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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-04-2007

Un fusilamiento argentino

Osvaldo Bayer
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Ahora, los argentinos asesinamos a maestros. Despus de la clebre desaparicin de personas, llamada la Muerte Argentina, nos gusta el detalle y nos especializamos en docentes. Un ejemplo para el mundo. S, la verdad que somos originales, no slo podemos mostrar a la faz de la tierra un ejemplar de nuestro orgullo, como Maradona, sino tambin esto: reprimir con tiros por la espalda a docentes. Porque s, en todo el mundo se reprime a los movimientos del pueblo, sin ninguna duda, pero cuesta encontrar justamente esto de reprimir a docentes. Ya tenamos un campen en esto, Romero, el de Salta, a quien dedicamos ms de una contratapa, con sus antecedentes de meterles agua fra, gases y balazos de goma. Y que pedimos ms de una vez a los intelectuales peronistas que iniciaron un movimiento de criticar con dolor esta aberracin. Y que pidieran a su partido la expulsin de ese ofensor de las leyes no escritas de la Etica en el trato para los segundos padres de nuestros hijos. No, no lo hicieron y ahora vuelve a repetirlo, otra vez, el gobernador Romero. Es su especialidad. Pensar esto en la tierra de la msica y los cantares. Salta. Qu increble. Pero hay alguien que ha querido superarlo. Sobisch se llama. Y bati el record. Mat al mejor. Fuentealba. Fuente Alba. Sobisch le gan al maestro Fuente Alba. Tiro en la nuca y ya est. Puso en primera fila a su mejor representante: el cabo primero Jos Daro Poblete, con los mejores ttulos como antecedentes: torturador conocido que no se privaba de nada, hasta le pegaba a su mujer. La vanguardia del ejrcito de Sobisch. Historia de la crueldad argentina.

Y por qu no puede hacer eso, Sobisch? Acaso Yrigoyen no reprimi a balazo limpio a los peones rurales patagnicos, a los obreros que pedan las ocho horas de trabajo de la Semana Trgica, y a los hacheros de La Forestal? Y los radicales dijeron algo, acaso? No, de eso no se habla. Alfonsn respondi a la televisin espaola sobre las huelgas patagnicas: No me consta. Ya est. Hay que mirar para adelante. Y qu hicimos los argentinos cuando a uno de nuestros peores criminales sonrientes, el general Bussi, le permitimos presentarse en democracia, s, en democracia, a elecciones y, peor an, lo eligi gobernador el pueblo de Tucumn? Quin es ms culpable, el pueblo no todos por supuesto, pero s la mayora que lo vot de Tucumn o Bussi? Y quines votaron a Sobisch? Sabiendo cmo piensa desde siempre y conociendo sus lineamientos absolutamente basados en la ley del ms fuerte y del ms codicioso? Tiene la culpa Sobisch o la mayora del pueblo neuquino que lo eligi? A pesar de haber escuchado durante dcadas en esas latitudes a ese ser inigualable en su grandeza y generosidad: el obispo De Nevares? En todos sus mensajes De Nevares alert sobre la violencia del poder que siempre, siempre, en la historia fue contestada por la rebelda de los justos. Sobisch y Romero siguieron la lnea marcada por Rico, Patti, Bussi, Blumberg, y ahora tienen esa realidad. Entonces, la bala como solucin. La misma solucin que apoyan suavemente por ahora, candidatos que se fotografan sonrientes con pobres nias de las villas miseria.

Para salvarse, Sobisch redact esa solicitada lamentable donde se nos aparece con la teora de los dos demonios: compara a Fuente Alba con los dos policas muertos por malhechores en el Gran Buenos Aires. No, eso es fcil. S, es la famosa teora de los dos demonios con la que los legisladores de la Obediencia Debida y Punto Final quisieron interpretar todo. Dos demonios. Nunca ms pero mirando hacia delante.

