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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-04-2007

Los gamonales en armas (o el fascismo criollo)

Hctor Mondragn
ZNET



Es imposible entender el fenmeno de la parapltica que durante los ltimos meses ha salido a la luz pblica en Colombia, si no se le analiza como una evolucin de las ms profundas estructuras de poder de la sociedad colombiana.

Las races del poder paramilitar se hunden en el rgimen de los gamonales caracterstico de las diversas regiones del pas y que imper desde la disolucin del ejercito libertador tras la derrota de la revolucin de los artesanos en 1854. Los gamonales lograron entonces la victoria gracias a las armas provenientes de Estados Unidos, Inglaterra, Francia y Prusia. A partir de all se convirtieron en seores de guerra y el pas vivi sucesivas guerras civiles en las cuales sus tropas partidistas conservadoras y liberales dominaron los entonces estados federales y se enfrentaron unas con las otras.

El triunfo de los gamonales no solamente tuvo como consecuencia consolidar sus poderes locales y la propiedad de sus haciendas, sino que principalmente signific la imposicin de una era de libre comercio internacional, que retras cincuenta aos el surgimiento de la industria nacional, era en la cual no solamente se impuso la doctrina de los economistas liberales ingleses, sino que el pas qued regido por el Tratado de Comercio y Navegacin, firmado en 1846 con Estados Unidos por el gobierno del gamonal de gamonales, el gran terrateniente Toms Cipriano de Mosquera, que no solamente abri las puertas del libre comercio, sino que supedit la soberana del pas al megaproyecto del Canal de Panam y condujo finalmente a que Colombia perdiera a Panam en 1903.

Mal podr considerarse entonces al gamonalismo y su rgimen como un fenmeno meramente local. Por el contrario, el gamonalismo ha estado entroncado con la economa mundial y el poder internacional. El gamonal es en primer lugar un gran propietario de tierra, calidad que en su origen dependi de la corona espaola que adjudic tierras y minas de oro primero a los conquistadores y luego bajo la dinasta borbnica a traficantes de esclavos y otros comerciantes que recibieron las minas y haciendas de los jesuitas, expulsados del imperio por entonces. La riqueza dependiente del gobernante de turno, la articulacin al poder econmico y poltico internacional y el entrelazamiento entre el poder local y la gran propiedad territorial, han conformado entonces la esencia del gamonalismo desde sus orgenes hasta hoy.

Lo que pudo haber sido y lo que fue

El proceso de industrializacin del pas desde comienzos del siglo XX pudo significar la decadencia del gamonalismo. La economa capitalista, centralizacin del estado, la refundacin de un ejrcito nacional y la mentalidad moderna deban haber debilitado progresivamente hasta extinguir el gamonalismo, pero no fue as.

El gamonalismo se sostuvo a pesar de la industrializacin y limit al extremo la modernizacin de Colombia. Aunque los movimientos campesinos e indgenas se expandieron y lograron conquistas entre 1914 y 1946, lo cierto est en que los gamonales lograron mantener sus latifundios y finalmente consolidarlos mediante la violencia de 1946 a 1958. La base territorial del poder local de los gamonales se mantuvo y por lo mismo ese poder, de manera que como haba ocurrido bajo las dinastas coloniales y luego tras cada guerra civil, el mayor cambio fue el ascenso de algunos nuevos gamonales y la cada en desgracia de algunos antiguos, es decir un recambio entre las mismas castas polticas, como resultado de la violencia o de las elecciones o de la conjuncin de ambos.

Una parte importante de la industria surgi como resultado de la proteccin estatal a los dineros acumulados por terratenientes exportadores y comerciantes importadores, es decir a la conversin en capitales industriales del dinero de los gamonales, ya que una extensa base artesanal para la industrializacin haba sido liquidada por el libre comercio y el territorio para la transformacin de los campesinos en granjeros prsperos haba sido limitado por el latifundio.

