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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-05-2007

Entrevista a Julio Anguita
La Transicin o la segunda restauracin borbnica

Antonio Gmez Villar
Renacimiento/Rebelin


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Antonio Gmez: Las transformaciones polticas que se produjeron en la Transicin poltica no afectaban la continuidad del sistema. El objetivo perseguido era que la izquierda antifranquista, es decir, los elementos situados la izquierda del PSOE, no buscaran su fundamento histrico y testimonial en la II Repblica, en la legalidad rota tras el golpe de Estado. El franquismo no es una dictadura que finaliza con el dictador, sino una estructura de poder que se integra en la nueva monarqua. No se llega a producir una autntica ruptura democrtica. Que hombres procedentes del franquismo hayan protagonizado su reforma es la cristalizacin de un fenmeno: la continuidad de las estructuras del sistema socioeconmico anterior.

Hoy existe un cuestionamiento creciente de la Transicin, hasta hace muy poco casi unnimemente considerada como modlica. Hoy podemos decir que no fue una historia felizmente ejemplar. Esa es una versin falsa de la Transicin. La democracia mejorable de la que disfrutamos se consigui a costa de la injusticia. Lo que la estricta justicia histrica dictaba a la muerte de Franco era restaurar la nica legitimidad posible la republicana- liquidar cuanto antes cualquier rastro de aquel rgimen oprobioso y procesar a quienes lo impusieron por las armas y por las armas lo mantuvieron durante 40 aos. Se parti de Fraga y se ha llegado a Fraga. Los medios de comunicacin se han encargado de divulgar un mensaje unidireccional sin posibilidad de contestacin.

Julio Anguita: Yo recuerdo que en esta misma casa (sede el PCE de Crdoba) recibimos la noticia de que la direccin del partido haba decidido aceptar la bandera y la monarqua. Yo estaba aqu. Nos reunimos unos cuantos, echamos pestes y despus aceptamos. Asumimos y fuimos disciplinados. Yo, que sal a pedir el voto para la Constitucin, tengo que decir que me equivoqu. Hubo errores, por parte nuestra, ingenuidades y otras cosas ms feas, hubo de todo, una panoplia de actos. Pero en nosotros s qued un poso de cuestionamiento.

A. G. El rgimen de Franco no fue derrotado, sino que se autotransform en una democracia otorgada por las fuerzas sociales dominantes y sus representantes polticos. De hecho, cuando a partir de la primavera de 1976 el Partido Comunista renunci al enfrentamiento poltico frontal y a las manifestaciones en la calle, al poder heredofranquista le result fcil negociar consigo mismo.

J. A. La Transicin fue ni ms ni menos que hija de una correlacin de fuerzas, pero tambin de que la izquierda quera ser legalizada, quera ser normal. Es que si no hubiese sido as hubiese continuado la dictadura, suelen decir. Pues no, los poderes econmicos, que son los que mandan, saban que no podan seguir con una dictadura cara a entrar en la Unin Europea, la CEE entonces. Lo tenan clarsimo. Pero eso no se quiso ver, no se pudo o no se supo. Yo voy a intentar hacer un apao, porque en su da ser ms riguroso con el tema. Creo que cometimos un error, pero eso se pudo corregir cuando los pactos de la Moncloa. Esos pactos fueron el segundo fallo que tuvimos, porque en el momento en que no se cumplieron, que fue en seguida, tuvimos que haber salido a la calle a movilizarnos, y no lo hicimos. El tercero fue ir al rey el da despus del golpe de Estado que triunf el 24 de febrero, cuando todos los responsables parlamentarios van a la Zarzuela para que el rey y la reina, como reina madre, como una gallina clueca los acoja, y llegan a determinados acuerdos personales. A m siendo secretario general del PCE me lo han recordado y yo siempre digo que en las actas del partido esos acuerdos no figuran. Seran compromisos que algunos dirigentes tuvieron, eso es otro problema. Lo que pasa es que la Transicin fue una chapuza, tente mientras cobro. Y ahora est saliendo todo aquello que no se resolvi. Yo vengo ya tiempo diciendo que esta Constitucin no es la ma y por tanto si alguna vez fuese cargo pblico, que no lo voy a ser, pero si lo fuese, no la prometera sin aadirle por imperativo legal. Esta no es mi Constitucin. El apoyo a la constitucin fue simplemente la disciplina de partido. Mi apoyo era: esto se ha acordado, no hay otra salida, pero no lo haca con entusiasmo, porque no poda hacerlo con entusiasmo. Y esta es la situacin en la que estamos, lo que pasa que para preparar la reforma de una constitucin hace falta tener la suficiente cantidad de apoyos para que se haga una constitucin distinta. Porque una cosa es la constitucin formal, con sus artculos, y otra la constitucin material, y esta segunda est hoy soportada sobre los grandes poderes econmicos. Qu quieren cambiarla? Pues es posible, incluso desde la derecha. Siempre digo que es ms probable que la idea de una repblica, sin contenido democrtico, es ms defendible por el PP.

