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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-04-2007

En el interior de la dispora iraqu

Tom Engelhardt & Dahr Jamail
TomDispatch.com

Traducido del ingls por Sinfo Fernndez


La semana pasada, la Organizacin Mundial de la Salud (OMS) (1) public nuevos indicadores de la desintegracin de la situacin sanitaria en Iraq donde, segn dicha organizacin, mueren 100 personas de media al da con cifras muy superiores de heridos. De los heridos que logran llegar hasta el servicio de urgencias, el 70% se exponen all a la posibilidad de morir. Sin embargo, muchos de ellos no pueden acceder en modo alguno a las clnicas ni a los servicios de urgencias a causa de las nefastas condiciones de la seguridad en el pas. (La mayor parte de los observadores cualificados creen que todos los recuentos efectuados de muertos estn por debajo de las cifras reales, dado el gran y cada vez mayor problema que supone recoger cifras exactas en medio de la debacle.)

En los hospitales iraques, las medicinas y el equipamiento escasean cada vez ms, a la vez que un cada vez mayor nmero de profesionales de la salud se incorpora al xodo general del pas: La violencia diaria, junto con las difciles condiciones de vida y trabajo, informa la OMS, estn obligando a marcharse a cientos de experimentados profesionales del campo sanitario.

Aadimos unos cuantos indicadores facilitados en el informe de la OMS, recogidos por Elisabeh Rosenthal del New York Times (2):

El 80% de los iraques no puede acceder a atencin sanitaria alguna, el 70% no disponen de suministro regular de agua potable y el 60% no puede acceder al sistema pblico de distribucin de alimentos Como consecuencia de las mltiples carencias sanitarias, la diarrea y las infecciones respiratorias estn provocando ya la muerte de los dos tercios de los nios menores de cinco aos Segn una investigacin nacional llevada a cabo en 2006 por UNICEF, el 21% de los nios iraques presentan desnutricin crnica.

Y a todo esto se une una crisis de refugiados que est atenazando al pas, que los medios apenas estn cubriendo y que probablemente es la peor que en estos momentos se registra en el planeta. Casi cuatro millones de iraques han tenido que abandonar sus hogares, segn Refugees International (3). Pero no es necesario que dependan slo de alguna ONG imparcial para su informacin. Aqu recojo para Vds. unas estimaciones aproximadas que recientemente se citaron en una entrevista con David Petraeus (4), el general encargado del plan de incremento de tropas del Presidente en Iraq:

Precisamente ahora, hay un gran enfrentamiento entre grupos sobre todo en el entorno de Bagdad, [que est] devastado por los resultados de la violencia sectaria. Hay barriadas que se han quedado despobladas y el General Petraeus cree que cientos de miles, quiz millones de iraques han sido desplazados.

Recientemente, uno de los habituales de Tomdispatch, Dahr Jamail, que estuvo durante un perodo de tiempo en Bagdad cubriendo la guerra de Iraq, ha visitado algunos de los desbordados centros y campos de refugiados en Siria que tratan de hacer frente y atender a las decenas de miles de desesperados refugiados iraques que llegan cada mes. Jamail es un personaje notable. Un hombre joven que se encamin por sus propios medios a la regin para cubrir la guerra y que proporcion al periodismo independiente un nombre del que sentirse orgulloso. Nuestro primer reportero de investigacin, Seymor Hersh (5), dijo esto de l recientemente, al criticar las prcticas periodsticas de los medios dominantes estadounidenses en una entrevista con la cadena Al Yasira:

Tenemos aqu a un joven periodista, Dahr Jamail, que ha hecho un trabajo muy valioso y en cuatro o cinco ocasiones he incluido algunos de sus valientes relatos en mis historias No slo en el New Yorker, [tambin] en el New York Times, donde me he sentido muy a gusto trabajando durante una dcada, lo primero que Vds. [editores] eliminaban es cualquier mencin a otro periodista. Ese es un aspecto muy desagradable de nuestra profesin: la competencia. Antes que dar crdito a un competidor, preferimos ignorar la historia. Eso pasa en todas partes. Todos saben a lo que me estoy refiriendo.

