Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-05-2007

Debate entre Uri Avnery e Ilan Pappe
Un Estado en Palestina: solucin o utopa

Uri Avnery e Illan Pappe
Gush Shalom

Traducido por Carlos Sanchis y revisado por Caty R.


El martes pasado Gush Shalom acogi un debate pblico entre Uri Avnery e Ilan Pappe sobre el asunto "Dos Estados o Un Estado". El evento tuvo lugar en una sala de Tel Aviv y llam mucho la atencin. El texto completo de las dos horas de debate se publicar lo antes posible. A continuacin siguen los textos de los comentarios de apertura de Uri Avnery e Illan Pappe

(Uri Avnery)

Esto no es un duelo a muerte entre gladiadores en una arena romana.

Ilan Pappe y yo somos compaeros en la batalla contra la ocupacin. Yo respeto su valor. Ambos resistimos codo con codo en una lucha conjunta, pero defendemos dos metas diametralmente opuestas.

Sobre qu es la discordancia?

No tenemos ninguna discordancia sobre el pasado. Estamos de acuerdo en que el sionismo, que ha hecho su marca en la historia y ha creado el Estado de Israel, tambin trajo una injusticia histrica al pueblo palestino. La ocupacin es una situacin abominable y debe acabar. No hay debate sobre eso.

Quizs tampoco tenemos ninguna discordancia sobre el futuro lejano. Sobre lo que debe pasar dentro de cien aos. Tocaremos eso despus, por la tarde.

Pero tenemos un marcado desacuerdo sobre el futuro inmediato, sobre lo que debe ser la solucin para el sangrante conflicto durante los prximos 20, 30, 50 aos.

ste no es un debate terico. Nosotros no podemos decir, como dice la expresin hebrea: "Cada hombre puede vivir con su propia fe", y que reine la paz. Entre estas dos alternativas no puede haber ningn compromiso, tenemos que decidir, tenemos que escoger, porque dictan estrategias muy distintas y tcticas diferentes. Y no maana, sino hoy, aqu y ahora. La diferencia es muy grande.

Por ejemplo: Debemos concentrar nuestros esfuerzos en la lucha por la opinin pblica en Israel o debemos perder el inters en la lucha aqu y debemos concentrarnos en la lucha en el extranjero?

Yo soy israel. Estoy plantado con mis dos pies en el suelo de la realidad israel. Quiero cambiar radicalmente la situacin actual, pero quiero que el Estado de Israel exista.

Cualquiera que se oponga a la existencia de Israel como un estado que expresa nuestra identidad israel se priva de cualquier posibilidad de actuar aqu. Todas sus actividades en Israel estn condenadas al fracaso.

Una persona puede desesperarse y decir: No hay nada que hacer, todo est perdido, hemos pasado "el punto de no retorno", la situacin es "irreversible", no tenemos nada ms que hacer en este pas.

Todos podemos desesperar por un momento. Quizs cada uno de nosotros ha desesperado alguna vez, pero uno no debe convertir la desesperacin en una ideologa. La desesperacin destruye la capacidad de actuar.

Yo digo: No hay ninguna razn en absoluto para la desesperacin, nada est perdido, nada en la vida es "irreversible", excepto la vida misma. No hay algo que se llame "el punto de no retorno".

Tengo 83 aos. A lo largo de mi vida he visto el advenimiento de los nazis y su cada. He visto a la Unin Sovitica en su cenit y su derrumbamiento. Un da antes de la cada del muro ningn alemn crea que dara testimonio de ese momento en su vida. Los expertos ms inteligentes no lo previeron. Porque en la historia hay corrientes subterrneas que nadie percibe en tiempo real. Por eso los anlisis tericos se confirman tan raramente.

Nada est perdido hasta que los combatientes levanten sus manos y digan que todo est perdido. Levantar las manos no es ninguna solucin. Tampoco es moral.

