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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-05-2007

Pretenden presentar como un avance la mercantilizacin de bienes y servicios de dominio pblico
Ni ley de la lectura, ni ley del libro, ni ley de bibliotecas

Constantino Brtolo
Rebelin

Texto de la Intervencin efectuada por el autor durante la Mesa Redonda sobre 'Algunas cuestiones sobre el libro y la lectura', llevada a cabo en el marco de la Feria del Libro de Valladolid, el pasado 29 de Abril, en la que participaron entre otros D Rogelio Blanco (Dtor general del Libro, Archivos y Bibliotecas), D Magdalena Vinent (Dtora Gral de CEDRO), Pilar Gallego (CEGAL), Ramona Domnguez /Dtora G. Biblioteca Pblica de Salamanca y M A. de la Bastida (Dtor. G. Bibliotecas Municipales de Valladolid).


 

Recientemente ha pasado el trmite de aprobacin por el Pleno del Congreso la llamada Ley de la lectura, el libro y las bibliotecas. Entiendo que su comentario es el eje de este encuentro.

Estamos ante una ley neoliberal: desregulariza precios y privatiza y mercantiliza bienes y servicios de dominio pblico. En ese sentido no pasa de ser una especie de Ley de Comercio Interior revestida con ropajes humanistas inconcretos, vagorosos, tpicos y tan pobres que, a pesar del flato retrico, el Prembulo que la acompaa deja ver su ropa interior mercantilista.

Es tambin una ley semntica en la que nuestros legisladores redactan su propio diccionario en competencia con el Diccionario de la Real Academia intentando dar satisfaccin a todos los sectores que han participado en el tono general de consenso con que ha logrado pasar por los diversos trmites. Entre las diversas acepciones que ofrece del trmino lectura califica a esta como herramienta bsica para el aprendizaje continuo por lo que cabe presumir que el gasto en libros debera poder desgravarse de modo general en la declaracin de Impuesto sobre la Renta.

Y es una ley de buenas intenciones, muy espaola en ese sentido: entre el Siempre maana y nunca maanamos de Lope y el Largo me lo fiis de Jos Zorrilla.

Como ley de Comercio mantiene, en defensa de la cultura y del sostenimiento de una adecuada red de libreras, el llamado sistema de precio fijo si bien, y a continuacin, establece, en defensa de la cultura y del sostenimiento de una adecuada red de libreras, un sistema de precio libre para los libros de texto de Primaria y Secundario que vienen a representar cerca del 50% de la facturacin total sobre ventas de libros en Espaa. Es este aspecto la ley no deja de ser un ejemplo perfecto de ley socialdemcrata: logra el prodigio de estar en misa y repicando. Y lo de estar en misa no es una simple metfora. Basta con ver el peso de la Iglesia en la produccin, circulacin y consumo de ese tipo de libros. Citemos tan slo al respecto el grupo SM o la Editorial Edelvives. No deja de llamar la atencin que la aprobacin de esta tan importante excepcin al sistema de precio fijo que el PSOE en su programa electoral prometa generalizar- y que viene a sustituir al sistema de descuentos actualmente en vigor para estos libros de texto, no parece haber despertado, a tener de las distintas declaraciones de los diversos Grupos Parlamentarios que participaron en el Pleno del Congreso donde se aprob el Proyecto para su pase a trmite en el Senado, el entusiasmo de los que lo apoyan, generando una especie de aprobacin desganada que tuvo su ms claro reflejo en la palabras del portavoz del PNV: Nuestro grupo no present enmiendas al respecto entendiendo que hay un cierto consenso en que no se puede ir ms all en estos momentos de lo que va el texto de la ley pero como grupo parlamentario quisiramos sealar que estamos a favor de que el precio fijo tambin se aplique a los libros de texto. Palabras inquietantes que parecen salidas de una novela de misterio pues si los representantes de la soberana quieren una cosa pero aprueban otra y afirman que no se puede habr que desenmascarar qu enigma o fuerza inatacable se esconde detrs de esta verdadera declaracin de impotencia de nuestra democraca. Acaso algn inters eclesial o empresarial?.

En medio de la desregularizacin de precios no falta la bondadosa aclaracin por parte de nuestros legisladores de que el libro no es una mera mercanca. Al parecer y como en el clsico dilema teolgico, estamos ante una doble naturaleza, una mercantil y otra trascendente y un solo precio verdadero: el del mercado.

Como ley semntica el largo y vacuo Prembulo insiste con especial gusto en hablar de nuestra sociedad como sociedad del conocimiento, trmino que la socialdemocracia suele celebrar con afn del converso que ha renunciado a ver en la explotacin de la fuerza de trabajo por el capital el origen de las plusvalas y de los excedentes y que les permite plantear a los neocapitalistas como rancia o ajada cualquier referencia a la sociedad como sociedad de clases. Sin entrar en el tema valga constatar que el gasto de esta sociedad en bienes de conocimiento es diez veces inferior al gasto en bienes y servicios cuyo fin es el entretenimiento por lo que, puestos a definir, nuestros legisladores hubieran estado ms acertados si hubieran preferido el sintagma de sociedad del entretenimiento y, acaso desde ah, entendieran mucho mejor algunas de las importantes transformaciones que ataen al libro en cuanto objeto de cultura en proceso de insercin acelerada en las industrias de ocio y entretenimiento. No deja de ser llamativo que en tiempos en donde la mayor parte de los libros que acaparan los primeros puestos en la lista de libros ms vendidos se caracterizan por su capacidad para entretener o divertir, entre las muchas virtudes con que los legisladores hablan del libro, no se aborde su condicin de producto de consumo capaz de cubrir esa funcin con mayor o menor dignidad. La lectura no es una actividad que pueda ni deba ser legislada. La lectura es una actividad que satisface necesidades plurales. Una sociedad que se siente y quiere ser responsable de su propio destino busca en la lectura conocimiento. Una sociedad que se aburre busca lecturas entretenidas.