Ahora, entremos a considerar la visin de la situacin que desde Siria nos ofrecen los ojos de Dahr Jamail, junto con las fotos del periodista Jeff Pflueger. Tom

Ahora Soy un Refugiado

La crisis iraqu sin nombre

Dahr Jamail

Desde que comenz en marzo de 2003 la conmocin y el pavor de la invasin de Iraq, la maraa explosiva de ese pas no ha salido nunca de las noticias ni ha estado mucho tiempo fuera de la portada. Sin embargo, en la informacin casi no se han recogido las consecuencias de la destruccin, desintegracin y caos tnico de Iraq ms all de sus fronteras. Y an as, con segn las estimaciones de Naciones Unidas- aproximadamente 50.000 iraques huyendo de su pas cada mes (y cifras incalculables de otros que son desplazados a nivel interno), Iraq est creando una de las ms si no la ms- graves crisis de refugiados sobre el planeta, una crisis sin nombre y a la que apenas se presta atencin.

Durante las dos ltimas semanas he estado en Siria visitando los centros y campos para refugiados, las oficinas y empleados del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y las barriadas pobres de Damasco que se van atestando de desesperados y casi sin dinero refugiados iraques, llegando a vivir en algunas ocasiones hasta 15 personas en una habitacin. En trminos estadsticos y humanos, estos pocos das han supuesto poder abrir una pequea ventana a la magnitud de una catstrofe que todava est en desarrollo y que no muestra signos de poder suavizarse en ningn imaginable futuro inmediato.

Empecemos con las cifras, aunque no sean muy exactas. Las ltimas cifras de Naciones Unidas sobre la crisis de refugiados en Iraq indican que entre 1-1.200.000 iraques han escapado a travs de la frontera hasta llegar a Siria; que unos 750.000 han cruzado a Jordania (aumentando su modesta poblacin de 5,5 millones de habitantes en un 14%); al menos otros 150.000 lo han hecho al Lbano; unos 150.000 han emigrado a Egipto; y se estima estas cifras son las ms inseguras de todas- que unos 1,9 millones han sido desplazados internamente a causa de la guerra civil y la limpieza sectaria dentro de Iraq.

Estas cifras resultan asombrosas en una poblacin estimada, en los aos anteriores a la invasin, en slo 26 millones. Es decir, al menos uno de cada siete iraques, como mnimo, ha tenido que huir de su hogar debido a la violencia y al caos desencadenados por la invasin y la ocupacin de Iraq llevada a cabo por la administracin Bush.

En efecto, como admiten incluso los funcionarios de Naciones Unidas sobre el terreno, esas son sin duda estimaciones a la baja. Confiamos mucho en las cifras oficiales que nos ha proporcionado el gobierno sirio respecto a los refugiados iraques que han llegado all, me dijo Sybella Wilkes (6), funcionaria de informacin pblica regional del ACNUR, mientras hablbamos recientemente en el principal centro de procesamiento de refugiados en Duma (7), una ciudad en los alrededores de la capital siria. Incluso las estimaciones ms altas del ACNUR de 1,2 millones de refugiados iraques en Siria (un pas de slo 17 millones de habitantes) eran, me dijo, probablemente muy bajas.

Segn Wilkes, el gobierno sirio, utilizando datos recogidos en los puestos fronterizos del sur, estima privadamente que la cifra de iraques en Siria debe estar ms cercana a los 1,4-1,5 millones. Los operativos del ACNUR all, desesperadamente infradotados y escasos de personal, no disponen de personal en la frontera que recoja las cifras y no hay forma de controlar la magnitud real del desastre que hay en marcha.

Sin embargo, pueden sentir el opresivo peso diario en su trabajo. Erdogan Kalkan, un empleado turco del ACNUR de 35 aos que lleva quince en la organizacin, me dijo que el desbordado equipo haba dado ya cita a 35.000 refugiados que buscan ayuda en Siria; slo el 25.000 de estos casos haban conseguido que sus casos fueran atendidos, y eso apenas supone un araazo en la superficie del problema. Desde el principio, hemos ido incrementando nuestra capacidad de atencin y tratamiento, dijo mientras fumaba un cigarrillo. Estbamos hablando en un almacn recin transformado, donde las familias iraques pueden ahora encontrarse con los trabajadores del ACNUR en pequeos cubculos blancos y ser entrevistados para averiguar por qu tuvieron que dejar Iraq y cules son sus necesidades ms inmediatas.

