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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-09-2004

El papel de las mujeres en las guerras
Brigitte, la sanguinaria

Andrea Noll
Znet

Maidanek y Abu Ghraib demuestran que la brutalidad de algunos regmenes puede sacar a la luz lo peor y lo mejor en los seres humanos. Y lo que vale para los hombres ha valido igualmente para las mujeres


"Honor a las mujeres! Entrelazan y entretejen rosas celestiales en nuestra vida terrestre". Federico Schiller (1759-1805).

El primer pensamiento que cruz mi mente cuando vi las fotos de las torturas en Abu Ghraib y de Lynndie England con su correa de perro atada al cuello de un prisionero iraqu desnudo fue: "Brigitte, la sanguinaria" (o 'Krwawa Brygida', como la llamaban los reclusos polacos) era Hildegard Lchert, una celadora austraca en el campo de concentracin Maidanek, uno de esos campos de la muerte tristemente clebres que la SS alemana estableci entre 1941 y 1944.

El campo estaba dividido en un campo para hombres (prisioneros de guerra soviticos, judos y otros hombres recluidos de 28 naciones con 54 nacionalidades) y el "Campo de mujeres" Maidanek donde mujeres y nios eran custodiados, "seleccionados", asesinados por mujeres.

De los 500.000 seres humanos encarcelados en Maidanek, 250.000 fueron finalmente asesinados o seleccionados para las cmaras de gas en menos de 3 aos entre ellos 100.000 mujeres. De mayo a septiembre de 1943, durante las as llamadas "acciones infantiles", nios fueron separados de sus madres. Los nios fueron asesinados, el destino de las madres fue el trabajo forzado.

En los casos en que no pudieron separar a la madre y al nio, la madre fue asesinada con gas junto con su hijo. Varias sdicas mujeres de la SS ejercieron su cometido en el "campo de mujeres". Dos de las peores fueron Hilde Lchert ('Brigitte, la sanguinaria') y Hermine Braunsteiner-Ryan, que termin por ser atrapada en Nueva York por Simon Wiesenthal en los aos 60.

En 1975 treinta y cinco aos despus de la guerra estas dos mujeres, junto con varios otros celadores de Maidanek fueron juzgados en el as llamado Juicio Maidanek en Dusseldorf (1975-1981). El juicio ms prolongado en la historia legal alemana.

Brigitte, la sanguinaria

El hecho ms inquietante sobre Hildegard Lchert es que ni siquiera era nazi sino simplemente sdica. La joven mujer austriaca no estaba en el NSDAP [partido nazi] cuando se uni al equipo de la SS en el "campo de mujeres" de Maidanek a los 22 aos.

Janina Latowitcz, testigo en el Juicio Maidanek: "Era como una bestia, sedienta de sangre". Cuando lleg a ser celadora en Maidanek, Lchert tena dos hijos pequeos. A pesar de ello trat a los nios en el campo con un odio especial.

Lchert era el "azote sdico del campo" como lo defini un testigo. Sus antiguas vctimas la describen como una muchacha "muy hermosa". Henryka Ostrowska: "... cuando hablaba con los hombres de la SS o sus colegas, era muy divertida y encantadora. Pero cuando hablaba con nosotros y nos golpeaba, (su) cara era horrible. No era la cara de una mujer". Su apodo "Brigitte la sanguinaria" result de su hbito de azotar a las mujeres hasta la carne viva.

La yegua que patea

La segunda mujer procesada por su conducta sdica en Maidanek fue Hermine Braunsteiner-Ryan. En Maidanek sola llevar botas con tacones de acero con las que golpeaba a las reclusas. Hermine Braunsteiner naci en 1919 en una familia acomodada en Viena. En su juventud so con ser enfermera. A principios de los aos 40 trabaj en la fbrica de aviones Heinkel en Berln. Dej ese trabajo para ser guardiana en un campo de concentracin por la mejor paga.

Fue entrenada en el campo de concentracin Ravensbruck cerca de Berln. All lleg a ser bien conocida porque pateaba a las ancianas hasta matarlas. En octubre de 1942, la muchacha rubia, de ojos azules, de 23 aos, fue trasferida al campo de la muerte y de concentracin Maidanek en las afueras de Lublin, en Polonia ocupada por Alemania. All ascendi a asistente de guardiana bajo Elsa Erich junto con otras cinco mujeres. Particip en "selecciones" de mujeres y nios a las cmaras de gas y golpe con su ltigo hasta matarlas a varias mujeres. Incluso mat mujeres a patadas.