Otra parte de la inversin de capital provino de inversiones extranjeras en forma de enclaves petroleros, mineros o bananeros, que lejos de cuestionar el poder de los gamonales lo estimularon y consideraron como la garanta de sus concesiones y ganancias. El gamonalismo fue el agente poltico y de polica ms eficaz para el capital extranjero.

El Senado y la Cmara de Representantes eran elegidos bajo el predominio del poder departamental de los gamonales. As se aseguraba que las leyes no pusieran en peligro el poder local de los gamonales ni sus latifundios y aun en pleno auge de las luchas campesinas, indgenas y obreras, en 1936, la ley agraria que busc limitar al latifundio, contena tambin las normas para aplazar indefinidamente ese proceso y finalmente esperar a que llegaran como llegaron, das ms favorables para los gamonales.

El ejrcito fue refundado en 1907 por los autotitulados generales, de las banderas conservadoras que vencieron en la Guerra de los Mil Das (1899-1902), verdaderos seores de la guerra triunfantes. El propio general Reyes, presidente de entonces haba sido un comerciante de exportacin de quina, colonizador de la Amazonia, diseador de megaproyectos, promotor de inversiones extranjeras, casado con una hija de latifundistas, que en la quiebra comercial se convirti en general conservador y en gran terrateniente. El Ejercito pudo desde entonces ser controlado cercanamente por los gamonales y sus intereses civilistas.

Aunque las guerras civiles cesaron transitoriamente, los gamonales no dejaron de tener sus propias fuerzas armadas, en primer lugar los celadores de sus haciendas que seguan teniendo atribuciones territoriales de polica para controlar, reprimir y castigar en las haciendas a campesinos, indgenas y jornaleros. Policas locales y departamentales completaban el cuadro.

La Violencia de 1946 en adelante signific el cierre de las esperanzas democratizadoras. El asesinato de principal lder popular de la historia de Colombia, Jorge Elicer Gaitn, el 9 de abril de 1948, resumi la decisin del gamonalismo tradicional de mantener a sangre y fuego el statu quo. Dos millones de personas fueron desplazadas forzadamente, doscientos mil asesinadas, los campesinos desplazados o asesinados perdieron 350 mil fincas. Lo que ahora se denomina como paramilitares se conoca entonces como pjaros, tropas ilegales asesinas que al amparo de la polica del rgimen y de su propio ejrcito, asolaban campos y poblaciones. Para los polticos tener acceso a bandas armadas signific una fuente de poder, en tanto que nuevas fortunas se cocinaron al lado de La Violencia, que permiti controlar los comercios locales y el contrabando internacional de caf y licores.

La paz posterior a 1958 se hizo a costa de la ms original maniobra antidemocrtica, decretada mediante plebiscito: los partidos liberal y conservador se repartieron milimtricamente y por mitad todos los cargos pblicos y se turnaron en la presidencia de la Repblica por mandato Constitucional. No se hubiera podido disear mejor artificio para el ejercicio civilizado de la dominacin de los gamonales.

Todo el esfuerzo modernizador de economistas y polticos como Carlos Lleras Restrepo con toda la maraa de instituciones estatales modernizadoras, chocaron como contra una muralla con el reino constitucional de los gamonales, que bajo la asesora de la Misin Militar de Estados Unidos, consideraron un peligro las pequeas zonas donde se haban establecido guerrilleros que firmaron la paz en 1958. Como evocando el destino inevitable decidieron que si no se extirpaba semejantes repblicas independientes se convertira en focos guerrilleros. En 1964 atacaron Marquetalia y otras colonizaciones de campesinos ex guerrilleros y los reconvirtieron en guerrilleros.