En nuestra situacin, una persona que desespere tiene tres alternativas: a) la emigracin, b) la emigracin interna que significa quedarse en casa y no hacer nada o c) escapar al mundo de las soluciones ideales del pas de las maravillas.

La tercera alternativa es la ms peligrosa en este momento, porque la situacin es crtica, sobre todo para los palestinos. No hay tiempo para una solucin dentro de 100 aos. Necesitamos una solucin urgente, una solucin que pueda realizarse dentro de unos aos.

Se ha dicho que Avnery es viejo, apegado a soluciones viejas, que es incapaz de absorber una idea nueva. Y yo me pregunto: Una nueva idea?

La idea de Un Estado ya era vieja cuando yo era un muchacho. Floreci en los aos treinta del siglo pasado. Pero se quebr. La idea de la solucin de los Dos Estados creci a la sombra de la nueva realidad.

Permtanme un comentario personal: No soy historiador. Estaba vivo cuando sucedi. Soy un testigo ocular, un testigo de odo, un testigo de sentimientos. Como soldado en la guerra de 1948, como editor de una revista de noticias durante 40 aos, como miembro de la Knesset durante 10 aos, como activista de Gush Shalom, he visto los hechos desde ngulos diferentes. He tomado el pulso al pblico.

Hay tres preguntas acerca de la idea de Un Estado:

1) Es realmente posible?

2) Si es posible, es bueno?

3) Traer una paz justa?

Acerca de la primera pregunta, mi respuesta es completamente inequvoca: No. No es posible.

Cualquiera que conecte con el pblico judo israel sabe que su ms profundo deseo es la existencia de un estado con una mayora juda. Un estado donde los judos sean los dueos de su destino. Ese deseo triunfa sobre todos los dems objetivos, incluso el deseo de un estado en todo Eretz-Israel.

Se puede hablar de un estado desde el mar Mediterrneo al ro Jordn, un estado binacional o no-nacional, lo que significa, en la prctica, el desmantelamiento del Estado de Israel, la negacin de la nacin que se ha edificado a lo largo de cinco generaciones. Eso debe decirse claramente, sin medias palabras ni ambigedades, y eso es lo que el pblico -el judo, y por supuesto el palestino- piensan acertadamente. De lo que estamos hablando es del desmantelamiento del Estado de Israel.

Queremos cambiar muchas cosas en este estado, su narrativa histrica, su definicin aceptada como estado "judo y democrtico". Queremos acabar con la ocupacin de afuera y la discriminacin de adentro. Queremos crear una nueva base para la relacin entre el estado y sus ciudadanos rabes palestinos. Pero es imposible ignorar el ethos bsico de la gran mayora de los ciudadanos del estado.

El 99,99% del pblico judo no quiere desmantelar el estado. Y eso es bastante natural.

Hay una ilusin de que esto puede cambiarse a travs de presin externa. La presin de fuera obligar a esta gente a renunciar al estado?

Le propongo una prueba simple: piense por un momento en sus vecinos en casa, en el trabajo o en la universidad. Renunciara cualquiera de ellos al estado porque alguien lo quiere en el extranjero? Por la presin de Europa? Incluso, por la presin de la Casa Blanca? No, nada ms que una derrota militar aplastante en el campo de batalla obligar a los israeles a dejar su estado. Y si eso pasa, nuestro debate de todas maneras se volver improcedente.

La mayora del pueblo palestino tambin quiere su propio estado. Es necesario satisfacer sus aspiraciones ms bsicas, restaurar su orgullo nacional y sanar su trauma. Incluso los jefes de Hams con quienes hemos hablado lo quieren. Cualquiera que piense de otro modo est trabajando bajo una ilusin. Hay palestinos que hablan de Un Estado, pero para la mayora de ellos, slo es un cdigo oral para desmantelar el Estado de Israel. Ellos tambin saben que es utpico.

