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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-05-2007

Otra vez pogroms qu vergenza!

Alfonso Sastre
Gara

El autor recupera de la historia ejemplos de persecuciones basadas en factores tnicos, polticos, religiosos... en una reflexin hecha al hilo de la "purga" lanzada contra las personas que aparecen en candidaturas de ideologa "abertzale de izquierda".


Durante las ltimas semanas y ante la perspectiva de las elecciones municipales en la Comunidad Autnoma Vasca y Navarra, las personas que aparecen como candidatas de ideologa abertzale de izquierda estn siendo sometidas a una purga en la que las listas en las que ellas figuran se consideran contaminadas y se pueden rechazar por ello, sin que, al parecer, nadie vea nada raro en tal represin. Pero, qu quiere decir que estn contaminadas? Son, pues, infecciosas? Por qu? Cmo puede decirse una cosa as? Cmo puede justificarse tal purga? Tales candidaturas son portadoras de una peste? Las ideas soberanistas, independentistas o patriticas, son, ellas, pestferas? Listas contaminadas! Con qu? Por quin? Yo pensaba votar a los candidatos de Batasuna en mi pueblo. Sera con ello responsable de propagar unas ideas perniciosas y acaso diablicas?

A poco conocimiento de la Historia que se tenga, y por poca sensibilidad tica que nos ampare, no se puede admitir sin una gran repugnancia la idea de contaminacin que hoy se viene usando, en la indiferencia, cuando no la aquiescencia, general, y con el apoyo y desvergenza de los polticos, aplicada a unas personas que mantienen o han mantenido unas determinadas ideas polticas.

Estpidas expresiones -o expresiones de estupidez- como sta (listas contaminadas) que considera determinadas ideas como sintomticas de una enfermedad infecciosa, tienen un antecedente en aquella famosa peste que asol Miln y que dio lugar a la persecucin y la tortura -hasta que declararon ser culpables de contaminacin pblica- de unas personas que fueron llamadas untatori, y a quienes se acus de contaminar las murallas de la ciudad para propagar aquella peste.

Fue entonces cuando se elev la famosa columna infame como conmemoracin de la gran infamia. Alessandro Manzoni escribi felices pginas al respecto.

La operacin de exterminio por los nazis de la poblacin juda se hizo bajo premisas semejantes: entonces tener un apellido judo o un determinado tipo de nariz era ser reo de sospecha de una grave culpabilidad criminal, y era preciso esconderse (como ahora si se sospecha de alguien que, por ejemplo, form parte de unas listas de Herri Batasuna en algn momento). La base histrica de aquellas ignominias del siglo XX estaba en los pogroms que operaron, a lo largo de la Historia en contra de la contaminacin juda en las poblaciones cristianas europeas.

La Santa Inquisicin es un elocuente recuerdo de aquella respuesta catlica a tan peligrosa contaminacin. Cunto terror hay en las frecuentes declaraciones, en la poca, de ser cristiano viejo. La historia de Espaa tiene suficientes recuerdos vergonzosos en ese sentido. Entonces haba sangres limpias y sangres sucias, y los certificados de limpieza de sangre eran necesarios para caminar por aquellos andurriales llenos de graves amenazas, pues haba caballeros cristianos y gentuza presuntamente contaminada -y contaminante- de judasmo o islamismo. Las hogueras de martirio y de muerte acababan con aquella contaminacin. Haba, pues, sangres limpias -las de ellos, los cristianos viejos- y sangres sucias o contaminadas, las de los judos y las de los moriscos, o sospechosos de serlo o de haberlo sido.

El recuerdo del genial poeta que escribi La Celestina y de tantos otros ciudadanos que se vieron forzados a ocultar su alma en su almario (hoy diramos en su armario), de donde era peligroso salir, nos acompaa en estas reflexiones.

A la cada del sistema sovitico, en la ltima dcada del siglo pasado, pudimos leer cosas como que el bolchevismo haba sido una enfermedad que haba padecido la Gran Rusia. Cosas as se escuchan ahora mismo entre nosotros; pero nadie con dos dedos de frente y el corazn en su sitio puede caminar sin degradarse por esos caminos de ignorancia o de perversidad.

Me permito dirigirme desde aqu a los honestos militantes del PSOE y de Izquierda Unida: Tiene que darles a ustedes vergenza todo esto! Dganlo en voz alta! Dejen solo al PP y a sus cmplices en el planteamiento de esta represin tan vergonzosa!



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