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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-05-2007

La Prostitucin y el Socialismo: por un debate sincero y abierto

Jon E. Illescas Martnez (Jon Juanma)
Rebelin


 

 

 

Los derechos de las prostitutas? Las cosas no tienen derechos, dice la moral de los puritanos, que desprecian lo que usan.

 

Eduardo Galeano

 

 

En este artculo me centrar en un tema en el que personas que se dicen socialistas o comunistas adquieren, sin despeinarse, la ideologa pequeo-burguesa y embrutecen con ello, la ideologa, conciencia e incluso las vidas de la clase obrera. El tema en cuestin es la posible regularizacin de la prostitucin como ya ocurre en los Pases Bajos o Alemania.

 

Resulta muy triste ver a muchos compaeros y compaeras que se dicen de izquierdas, y que en muchas de sus acciones as lo son, cmo en lo referente a la cultura, libertad y moral socialista dejan mucho que desear. Es lamentable comprobar cmo, sin nada nuevo que aportar, conforman su opinin tica de muchos temas bajo la hipcrita moral pequeo-burguesa de centro-izquierda llamada progresista (siguiendo el paradigma positivista, eurocentrista y anglosajn) y que nada tiene que ver con la mejor tradicin socialista autntica y por tanto, consecuentemente revolucionaria. Olvidan los intereses emancipadores de la clase trabajadora (obreros, campesinos y el resto de las clases populares) y con ellos, los del gnero humano. Todo esto, mediante un ejercicio de simple y burda mmesis por la cual adquieren la mentalidad de una hipcrita subclase (en el sentido de que es una clase inestable, sin verdadera ideologa ya que la misma viene impuesta desde arriba) como lo es, la llamada por los aclitos liberales, clase media. Esto se ve en su modo de vida, confuso e incoherente: consumo de estupefacientes, proyectos e ilusiones de vida trazados por el imperio ldico norteamericano (vertiente demcrata claro), etc...

 

La prostitucin (del latn prostitutio: exponer para la venta) es, como bien es sabido, un viejo oficio de las mujeres y tambin de los hombres, en el cual una persona decide por medio de un salario realizar un trabajo especializado con su propio cuerpo. La pequea-burguesa, venga de donde venga, incluido el feminismo liberal encubierto bajo siglas comunistas o socialistas, dira que cmo es posible esto. Sin embargo ellos se empean en afirmar incansablemente que la prostitucin no es sino violencia de gnero, la venta del propio cuerpo, y bla, bla, bla...

 

Respecto a la violencia de gnero, es simplemente una falacia. Primero, porque cada vez hay un mayor nmero de hombres que se dedican a la prostitucin, en especial en el Caribe y en las zonas litorales del Mediterrneo. Segundo, porque qu ocurre cuando es una mujer lesbiana la que contrata el servicio de otra mujer?, o cuando un hombre gay contrata el servicio de un compaero? Y por tlimo, como tercero y ms importante, porque NO ES VIOLENCIA de ningn tipo. Para que sea violencia implicara que se hiciera contra la voluntad de la otra persona o que se produjera dao fsico. Una relacin con un prostituto o una prostituta no tiene porqu implicar violencia del mismo modo que no tiene porqu implicarla una relacin sentimental estable. Por ello, aunque haya desalmados y desalmadas que peguen o daen a su pareja violentamente y que deben ser penalizados y neutralizados por la ley, no se nos ocurrira decir que la pareja o el matrimonio son violencia de gnero.

 

Respecto a la venta del cuerpo, es asombroso cmo se puede decir una sandez de tal magnitud y quedarse tan tranquilo, cosa que hacen muy bien algunos en el Manifiesto de hombres por la abolicin de la prostitucin1 respaldado lamentablemente por lo que debiera ser la vanguardia del proletariado: el Partido Comunista de Espaa. Ver para creer. Si las prostitutas venden su cuerpo, entonces la inmensa mayora de la clase trabajadora lo hace tambin; Si stos pequeo-burgueses entienden por vender el cuerpo el hecho de ganarse la vida mediante el mismo; toda la clase trabajadora lo hace tambin. Por tanto, habr que ir pensando en sacar un Manifiesto de hombres por la abolicin del trabajo, as, a secas. El que contrata los servicios de un trabajador o una trabajadora del sexo no paga para comprar a ste o sta como una mercanca, sino que contrata su fuerza de trabajo (su especialidad y habilidad). Si en cambio sus mojigatas y vetustas mentes lo entienden por exhibir o mostrar su cuerpo, entonces, del mismo modo venderan su cuerpo numerosos deportistas, los y las modelos de los artistas plsticos (acabemos pues tambin con el arte!), los actores y actrices de cine y teatro en numerosas escenas fingidas o no de sexo, los y las socorristas de las playas e incluso las bailarinas y bailarines del Mira quin baila2 (lo cual no dejara de ser sino una afirmacin mucho ms consistente de su parte).

