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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-04-2007

Informe del sindicato LAB y la organizacin Ipar Hegoa
La energa nuclear no es una alternativa ante el cambio climtico

Joseba Vivanco
Gara


La apuesta de la energa nuclear, apagada desde hace aos en la mayora de pases del mundo, ha ganado enteros en los ltimos tiempos al ofrecerse como alternativa no contaminante ante los problemas futuros que puedan derivar del calentamiento global terrestre. Un estudio de LAB e Ipar Hegoa, avanzado ayer, rechaza ese intento de contaminacin por parte de la industria nuclear, y niega con datos e informes que sea una energa limpia, segura y competitiva.

Escriba, con mucha dosis de sarcasmo, el columnista britnico George Monbiot, que durante cincuenta aos, la energa nuclear ha sido la solucin en la bsqueda de un problema. Lo cierto es que la industria nuclear y los poderosos lobbys a su alrededor han hallado en los ltimos tiempos en la lucha contra el calentamiento acelerado del planeta un salvavidas para una alternativa energtica que se iba apagando como una vela.

Sin embargo, frente a la contaminacin de gases de efecto invernadero y la caresta y caducidad de los recursos petrolferos, ahora se presenta disfrazada de energa verde, cuando en realidad no est haciendo sino contaminar ms el debate. As lo han entendido el sindicato abertzale LAB y la asociacin Ipar Hegoa, que ayer presentaron un revelador informe en el que concluyen que la nuclear no es la energa del futuro.

En su pormenorizado anlisis, sus autores entienden que ante el grave problema del cambio climtico, sta no es una alternativa. Y lo defienden con argumentos tales como sus eternos problemas de seguridad, la falta de una solucin para gestionar sus residuos radiactivos, su falta de competividad ya que slo se sostiene gracias a las ayudas pblicas o la limitacin del los recursos de uranio. Euskal Herria, adems -expuso la vicesecretaria general de LAB, Ainhoa Etxaide- no conseguira ninguna independencia energtica por medio de la energa nuclear. El uranio y la propia tecnologa habra que importarla.

En este sentido, resaltaron la necesidad de que no sean slo los industriales quienes decidan la opcin u opciones energticas futuras frente al calentamiento terrestre, sino que tambin los trabajadores y por ende la sociedad en general puedan decidir. La poblacin vasca descarta como opcin de futuro la energa nuclear, y se es un sentimiento ampliamente mayoritario y arraigado, declar Jon Artetxe, responsable de medio ambiente del sindicato, quien aprovech para exigir el cierre antes de 2009 de la central nuclear de Garoa, al tiempo que advirti sobre las intenciones de que la misma zona prxima a Euskal Herria pueda acoger en el futuro un cementerio estatal de residuos nucleares.

Una energa sin argumentos

El informe publicado por LAB e Ipar Hegoa califica de ltima peripecia argumental el impulso obtenido por lo nuclear bajo el argumento de que permite disminuir las emisiones de dixido de carbono. Ante esta afirmacin machaconamente repetida, hemos de objetar que la disyuntiva no puede ser elegir entre los residuos de alta radiactividad y el riesgo de accidente nuclear por un lado, y lluvias cidas y cambio climtico por otro.

La realidad de los datos revela que pretender eliminar la generacin de electricidad de los combustibles fsiles por medio de la energa nuclear exigira construir durante 25 aos una central cada dos das, y la ltima que se est construyendo en Finlandia acumula ya dos aos de retraso y millones de euros de gasto por encima de lo presupuestado. Si a lo anterior sumamos conclusiones de estudios que afirman que si se construyeran 1.000 centrales nucleares hasta 2050 slo se ahorrara un 8% de las emisiones previstas hasta ese ao, son argumentos suficientes para los autores de este documento como para rechazar esta va energtica.

Jornada este viernes en Bilbo

El informe viene acompaado de cuatro entrevistas-tipo a Marcel Coderch, secretario de la Asociacin para el Estudio de los Recursos Energticos; Roberto Bermejo y Jos Allende, profesores de Economa Aplicada de la UPV-EHU; y Carlos Bravo, responsable de energa de Greenpeace. En ellas, dejan claro que sostenibilidad y energa nuclear no van de la mano. Hoy por hoy -asegura el primero de ellos- su apuesta supondra trasladar a las generaciones futuras las consecuencias negativas de nuestros consumos energticos actuales.

Precisamente Coderch ser uno de los ponentes en la jornada que este viernes, de 9.00 a 14.00, tendr lugar en el saln de conferencias de las Juntas Generales, en la calle Hurtado de Amezaga, en Bilbo, en la que se presentar este informe y hablarn varios conferenciantes como Iaki Saratxaga, de Gezia; Iaki Bravo, de Greenpeace; o Alberto Fras, de Eguzki. Se analizarn aspectos como las consecuencias del modelo neoliberal de consumo, el futuro de la energa nuclear, el control democrtico del sector energtico, o el potencial de las energas renovables en Euskal Herria.

EN CIFRAS

3.000

Son los reactores nucleares que se deberan construir en el mundo para reducir de forma notable las emisiones de CO2.

54

Centrales nucleares son las que tiene en la actualidad el Estado francs, principal defensor de esta energa.

1.800

Millones de toneladas de CO2 al ao es lo que afirma la industria nuclear europea que se evitan al ao, lo que equivaldra a 200 millones de automviles.

443

Reactores nucleares funcionan en todo el mundo, de ellos 147 en la Europa de los 25. En los ltimos doce aos se han cerrado 33 centrales.

6%

Es la aportacin actual de esta energa en el mbito mundial, incluso en el Estado francs o Japn slo llega al 20%.

220

Toneladas de residuos radiactivos se generan al ao en el Estado espaol y ms an en el francs. Su peligrosidad perdurar miles de aos.

70

Aos es el lmite que se calcula de las reservas de uranio en todo el mundo al ritmo actual de consumo.

Una opcin que resucit el padre de la teora Gaia

En 1989, los siete pases ms ricos del planeta ya apostaron porque la energa nuclear cumple un papel decisivo en la reduccin de las emisiones de gases con efecto de invernadero. Quin sabe si aquella visin no era una simple declaracin de intenciones. Ni siquiera el Protocolo de Kioto (1997) la contemplaba como alternativa al calentamiento acelerado del planeta. Sin embargo, todo cambi cuando en mayo de 2004, el padre de la conocido teora Gaia (la Tierra como un superorganismo autoregenerador), el britnico James Lovelock, apost en un controvertido artculo en ``The Independent'' por la energa nuclear como mal menor para frenar las emisiones de dixido de carbono a la atmsfera. Una apuesta que secundaron voces de otrora representantes del ecologismo como el propio cofundador de Greenpeace, Patrick Moore. Desde entonces, la alternativa de la energa nuclear se ha situado en primera lnea del debate e, incluso, la propia Unin Europea ha abierto las puertas a su discusin, presionada por poderosos estados pronucleares como el francs o el alemn. Grandes contaminadores como Rusia y China han visto una solucin no contaminante e, incluso, un prspero negocio. Los rusos, sin ir ms lejos, iniciaron este pasado domingo la construccin de su primera planta elctrica nuclear flotante, que quieren exportar a Asia y Africa.  



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