Tambin hay algunos palestinos que se engaan al pensar que si ellos hablan de Un Estado asustarn a los israeles tanto que aceptarn el establecimiento del estado palestino al lado de Israel. Pero el resultado de este pensamiento maquiavlico realmente es el opuesto: asusta a los israeles y los empuja a los brazos de la derecha. Despierta al perro de la limpieza tnica que est durmiendo en una esquina; no hay que olvidar a ese perro ni por un momento.

Por el mundo la tendencia va de otra manera: no a la creacin de nuevos estados multinacionales, sino al contrario, la ruptura de los estados en los componentes nacionales. Esta semana un partido que quiere separarse de Inglaterra gan en Escocia. La minora francfona en Canad siempre est titubeando al borde de la secesin. Kosovo est a punto de ganar la independencia de Serbia. La Unin Sovitica se ha roto en sus partes componentes, Chechenia quiere separarse de Rusia, Yugoslavia se ha roto separndose, Chipre est separada, los vascos quieren la independencia, los corsos quieren la independencia, en Sri Lanka hay una guerra civil rabiosa, igual que en Sudn. En Indonesia, las puntadas estn soltndose en una docena de lugares diferentes. Blgica tiene problemas interminables.

En el mundo entero no hay ningn ejemplo de dos naciones diferentes que decidan por su propia y libre voluntad vivir juntas en un estado. No hay ningn ejemplo -excepto Suiza- de un estado binacional o multinacional que realmente funcione. (Y el ejemplo de Suiza que ha crecido durante siglos en un nico proceso es la excepcin proverbial que confirma la regla).

Esperar que tras 120 aos de conflicto, en el que ya ha nacido una quinta generacin, pueda haber una transicin de la guerra total a la paz total en un estado conjunto abandonando todas las aspiraciones a la independencia, es una completa ilusin.

Cmo se va a realizar esta idea? Los abogados de Un Estado nunca entran en detalles sobre esto.

Se supone, por lo que parece, que sucedera algo as: los palestinos renuncian a su lucha por la liberacin y a su aspiracin a un estado nacional propio. Anunciarn que quieren vivir en un estado conjunto con los israeles. Despus del establecimiento de este estado tendrn que luchar por sus derechos civiles. Las personas de buena voluntad de todo mundo apoyarn su lucha, como una vez hicieran en Sudfrica. Impondrn un boicot. Aislarn al estado. Millones de refugiados regresarn al pas. As la rueda retroceder y la mayora palestina lograr el poder.

Cunto tiempo llevar? Dos generaciones? Tres? Cuatro?

Imagina alguien cmo funcionar en la prctica semejante estado? El habitante de Bil'in pagar los mismos impuestos que el habitante de Kfar-Sava? Los habitantes de Yenn promulgarn una constitucin conjunta con los habitantes de Netania? Los habitantes de Hebrn y los colonos servirn en el mismo ejrcito y en la misma fuerza policial, hombro con hombro, y estarn sujetos a las mismas leyes? Eso es realista?

Algunos dicen: pero esa situacin ya existe. Israel ya est gobernando un estado del mar al ro. Slo hay que cambiar el rgimen. Pero nada en absoluto existe. Lo que existe es un estado ocupante y un territorio ocupado.

Es mucho ms, pero mucho ms fcil, desmantelar los asentamientos que obligar a seis millones de judos israeles a desmantelar el estado.

No, Un Estado no va a darse. Pero preguntmonos, si se diera, sera una buena cosa?

Mi respuesta es: Absolutamente no.

Examinemos este nico estado, no como una criatura imaginaria perfecta, sino cmo sera en realidad.

En este estado nico los israeles sern dominantes. Tienen una superioridad total prcticamente en todas las esferas: la calidad de vida, el poder militar, las capacidades tecnolgicas. El promedio de ingresos anuales de un israel es 25 veces (25 veces!) ms alto que el promedio palestino -20.000 dlares contra 800-. Los israeles vern que los palestinos sern los leadores y aguadores durante un largo, largo tiempo.

Ser una ocupacin a travs de otros medios. Una ocupacin enmascarada. No acabar el conflicto, sino que se abrir otra fase.