A. G. Por qu dice esto?

J. A. Pues digo esto en base a algunas informaciones que tengo y porque he escuchado a altos cargos del PP. Una vez di una conferencia en Almera y fueron a la cena polticos de todas las fuerzas polticas y dijo el alcalde (del PP) que yo llevaba razn, que en el PP hay una corriente republicana muy fuerte. Esto no se me cree. Eres ms joven que yo, ya lo vers. El rey prefera a Felipe que a Aznar, no porque Felipe fuera monrquico. El problema es que en estos momentos la derecha sabe que para poder ganar tendr que ofrecer un caramelo y esa es la repblica, naturalmente, como dijo el alcalde de Almera, no como la que dice Julio Anguita, evidentemente. Y puede que sea maana, dentro de 3, 4 6 aos, tengamos aqu una repblica desde la derecha y los nuestros como tontitos irn con la bandera y ser una repblica conservadora. Yo cuando se habla de la repblica sin contenido me entran escalofro, porque para qu quieres la repblica?

A. G. Podemos decir que la Transicin poltica espaola es la reforma diseada por una burguesa surgida del desarrollo capitalista del segundo franquismo que, ante el temor a la posible radicalizacin del movimiento obrero, se distancia de la vieja oligarqua latifundista e impone un cambio institucional para seguir reteniendo el poder

J. A. Nadie dise nada. Ni hubo pizarra de Suresnes como dice Alfonso Guerra, ni el rey pint nada. El que tena las ideas ms claras hasta entonces era el PCE que quera la democracia poltico y social en su manifiesto de 1975, la ruptura democrtica. Pero esa idea que era clara se vino abajo ante los hechos. Primero se estableci entre las fuerzas polticas una pugna para ver quien se legalizaba antes. El PSOE lleg a decir que no le importaba un pimiento que no se legalizara el PCE. Entonces el PCE se asust. Pero el PCE cometi el mismo error con respecto a las fuerzas que estaban a su izquierda, me acuerdo del PT, de la ORT, OIC, MC, etc. El PCE hizo lo mismo, no le import legalizarse y dejar a los otros. Todo esto fue verdad. En la constitucin de IU cogimos a toda la gente. Yo siempre he tenido claro que para m el PCE es un instrumento y que si algn da llegamos a una sociedad ideal y no est la hoz y el martillo me importan tres leches. Porque he llegado al socialismo y si no llega la hoz y el martillo pues que se la va hacer. Para m la simbologa es algo puramente representativo y no quiero ser religioso, no quiero hacer una religin. Que soy miembro del PCE est clarsimo, que he defendido que el PCE exista est ms claro, pero que para m es un instrumento. Y si maana yo encontrara alguno mejor, a mi juicio, pues con mucho cario me voy a otro, y esto lo saben mis compaeros, pues siempre lo he dicho.

A. G. Muchos miembros del PP siguen afirmando que la dictadura es uno de los regmenes que ms han hecho por Espaa. Existe una incapacidad por parte de la derecha para aceptar del todo que el franquismo fue un sangriento cataclismo histrico del que slo cabe abjurar. La argumentacin es la siguiente: En 1936 Espaa era un caos, Franco la salv del comunismo internacional, logr 40 aos de paz y estabilidad y prepar el camino para la democracia.

