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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-04-2007

Sobre el inaceptable enfrentamiento entre el ELN y las FARC
La doble moral

Carlos Lozano Guilln
Rebelin



Es inaceptable que el ELN y las FARC se estn enfrentando militarmente, por mltiples razones, en distintas zonas del pas, colocando, de paso, en peligro la vida de civiles inermes: dirigentes y militantes de izquierda, activistas sindicales y populares, que no son parte de la confrontacin entre las dos organizaciones guerrilleras. Como revolucionarios aspiramos a que el ELN y las FARC superen las contradicciones por la va poltica del debate constructivo y fraternal y, por ende, que respeten a las organizaciones sindicales y sociales en cada regin.

Sin embargo, es repudiable la actuacin de ciertas ONG de derechos humanos, de "facilitadores de paz" y de dirigentes de algunas organizaciones sociales y sindicales, que en el pas y en el exterior se dedican a promover de manera sesgada el pronunciamiento exclusivo contra las FARC, como si fuera la nica guerrilla responsable de la situacin. Es ms, en casos como el del Cauca, donde se trata de la agresin del CRIC contra Fensuagro, pretenden mostrar de mala fe las diferencias como parte de la confrontacin de las fuerzas guerrilleras. Forma peligrosa e irresponsable de atizar los enfrentamientos y de involucrar a los civiles en la contienda irracional armada.

El Partido Comunista Colombiano, en particular en Arauca, ha sido el blanco de los desafueros del ELN, que no slo asesin a varios de sus militantes sino que est expulsando de la regin a otros, con el argumento falaz que son aliados de las FARC. Curiosamente, el mismo sealamiento que hace la inteligencia militar y el paramilitarismo par atentar contra dirigentes y militantes comunistas. Esta situacin la ocultan de mala fe los dirigentes de ciertas ONG de derechos humanos que pescan en el ro revuelto de la confusin, que en lugar de ayudar a tender puentes de solucin poltica, atizan los enfrentamientos y ahondan las diferencias.

Hubiramos preferido que esta situacin se manejara por la va de la facilitacin amistosa del dilogo para superar los enfrentamientos que slo sirven a los enemigos del pueblo. Pero la labor de zapa de los oportunistas, que sacaron a la luz pblica de manera tendenciosa el problema, obliga a hacer este comentario. Lo ms importante es que los civiles queden al margen de esta contienda sin nombre ni explicacin.

No pueden seguir siendo los escenarios internacionales en los que se busca la solidaridad con el pueblo colombiano y las oficinas gubernamentales uribistas, donde se asuman estos pronunciamientos por los oportunistas que a la hora de la verdad estn en trance de pactar con el Gobierno. Es la forma olmpica de desviar la atencin de los problemas fundamentales. De hacerle el juego al uribismo y al militarismo. Al menos, los verdaderos revolucionarios no nos dejamos distraer.

 



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