Traer esta solucin una paz justa? Apenas.

Este estado ser un campo de batalla. Cada lado intentar tomar tanta tierra como pueda y traer a tantas personas como sea posible. Los judos lucharn por todos los medios para impedirles a los rabes convertirse en mayora y llegar al poder. En la prctica ste ser un estado del apartheid. Si los rabes se vuelven mayora e intentan asumir el poder habr una lucha que puede convertirse en una guerra civil. Una nueva edicin de 1948.

Incluso un abogado de la solucin de Un Estado debe admitir que la lucha seguir durante varias generaciones. Puede correr mucha sangre y es muy improbable que d buenos resultados.

La idea es utpica. Para que el pueblo lo comprendiera habra que cambiar al pueblo, quizs a los dos pueblos, habra que crear a un nuevo ser humano. Eso es lo que los comunistas pretendieron al inicio de la Unin Sovitica. Eso es lo que los fundadores del kibbutz intentaron hacer. Desgraciadamente el ser humano no ha cambiado.

La utopa puede provocar consecuencias terribles. La visin de "el lobo morar con el cordero" requiere la provisin de un cordero nuevo todos los das.

Hay algunos que citan el modelo de Sudfrica. Un ejemplo bonito y alentador. Hay, desgraciadamente, apenas alguna similitud entre el problema de all y el problema de aqu.

En Sudfrica no haba dos naciones cada una con una tradicin, un idioma y una religin que se remontaban ms de mil aos. Ni los blancos ni los negros quisieron un estado propio separado ni vivieron jams en dos estados separados. El estado nico ya exista durante mucho tiempo y la lucha era por el poder en ese estado.

Los jefes de Sudfrica eran racistas que admiraban a los Nazis y que fueron encarcelados por ello durante la Segunda Guerra Mundial. Era fcil boicotear su estado en todos los campos de la actividad. Israel, por otro lado, est aceptado por el mundo como el estado de los supervivientes del Holocausto, y aparte de grupos pequeos, nadie lo boicotear. Es suficiente para los israeles sealar que el primer paso en el camino a Auschwitz fue el eslogan nazi "el Kauft nicht bei Juden" -no compre a los judos-.

Adems un boicot mundial despertar en los corazones de muchos judos del mundo los miedos ms profundos del antisemitismo y los empujar a los brazos de la extrema derecha.

Una cosa bastante diferente es un boicot enfocado contra los elementos especficos de la ocupacin. Fuimos los pioneros de esta estrategia, cuando, hace ms de hace diez aos, empezamos un boicot de los productos de los asentamientos y atrajimos a la Unin Europea junto a nosotros.

A propsito, los expertos en Sudfrica me dicen que los efectos del boicot estn sobrevalorados. El boicot no fue el factor principal que tir abajo al rgimen del apartheid, sino la situacin internacional. Estados Unidos apoy al rgimen como un baluarte en la lucha contra el comunismo. Una vez que Unin Sovitica se derrumb, los estadounidenses slo dejaron caer a Sudfrica.

La relacin entre EEUU e Israel es inmensamente ms profunda y compleja. Tiene capas ideolgicas profundas: una narrativa nacional similar, la teologa cristiana evangelista y ms.

La solucin de los Dos Estados es la nica solucin prctica en el reino de la realidad y es ridculo afirmar que ha sido derrotada. La verdad es lo contrario. En la esfera ms importante, la conciencia colectiva, en general est ganando.

Al da siguiente de la guerra de 1948, cuando izamos esta bandera por primera vez en Israel ramos una banda diminuta. Podamos contarnos con los dedos de las manos. No podamos negar que todava exista el pueblo palestino. A finales de los sesenta pate los alrededores de Washington DC y habl con funcionarios en la Casa Blanca, en el Departamento de Estado, en el Consejo de Seguridad Nacional y en la comisin estadounidense de la ONU, all nadie estaba preparado para aceptar esta idea.