Otra vez en armas

Provocados los focos guerrilleros y medida que se extendan, los gamonales tenan el pretexto para volver a las armas. La Sociedad de Agricultores de Colombia en nombre de los grandes propietarios rurales haba solicitado desde 1963 al gobierno, autorizacin para organizar Autodefensas que los protegieran de las guerrillas. La respuesta lleg tras el ataque a Marquetalia con el decreto 3398 de 1965 que ordenaba crear las juntas de autodefensa, norma que se convirti en ley 48 de 1968. Segn un manual militar, cada batalln del ejrcito deba organizar una de estas juntas, integrndola con las personas notables del lugar, lase los gamonales latifundistas y los capataces de las transnacionales.

Las juntas de autodefensa estaban pues diseadas para ser el correaje entre el poder local, las empresas extranjeras y el ejrcito.

Un nuevo elemento lo constituy desde mediados de los aos 70, el ingreso de la mafia en las juntas de autodefensa. El gobierno de Misael Pastrana y los dos partidos tradicionales acababan de sepultar el tmido intento de reforma agraria iniciado por Lleras. La colonizacin se predic desde el estado como remedio recetado a los campesinos sin tierra y en las tierras lejanas, sin vas de comunicacin ni servicios, los campesinos comenzaron a refugiarse en los cultivos ilegales, primero de marihuana y luego de coca. La colonizacin, de solucin contra la reforma agraria se convirti en el problema: los campesinos all tenan dinero y ganaban poder, se organizaban y hacan marchas y paros. La guerra se ensa contra las regiones de colonizacin, donde bajo el pretexto de la guerra contra las drogas, los gamonales aplastaban la resistencia campesina, se aliaban con los capos de la mafia y controlaban el narcotrfico. Fue el modelo de Puerto Boyac, Puerto Berro, Puerto Triunfo y buena parte del sur del Magdalena medio, que se extendi por el pas. A la vez que terminaba la reparticin constitucional liberal-conservadora, se impona la guerra en el campo.

Era realmente la conjuncin de la mafia y los gamonales algo totalmente nuevo? Durante La Violencia de 1946-58 las mafias de contrabandistas, especialmente de caf, estuvieron entrelazadas con los grupos armados y convirtieron su dinero en dominio poltico despus de la paz. De hecho la tradicional actividad de los gamonales apoderndose de dineros pblicos, de la inversin social y los contratos de comisiones por las compras y concesiones del estado, fue siempre una actividad criminal que puso a los polticos tradicionales en calidad de mafia lista a relacionarse con otras actividades mafiosas. La explotacin y comercializacin ilegal de las esmeraldas fue una actividad que se lig a la poltica de las regiones mineras que terminaron gobernadas por los padrinos esmeralderos convertidos en gamonales con tropas propias, a veces legitimadas como empresas de seguridad o juntas de autodefensa. Cuando se discuta la ley de regalas, los esmeralderos lograron que se les fijara apenas una simblica, tras la declaracin clara de que ellos eran en estado en las regiones mineras y ya tenan que gastar bastante en ello.

La junta de autodefensa de Bogot fue un ejemplo de presencia de la mafia esmeraldera que se codeaba con terratenientes y transnacionales y desde luego con oficiales de la polica y militares. Algunos de los jefes de tropa de los esmeralderos, se convirtieron en narcotraficantes, caso de Gonzalo Rodrguez Gacha y estos cada vez ms adinerados mafiosos se convirtieron en los personajes centrales de muchas juntas de autodefensa y llegaron a financiar el entrenamiento de las Autodefensas como un ejrcito, pagando a connotados mercenarios ingleses (como Peter McAllesee), surafricanos e israeles (como Yair Klein). Estos mercenarios haban sido (en Malasia o Angola) y despus siguieron siendo (en Sierra Leona o el Congo) estrellas de las transnacionales en las guerras de otros pases. Los Seores de la Guerra entrenados por ellos se sostienen en varios lugares del mundo con el oro, el petrleo y los diamantes, pero tambin, como en Colombia, con el narcotrfico y otros negocios ilegales, como el robo de combustible de los oleoductos del estado, el robo de los fondos de solidaridad para la salud de los pobres, los contratos para vivienda popular y cualquier fondo pblico al que el sistema electoral aprisionado les pueda dar democrtico acceso.