El presupuesto del ACNUR para los iraques llegados a Siria en 2006 fue de apenas 700.000 dlares, menos de un dlar por refugiado que cruza la frontera. El ACNUR necesita recursos financieros mucho mayores tan slo para poder empezar a ayudar a la masa de refugiados iraques en el pas, adems de alimentos, medicinas y ayuda de otras agencias de Naciones Unidas. Por el momento, es bsicamente la nica agencia de Naciones Unidas que atiende a los iraques en Siria, Lbano y Jordania. UNICEF y otras agencias de NNUU han demostrado inters por el problema pero, hasta el momento, han proporcionado pocos apoyos en Siria, segn Kalkan.

Adham Mardini, el asistente para informacin pblica del ACNUR en Damasco, me dijo que se haba aumentado precipitadamente su presupuesto en Siria hasta 16 millones de dlares para 2007, aunque eso, tambin est muy por debajo de lo que se necesitara para satisfacer las necesidades ms bsicas de los refugiados en situacin ms desesperada. Eso supone poco ms de 13 dlares por cada refugiado iraqu al ao, si no se incluye a los refugiados en Siria de Somalia, Palestina, Afganistn y otras zonas destrozadas por la guerra de las cuales el ACNUR es tambin responsable (junto con la partida de gastos generales del ACNUR). Los refugiados iraques reciben suplementos alimentarios de UNICEF, pero slo en los casos ms precarios, y la distribucin de dinero est fuera de toda posibilidad.

A finales de 2006, el ACNUR en Damasco inici sus trabajos con el ms modesto de los operativos, con dos personas encargadas de la tramitacin, cada una de ellas viendo entre cinco y siete casos al da. Ahora hay 25 personas llevando ms de 200 casos al da, por no mencionar a guardias, conductores, nuevos ordenadores, un puesto de ayuda en el centro del Creciente Rojo, un bao nuevo y planes para aadir un centro para nios, servicios de apoyo psicolgico y un centro comunitario antes de que el Secretario General de Naciones Unidas efecte una visita a finales de mes.

Sin embargo, todo esto no es an suficiente para poder atender el implacable flujo de iraques que cada mes entran en Siria. Los iraques, que ahora suponen algo ms del 8% de la poblacin de este pequeo pas, cuentan las historias de por qu dejaron su tierra y qu intentan hacer ahora, una informacin que las cifras, por impactantes que sean, no pueden aportar.

Algo ms que nmeros

Lo he dejado todo atrs, me dijo Salim Hamad, anteriormente trabajador del ferrocarril en Bagdad. Mi casa estaba vaca cuando la dej, y no tengo ni idea de lo que ha pasado con ella. Nos encontramos en una pequea tienda de t en el campo de refugiados de Yarmuk, en Damasco, que crece descontroladamente. Quiz no es muy apropiado porque Yarmuk es ante todo un campo de refugiados palestinos, pero la dispora iraqu representa el mayor xodo de refugiados en Oriente Medio desde que en 1948 se cre el estado de Israel. El campo es una masa uniforme de altos edificios grises de apartamentos a travs de los que serpentean atestadas calles. Segn la gente local, decenas de miles de iraques se han incorporado ya a sus filas y las cifras aumentan cada da, por lo que Salim Hamad no es alguien atpico entre los recin llegados.

Hace cinco meses, Salim tuvo que vender su coche, sus muebles y la mayor parte del resto de sus pertenencias sencillamente para conseguir dinero suficiente para traer a su mujer y a sus tres hijos a Siria. Estaban cansados y atemorizados, me dijo, de ver cadveres cada da en las calles.

Ya que la Jordania del pro-estadounidense Rey Abdullah haba tomado, desde hace tiempo, medidas drsticas contra la entrada de iraques en su pas, para Salim y otros muchos, Siria se convirti en el nico destino posible. Yarmuk, con electricidad y agua corriente, es, en realidad, unas de las zonas mejores para los refugiados. Los otros dos campos de refugiados que los iraques estn ahora inundando, Yaramana y Sayada Zainab, presentan condiciones de vida mucho ms lgubres, incluyendo habitaciones con ms de 10 personas durmiendo en el suelo sin camas, sin agua potable para beber y en algunos casos mucho calor y electricidad intermitente.

