderno de notas y el lpiz. Entre muchos de sus primeros poemas, este parece una sntesis premonitoria de lo que sera su vida: En cuclillas ordeo/ una cabrita y un sueo.

Un captulo importante en la vida, es aquel en el cual hacen presencia las pulsiones del amor; cuando la persona siente el imperativo de estar referida a otra, para proyectarse y ahuyentar una de las tantas facetas de la soledad. El poeta se enamora... Una querencia tengo por tu acento/ una apetencia por tu compaa/ y una dolencia de melancola/ por la ausencia del aire de tu viento./ Presencia necesita mi tormento,/ urgencia de tu amor y galana,/ clemencia de tu voz la tuya ma/ y asistencia en el estado en que me encuentro El poeta ansa... Mujer, mira una sangre, mira una blusa de azafrn en celo,/ mira un capote lquido cindose a mis huesos/ como descomunales serpientes que me oprimen/ acarreando angustia por mis venas./.../ Ay que ganas de amarte contra un rbol,/ ay que afn de trillarte en una era...

El poeta se reproduce... He poblado tu vientre de amor y sementera/ he prolongado el eco de sangre a que respondo/ y espero sobre el surco como el arado espera:/ he llegado hasta el fondo. El poeta se perpeta... Para el hijo ser la paz que estoy forjando./ Y al fin en un ocano de irremediables huesos/ tu corazn y el mo naufragarn, quedando/ una mujer y un hombre gastados por los besos.

Sin embargo y a pesar de la vehemencia o quizs por ella misma, el poeta es conciente de que esas sensaciones placenteras no ahuyentan el displacer, lo traen consigo... Cansado de odiar, te amo./ Cansado de amar, te odio. Es una constante en la poesa de Miguel, la tensin entre situaciones contrarias y, sin pretender desconocer que otros autores anteriores a l y contemporneos, tambin manejaron el asunto y pudieron influenciarlo, no es aventurado traer a cuento que su informacin primigenia fue bebida en y de la naturaleza. El conoca sus ciclos y comprenda sus manifestaciones... Remudan los claros ciervos/ su cornamenta arbolada/ .../ La cabra cambia de pelo,/ cambia la oveja de lana,/ cambia de color el lobo/ y de races la grama./ Son otras las intenciones/ y son otras las palabras... El se saba parte... La tierra es amor dispuesto a ser un hoyo,/ dispuesto a ser un rbol, un volcn y una fuente./ Mi cuerpo pide el hoyo que promete la tierra,/ el hoyo desde el cual dar mis privilegios de len y nitrato/ a todas las races que me tiendan sus trenzas. Tena plena conciencia del cambio como destino, entendido este ltimo como efecto inherente al devenir. Los dos versos anteriormente transcritos dan cuenta de ello, sealado en procesos fsicos; pero el cambio tambin ocurre en procesos de pensamiento, asunto que l mismo experiment... Me libr de los templos: sonredme,/ donde me consuma con tristeza de lmpara/ encerrado en el poco aire de los sagrarios./ Salt al monte de donde procedo,/ a las vias donde halla tanta hermana mi sangre,/ a vuestra compaa de relativo barro. Hablar o mejor, inscribirse en el concepto de ciclo tiene dos connotaciones de particular importancia, dado, de un lado, que involucra el cambio y del otro, que nos plantea una verdad de a puo: por definicin, el ciclo parte de un punto y all mismo retorna, despus de estar, inclusive, en un punto totalmente opuesto. Por tanto, en un asunto, su contrario est contenido. Existe una palabra que nomina dicho proceso: Dialctica.

Miguel, teniendo por natural los ciclos, muy probablemente no tuvo mucha complicacin en acceder a la dialctica. An adolescente, pastor de cabras y repartidor de leche, estando conversando en el cementerio con algunos amigos, ante la presencia de una planta florecida albergada en una calavera escribi... Pobre flor! Qu mal naciste!/ que fatal que fue tu suerte!/ Al primer paso que diste/ tropezaste con la muerte./ El dejarte es cosa triste/ el cogerte, cosa fuerte,/ pues quedarte con la vida/ es dejarte con la muerte. De si mismo expresa... La sangre me ha parido y me ha hecho preso,/ la sangre me reduce y me agiganta,/ un edificio soy de sangre y yeso/ que se derriba l mismo y se levanta/ sobre andamios de huesos. A su esposa Josefina le dice... Date presa de amor, mi carcelera! Y, hasta uno de sus personajes, caracterizado por tonto, en la obra de teatro El labrador de mas aire, le hace expresar... Porque en fin todo da igual/ pensando con la cabeza/ son tontera y listeza/ rosas del mismo rosal.