J. A. Hombre, la derecha cmo va a tirar piedras a su tejado, si la derecha vivi, medr, se sustent, comi, bebi y fornic con el franquismo. Franco es un personaje mediocre, sin talento, malsimo militar, no hay nada ms que leer lo que deca de l Vicente Rojo, entre otros. Era un general africanista que tena que tener como compaero a quien tena que tener, que no era ni ms ni menos que Miln Astray. Franco lo que hizo fue dar las condiciones para que lo peorcito de Espaa, toda la oligarqua encontrase un rgimen bendecido por la Iglesia catlica. Puso la casa en orden para que otros seores la ocuparan a condicin de que no le tocaran el poder. Es decir, fue el gran capataz que le dice a los seoritos, yo voy a preparar esto para vosotros pero yo soy vitalicio en el empleo. Por qu no quiere la derecha recordar aquello? Por una razn muy sencilla, porque la monarqua en ese sentido es ilegtima. Las cortes constituyentes de la Repblica en la noche del 20 de noviembre a las 3 menos 10 de la madrugada, aprobaron una resolucin por unanimidad que declaraba desposedos de todos sus derechos a Don Alfonso XIII, cualquier ciudadano podr aprender su persona si penetrase en territorio nacional. Y queda desposedo de sus derechos para s y de sus descendientes. Lo que Franco hizo fue violentar una legalidad. Todo esto se ha montado sobre un acto ilegtimo. El otro da recordaba en la presentacin del libro que cuando fui elegido alcalde, pidi la palabra un concejal del PSOE, Gonzlez Barrero, que dijo las siguientes palabras: queda restablecida la legalidad republicana, perdn, la legalidad, en el Ayuntamiento de Crdoba, queda restablecida. Todo se ha montado sobre un acto de fuerza y eso no lo quiere reconocer la derecha, no por el monarca, sino porque le quita toda la legitimidad al chiringuito de la Transicin. Est caro.

A. G. Fue necesario que todo cambiara para que todo siguiese igual. Si al final conseguimos construir un relato del pasado (la Transicin) como una monstruosa traicin de cobardes o como una imposicin de fuerzas ocultas, estaremos legitimados para, en el presente, acabar con la ley de punto y final, eso que ha venido a llamarse espritu de la transicin. Nuestro presente poltico est condicionado por los pactos y componendas habidos entre el viejo rgimen y la entonces denominada oposicin democrtica. Cmo se anula esa ley de punto y final?

J. A. En Espaa existe un concepto que se llama ruptura democrtica. Y es una seora que coges y la tiras, la sacas por la puerta, le das una patada y entra por la ventana. Si la tiras por la ventana, te entra por otra. Sobre la historia de Espaa, dijo Castelar que es el nico pas que ha cansado la historia, siempre lo mismo. Y es verdad, es la misma historia. En la historia de Espaa no ha habido ningn momento en que entremos en la modernidad, en Francia s, la revolucin francesa, en Gran Bretaa tambin, aqu no. Aqu las libertades siempre han sido otorgadas, dadas por el poder, con un pueblo muy influenciado por la iglesia, que grit vivan las cadenas a Fernando VII. La Iglesia ha impuesto que no se piense libremente. Solamente hay un momento donde se dan los inicios de la ruptura, el 14 de abril de 1931. Pero eso fue abortado quirrgicamente. Qu pasar con la transicin, pues que tendremos que asumir que aqu tiene que haber una ruptura con el XIX, porque el XIX todava est ah y asumir eso es la III Repblica, es la ruptura que no hemos tenido, la modernidad. La gente confunde modernidad con el frigorfico, la lavadora y el Internet. Eso son avances tcnicos, la modernidad es el cuestionamiento de los valores, la centralidad humana, la solidaridad, la democracia tal como es, el sentirse ciudadano, eso ser la tercera republica.

A. G. No s si ha ledo el libro de Joan Garcs soberanos e intervenidos.

J. A. Lo he ledo y he dormido con l, lo he puesto debajo de la almohada

A. G. Joan Garcs explica que la Transicin al franquismo se prepar al trmino de la Guerra Civil y fue dirigida por EEUU. Franco se present como nico freno al expansionismo de Stalin. Para EEUU los objetivos principales en Espaa radicaban en utilizar militarmente sin trabas su territorio y configurar un sistema econmico conforme a parmetros sociopolticos favorables a los objetivos de EEUU.