Otros iraques estn viviendo en las barriadas ms pobres de la ciudad, liquidando sus ahorros, dependiendo en ocasiones de la buena voluntad de familiares o amigos sirios. Dadas las restricciones de visados, que prohben que los iraques trabajen aqu (excepto, por supuesto, en la economa de mercado negro), en el momento en que agoten sus magros ahorros, la crisis va seguramente a agravarse exponencialmente.

Recientemente, el ACNUR ofreci el sorprendente pronstico: De acuerdo con sus estimaciones ms optimistas, alrededor del 12% de la poblacin iraqu, cifrada actualmente en 24 millones de personas, se habr visto obligada a desplazarse a finales de 2007. Estamos hablando de casi 3 millones de desplazados. (A esa cifra se aadira la creciente poblacin iraqu de refugiados internos y el aumento desbocado de mortandad civil, lo que diezmar a la poblacin hasta niveles jams contemplados, y sin duda, lo peor est por llegar)

Un informe publicado el 22 de marzo pasado por la ONG Refugees International denominaba la huida de iraques del Iraq destrozado por la guerra como la crisis de desplazamiento que presenta el crecimiento ms veloz del mundo.

El peso de toda esa situacin est ahora cayendo al mximo sobre Siria y Jordania, me dijo Wilkes, del ACNUR. La poltica de puertas abiertas Siria es extraordinaria, pero econmica y socialmente nos preguntamos hasta cundo van a poder mantenerla. Estamos muy preocupados por el impacto que la crisis est teniendo sobre esos gobiernos. Confiamos en que la comunidad internacional se ofrezca a compartir la carga.

El detonante fundamental de esta crisis fue la invasin y ocupacin de Iraq en 2003 y, en efecto, ni el Presidente Bush ni sus altos cargos han dado paso significativo alguno para compartir la debacle resultante de refugiados. Hasta el momento, la administracin estadounidense ha concedido a los iraques slo 466 visados. Bajo recientes presiones de Naciones Unidas, dijeron que ofreceran 7.000 visados ms, pero sin anunciar qu criterios van a seguir para aceptar a los refugiados ni cundo van a decidirse a emitirlos. Despus de escuchar esa cifra irrisoria, un refugiado iraqu me dijo con incredulidad: Siete mil para cuatro millones de iraques que han tenido que huir de su pas o estn internamente desplazados?... Si lo que queran era insultarnos, dudo que lo hubieran conseguido mejor.

Pido a todas las naciones, especialmente a EEUU, que hagan todo lo que puedan para ayudarnos, fue la manera en que Wasim Yuburi, un banquero que huy con su familia de Bagdad para poder seguir con vida, me expuso el asunto. Ya que el gobierno estadounidense ha causado esta situacin, no deberan ser responsables ahora de ayudarnos?

Como Salim, tambin huy hacia Siria con nada ms que alguna ropa y sus magros ahorros. Ahora, el dinero que trajo se est agotando y no tiene ni idea de cmo va a poder alimentar a su familia cuando se le acabe.

Ali Ahmed (8), de 32 aos, tiene una historia similar que contar. Yo era director financiero de siete compaas en Bagdad, pero tuve que abandonar mi casa, mi coche, todo. Despus de que unos milicianos dispararan contra su coche en el anteriormente exclusivo distrito de Mansur, Ali huy a Jordania. Volvi de nuevo a Iraq para intentarlo de nuevo, pero una vez ms se tuvo que enfrentar a la muerte en un ataque en el que fueron asesinados seis de los empleados de su compaa.

Pero las cosas no acabaron ah. Tenamos a once ingenieros de una de las compaas detenidos por el Ejrcito del Mahdi [la milicia del clrigo chi Muqtada al Sadr]. No volvimos a saber de ellos. Entonces comprend que tena que dejarlo todo y escapar para salvar la vida.

Ali no contempla la posibilidad de volver pronto. No espero poder volver al menos en quince o veinte aos. Lo he dejado todo atrs y ahora no tengo nada, salvo una pequea tienda de alimentacin que dirijo aqu. Pero no es suficiente. Ni las Naciones Unidas, ni ningn gobierno, y menos que todos el gobierno iraqu, est haciendo lo suficiente para ayudarnos. (El gobierno sirio, hasta aqu, mantiene la poltica de mirar hacia otro lado cuando lo que encuentran los iraques son trabajos modestos y poco valorados que no hacen que los sirios pierdan sus trabajos.)

