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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-04-2007

El pensamiento discreto/4
El pensamiento circular

Carlo Frabetti
Rebelin


Un viejo chascarrillo italiano con el que se suele entretener a los nios dice as:

Un arriero se detiene a comer en una posada y toma pan, vino y tocino. A la hora de pagar, el posadero le pide una lira por el pan, una lira por el vino y una lira por el tocino. El arriero pone un par de monedas sobre la mesa y se dispone a marcharse. Aqu solo hay dos liras, dice el posadero. Pues claro: una lira por el pan y otra por el vino, replica el arriero. Y el tocino?, pregunta el posadero. Pues eso: una lira por el tocino y otra por el pan, responde el arriero. Y el vino?. Pues eso: una lira por el vino y otra por el tocino. Y el pan?. Pues eso: una lira por el pan y otra por el vino. Y as sucesiva e indefinidamente.

El pensamiento, en tanto que verbal, es una lnea que se desarrolla en el tiempo, como el propio lenguaje, como la msica; es un camino que recorremos que hacemos-- paso a paso. En cada momento estamos en un tramo del camino, no lo abarcamos todo a la vez. Si el recorrido es tan corto y tan sencillo como el del chascarrillo del arriero, solo alguien muy obtuso sera incapaz de verlo en su totalidad; pero cuando el camino silogstico es largo y enrevesado es fcil despistarse, e incluso no darse cuenta de que la lnea argumental se ha cerrado sobre s misma y estamos andando en crculos. Imaginemos un dilogo un poco ms complejo entre el arriero y el posadero: Tres liras por un mendrugo de pan, un vaso de vino aguado y un trozo de tocino rancio? Esto es un robo, protesta el arriero. Nadie te obliga a comer aqu, este es un pas libre. Por qu no has ido a otra posada?, pregunta el posadero. Porque en este pueblo solo hay dos posadas, y en la otra la comida es an peor y ms cara que en esta, responde el arriero. Entonces no te quejes, dice el posadero. Cmo no me voy a quejar si pretendes cobrarme un precio abusivo por un asco de comida?, replica el arriero. Nadie te obliga a comer aqu, este es un pas libre, repite el posadero...

Este segundo dilogo suena algo menos pueril que el primero (aunque es igualmente banal), y, de hecho, sin ms que sustituir las posadas y los mens por los partidos mayoritarios y sus respectivos programas electorales, podra ser una conversacin poltica al uso. Esto es una democracia porque podemos elegir a nuestros gobernantes, y aunque solo haya dos opciones reales y ambas sean malas (o una mala y la otra malsima), podemos elegir y por lo tanto esto es una democracia...

Los ms claros ejemplos de este tipo de pensamiento circular los encontramos, como no poda ser de otra manera, en la religin. La fe es una virtud teologal, un don que Dios concede a quienes lo merecen. Y por qu lo merecen? Porque se humillan ante Dios. Para lo cual hay que tener fe... El Papa es infalible. Por qu? Porque la infalibilidad pontificia es un dogma de fe promulgado por el Papa...

En ltima instancia, un pensamiento circular, por largo y enrevesado que sea, equivale a una tautologa: la repeticin (cclica) de una misma idea expresada de dos formas ligeramente distintas y procurando que una de las formas parezca la justificacin de la otra (es decir, de s misma). Dicho de otro modo, una tautologa (y por extensin cualquier seudorrazonamiento circular) es una aseveracin burdamente disfrazada de demostracin.

Los polticos no paran de decirnos que su programa es el mejor porque nos traer ms bienestar. Y por qu nos traer ms bienestar? Porque es el mejor programa poltico. La publicidad no para de decirnos que para ser felices tenemos que comprar un automvil potente. Por qu? Porque la felicidad pasa por tener un automvil potente, como se desprende de los anuncios de automviles. Fulanita sale en la tele porque es famosa. Y por qu es famosa? Porque sale en la tele...

Huelga sealar que la verdadera cuestin de fondo, la pregunta que hemos de formularnos ante la amplsima difusin del pensamiento circular, es: cmo se explica que millones de personas caigan una y otra vez en una trampa tan burda? Y nada ms adecuado que buscar la explicacin de tamaa absurdidad en el teatro del absurdo: como dice Ionesco en La cantante calva, Se coge un crculo, se lo acaricia y se convierte en un crculo vicioso. Haz que tu vida discurra suavemente en crculos, refgiate en la repeticin sistemtica (sistmica) de una rutina tranquilizadora, y tu pensamiento se viciar cuanto sea necesario para adaptarse a esa existencia cclica, cerrada sobre s misma. Consigue que la vida poltica y econmica de un pas d vueltas y vueltas sin ir a ninguna parte, sin perspectiva ni voluntad de futuro, pero con engaosa fluidez, con acariciadora seguridad aparente, y habrs puesto en marcha la rueda inmvil del pensamiento circular, habrs impuesto una ideologa.



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