El carcter internacional de la asociacin de los Seores de la Guerra con la mafia se extiende tambin a los ejemplos internacionales de asociacin del latifundio, el gamonalismo poltico y la mafia; Italia ha sido un ejemplo de semejante asociacin. Por ejemplo la mafia calabresa denominada ndrangheta, conjuga cuatro aspectos:

I. Expropiacin mafiosa: Coaccin armada para que los pequeos propietarios vendan tierras en zonas que se van a valorizar.

II. Apropiacin de los subsidios de la comunidad europea, en especial los entregados a los productores de oliva y aceite de oliva.

III. Apropiacin de reas para cultivos ilegales o de los cultivos ilegales.

IV. Influencia poltica para legalizar la apropiacin de subsidios y de tierras y preservar sus negocios urbanos.

No por casualidad los paramilitares del departamento colombiano de Crdoba resultaron ligados a la ndrangheta como sus proveedores de cocana para el mercado italiano y espaol.

La paz democrtica ahogada

Frente a las demandas crecientes de apertura democrtica, el surgimiento de nuevas fuerzas polticas y los acuerdos de paz que permitan estos procesos, la consolidacin de los Seores de Guerra, regin por regin, result el remedio efectivo de los gamonales contra cualquier cambio estructural. Cualquier movimiento a favor de la reforma agraria era aplastado.

Los procesos de descentralizacin desatados desde 1986 lograron la democratizacin en ciertos municipios y regiones, pero las tropas de los gamonales se encargaron en la mayora de los casos de ahogar las transformaciones locales. En estas condiciones la descentralizacin se fue convirtiendo cada vez ms en una fuente de poder de los gamonales y los recursos locales en una fuente de las arcas de los Seores de Guerra. Los sectores sociales democratizadores no pudieron prevalecer contra el gamonalismo ni en las administraciones municipales ni en las departamentales y fueron avasallados por la fuerza del clientelismo y del paramilitarismo.

Pero hay que reconocer que en algo los Seores de Guerra han accedido a la modernidad: su maquinaria de muerte ha servido al capital para destruir los derechos laborales de los trabajadores, mediante la destruccin de sus sindicatos y el asesinato de miles de sus dirigentes y activistas consecuentes.

El sello moderno del paramilitarismo consiste en su carcter antiobrero neofascista que ha logrado aplastar los derechos de los trabajadores colombianos y servir a los apetitos de transnacionales, como ha quedado demostrado en el caso de Chuiquita Brands y seguramente quedar demostrado en el caso de otras. El hecho de que la Chuiquita sea la misma United Fruit, autora intelectual de la masacre de los obreros huelguistas el 6 de diciembre de 1928, muestra la continuidad entre los esbirros armados y sus amos del gran capital extranjero. Si la Anglo Gold o cualquier otra empresa surafricana est detrs de los Seores de Guerra en el Congo, los mercenarios anglo-surafricanos han entrenado a los gamonales en armas en Colombia. La proliferacin internacional de Seores de la Guerra es enteramente funcional para el neoliberalismo que requiere a la vez desmantelar cualquier intervencin social del estado y fortalecer la capacidad de coaccin de violencia para reprimir las movilizaciones popular y para imponer el saqueo de los recursos.

El triunfo de las tropas de asalto

El paramilitarismo ha sido usado como tropa de asalto fascista contra los sindicatos y contra la oposicin poltica y social. Una vez instaurado el reino del terror, la victoria electoral de los fascistas era un hecho y se consolid con la eleccin de Alvaro Uribe Vlez, quien como gobernador de Antioquia se haba ganado la confianza de los gamonales en armas y aprovech como ninguno la impopularidad de las tcticas de las guerrillas.