 

Yo, que me considero socialista revolucionario, digo: la prostitucin es un trabajo especializado que se realiza mediante el entrenamiento del cuerpo y la mente, por el cual una trabajadora o trabajador del sexo realiza un servicio a un compaero o compaera mediante el pago de un sueldo que junto con otros sueldos conforman su salario mensual y por tanto, su sustento. Ello no hace que se diferencien en nada respecto a la inmensa mayora de los trabajos de la clase obrera que se basan en la utilizacin del propio cuerpo para ganarse la vida: un minero, carpintero, albail, soldador, etc... Pero incluso ms cercano por trabajar no slo con su cuerpo sino con el cuerpo de la persona a la que presta su oficio: un masajista, un fisoterapeuta o un cirujano. No existe ninguna diferencia tica o moral: una trabajadora o trabajador que realiza un servicio mediante la utilizacin de ciertas partes de su cuerpo, que ha condensado una experiencia y habilidad en hacer un servicio beneficioso para la otra persona que paga por l 3.

 

Saben dnde est la diferencia para la pequea-burguesa? Estriba en que segn ella, la mujer vende su ser (!). Los miembros inconscientes de esta infame pseudo-clase influenciados por un patriarcado galopante, un paternalismo insultante para el feminismo revolucionario de clase y por la vetusta lite dirigente de la Iglesia Apostlica Catlica Romana, confunden el ser de una persona con el cuerpo, que por otra parte ni siquiera es verdad que lo vendan, al menos no ms que cualquier otro obrero u obrera bajo el rgimen capitalista de expropiacin. Adems, ni cortos ni perezosos, afirman sin apenas sonrojarse que en la prctica totalidad son mujeres. Evidentemente esto no es cierto, ya que cada vez ms, un mayor nmero de hombres se dedican laboralmente al trabajo del sexo especializado como dije anteriormente. Los voceros de la pequea burguesa le hacen el juego a su hermana mayor, la gran burguesa, y permiten de este modo que miles de hombre y mujeres permanezcan en una verdadera situacin de neoesclavismo y trata de blancas al no estar regularizada esta profesin, y por tanto, al margen de todo control legal. As, un trabajo que jams desaparecer y menos en la sociedad capitalista, se perpetua bajo el control de las mafias ms salvajes, cruentas, inhumanas y paracapitalistas que ejercen un control de facto sobre estos seres humanos.

 

Por otra parte, mi llamamiento a la solidaridad socialista para el reconocimiento de esta profesin, no impide que denuncie la situacin de muchas mujeres, hombres y nios inmigrantes o no, que se les obliga a ejercer la prostitucin mediante el engao o la amenaza de mafias organizadas con un pie en la ilegalidad (trata de blacas, venta de drogas ilegales, etc.) y otro en la legalidad (negocios para blanquear dinero como inmobiliarias, restaurantes y su participacin en los muy legales y permitidos parasos fiscales) y en connivencia con una parte de la clase poltica y la patronal. Contra estas mafias, solamente queda la labor decidida de policas y jueces. Una labor que nunca ser suficiente para acabar con este problema estructural bajo el capitalismo y la ilegalidad. Adems, las prostitutas y prostitutos como cualquier otro trabajador contribuiran a la riqueza nacional mediante el pago de impuestos, y un dinero que ahora va a parar a mafiosos, servira para contribuir a realizar ms hospitales, escuelas, ayudas sociales, etc. Por ello hago un llamamiento para su legalizacin y posterior regularizacin. Reclamo:

 

 

Por supuesto que no pienso que este sea el fin idlico de los socialistas, sino un avance para miles de trabajores y trabajodoras dentro del sistema pseudo-democrtico del Estado liberal o burgus, dentro del capitalismo vaya! Un objetivo ms profundo sera el decisivo paso democrtico que significara la normalizacin legal de un hecho tan normalizado histricamente en la praxis del gnero humano como lo es el trabajo sexual, para despus dar el decisivo salto a su normalizacin en la sociedad socialista mediante la nacionalizacin de los centros donde desarrollen su trabajo estos y estas profesionales, ahora llamados burdeles, clubs, puticlubs, etc.