Ahora hay un acuerdo general mundial en que sta es la nica solucin. Estados Unidos, Rusia, Europa, la opinin pblica israel, la opinin pblica palestina, la Liga rabe. Hay que comprender plenamente el significado de esto: el mundo rabe entero ahora apoya esta solucin. Esto es sumamente importante para el futuro.

Por qu pas esto? Despus de todo, no es que nosotros estemos tan dotados como para ganar en el mundo entero. No, es la lgica interna de esta solucin la que conquist el globo. Verdaderamente algunos de los nuevos partidarios de esta solucin slo le rinden homenaje verbal. Quizs acostumbran a desviar la atencin de sus objetivos reales. Personas como Ariel Sharon y Ehud Olmert actan como si ellos apoyaran esta idea, mientras que en realidad su intencin es mantener la ocupacin para siempre. Pero esto muestra que incluso ellos comprenden que no pueden seguir oponindose abiertamente a la solucin de los Dos Estados. Cuando el mundo entero reconozca que sta es la nica solucin prctica, ser, al fin, realizada.

Los parmetros son bien conocidos y tambin disfrutan ahora de acuerdo mundial:

1. Se crear un Estado Palestino al lado del Estado de Israel.

2. La frontera entre ellos estar basada en la Lnea Verde, quizs con un intercambio acordado y equivalente de territorios.

3. Jerusaln ser la capital de los dos estados.

4. Habr un acuerdo para solucionar el problema de los refugiados. En la prctica esto significa que un nmero acordado volver a Israel y el resto ser rehabilitado en el Estado de Palestina o en sus lugares actuales de domicilio con el pago de una compensacin generosa que los convertir en invitados bienvenidos. En el momento en que haya un plan acordado que diga a cada familia refugiada cul es su eleccin, debe someterse a la aprobacin de los refugiados donde quiera que estn. Ellos deben ser participes de la decisin final.

5. Habr una sociedad econmica en la que el gobierno palestino pueda defender intereses palestinos, diferente a la situacin actual. La misma existencia de Dos Estados mitigar, por lo menos en alguna medida, la gran diferencia de poder entre los dos lados.

6. En un futuro ms lejano una unin de Oriente Prximo, sobre el modelo de la Unin Europea, que tambin puede incluir a Turqua e Irn.

Los obstculos son bien conocidos y son grandes. No se pueden soslayar con recetas clsicas. Hay que afrontarlos y superarlos. Aqu, en Israel, debemos vencer los miedos y las ansiedades y ver los beneficios y ganancias que obtendremos con la creacin de un estado palestino al lado del nuestro.

Debemos provocar un cambio de conciencia. Pero nosotros ya hemos recorrido un largo camino desde los das que todo el pblico negaba la propia existencia del pueblo palestino, rechazaba la idea de un estado palestino, la particin de Jerusaln, cualquier dilogo con la OLP, un acuerdo con Arafat. En todas estas reas nuestra posicin fue calando y se ha aceptado en varios grados.

Est claro que esto todava queda lejos de lo que es necesario. Pero esa es la direccin en la que las cosas se estn moviendo -y hay centenares de encuestas de opinin para demostrarlo-.

Pueden superarse los obstculos reales de la solucin de los Dos Estados. Estos son pequeos comparados con los obstculos de Un Estado. Yo dira: la proporcin es 1:1000, es como un boxeador que no gana contra un contrincante ligero y por consiguiente escoge enfrentarse a un peso pesado. O un atleta que falla en los 100 metros a toda velocidad y por tanto se apunta a la maratn. O alguien que desespera de escalar el Mont Blanc y entonces decide subir al Everest.

Sin duda, la idea de Un Estado da satisfaccin moral a sus partidarios. Alguien me dijo: De acuerdo, no es realista, pero es moral y se es el lugar donde yo quiero estar. Yo digo: se es un lujo que nosotros no podemos permitirnos. Cuando el destino de tantos seres humanos est en la balanza, una posicin moral que no es realista es inmoral. Y repito: una posicin moral que no es realista es inmoral.