Al momento de la victoria de Uribe, como ahora sale a la luz, los jefes polticos tradicionales haban llegado a acuerdos programticos con los paramilitares de sus regiones, que les garantizaba su eleccin como senadores, representantes, gobernadores, diputados o alcaldes, dejando establecida la reparticin de los presupuestos locales entre los paramilitares y sus clientelas y definida la lucha por la refundacin fascista del pas. Los polticos que se quedaban fuera de estos acuerdos eran marginados y si se rebelaban eran secuestrados o simplemente asesinados. Dado que los Seores de Guera tomaban fuerza propia y terminaban como gamonales o rectores de los gamonales, hubo connotados latifundistas o comenrciantes que se convirtieron en jefes paramilitares para dirigir ellos mismos sus tropas y eliminar la deslealtad de sus carniceros.

Los partidos uribistas estn llenos de parapolticos, que en el Congreso votaron la llamada Ley de Justicia y Paz que regul el acuerdo entre paramilitares y gobierno. Hoy en Colombia por virtud de las leyes que han aprobado, la pena de crcel que puede recibir un paramilitar por cortar en pedazos a centenares de personas es la misma que puede recibir un campesino por sembrar una semilla patentada por Monsanto.

El para-congreso ha aprobado y sigue aprobando leyes que tratan de legalizar sus despojos. Por ejemplo la de prescripcin, ley 731 de 2002 que redujo a la mitad los plazos para que una persona despojada de su propiedad pueda reclamarla. Han aprobado una reforma laboral que han despojado a los trabajadores de derechos y dinero y a la vez, leyes que exoneran de impuestos a las plantaciones de palma aceitera y caa de azcar y a las explotaciones forestales. Ahora se pretende aprobar un Estatuto Rural que legaliza escrituras fabricadas en las notaras, subordina a los planes de desarrollo la titulacin de tierras a los indgenas o afrocolombianos y permite adjudicar extensiones ilimitadas de selva a grandes empresas que siembren palma de aceite para producir agro-disel. El presidente de la Repblica ha llegado recientemente a pedir a los para-congresistas que voten rpido las leyes que faltan antes de que los pongan presos.

Si el para-congreso funciona, la para-administracin no cesa. Por ejemplo se ha intentado imponer a las comunidades afrocolombianas el arriendo de sus territorios colectivos a las empresas de palma aceitera que ya los han invadido por la fuerza de los paramilitares.

La guerra entre seores

Una caracterstica esencial del triunfo de los Seores de Guerra est en que provoca la guerra entre ellos. Cual asaltantes de banco que se comportan con toda solidaridad durante el atraco, salen despus a matarse entre s a la hora de repartirse el botn.

Una de las razones por las cuales en Colombia los fascistas no han logrado establecer un rgimen fascista ha sido el estallido de las contradicciones entre los jefes de las Autodefensas. Bogot estaba a punto de caer bajo el control de los paramilitares, que haban copado todas las actividades mafiosas, controlado el narcotrfico al por menor, la prostitucin, el robo. Haban penetrado empresas de seguridad privadas, controlado las ventas ambulantes y cualquier actividad callejera. Controlaban los suburbios como Ciudad Bolvar. Faltaba el golpe final.

Pero la guerra en el Meta y en Bogot, entre el Bloque Centauros de Carlos Castao y las Autodefensas del Casanare de Martn Llanos, salv a Bogot. Ms porque derrotados los del Casanare, del Bloque Centauros se escindieron los Hroes de los Llanos que no dudaron en asesinar en las goteras de Bogot a los jefes polticos de los Centauros y luego en su propio territorio a su jefe militar.

No han sido estas las nicas guerras entre paramilitares. En el Magdalena Carlos Castao se enfrent contra Hernn Giraldo, cado en desgracia por asesinar un agente de la DEA, con la que castao siempre se llev bien a pesar de sus negocios. Jorge 40, de una familia de gamonales de Valledupar, emergi como ficha de Castao contra Giraldo, para luego asumir el mismo la jefatura de sus tropas y dirigirlas contra los Gnecco, gamonales tambin y competidores de los Araujo por el dominio de la regin. Luego Jorge 40 se lanz a conquistar Sucre y Bolvar en desmedro de los jefes paras locales.

