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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-04-2007

Multinacionales y deslocalizacin industrial
Delphi se va de Cdiz: beneficios globales, miserias locales

Juan Torres Lpez
Temas para el Debate


Delphi Automotive System es la empresa que lidera el mercado mundial de componentes para la industria del automvil, forma parte del grupo Delphi y ste, aunque formalmente se desgaj hace unos aos, de todo el entramado empresarial de General Motors, una de las mayores empresas del mundo, con un nivel de ventas incluso superior al producto interior bruto de un pas como Dinamarca.

Delphi tiene una plantilla de unos 180.000 trabajadores repartidos en ms de 160 centros o factoras y en 2005 tuvo unos ingresos de casi 27.000 millones de dlares, lleva veinticinco aos instalada en Cdiz (adems de en otras provincias espaolas) y en los ltimos tiempos recibi ms de 62 millones de euros del gobierno andaluz en sunvenciones encaminadas a realizar nuevos planes industriales y a mantener el empleo, al menos, hasta 2010.

Sin embargo, hace unas semanas sus directivos expresaron un mensaje lacnico y contundente: Hemos cerrado, es la cruda realidad.

La razn aducida para cerrar la factora gaditana es que all se han registrado prdidas por valor de 150 millones de euros en los ltimos cinco aos y que, adems, el grupo se encuentra en una situacin difcil en Estados Unidos, en donde tambin se vienen registrando prdidas hasta el punto de que la empresa ha debido acogerse en Michigan a la ley estadounidense de suspensin de pagos (por cierto, con un comportamiento empresarial que los sindicatos han calificado all de repugnante).

Expuesta as la situacin parece lgico que la multinacional tenga que cerrar su factora de Puerto Real: qu empresa puede estar soportando prdidas tan cuantiosas durante tanto tiempo?, podramos pensar.

Lo que ocurre es que las cosas no son tan elementales en el mundo de los negocios transnacionales.

No es Delphi una empresa global, una corporacin con negocios, inversiones e intereses a escala planetaria, y entrelazados en multitud de pases, en numerosos centros fabriles e incluso entre sociedades mercantiles de diferente tipo, tamao y condicin? no  hace efectivo su valor empresarial precisamente gracias a su condicin de empresa transnacional, capaz de operar en diversos espacios, sectores y negocios?, por qu, entonces, slo te toman en cuenta los resultados contables de Puerto Real, si lo que se hace all no se traduce slo en ingresos locales, sino en beneficios a escala global?

Como ocurre con cualquier otra empresa transnacional, Delphi ha tejido una red, una arquitectura mundial de negocios perfectamente entrelazada y que funciona  integradamente gracias a una maquinaria de sofisticada ingeniera comercial, contable y financiera.

Las empresas transnacionales, y Delphi entre ellas, pueden hacer aparecer prdidas o beneficios all donde ms les convenga utilizando para ello, entre otros procedimientos, los llamados precios de transferencia, un mecanismo que consiste sencillamente en facturar entre los diferentes nudos de la red a precios de libro en lugar de a precios de mercado.

As, si en el interior de la propia red de Delphi, la factora de Cdiz compra cualquier tipo de input a una alemana a alto precio y luego vende lo producido a bajo precio a un centro polaco, estar generando beneficios extraordinarios en Alemania y prdidas en Polonia.

Lgicamente, la corporacin busca maximizar los beneficios en su conjunto y para ello factura internamente de modo que, por ejemplo, en los sitios con impuestos sobre las ganancias ms elevados se tengan menos beneficios o que en los lugares con problemas de empleo y gobiernos dispuestos a subvencionar aparezcan prdidas.

Adems, puesto que en los ltimos aos se ha impuesto un rgimen de plena libertad de movimientos para los capitales que permite que las grandes empresas se desplacen sin problemas a los lugares donde existen condiciones de costes ms favorables, los precios de transferencia se utilizan, sobre todo, para favorecer estas estrategias de deslocalizacin que son tan caractersticas de la globalizacin neoliberal de nuestros das.

Se trata de una prctica bien conocida y practicada con absoluta generalidad por este tipo de empresas. El Comit de Empresa de Delphi ha denunciada, por ejemplo, que as ha ocurrido con el sistema de suspensin trasero S4300 que se transfiri de Puerto Real a Polonia sin reflejo contable, con la compra de las piezas de forja metlica a centros de la India a un precio que no compensaba el incremento del coste logstico, o con la venta de piezas estampadas en Cdiz y vendidas al centro de Luton a precio inferior al de adquisicin.

La consecuencia de todo ello es el doble lenguaje que utiliza este tipo de corporaciones: all donde interesa aparecer con prdidas se recurre a la amenaza, a la presin sobre los salarios, o a la demanda de subvenciones aunque, al mismo tiempo, a nivel global se transmite la imagen (normalmente real) de empresa potente, rentable y consolidada.

No es casualidad que mientras se cierra la factora de Puerto Real en Cdiz, la propaganda internacional de Delphi muestre una realidad bien distinta de la empresa. En un folleto reciente se dice lo siguiente: El hecho de que nos hayamos acogido al captulo 11 de la Ley de estados Unidos no tiene que ver con la situacin aqu en Europa. En general, en Europa Delphi tiene un flujo de caja positivo, es competitiva y est aprovechando oportunidades de crecimiento, por lo que continuar trabajando con toda normalidad. De hecho, tambin el Comit de Empresa gaditano ha denunciado que lo que parece que est ocurriendo no es que la factora de Puerto real contribuya negativamente a los resultados del grupo sino que Delphi prefiere llevarse la produccin a Plonia, donde podr obtener beneficios ms elevados gracias a los costes laborales ms reducidos.

La pregunta inmediata ante este tipo de prcticas es si puede hacerse algo y si lo gobiernos tienen instrumentos para frenar estos procesos de deslocalizacin que tienden a igualar por abajo las condiciones laborales en todo el planeta, es decir, a deteriorarlas al mismo tiempo que los beneficios se incrementan sin cesar.

La respuesta, obviamente, es negativa. Sin normas internacionales, sin reglas de comportamiento mundial, sin restricciones ticas efectivamente traducidas a un derecho exigible a escala planetaria, las empresas transnacionales pueden actuar como ahora hace Delphi sin que nadie les pueda poner freno.

El problema es que en lugar de avanzar hacia el establecimiento de un rgimen internacional que garantice los derechos laborales, el trabajo decente y el desarrollo armnico de la actividad econmica, se va en sentido contrario. Las empresas transnacionales tienen un poder enorme e influyen constantemente en los gobiernos y legisladores de modo que, en lugar de trabas, lo que encuentran son condiciones cada vez ms favorables para llevar a cabo actuaciones como las de Delphi.

Juan Torres Lpez es catedrtico de Economa Aplicada de la Universidad de Mlaga (Espaa) y colaborador habitual de Rebelin. Su pgina web: www.juantorreslopez.com



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