Portada :: Mundo :: Chechenia, la guerra ignorada
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-09-2004

En cualquier rincn del mundo, o agrrate como puedas 2

Jess Prieto
Cdiz Rebelde


Que Manit nos coja confesados. El presidente de todas las rusias, tras la escabechina infanticida del colegio de Beslan, ha puesto precio a las cabezas de los dirigentes independentistas chechenos, advirtiendo, adems, que "atacar a los terroristas en cualquier rincn del mundo", al ms puro estilo de los Estados Bushnidos. Toda una declaracin de principios. O de finales, o sea. Porque, en estos tiempos de noche y niebla en los que hasta mi anciana y proba suegra puede ser acusada de un delito de exaltacin al terrorismo por decir en pblico que Arnaldo Otegi tiene una sonrisa muy agradable, nadie est ya a salvo de las garras del guila.

USA, Gran Bretaa, Espaa, Italia, Rusia... y todos los dems. Estados de un sistema insolidario y corrupto dirigidos por gentes sin escrpulos, igualmente insolidarias y corruptas, que no dudan en exterminar a cualquiera que les cuestione su "democrtica" legitimidad. Gentuza autoritaria y soberbia, que no se detiene ante "frusleras" (lase, efectos colaterales), y a la que las vidas de doscientas criaturas nia arriba, nio abajo- le importa cuarto y mitad de ardite. Guantnamo, Abu Ghraib o, sin ir tan lejos, el patrio Soto del Real, son la trgica expresin de su "respeto" por los derechos humanos de los que no se someten a su orden impuesto. Atroces e injustificables barbaridades como las cometidas en el World Trade Center, en la estacin de Atocha o en el centro escolar de Beslan, les sirven de coartada para extender la represin, adems de a la disidencia poltica, a objetivos puramente sociales. Medidas "preventivas" llaman a sus desmanes.

Instalados en la prepotencia, pretenden que traguemos sin rechistar el cebo envenenado que supone el falaz argumento de que, ahora, lo prioritario es la seguridad de la poblacin civil "nuestra" seguridad-, y, en consecuencia, exigen nuestra voluntaria colaboracin en tan alta empresa, aunque ello suponga la necesaria renuncia a los mnimos de libertad que habamos conseguido con tanto esfuerzo. Pero el camino no es, desde luego, regresar al Vivan las caenas! Por el contrario, hoy, ms que nunca, es necesario seguir luchando por nuestra dignidad como personas y como ciudadanos. Con valenta, inteligencia e imaginacin.



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