Castao en Medelln enfrent al Bloque Nutibara encabezado por el narcotraficante Don Berna, contra el Bloque Metro, que fue aplastado. En Crdoba, Mancuso instaur su propia rosca en los cargos locales y desaloj a la gente de confianza de Castao. El lugarteniente de Mancuso, el Comandante Andrs sali por su parte a hacerle la competencia y quiso ser candidato a la Cmara de representantes por cuenta de los gamonales competidores de Mancuso, pero termin asesinado. En Urab El Alemn y Vicente Castao disputan cada uno por su lado el poder a Mancuso. La lista de las guerras entre paras no para. No solamente produce muertos en sus filas y cambios en el control de los negocios, la poltica y las tierras de regiones enteras, sino que resulta en mutuas delaciones y destapes que han avivado los escndalos de la parapoltica, pues cada bando no duda en hacer saber los pecados de sus competidores para eliminar a un futuro adversario electoral.

Aunque la guerra entre sus propios partidarios es la amenaza ms grande que conspira contra Uribe, es muy difcil que pueda detenerla. Los Seores de Guerra no tienen un inters general. Los une su odio al movimiento popular, pero una vez se hacen fuertes no pueden resistir la necesidad de expandir sus feudos a costa de los de sus compinches. Carlos Castao al fundar las Autodefensas Unidas de Colombia aspiraba a que fueran un ejrcito disciplinado del rgimen del capital transnacional, y en ese empeo tena todo el apoyo de los empresarios y la aristocracia. Pero la mona aunque se vista de seda mona se queda, sus propios intereses y los de los dems paras no podan dejar de chocar. Cualquier para quiere ser el jefe nico pero ninguno puede tolerar que otro lo sea.

El programa parapoltico y la resistencia civil

La carta que le queda por jugar al uribismo es el cumplimiento del programa interno e internacional de Bush. Aprobar (antes de que los tomen presos) el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos TLC y sus leyes complementarias y servir de cua contra los procesos populares en Ecuador, Venezuela, Bolivia y otros pases de Amrica latina. Contra estos objetivos existe la resistencia popular que se ha expresado en movilizaciones como la del 15 de mayo de 2006, la consulta popular que realizaron los indgenas contra el TLC, la unidad de todas las organizaciones campesinas, indgenas, afrocolombianas contra el TLC y el Estatuto Rural; las marchas de los maestros, las luchas de los obreros petroleros y el fortalecimiento del Polo Democrtico Alternativo como partido de oposicin.

La resistencia civil logr en 2003 derrotar en referendo la reforma constitucional de Uribe. La resistencia civil ha detenido el proyecto de imponer una constitucin fascista que instaure las detenciones y allanamientos sin orden judicial. Sin embargo la resistencia civil no ha logrado detener la cooptacin de los gobiernos locales por los gamonales en armas ni logra aun derrotar el TLC ni la lamentable poltica internacional de Uribe. Pero la resistencia civil es la nica esperanza de que Colombia rompa la hegemona de los gamonales y sus amos transnacionales y tome el rumbo que est tomando la mayora de Amrica latina. Slo la resistencia civil puede impedir que la guerra siga siendo una fbrica de Seores de Guerra.

Por el momento Uribe cuenta en su favor con el auge econmico cclico, llevado al extremo por el lavado de los narcodlares de los paramilitares. Pero una vez el ciclo econmico d la vuelta y la fuerza especulativa del auge se convierta en crisis aguda, el uribismo puede desplomarse, por la movilizacin popular. La reforma agraria ser un elemento esencial del cambio porque quitar la base del poder de los gamonales y crear las condiciones econmicas para ampliar y consolidar el mercado interno que el TLC quiere demoler. La gran falla de la Constitucin de 1991, que quiso combinar la democracia con el neoliberalismo y el latifundio, debe subsanarse.

 



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