En marzo de 1944, ordenaron que Hermine volviera a Ravensbruck donde ascendi a supervisora de guardianas en el subcampo Genthin de Ravensbruck. En mayo de 1945, Hermine escap del campo antes de la llegada del Ejrcito Rojo.

Fue sentenciada por un tribunal austriaco por asesinato, infanticidio y homicidio en Ravensbruck, pero fue liberada en 1949. Un soldado estadounidense, Russel Ryan, la llev como su "Kriegsbraut" (novia de la guerra) primero a Canad y luego a EE.UU.

Se establecieron en Queens (Nueva York). En 1963 recibi la ciudadana estadounidense. Hermine Ryan hubiera vivido feliz si no fuera porque Wiesenthal descubri su verdadera identidad de la que inform al Departamento de Inmigracin y Naturalizacin de EE.UU.

En 1971, el Departamento comenz a despojar a Mrs. Ryan de su ciudadana porque era una extranjera de "calidad dudosa". En 1981, fue sentenciada en el Proceso Maidanek de Dusseldorf a dos cadenas perpetuas en prisin, pero fue liberada en 1990, por "mala salud". Muri en 1999.

Por qu este recuerdo de esas terribles atrocidades? No para insinuar que Abu Ghraib sea Maidanek, o que la ocupacin de Irak por EE.UU. sea de alguna manera comparable con lo que los nazis hicieron en Polonia. Y de ninguna manera quiero sugerir que lo que Lynndie England o algn otro soldado de EE.UU. hicieron en Abu Ghraib, o en cualquier otro sitio en Irak o Afganistn por horribles que esos crmenes hayan sido pueda ser comparado con el genocidio industrializado en el que Lchert y Braunsteiner participaron durante los aos 40.

Pero, la historia de Lchert y de Braunsteiner puede servir para ilustrar que es simplemente ridculo, una mezcla de ingenuidad y de chovinismo masculino, pensar que las mujeres damas no son capaces de tortura o abuso: que las mujeres son slo dulces palomas y que tiene que haber sido la culpa de otros hombres que Lynndie or Hildegard o Hermine pudiesen estar implicadas en crmenes tan horribles.

No seor, podemos ser tan crueles y despiadadas como cualquier hombre.

En realidad, incluso muchos colegas varones de Lchert en Maidanek se horrorizaron por su excesiva crueldad. Pero, por algn motivo psicolgico los hombres tienden a encontrar excusas para los crmenes cometidos por mujeres: Tal vez, la perpetradora femenina estaba mentalmente enferma (mujeres y demencia); en todo caso tiene que haber sido ingenua, seducida, presionada por su co-acusados varones. Es un enfoque contraproducente. Las mujeres sdicas no necesitan necesariamente cmplices para ser "nenas de terror". Pero lo que necesitan con seguridad son estructuras y jefes que permitan, alienten e incluso recompensen tales torturas y abusos.

Los criminales de guerra necesitan tiempos de guerra para ejercer (en seguridad) su sadismo, igual como los fascistas necesitan un rgimen fascista para poder someter y matar a gente de otra raza, nacionalidad o ideologa. Despus de la guerra Lchert y Braunsteiner actuaron ambas como dueas de casa ordinarias, bien ajustadas y respetadas en sus comunidades.

Braunsteiner-Ryan tuvo una vida feliz de familia de clase media en Queens, Nueva York.

Pens alguna vez en los pequeos nios judos que haba "agarrado del pelo y lanzado... sobre camiones que iban a las cmaras de gas" cuando entregaba golosinas de Halloween a los nios judos de su vecindario?

La lnea de defensa de Braunsteiner en el Proceso de Maidanek fue que no haba sido otra cosa que "una pequea rueda en la maquinaria", una muchacha sin experiencia y que "... toda la impresin y toda la atmsfera del campo me fueron muy duras, quiero decir, como mujer". Suena como Mrs. England.

Lchert, Braunsteiner y los dems guardias de Maidanek pueden ciertamente no haber sido ms que pequeas ruedas pero parte de una maquinaria letal que mat a millones de personas inocentes. Lo hicieron por puro sadismo, para permitirse la contemplacin de personas inocentes, indefensas, que sufran y sangraban; lo hicieron por dinero y por una modesta carrera.