 

En una fase superior, en la sociedad socialista estos trabajadores y trabajadoras seran funcionarios del Estado con un tiempo mximo de trabajo al da de 6 horas (como ya se est apuntando que sea para el conjunto de la clase trabajadora en la Repblica Bolivariana de Venezuela a partir del 2010). Dentro de estas 6 horas, slo 2 o 3 estaran dedicadas al trabajo sexual activo propiamente dicho y el resto estara asignado a la formacin tcnica, fsica y humanista de estos trabajadores y trabajadoras para dar un salto cualitativo revolucionario en su trabajo que a penas hoy podemos imaginar y que slo el transcurso de la historia de la sociedad socialista revelar. Las trabajadoras y trabajadores tendran habilitadas en su centro de trabajo, bibliotecas para la formacin cultural y psicolgica, tambin dispondran de gimnasio, centro de salud primario y sala de esttica. Adems el servicio sera pblico y de libre adscripcin laboral. De tal forma que, si como dicen los voceros de la burguesa reaccionaria disfrazada, la prostitucin fuese un trabajo para personas sin escapatoria ni otras oportunidades, ste ira desapareciendo a medida que los ciudadanos no eligieran esta profesin para ganarse la vida. Ello sera debido a que, a diferencia de la sociedad capitalista, el trabajo estara plenamente garantizado y sera un derecho universal en la nueva sociedad socialista.

 

Aqu no he hecho sino esbozar unas ideas revolucionarias y liberadoras, con la intencin de romper con la anquilosada idea reaccionaria de lo que es el trabajo de los y las profesionales del sexo. Del mismo modo, animo a los socialistas de mente y corazn, a que si desean y creen que la prostitucin es una lacra social, y no se corresponde con la construccin de la sociedad socialista, que garanticen pues de facto que cualquier hombre o mujer podrn ganarse la vida con otra profesin. Pero as mismo, les pido que jams la censuren por paternalismo machista e imposicin, o por vestigios culturales de mentalidad capitalista, y que sea pues la razn de sus argumentos y el desenlace de la libre voluntad de las y los trabajadores del sexo en el sistema socialista los que me digan que estoy equivocado. Esto es, que dejasen este trabajo porque pudiesen elegir uno mejor (si as lo considerasen), y no porque nadie desde el poder coercitivo de la ley se lo impusiese.

 

Volviendo al mundo real de la sociedad capitalista en donde vivimos (por ahora), quiero destacar la funcin social que hacen las trabajadoras y los trabajadores del sexo, que no sera sino aumentada hasta cotas inimaginables bajo el socialismo y con una vanguardia revolucionaria a la altura de las circunstancias. Estos y estas profesionales pueden realizar un servicio bsico para ciudadanos con minusvalas fsicas puesto que lo tienen ms difcil para compartir y explorar su sexualidad con otras personas en su da a da. De esta manera, no se ven privados de una dimensin humana que tambin les es propia. Tambin, para personas que por acontecimientos en su vida necesitan de un cario que muchas veces slo estos y estas profesionales pueden y saben ofrecer; personas recientemente divorciadas y que no estn preparadas para nuevos compromisos, que no desean hacer dao a nadie; personas solitarias o introvertidas que necesitan cario, comprensin y autoconfianza, etc.

 

Porque la sexualidad compartida es mucho ms de lo que las cerradas mentes pequeo-burguesas pueden alcanzar a entender o desear. La sexualidad compartida es uno de los momentos superiores de fraternidad humana, un vehculo para el entendimiento, un vnculo para la amistad y para la paz vital.

 

Por todo ello, hago un llamamiento para que las socialistas y los socialistas honestos de todo signo y las feministas socialistas revolucionarias, atiendan a las razones aqu expuestas y a que se liberen de las cadenas superestructurales de la burguesa y la fuerzas reaccionarias de la lite eclesistica que atacan sus conciencias y les impiden la genuina emancipacin efectiva de gnero y de clase. Por el ser humano, socialismo o barbarie.

 

 

*El autor es licenciado en Bellas Artes, artista plstico y terico del arte socialista.

 

 

Para cualquier comentario el autor del artculo:

[email protected]

 

Para ver una parte de la obra plstica del autor:

http://jon-juanma.artelista.com/

 

 

1. Ejemplos del reaccionarismo pequeo-burgus disfrazado de falso progresismo:

https://www.firmasonline.com/1Firmas/camp1.asp?C=215

 

2. Programa muy popular en Espaa del canal estatal La Primera de Radiotelevisin Espaola, en donde conocidos personajes pblicos concursan aprendiendo a bailar con bailarines y bailarinas profesionales. El concurso sigue la estela neoliberal de cualquier otro programa de la televisin privada.

 

 

3. Interesantsima pgina de profesionales y simpatizantes por la regularizacin de la prostitucin:

http://www.colectivohetaira.org/



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