El justificativo de Sobisch es demasiado ingenuo para crerselo. Compara, como decimos, al docente Fuente Alba con los dos policas muertos por malhechores. Justamente es todo lo contrario: los dos policas fueron muertos por la violencia producida por el sistema, donde hay desigualdades extremas como en nuestra Argentina, en la que hay miles de adolescentes criados en el hambre y la desocupacin (qu violencia es sa, la peor y las ms injusta de todas!). Siempre va a haber delincuentes en un sistema de reparto injusto. Hemos tenido siempre, en este sistema, una polica que reprime a los violentos de la pobreza, pero esa polica se prosterna ante los poderosos y acepta sus ddivas por la espalda. Nadie aprueba que un joven salido de la miseria mate a un polica, pero es algo que va a ocurrir siempre en una sociedad y en un mundo que favorece al que ostenta el poder en todas sus formas y humilla al humilde. Dice Sobisch, estableciendo una interpretacin sociolgica salida de los corrillos de Wall Street: Me duele la muerte del docente neuquino a manos de un polica. Tambin me duele la muerte de los dos policas, en Caballito y Saavedra el da 9 de abril, a manos de delincuentes. Claro, as es fcil. A todos nos duele la muerte. Pero qu tiene que ver una cosa con la otra? El la usa como contrapartida. Es decir, compara la vctima de un lado con los homicidas del otro. Como diciendo s, est esto, pero fjense, est tambin aquello. Es decir, que tendramos que cerrar esos casos y decir: s es cierto, por eso unmonos, miremos hacia adelante y recemos.

No, no es as. Fuente Alba fue a reclamar por algo que tiene que ser la base de todo respeto en nuestra sociedad: la dignidad de los que ensean a las nuevas generaciones. La bella gente: los docentes. Una sociedad que humilla a sus docentes es una sociedad hipcrita, srdida, usurera. Es la que tiene como dolos y admira con sonrisa abierta a los verdaderos triunfadores de esta sociedad capitalista, de los que ayer se publicaron sus fortunas: el mexicano Carlos Slim, metido en los negocios telefnicos de la Argentina, declar una fortuna de 53.100 millones de dlares, apenas un poquito menos que Bill Gates. Y sigue la lista. Cerremos los ojos y pensemos lo que significa esa cantidad de dinero. Mientras tanto, millones de nios tienen hambre, millones de seres humanos no tienen trabajo, se los humilla hasta el hartazgo a nuestros docentes, el mundo se envenena cada vez ms con la produccin irracional y Bush sigue matando nios en Irak, los fabricantes de armas sonren ante las ganancias. Sobisch cree que esto es la democracia y procede as. Sobisch, educado en el colegio de los salesianos, el Don Bosco. Este ltimo dato ya como irona siniestra, o no.

La muerte del maestro por un sicario bestial que se debe haber sentido muy importante cuando recibi la orden de reprimir, supera como smbolo todo lo ms deleznable. No puede haber nada ms simblico de lo abyecto. Ojal inspire a nuestros artistas de formas e imgenes, slo ellos pueden representar el ms inmenso dolor humano. Las palabras no alcanzan. No, el pueblo de Neuqun no puede permitir seguir siendo gobernado por Sobisch, tiene que decirle definitivamente que se vaya. Jug, en su propia sed desmesurada de poder; se sinti el que maneja todas las teclas, y perdi para siempre.

Usted, Sobisch, asesin al mejor maestro. El ltimo proyecto de ese maestro fue llevar la escuela a los albailes. Mientras los magnates viajan en autos cada vez ms pesados que envenenan ms y ms el ambiente, Fuente Alba quera llevar la escuela a los albailes. Sueos. Sueos, s, pero peligrosos. Mejor meterle un tiro en la nuca. Una fusilacin argentina. En tierras patagnicas. No aprendimos nada. Fusilamos a las peonadas en 1921, los gauchos de la tierra. Ahora, a los docentes. Y as herimos en el alma a nuestros propios nios. Sobisch no puede seguir. Si continuara sera una inmoralidad. El pueblo neuquino no puede vivir en la inmoralidad. Tiene que inundar las calles con la protesta noble. Las palabras y los pasos. Y enlazando con cada uno de sus brazos los brazos de un docente de Neuqun, de Salta, de Santa Cruz.


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