Otro refugiado iraqu me dijo que fue detenido por miembros de la milicia del Ejrcito del Mahdi y que le haban estado apretando la garganta con una barra como parte del interrogatorio. Fue afortunado de salir con vida de la experiencia. Muchos no son tan afortunados, sobre todo si se trata de casos de enfrentamientos sectarios. La matanza de sunnes por el ejrcito del Mahdi y la de chies por grupos extremistas sunnes se han convertido en algo habitual.

A pesar del hecho de que Sadr orden recientemente a su milicia que centrara todos sus ataques en las fuerzas ocupantes, cada da aparecen decenas de cuerpos muertos en las calles de Bagdad, probando lo contrario.

Los iraques que trabajaban con el ejrcito estadounidense o con las autoridades ocupantes, o que de alguna forma estaban asociados con ellos, estn pasando por la misma situacin, si no peor. Cualquiera que haya colaborado de alguna forma con las fuerzas estadounidenses en Iraq se ha convertido en objetivo, junto con sus familias.

Sola trabajar con los estadounidenses cerca de Kut, me dijo Saad Husein, un ingeniero elctrico de 34 aos. Trabajaba para Kellogg, Brown and Root [entonces una filial del gigante en servicios petrolferos Halliburton] para construir all una base iraqu hasta que, al volver a Bagdad, encontr un amenaza de muerte en un trozo de papel deslizado bajo mi puerta. No tuve otra opcin que la de huir.

Las cosas se estn poniendo cada vez peor en Iraq, fue la forma en que Salim Hamad, que escap hace cinco meses, resumi la situacin de la vida en su antigua patria cuando nuestra entrevista estaba terminando. Hay una gran diferencia entre quienes se fueron hace cuatro aos y quienes han salido hace cuatro das. En Iraq todo est basado ahora en el sectarismo y no hay proteccin por ningn lado, ni por parte de los estadounidenses ni por parte del gobierno iraqu.

Huyendo de la Libertad y Democracia

Saad Husein, que lleg a Damasco slo hace tres meses, describa la Bagdad que abandon como una ciudad de fantasmas donde negras pancartas con amenazas de muerte aparecen colgadas por la mayor parte de las calles. Hay, declar (y este extremo se verific con otros refugiados recin llegados), tan slo una hora de electricidad al da y no hay forma de encontrar trabajo alguno.

Yo era un antiguo capitn del ejrcito iraqu, y creo que fue por eso por lo que fui amenazado, adems de trabajar con las autoridades ocupantes, explic. Cuando le preguntamos cuntos de sus antiguos colegas sunnes del ejrcito haban tambin recibido amenazas de muerte, contest: Todos ellos. No era seguro, me dijo, para l regresar para enrolarse en el ejrcito iraqu que ahora es de mayora chi: Podan matarme. Esta es la nueva libertad y democracia que tenemos.

En todos los niveles mensurables, la vida en Bagdad, que entra ahora en el quinto ao de ocupacin estadounidense, se ha convertido en un infierno para los iraques que han intentado permanecer, quienes van poco a poco aadindose a las cifras crecientes que pasan a formar parte del xodo diario hacia los pases vecinos. En general, hay consenso en que el funcionamiento de la seguridad, electricidad, agua potable, atencin sanitaria y puestos de trabajo es decir, los elementos esenciales de la vida urbana moderna- son todos ellos mucho peores que durante los ltimos aos del rgimen de Sadam Husein.

Los estadounidenses estn deteniendo a tanta gente, dijo Ali Hasan, de 41 aos, del rea de Bagdad de Hay Yihad, cuando hablamos enfrente de la oficina central del ACNUR en el centro de Damasco. Y a mi hermano le mataron milicianos chies cuando se neg a darles las llaves para que saquearan las casas sunnes que estbamos cuidando.

Como decenas de refugiados se arremolinaban alrededor del fotgrafo Jeff Pflueger y mo, queriendo contar sus historias, Hasan, un chi que escap tambin de Bagdad hace slo tres meses, aadi: Ahora no puedo regresar. Soy un refugiado y todava no me siento seguro porque sigo temiendo al Ejrcito del Mahdi.

