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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-04-2007

Guerra Norte-Sur: biocombustibles contra alimentos.

David Llstar
Observatorio de la Deuda en la Globalizacin


Los biocombustibles estn de moda. En todo el mundo -desde Estados Unidos hasta Indonesia- se sustituyen campos de cultivo de alimentos por desiertos verdes. Pequeos cultivos y bosques por extensos monocultivos de oleaginosas para producir bioetanol y biodiesel biocombustible. Una alternativa rentable tanto al declive de la produccin de petrleo como a la creciente inseguridad energtica y al inminente cambio climtico global. Todo parecen ventajas.

Sin embargo ese mercado de biocombustibles en vertiginoso ascenso est afectando la vieja necesidad de alimentarse de los ms pobres. Lo hemos visto ltimamente en las manifestaciones de Mxico despus que la principal comercializadora de grano del mundo, la norteamericana Cargill, hubiera preferido vender el maz a las compaas energticas norteamericanas a futuro que a los tortilleras mexicanas al presente. En Mxico, cuna de este cereal, la tortilla dobl automticamente su precio. Este fenmeno se est reproduciendo en muchos otros lugares. As nuestro voraz consumo energtico en el Norte se enfrenta hoy a la seguridad alimentaria del Sur. Se confrontan derechos de distinta naturaleza entre personas muy alejadas entre s. Derecho, por ejemplo, a utilizar aires acondicionados o manejar autombiles 4x4 en Espaa, frente al derecho a alimentarse con tortillas de maz (lo ms barato de comer en Amrica Latina) de los que estn en la retaguardia de la globalizacin. Una nueva interferencia peligrosa y de moda que debemos tener muy en cuenta.

Un segundo impacto en el Sur surge de la necesidad urgente de tierras cultivables y la molestia que supondrn pequeos campesinos, selvas, bosques o grupos locales que se opongan a su avance. Slo en el caso europeo, las metas planteadas en el seno de la Comisin Europea de llegar para el 2010 a un 5'75% de biocombustibles en el cctel energtico que consumimos los europeos, supone la necesidad imperiosa de robarle tierras al Sur para dedicarlas a la UE[1]. Para sustituir 1.7% del consumo energtico europeo (y de emisiones de CO2) se debera usar el 18% del suelo agrcola europeo. El resto se deber encontrar en Colombia, Brasil, Argentina, Nigeria, etc[2]. Pero cmo se vivir ese proceso de anexin masiva de tierras para uso de los pases altamente consumidores de energa? La experiencia con pases que se entregan a los monocultivos intensivos destinados a la exportacin, puede ser buena para algunas grandes familias locales o para comercializadoras como Carrefour, pero no para el campesinado local. Mediante distintos mecanismos el pequeo campesino se ve obligado a vender sus tierras o a trabajarlas en las condiciones que marca la gran distribucin. El resultado grosso modo es un vaciado del campo y el engorde de las ciudades de pobres ex-campesinos. Quienes se queden en el campo, tendrn que subordinarse sin ayuda alguna al mercado internacional, a sus ataques de dmping y a sus oscilaciones.

Una tercera familia de impactos completaran la 'impactologa' de los biocombustibles. Nos referimos a los estrictamente ambientales. Los cultivos energticos no slo exigen substituir campos de cultivos de alimentos por energticos; o la deforestacin de zonas boscosas tropicales[3]; tambin requieren cantidades de agroqumicos (petrleo derivado), cantidades de agua, y por qu no, de especies mejoradas genticamente bajo pago de royalties a las propietarias de las patentes. Contaminacin transgnica contra biodiversidad. Para que llamarles entonces BIOcombustibles en lugar de agrocombustibles?

Los tres conjuntos de impactos -inseguridad alimentaria, expulsin del campesinado y deforestacin/contaminacin transgnica- contrastan con los supuestos beneficios de la introduccin masiva de los biocombustibles. Ni son neutrales desde el punto de vista de la emisin de CO2 y otros gases como se aduce mediticamente, ni su produccin est exenta de la necesidad de utilizar hidrocarburos, justo el commoditie al que pretende sustituir. Los estudios de ciclo completo ms optimistas, afirman que por cada parte de biocombustible es necesaria al menos 0'4 de petrleo (en forma de agroqumicos, cambio del uso de la tierra, refino,..). Por lo tanto, cada litro de biocombustible supone el equivalente a 400 ml de petrleo. El rendimiento es an peor si como parece los biocombustibles tendrn que ser transportados miles de quilmetros hasta su destino de consumo. Finalmente, el nico argumento que an se sostiene, es el de mantener la poblacin campesina en el campo.

Entonces Por qu tanto inters? No slo hay motivos geoestratgicos para para lo que algunos ya denominan 'colonialismo verde'. Tambin presupone para algunos grupos de inters enormes posibilidades de negocio. Estos grupos van desde la industria automotriz que prefiere que el problema del calentamiento global se concentre en los carburantes que a reducir la potencia de los motores, como sugiere Daimler-Chrisler. Incluye a las comercializadoras de grano transnacionales como la Bunge, o a las industrias biotecnolgicas como Monsanto o Novartis, las petroleras como Repsol-YPF o las empresas multiservicios como Abengoa o Acciona. Lo peor de todo, es que tanto organizaciones ecologistas, de cooperacin al desarrollo, como el campesinado del Norte y el Sur, se confundan y opten por apoyar su poco agorera difusin. Diversas campaas (como www.notecomaselmundo.org) y organizaciones como el ODG, todava muy pocas, empiezan a destinar hoy sus esfuerzos a plantear esta paradoja a la opinin pblica. Para saber ms, recomendamos la lectura de O.Carpintero. Biocombustibles y uso energtico de la biomasa: un anlisis crtico. Revista Ecologista. No50. 2007 [4]

David Llistar i Bosch, abril 2007.

Coordinador del Observatorio de la Deuda en la Globalizacin (www.debtwatch.org)

Ctedra UNESCO de Sostenibilitat de la Universitat Politcnica de Catalunya



[1] La Directiva Europea 2003/30/EC : establece que el 2 y 5,75 % de la gasolina y gasoil usados para transporte se constituya de biocarburantes dentro del 2005 y 2010. La nueva Estrategia Europea sube el objetivo al 10% dentro del 2020.

[2]La productividad de la biomasa es ms alta en los ambientes tropicales y los costes de produccin de los biocombustibles son comparativamente menores en un gran nmero de pases en desarrollo. [] Pases en desarrollo como Malasia, Indonesia y Filipinas, que producen actualmente biodiesel para sus mercados domsticos, podran bien desarrollar un potencial de exportacin. Biomass Action Plan, COM/2005/628 final.

[3]Se estima que entre 1985-2000 Malasia perdi un 87% de su masa forestal por el fenmeno de los cultivos energticos como la Palma Africana.



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