Hay quienes se desesperan porque las fuerzas de la paz no han tenido xito para acabar con la ocupacin. Seguimos siendo una minora. El gobierno y los medios de comunicacin nos ignoran. Es verdad. Pero nosotros tambin tenemos una parte de responsabilidad en eso. No hemos pensado bastante, no hemos identificado las razones de los fracasos. Cundo fue la ltima vez que tuvo lugar una discusin completa de las estrategias y tcticas de la lucha por la paz?

No hemos tenido xito conectando con la comunidad juda oriental. Hemos seguido siendo extraos para los inmigrantes rusos. No tenemos una sociedad real ni siquiera con la comunidad rabe palestina dentro de Israel. No hemos encontrado la manera de tocar los corazones del pblico en general. Ni hemos tenido xito creando una fuerza poltica eficaz y unificada que pudiera ejercer una influencia en la Knesset y en el gobierno. Debemos examinarnos.

No es suficiente decir que la solucin de Un Estado no puede realizarse. Esta "solucin" tambin es muy peligrosa porque:

1. Desva los esfuerzos en una direccin equivocada. Vemos que esto ya ha pasado. Da desesperacin y produce desesperacin. Provoca que algunas personas abandonen el campo de batalla en Israel y crea la ilusin de que el campo de batalla real est en el extranjero. Eso es escapismo.

2. Origina una prdida de tiempo irreemplazable. Decenas de aos en los que cosas terribles les pueden pasar a los palestinos y tambin a nosotros. Cualquiera que tenga miedo de la limpieza tnica (con razn) debe ser consciente de este peligro y de esta urgencia.

3. Divide el campo de la paz y profundiza la brecha entre l y el pblico. Fortalece a la derecha porque asusta el pblico sensato y hace que se pierda de vista una solucin sensata.

4. Tira de la alfombra bajo los pies de aquellos que luchan contra la ocupacin. Si el pas entero entre el mar y el Jordn se va a convertir en Un Estado de todas maneras, entonces los colonos pueden poner sus asentamientos all donde les guste.

5. Fortalece el argumento de que no hay "ninguna solucin" al conflicto. Si la solucin de los Dos Estados est equivocada y la solucin de Un Estado no es realizable, entonces la derecha est en lo cierto afirmando que no hay ninguna solucin en absoluto; un argumento que justifica cada mal, desde la completa ocupacin a la limpieza tnica. Ninguna solucin significa una ocupacin interminable.

Permtanos ser claros: no habr ningn fin de la ocupacin mientras no haya un acuerdo de paz

Quizs en un futuro lejano nos encontraremos en lugares inesperados.

Cuando lleguemos a la estacin que se llame paz entre los dos estados, todos seremos libres de escoger la que queremos que sea nuestra prxima estacin.

Querr alguien esforzarse para la fusin de los dos estados en uno? Adelante. Pensar alguien que la solucin de los Dos Estados es buena para siempre? Por qu no. Pensar alguien, como yo, que los dos estados se movern gradualmente, con consentimiento mutuo desde el principio del camino, hacia una confederacin o federacin? Bienvenida.

(En nuestro primer encuentro en 1982, Yasser Arafat habl conmigo sobre una solucin como el Benelux, la que existi durante algn tiempo entre Blgica, los Pases Bajos y Luxemburgo -Israel, Palestina, Jordania, y quizs tambin Lbano-. l continu hablando de esto hasta el final.)

La experiencia demuestra que el estado nacional clsico est aqu para quedarse formalmente, cada uno bajo su propia bandera, mientras en la prctica muchas de sus funciones estn transfirindose a estructuras supranacionales, como ocurre en la Unin Europea.

(A propsito, cuando surgi la idea de unir Europa, muchas personas quisieron crear los Estados Unidos de Europa sobre el modelo norteamericano. Charles de Gaulle advirti en contra de ignorar los sentimientos nacionales. Reclam una "Europa des patries", una Europa basada en estados nacionales. Afortunadamente su visin prevaleci y ahora la vida hace el resto.)