Hay muchos iraques que ahora no salen nunca de sus casas porque tienen mucho miedo de las milicias, insisti Abdul Abdula, un hombre de 68 aos que escap de Bagdad con su familia, agarrando literalmente el micrfono que estaba utilizando para grabar mi entrevista con Hasan.

Abdula, un sunn que llegaba desde la destrozada rea de Yarmuk, en Bagdad, dijo que miembros de la milicia chi esperaban en las afueras de su barrio para detener a todo el que intentaba salir. Nos quedbamos en nuestras casas, pero tambin detuvieron a gente en sus propias casas. Esos escuadrones de la muerte aparecieron tras la llegada Negroponte (el anterior embajador estadounidense, John). Y el gobierno iraqu est sin duda implicado porque las milicias dependen de l.

Mientras hablaba con Abdula, me apercib que una mujer con una abaya negra que le cubra todo el cuerpo, con uno de sus brazos escayolado, permaneca cerca de nosotros.

Cuando me aproxim a Iman Abdul Rahid (9), una madre de 46 aos de Bagdad, ella estaba deseando contarme su triste historia, demasiado tpica de la vida de los civiles en la capital iraqu actualmente. Result herida, dijo, porque estaba cerca de un coche bomba que mat a mi hija Hay matanzas y amenazas de nuevas matanzas y explosiones a diario en Bagdad.

EEUU tiene la culpa por invadir Iraq, por eso nos gustara que la administracin estadounidense nos ayudara a los refugiados, aadi, me gustara que la gente leyera esto y le dijera a Bush que nos ayudara.

Seis Meses y Contando

Los sbados y los lunes pueden contemplarse multitud de escenas en el centro de procesamiento de refugiados del ACNUR (10) en Duma. Los refugiados, algunos de los cuales llevan esperando varios meses para poder pasar su primera entrevista en el centro, un requisito fundamental para encontrar ayuda, llegan en taxis, mini-buses, a pie o en autobuses alquilados especialmente por el ACNUR. Hacen cola frente a una puerta recin pintada de azul y blanco, controlada por guardias de seguridad, y lentamente van afluyendo al transformado almacn y esperan ansiosamente que les llamen por su nombre y nmero.

En una de mis visitas de los lunes, cuando mi amigo Jeff y yo nos aproximamos al almacn convertido en centro de procesamiento, haba ms de 1.000 iraques arracimados alrededor de la entrada esperando poder pasar. Los taxis tocaban la bocina intentando atravesar la muchedumbre de refugiados, cada uno de los cuales sujetaba un nmero que representaba su puesto en la cola, junto con los pasaportes y otros documentos necesarios.

Cuando estbamos siendo escoltados al interior del centro por Adham Mardini, el asistente para informacin pblica del ACNUR, nos dijo que el da anterior haban llegado al lugar entre 6.000 y 7.000 refugiados iraques. En slo ese da, se haban programado 2.179 futuras entrevistas, cada una para una media de 3,6 personas, ya que muchas de ellas eran acordadas por el cabeza de familia.

Los domingos y los lunes son aqu una locura porque esos son los das en que les fijamos las entrevistas, coment. Y estas gentes que ves ahora han tenido que esperar hasta seis meses slo para llegar a la primera entrevista.

Sin embargo, algunos de los iraques que vemos estn en una situacin de necesidad extrema. Los refugiados llegan a menudo sin medicinas y con problemas graves de corazn, de hgado, con quemaduras tremendas en sus cuerpos o con heridas mal cicatrizadas, y eso sin hablar de los problemas psicolgicos a que se enfrentan a causa de la violencia contemplada o experimentada o por sus vidas completamente desraizadas. A todo esto tiene que hacer frente el minimalista centro del ACNUR. Un gran nmero de llegados son metidos sencillamente en una ambulancia para que sean trasladados a hospitales locales o para ser tratados por el Creciente Rojo Sirio.

Bajo una marquesina improvisada fuera del almacn pero dentro de la puerta exterior, las familias afortunadas (11) que tienen cita en el da de hoy estn llenando sus impresos. Los hombres estn de pie escribiendo en hojas de papel que sujetan contra las paredes; las mujeres sostienen bebs llorosos entre la cacofona y el caos. Peridicamente, un voluntario del ACNUR parece en la puerta del edificio con un megfono para anunciar los nombres de los que deben prepararse para ser entrevistados. La mayora de ellos llevan esperando al menos cuatro meses para alcanzar este da.