No le cost ms que cuatro aos a Braunsteiner, de 23 aos, para llegar a vigilante supervisora en Genthin. En 1945 fue condecorada con la 'Kriegsverdienstkreuz Zweiter Klasse' (Cruz de Segunda Clase por Servicios en la Guerra). Los tiempos de guerra y el fascismo sacan a relucir lo peor en los seres humanos y por cierto hacen que la peor calaa llegue a los puestos ms elevados. Pero los tiempos terribles y los regmenes terribles tambin sacan a relucir lo mejor en algunos seres humanos el valor, el herosmo, la empata.

La "Orquesta Roja"

El grupo de resistencia berlins que la Gestapo alemana llam "La Orquesta Roja" ("Die rote Kapelle") fue una de las mayores, mejor organizadas y efectivas organizaciones de resistencia dentro de las fronteras de Alemania nazi. A fines de 1942 el grupo cay en las redes de la Gestapo. De sus ms de 100 miembros casi la mitad eran mujeres: mujeres mayores, mujeres jvenes, muchachas de slo 16 aos.

49 miembros del grupo fueron condenados a muerte y ejecutados de forma muy cruel en la prisin Pltzensee (los hombres colgados, las mujeres decapitadas) a fines de 1942 / 1943. Dos de las mujeres estaban embarazadas al ser arrestadas: Hilde Coppi y Liane Berkowitz, de 19 aos.

Las dos no fueron ejecutadas hasta 6 semana despus de dar a luz. El nio de Berkowitz

muri. Pero el hijo de Hilde Coppi, que haba nombrado por su padre ejecutado, Hans, sobrevivi. Ms de 50 miembros del grupo fueron sentenciados a penas de prisin o campos de concentracin. Los nombres de estos valerosos hombres y mujeres que combatieron el fascismo desde el principio no fueron honorados en Alemania Occidental de posguerra. Los miembros supervivientes del grupo fueron vctimas de la Guerra Fra perseguidos por el CIC (predecesor de la CIA) como "espas soviticos" porque el grupo de resistencia estaba constituido sobre todo por gente de izquierda.

Demor decenios hasta que sus nombres terminaran por ser redimidos y que la as llamada "Orquesta Roja" dej de ser considerada como una "red de espas soviticos". Estos son los nombres de las mujeres ejecutadas del grupo:

Libertas Schulze-Boysen, Cato Bontjes van Beek, Maria Terwiel, Liane Berkowitz, Elisabeth Schumacher, Eva-Maria Buch, Hilde Coppi y Mildred Harnack. Nacida en Wisconsin, Mildred, esposa de Arvid Harnack, una de las personalidades dirigentes de la Orquesta Roja fue la primera y nica estadounidense ejecutada por Alta Traicin por el rgimen nazi. (A travs de Mildred, el grupo haba entrado en contacto con Donald Heath, Primer Secretario de la Embajada estadounidense en Berln.)

Y no olvidemos a los cientos de miles de mujeres que combatieron al fascismo en unidades de partisanos en toda Europa y en la Unin Sovitica - "Flintenweiber" (mujerzuelas con escopetas) como los nazis llamaban irrespetuosamente a estas valientes muchachas y mujeres. A diferencia de Mrs. England, ellas defendieron su patria en su propio suelo. Y tenemos, por ejemplo, a Eva Klemperer (Schlemmer), una alemana cuya fuerza y coraje lograron lo impensable: salvar a su esposo judo, Victor, de la deportacin. Victor Klemperer, profesor universitario (autor de 'The Language of the Third Reich', 'I Shall Bear Witness: 1933-1941'), fue uno de los pocos judos que sobrevivieron dentro de las fronteras de Alemania nazi.

9.436 iraques han muerto desde la invasin de Irak, probablemente 40.000 han sido heridos sobre todo civiles, incluyendo a muchas mujeres y nios adems de los 1.000 soldados muertos de las Fuerzas de la Coalicin. Las guerras modernas parecen cobrar sus vctimas desproporcionadamente entre los no-combatientes. En la mayora de las naciones pocas mujeres sirven en los ejrcitos o milicias no porque seamos criaturas delicadas, ngeles de misericordia, sino simplemente porque la mayor densidad de nuestros cerebros, en comparacin con los hombres (segn los ltimos descubrimientos cientficos) nos dice algo mejor.

Traducido por Germn Leyens para Znet

Ttulo original: Bloody Brigitte

http://www.zmag.org/sustainers/content/2004-08/08noll.cfm

 

 



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