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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-05-2007

Amenazas y esperanzas del acuerdo con Corea del Norte

Noam Chomsky
La Vanguardia (Mxico)


Una perogrullada en materia humana as como en asuntos mundiales es que si usted amenaza a un pueblo, ese pueblo se defender. Y si usted se aproxima a otro pueblo de buena fe, ese pueblo es muy posible que reaccione de la misma manera.

Uno de los ejemplos que corroboran ese criterio son las prolongadas y tortuosas relaciones entre Estados Unidos y Corea del Norte. Una de las muchas demostraciones fue cuando, en el 2002, el presidente George W. Bush calific a Corea del Norte como un miembro colegiado del eje del mal.

Corea del Norte estaba desarrollando bombas de plutonio y representaba una amenaza inminente, segn la Inteligencia de Estados Unidos. Los cargos en realidad instigaron las propias amenazas contra las que Washington haba advertido.

Corea del Norte, a diferencia de Irak, ya poda defenderse a s misma con una artillera masiva apuntando a Sel, Corea del Sur, y a las tropas de Estados Unidos cerca de la zona desmilitarizada. Las apuestas se elevaron a medida que Corea del Norte comenz a acumular su arsenal de armas nucleares.

Luego, en febrero de este ao se realizaron conversaciones multilaterales en Beijing (que incluan a China, Japn, Rusia y Corea del Sur como tambin a Corea del Norte y a Estados Unidos). En unos pocos das, en un aparente cambio de tctica, tanto para Pyongyang como para Washington, las conversaciones produjeron alentadores resultados: el Gobierno de Pyongyang, respondiendo a ofertas conciliadoras, estuvo de acuerdo con iniciar el desmantelamiento de sus instalaciones nucleares y permitir a los inspectores nucleares que volvieran a su pas.

La administracin Bush declar que las conversaciones fueron un xito. Se aleg que Corea del Norte, enfrentada con un aislamiento cada vez mayor de la comunidad mundial, haba decidido dar marcha atrs. Lo que en realidad pas es bastante diferente, e instructivo sobre cmo ayudar a desactivar la crisis de Corea del Norte y otras similares.

En octubre pasado, Corea del Norte condujo una prueba nuclear en montaas cercanas a la frontera china.

Aparentemente, la prueba fue un fracaso, aunque con suficiente poder de fuego como para empujar al mundo un poco ms hacia el Armagedn nuclear. En julio pasado, Corea del Norte reanud las pruebas de misiles de largo alcance. Y aunque tampoco en esta ocasin se logr el xito, la prueba ofreci la ominosa seal de que la carga til y la entrega podran finalmente llegar juntos.

Leon V. Sigal, uno de los principales expertos en diplomacia nuclear en la regin, establece el contexto: cuando el presidente Bush asumi el cargo, escribi Sigal en el nmero de noviembre del 2006 de la revista especializada Current History, Corea del Norte haba paralizado las pruebas de misiles de largo alcance. Tena una o dos bombas de plutonio, y, segn se verific, no estaba fabricando ms. Seis aos ms tarde, tiene entre ocho y 10 bombas nucleares, ha reanudado los tests de misiles de largo alcance, y existen escasas restricciones sobre las pruebas nucleares.

Revisando el rcord, Sigal concluye que Pyongyang de hecho ha estado jugando al toma y daca respondiendo a Washington, siempre que Washington coopere y adoptando represalias en caso contrario.

Luego en el 2002, el militarismo del eje del mal preconizado por Bush tuvo los predecibles efectos: Corea del Norte retorn al desarrollo de misiles y armas nucleares, expuls a los inspectores de las Naciones Unidas y se retir del Tratado de No Proliferacin.

Finalmente, sin embargo, bajo presin de los pases asiticos, la administracin de Bush acept las conversaciones, que condujeron al acuerdo en septiembre del 2005 por el cual Corea del Norte abandonara todas los armas nucleares y programas existentes de armas y permitira inspecciones, como intercambio por ayuda internacional con un reactor de agua liviana, y una promesa de no agresin por parte de los Estados Unidos.

En funcin del acuerdo, los dos bandos respetaran la soberana de cada uno, existiran juntos pacficamente y daran los pasos para normalizar las relaciones.

Si ese acuerdo hubiera sido implementado, no habra habido una prueba de la bomba de Corea del Norte o un aumento del conflicto, siempre acercndose al borde de una guerra nuclear.

De un modo muy similar a lo que pas con Irn durante los mismos aos, la administracin Bush eligi la confrontacin en lugar de la diplomacia, socavando inmediatamente el acuerdo. Desmantel el consorcio internacional establecido para proveer el reactor de agua liviana, renov las amenazas de fuerza y presion a los bancos para congelar las cuentas de divisas de Corea del Norte. Los fundamentos fueron que Corea del Norte estaba usando los bancos para transferencias ilegales, tal vez para falsificacin, aunque la evidencia es, en el mejor de los casos, incompleta.

El nuevo acuerdo es similar al que Washington haba torpedeado en el 2005. Inmediatamente despus de que se alcanz el nuevo acuerdo, Washington concedi que sus cargos contra Corea del Norte en el 2002 estaban basados en evidencias dudosas. La administracin Bush, clebre por hacer que los hechos encajaran con la poltica en Irak, puede tambin haber alterado los datos de Inteligencia en Corea del Norte.

Y as, el crculo ha dado la vuelta completa en relacin con el eje del mal, especialmente con un poderoso e impredecible cuarto socio.

La leccin del ciclo de reciprocidad y retaliacin, de conversaciones y amenazas demuestra, como observa Sigal, que la diplomacia puede funcionar, si es conducida de buena fe.

* Noam Chomsky es profesor de linguistica en el Instituto de Tecnologia de Massachusetts en Cambridge.
Su libro mas reciente, que escribio en colaboracion con Gilbert Achcar, es Perilous Power: The Middle East and U.S. Foreign Policy.


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