Los iraques continan agolpados a travs de la puerta desde la calle cuando hablo con Mardini. Como puedes ver, el plan de seguridad de Bagdad est funcionando muy bien, dice con una sonrisa irnica. Desde cientos de millas, es su organizacin la nica en proporcionar seguridad y no se puede esperar que lo puedan seguir consiguiendo con la velocidad a la que se incrementa la llegada de iraques desesperados.

Para poner las cosas an peor, los funcionarios del ACNUR han estado notando un incremento de refugiados kurdos provenientes de las ms pacficas regiones del norte de Iraq. Alrededor del 50% de todos los que han llegado en las ltimas dos semanas son kurdos, dice Kalkan, el veterano que lleva quince aos en el ACNUR con el que habl anteriormente, unindose a Mardini y a m en la puerta. Dadas las circunstancias, los dos expresan una mezcla contenida de frustracin y desencanto. Despus de todo, justo cuando el ACNUR en Damasco empieza a ampliarse para poder atender las cantidades masivas de refugiados con las que tienen que tratar, el flujo aumenta desconcertadamente.

Alrededor de una hora despus, cuando salimos a la calle, la muchedumbre de refugiados ha disminuido milagrosamente a slo unas cuantas docenas de desolados iraques en el exterior de la puerta ya cerrada. No podemos entender qu les llev a desaparecer tan rpidamente.

He tenido que venir aqu tres veces para conseguir esta cita porque haba muchsima gente, me dijo un doctor iraqu (12), que tiene el nmero 525, mostrando su lugar en la cola. He llegado hoy a las cinco de la maana con toda mi familia de once miembros para tener esta entrevista y ahora ellos la han retrasado!

El haba sido uno de los que estaban en la cola cuando ese da cerraron la puerta. Debido al abundante nmero de refugiados, la mitad de los entrevistadores del ACNUR haban tenido que dedicarse a la tarea de fijar futuras citas para los recin llegados. Por eso, la mitad de las entrevistas fijadas para ese da se haban cancelado.

Ahora tengo que estar esperando otros dos meses, me dijo el doctor, cuando fij mi mirada en sus cansados ojos. Todava sujeta su nmero en la mano mientras una pequea multitud empieza a congregarse a nuestro alrededor y otras personas empiezan a volcar historias parecidas de frustracin y desespero. Como la frustracin en las voces es cada vez mayor, Jeff me hace una foto con una mirada de preocupacin y decidimos darles las gracias por el tiempo dedicado y marcharnos. Aparte de escribir la tragedia de sus historias colectivas y de tomarles fotos para mostrar al mundo los rostros de esta cada vez ms imponente crisis, poco ms podemos hacer.

Abu Talat

Abu Talat, de 58 aos de edad, con cuatro hijos, fue mi principal intrprete durante mis ocho meses en Iraq. Hace seis meses, finalmente, perdi toda esperanza de poder permanecer en su casa en Bagdad, cogi a su familia y como cientos de miles de iraques huy a Siria. Es uno de los refugiados ms afortunados, tena suficientes ahorros como para poder alquilar un humilde apartamento de dos habitaciones en Damasco.

Siempre ha sido, y contina sindolo, un hombre orgulloso. Al haber servido en el ejrcito iraqu hasta 1990, conserva rasgos militares como la dignidad, honestidad y honor en sus niveles ms elevados. Aunque siempre le ofrec ayudarle en todo lo que pudiera cuando su vida se desintegrara, slo en una ocasin acept de m una pequea suma de dinero.

Tras mi llegada a Siria, me invit a su casa para compartir una cena con su familia. Tras la comida, y mientras bebamos un t intenso, le pidi a su hija que me mostrara el certificado del ACNUR que prueba que son refugiados oficialmente. Me tendi el papel y me observ mientras lo lea.

El documento le sealaba como cabeza de familia. Una foto suya en blanco y negro en la parte superior de la hoja y los nombres y edades de los miembros de su familia en la parte inferior. Sobre esos nombres apareca el texto siguiente:

Este papel certifica que los nombres de las personas que figuran a continuacin estn reconocidos como refugiados por las Naciones Unidas, por al Alto Comisionado para los Refugiados de Naciones Unidas segn su extendido mandato. Como refugiado, (l/ella) es una persona protegida por la oficina del ACNUR, y deber ser protegido, especialmente de un retorno forzoso a un pas donde (l/ella) podra tener que hacer frente a amenazas a su vida o libertad. Cualquier asistencia que se le pueda conceder ser muy valorada.