Llega la guerra con el horror de la sangre, las balas, la desconfianza y, lo que es peor, con la necesidad de depurar la sociedad de los adversarios. Pero, vayamos mas despacio. Tenemos para entonces un Miguel firme y alineado a favor de la lucha contra la pobreza y la injusticia... Soy ante el hambre prudente/ y mudamente sufrido/ cuando el hambre me ha venido/ de un natural accidente./ Mas no aguanto mudamente/ el hambre si me lo dan/ un corazn y un afn/ de avaricia ciega llenos. Un Miguel decidido a la lucha armada a la que l, como tantos otros se vieron precipitados... Si me muero que me muera/ con la cabeza muy alta./ Muerto y veinte veces muerto, la boca contra la grama,/ tendr apretados los dientes/ y decidida la barba./ Cantando espero la muerte/ que hay ruiseores que cantan,/ encima de los fusiles/ y en medio de las batallas. La expresin precipitados hace patticos que los juegos de intereses polticos y econmicos, incubadores de la dominacin y la injusticia, arrojan, despean, incitan a hombres y mujeres, otrora ajenos a cualquiera atisbo de agresin, a organizarse y defenderse, an recurriendo a la violencia... He regresado al tigre./ Aparta o te destrozo./ Hoy el amor es muerte,/ y el hombre acecha al hombre.

Aproximadamente seis aos despus de su muerte, ante la necesidad de regular la convivencia entre los Estados y sus Pueblos, se proclam la Declaracin Universal de los Derechos Humanos que, palabras mas palabras menos, compromete a los Estados a proteger los derechos, los cuales aparecen nominados, so pena de someter a las personas al derecho a rebelarse... En mi tierra morir, entre la raz y el grano,/ que es tan ma por la mano/ como ma por el pie./ .../ Me pertenece, aunque diga/ que es suya, y no la conoce/ ni siquiera por el roce/ de un terrn y de una espiga./ .../ Nadie merece ser dueo/ de hacienda que no cultiva... No es incurrir en osada nombrar a Miguel entre las mujeres y los hombres defensores de los derechos humanos.

Miguel Hernndez se present al Frente y, aparece aqu una segunda diferencia entre l y los poetas de su generacin y su crculo: se alista como soldado raso, pese a tener para aquel entonces, un espacio entre los intelectuales... Tristes armas/ si no son las palabras./ Tristes, tristes. A pesar de hacer uso de otras armas, el arma de la palabra era para l la predilecta y, haciendo gala de ello, as poema el horror... Aydame a recoger/ pedazos de la inocencia,/ escombros de la hermosura,/ ruinas de la mejor perla./ Andad con mucho cuidado,/ no pisis la sangre ciega/ que brota entre estas paredes/ como una fuente secreta./ Dejadme besar la sangre,/ la sangre bajo la piedra,/ la sangre de mis entraas/ que corre por las arenas./ No la pisis, no pisarla/ por si se borra o se queja. Los actos de la guerra, siempre atroces y las diferentes formas como sus amistades encaraban las circunstancias, lo hicieron padecer; los convoc... Alberti, Altolaguirre, Cernuda, Prados, Garfias,/ Machado, Juan Ramn, Len Felipe, Aparicio,/ Oliver, Plaja, hablemos de aquello a lo que aspiramos.../ .../ Hablemos del trabajo, del amor sobre todo,/ donde la telaraa y el alacrn no habitan./ Quitmonos el pavo real y suficiente,/ la palabra con toga, la pantera en acechos./ .../ hablaremos unidos, comprendidos, sentados,/ de las cosas del mundo frente al hombre./ .../ As descenderemos de nuestro pedestal,/ de nuestra pobre estatua. Termina la guerra y el adversario, con precisin extrema, prosigue la limpieza de los dueos de ideas que amenacen zozobra. Miguel es detenido y condenado, a pesar de diferentes gestiones, a treinta aos de prisin. Las crceles se arrastran por la humedad del mundo,/ van por la tenebrosa va de los juzgados:/ buscan a un hombre, buscan un pueblo, lo persiguen, lo absorben, se lo tragan./ .../ Un hombre aguarda dentro de un pozo sin remedio,/ tenso, conmocionado, con la oreja aplicada./ Porque un pueblo ha gritado libertad!, vuela el cielo./ Y las crceles vuelan. La circunstancia extrema de saberse vivo y sin libertad, no quebrantaron su compromiso social; a sus amigos expres: Tengo una vida, que puse al servicio de mi ideal, y si tuviera doscientas vidas lo mismo las hubiera dado y las volvera a dar ahora. Muri en prisin cuando contaba treinta y un aos de edad, en 1942.

El tejido potico de Miguel Hernndez, tiene como trama el amor, la libertad, la justicia y la dialctica; como urdimbre, los conos en los cuales sus sentimientos se hicieron versos: tierra, sangre, vientre, toro, boca, crcel, luna, simiente, era...; la lanzadera fue la palabra, haciendo de l un todo de poesa sublime y compromiso heroico.

Artculo merecedor del Premio Internacional de Periodismo de la Fundacin Cultural Miguel Hernndez 2004; publicado en el diario El Colombiano, el 9 de noviembre de 2003.





Lia Isabel Alvear Ramirez


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