J. A. Hay tambin otro libro, que es el que ha dirigido el profesor Juan Ramn Capella que se llama Las zonas oscuras de la transicin. Es un conjunto de estudios que ha dirigido este seor, donde dice eso y aade un dato. Se ha desclasificado un papel de julio de 1945 de los archivos americanos en donde ya se propone que al final haya un relevo pacfico, una transicin pacfica con dos partidos, uno socialista y oro demcrata. Ellos no tienen referencia sobre el PSOE. Hablan de partido socialista, entendiendo por ello socialdemocracia, no atribuan al PSOE ninguna cosa. En el ao 70, la corona, como as dijeron los embajadores que fueron a visitar a tres dirigentes del PCE, a saber, Antonio Gutirrez Daz, ya fallecido; Sol Barber, fallecido; y Juan Ramn Capella. En nombre de la corona, fue Areilza a preguntarles si aceptaran que el PCE en una primera fase no se legalizase y s se legalizasen las dems fuerzas polticas y despus se legalizase el PCE. Ya empez la especulacin con eso, ese fue el caballo de batalla. A veces eso explica las prisas del PCE viendo lo que podra suceder. No estoy exculpando a nadie. Yo lo viv como secretario de la junta democrtica de Crdoba y despus de la Plata junta.

A. G. El golpe del 23 de febrero fue el golpe de Estado fracasado ms exitoso de la Historia. Se ha especulado mucho sobre el 23-F. Yo creo que lo que en realidad se buscaba era la formacin de un gobierno de concertacin nacional presidido por un militar, el general Armada. Para la formacin de ese gobierno circul una lista donde Felipe Gonzlez y Carrillo aparecan como ministros.

J. A. No, Carrillo no. Felipe Gonzlez s, y Ramn Tamames tambin. El PCE no estaba al tanto de la operacin. Carrillo estaba mal visto por los militares golpistas a causa de la atribucin de los sucesos de Paracuellos del Jarama.

A. G. La prensa (EL PAIS, 15-3-1981) coment, sin que fuera desmentida, que espaoles comprometidos con el golpe militar consultaron su intento con colaboradores de Ronald Reagen entre noviembre de 1980 y febrero de 1981, recibiendo promesas de ayuda. Durante el golpe del 23F, Ronald Reagen se encontraba en Madrid. Mientras Tejero tena secuestrados a ministros y diputados, en Washington el Secretario de Estado, general Haig, comentaba a los periodistas que se trataba de un asunto interno de Espaa. Resulta curioso que desde el final de la Guerra Civil, EEUU prepara la Transicin y ahora dice que es un asunto interno de Espaa.

J. A. Yo te puedo contar muchas cosas que viv. En el PAIS se public una entrevista a Ramn Tammes, el ao anterior al golpe de Tejero, donde dice que hace falta un gobierno al frente del cual est un militar que ponga orden, que esto se oriente. Ah a Carrillo creo que lo engaaron. Hay una cena a la que asiste el alcalde de Gerona, el actual defensor del pueblo Enrique Mgica y altos cargos del PSOE, donde esa idea empez a circular. Circul y la estudiamos con preocupacin, la conocamos perfectamente. Es ms, tuve que ir a dar otra conferencia al siglo XXI y haba una seora, una tal Casiana, una condesa de no s que, que tena una finca y estableci negociaciones con el ayuntamiento sobre el tema de expropiacin-urbanizacin. Eso lo llevaron el delegado de urbanismo y cuando llegu al siglo XXI, el presidente era su marido que era coronel jurdico del ejrcito. Y cuando me acompa al siglo XXI le pregunt por lo de Milanch del Bosch. Y me dijo: no, si juanito es inofensivo. Joder con juanito! Todo aquello exista y haba una preocupacin por cmo se producan las cosas, pues los militares que pesaban amenazaban. Lo que pasa que ellos amenazaban porque saban que al final se poda claudicar, ya no tenan fuerzas, hubiesen sido desautorizados en Europa. El nico inters que tena EEUU era mantener las cosas dentro de un orden. Todava exista la guerra fra y tenan miedo de que aqu hubiese unas veleidades revolucionarias, sobre todo porque en cartas del rey, en las que le pide 10 millones de dlares al SAR de Persia (est recogido en el libro El negocio de la libertad), para la campaa de la UCD y el rey tambin le manifiesta que est preocupado por la revolucin de los claveles. Y dice, aqu puede ser peor. Pero es que, pasado los aos, Miguel Roca, cuando habla de la constitucin (de esto hace ocho aos) dice que ellos pusieron aquello de la planificacin de la economa porque estaba cerca la revolucin de los claveles. La revolucin de los claveles los tena mosqueadsimos, asustados.

* Antonio Gmez Villar es estudiante de filosofa en la Universidad de Mlaga (UMA) y candidato de Izquierda Unida a las prximas elecciones municipales de Con.
e-mail: [email protected]



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