Le mir sin saber qu decir y entonces le devolv el papel. Lo mir por encima, como si no pudiera darle crdito y se puso a mirar fijamente al infinito mientras su pecho se estremeca visiblemente luchando para dominar la necesidad de llorar. Finalmente, dijo sin dirigirse a nadie en particular: Ahora soy un refugiado.

Enlaces sealados en el texto:

(1) http://www.newscientist.com/article/dn11629-iraqs-hospitals-buckle-under-conflict-pressure.html

(2) http://www.iht.com/articles/2007/04/18/news/who.php

(3) http://www.reliefweb.int/rw/RWB.NSF/db900SID/LRON-72DGS2?OpenDocument

(4) http://op-for.com/2007/04/a_chat_with_general_david_petr.html

(5) http://aljazeeraforum.wordpress.com/

(6) http://jeffpflueger.com/dameasy/photography/pictures/images/Middle_East/Syria/Damascus/refugees_at_UNHCR/Sybella_Wilkes_Regional_Public_Information_Officer_for_the_UNHCR_1325.html

(7) http://jeffpflueger.com/dameasy/photography/pictures/images/Middle_East/Syria/Damascus/refugees_at_UNHCR/Refugees_line_up_to_make_an_appointment_at_the_UNHCR_6_months_from_now_1336.html

(8) http://jeffpflueger.com/dameasy/photography/pictures/images/Middle_East/Syria/Damascus/Iraqi_Refugees/Ali_Ahmed_an_Iraqi_refugee_in_Yarmouk_camp_in_Damascus_1303.html

(9) http://jeffpflueger.com/dameasy/photography/pictures/images/Middle_East/Syria/Damascus/Iraqi_Refugees/Ali_Ahmed_an_Iraqi_refugee_in_Yarmouk_camp_in_Damascus_1303.html

(10) http://jeffpflueger.com/dameasy/photography/pictures/images/Middle_East/Syria/Damascus/refugees_at_UNHCR/Families_with_appointments_at_the_UNHCR_facility_in_Douma_1327.html

(11) http://jeffpflueger.com/dameasy/photography/pictures/images/Middle_East/Syria/Damascus/refugees_at_UNHCR/Iraqi_widow_infant_and_family_complete_paperwork_with_UNHCR_in_Douma_Syria_1333.html

(12) http://jeffpflueger.com/dameasy/photography/pictures/images/Middle_East/Syria/Damascus/refugees_at_UNHCR/Iraqi_refugee_doctor_not_admitted_by_UNHCR_on_day_of_his_appointment_1324.html

Dahr Jamail es un periodista independiente que ha estado cubriendo el Oriente Medio durante los ltimos cuatro aos, ocho meses de los cuales en el Iraq ocupado. Jamail est escribiendo en la actualidad para Inter Press Service y Al-Yazeera English, y contribuye de forma regular con sus escritos en Tomdispatch.com: El prximo libro de Jamail Beyond the Green Zone: Dispatches from an Independent Journalist in Occupied Iraq (Haymarket Books) se publicar en el mes de octubre. Jamail est informando actualmente desde el Lbano. Se pueden encontrar sus informes regulares en su pgina de Internet: Dah Jamails MidEast Dispatches. (http://www.dahrjamailiraq.com/)

Jeff Pflueger es un fotgrafo que vive en el Area de la Baha de San Francisco y es programador. Su trabajo ha aparecido en National Geographic Adventure, Mens Journal, Outside y otras revistas. Pflueger ha trabajado estechametne con Dahr Jamial durante tres aos creando y manteniendo su pgina de Internet. Tambin tiene su propia pgina. (http://jeffpflueger.com/mt/home/index.php). Pueden verse algunas de sus fotos tomadas en Siria en los enlaces de este artculo.

Enlace texto original en ingls:

http://www.tomdispatch.com/index.mhtml?pid=188872

Sinfo Fernndez forma parte del colectivo de Rebelin y Cubadebate.



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