Como ley de buenas intenciones consagra el Vuelva Usted maana e instala la mayora de su articulado en el reino del futuro incondicional: el Gobierno aprobar y desarrollar, se incluirn, se nutrirn, se prestar especial atencin, se tendr, se promover. Es precisamente ese se promover la forma verbal hegemnica a lo largo del articulado que atae a la biblioteca, salvo al hablar del Consejo de Cooperacin Bibliotecaria para cuyo desarrollo reglamentario se da un plazo de un ao, lo que no ocurre con el anunciado futuro Observatorio de la Lectura y del Libro sobre cuya composicin y funciones concretas la Ley nada aporta. Cabra esperar por tanto un rgano semejante a aquel Consejo de Sabios sobre la Tele que evacu su sabidura unos meses antes de que el Ente se reajustar con un espectacular despido laboral masivo. Buenas intenciones para un maana que se promete feliz. Mientras ese maana llega un excelente ejemplo de autonoma e iniciativa bibliotecaria, desarrollado dentro del Plan de Fomento de la Lectura, por la biblioteca de Zamora bajo el ttulo de Encuentros Literarios y por el que han pasado a lo largo de los ltimos cinco aos un meritorio nmero de escritores y escritoras emergentes y no necesariamente consagrados comercialmente, ve denegada la ayuda de la Direccin General del Libro, Archivos y Bibliotecas para que pueda seguirse realizando(*). El maana como teora, los reajustes como praxis.

Buenas intenciones en lo que afecta tambin a las libreras a las que una y otra vez se halaga por su condicin de agentes activos necesarios para la difusin del libro y la cultura, sin que aparezcan tampoco medidas concretas salvo las que puedan desprenderse colateralmente de ese mismo precio fijo que se dice mantener al tiempo que se da va libre al precio libre en el tipo de libros cuya venta repercute con especial incidencia en su subsistencia econmica. Es el mantenimiento de la red de libreras el argumento al que los legisladores se acogen tanto para mantener el llamado precio fijo como para incorporar la excepcin del precio libre. De verdad este gobierno cree que con ese doble y contradictorio sistema nuestra red de libreras tiene garantizada su subsistencia? De verdad cree que la subida brutal y mantenida del precio de la vivienda y de los locales comerciales nada tiene que ver con el cierre de tantas y tantas pequeas libreras independientes? Acaso no se quiere ver que el llamado precio fijo no deja de ser precio fijo nicamente para el cliente final, el comprador, mientras que es un precio variable en los clientes intermedios como es el caso de los libreros? Si una pequea librera o una pequea editorial se ven obligadas a trabajas con mrgenes en la distribucin gravemente desfavorables frente a otras editoriales poderosas u otras cadenas de libreras o grandes superficies cuesta imaginar que en la distribucin reside una de las claves de su estrangulamiento? Se puede hablar de una Ley del libro sin tratar de regular la distribucin? Cmo nuestros legisladores pueden hacer odos sordos sin que se les caiga la cara de vergenza, ignorando que la acelerada concentracin en el sector de la distribucin es responsable de lo que est sucediendo en ese segmento de la venta a detalle que representan esas pequeas libreras que dicen defender? Palabras, palabras, palabras. Mucho prembulo y pocas nueces.

Y entramos finalmente al tema del famoso canon por prstamo bibliotecario, verdadero centro de atencin de esta ley que, para disgusto de nuestros gobernante que recalcan el noble ttulo de Ley de la lectura, el libro y las bibliotecas, ya es conocida como Ley del canon. Sealar tan slo un aspecto que el bibliotecario Alejandro Carrin subraya con acierto en un reciente artculo publicado en El Norte de Castilla: La disposicin transitoria que hace referencia al canon deja sin definir dos cuestiones fundamentales para su aplicacin y cuantificacin: el concepto por el que se va a pagar (por cada libro comprado para el prstamo, por cada prstamo realizado, por cada usuario del servicio de prstamo, etc..) y la cuanta que se habr de pagar. Conceptos que la Ley fija provisionalmente en espera del Real Decreto que los regular definitivamente. A golpe de Decreto. Y aadir que la inconcrecin en la Ley acerca del organismo de gestin que lo llevar a cabo, reafirma la sospecha sobre el futuro carcter privado de ese organismo, dndose un paso ms as en el camino de la privatizacin neoliberal fomentada por un gobierno que reclama la semntica de izquierdas mientras pone en prctica economas de derechas. Y se felicitan al presentar la ley como una ley de consenso. No nos extraa: el voto los cra y la economa los junta.

Ni ley de la lectura, ni ley del libro ni ley de bibliotecas. Ley de precios y canon con calzador.

 

(*) Aun cuando la Mesa Redonda donde tuvo lugar la intervencin se cerraba sin turno de rplica, Don Rogelio Blanco, Director del Libro y Bibliotecas, y que, por supuesto, calific la intervencin de demaggica, se arrog el derecho a la ltima palabra y aclar () que se haba denegado esa ayuda porque los organizadores no hacan constar que se realizaba con dinero pblico. Al parecer se haban olvidado del incluir el logo de la Direccin General que detenta.



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