Algo como eso, asumo, al final pasar aqu tambin. Pero por ahora debemos tratar el problema inmediato. Tenemos ante nosotros un ser herido que sangra con profusin. Hay que detener la hemorragia y sanar la herida antes de empezar a tratar las races de la enfermedad.

Resumiendo, sta es mi opinin:

La situacin es terrible (como siempre), pero a pesar de todo estamos progresando.

Verdaderamente, lo que se ve en la superficie es deprimente y sobrecogedor: los asentamientos se vuelven ms grandes, el muro ms largo, la ocupacin est causando injusticias incalculables todos los das.

Quizs es la ventaja de la edad: hoy, a los 83 aos, puedo mirar cosas con la perspectiva de un intervalo de tiempo ms largo.

Pero bajo la superficie las cosas estn entrando en la direccin opuesta. Todas las encuestas demuestran que la mayora firme del pblico israel se ha resignado a la existencia del pueblo palestino y a la necesidad de un estado palestino. El gobierno reconoci ayer a la OLP y maana reconocer a Hams. La mayora ha aceptado, ms o menos, que Jerusaln debe convertirse en la capital de los dos estados. Ensanchando crculos en la vida, estamos en el principio de un reconocimiento de la identidad de la otra nacin.

Hay un acuerdo general mundial en la solucin de los Dos Estados que se ha alcanzado por la va de la eliminacin: en realidad no hay ninguna otra. Pero para que se asuma, el apoyo debe venir del interior, del pblico israel. Este apoyo es el que nosotros debemos crear. se es nuestro trabajo.

Y una palabra de advertencia: debemos tener cuidado con las utopas. Una utopa se parece a una luz al final del tnel. Calienta el corazn, pero es una luz engaosa que puede inducirnos a entrar en una rama del tnel en la que no hay ninguna salida.

Nunca hemos odo respuestas a las dos preguntas decisivas de la solucin de Un Estado: Cmo llegar? y Cmo funcionar en la prctica? Sin respuestas claras a estas preguntas, esto no es un plan sino una visin, como mucho.

Verdaderamente, 120 aos de conflicto han creado en nuestros pueblos una gran acumulacin de odio, prejuicios, sentimientos de culpa escondidos, estereotipos, miedo (lo ms importante, miedo) y una absoluta desconfianza de los rabes. Esto es lo que debemos combatir para convencer al pblico de que la paz vale la pena para el futuro de Israel. Junto con un cambio en la situacin internacional y una asociacin con el pueblo palestino, nuestras oportunidades de lograr la paz son buenas.

De todas maneras, he decidido permanecer vivo hasta que eso suceda.

(Illan Pappe)

El sionismo naci de dos impulsos lgicos y justificados. El primero era el deseo de encontrar una tierra segura para los judos de Europa del este y central tras dcadas de persecuciones antisemitas -y posiblemente tambin  una premonicin de lo peor que haba de venir-. El segundo impulso fue redefinir la religin juda como un movimiento nacional, bajo la influencia de "La primavera de los pueblos" a mediados del siglo XIX.

Cuando los lderes del movimiento decidieron, por razones que no pueden ser detalladas aqu, que el nico territorio donde estos dos impulsos podan llevarse a cabo era Palestina, donde estaban viviendo casi un milln de personas, este movimiento se convirti en un proyecto colonial. 

Este proyecto colonial tuvo su forma definida despus de la Primera Guerra Mundial.   

A pesar de conseguir un amplio paraguas imperial -mediante el Mandato  britnico-, como  proyecto colonial no fue una historia de xito. Los colonos slo consiguieron tomar apenas el 6% de la patria palestina y constituyeron solamente un tercio de la poblacin del pas. 

La tragedia de la poblacin palestina indgena no fue nicamente convertirse en la vctima de un movimiento colonial, sino ser especficamente la vctima de un movimiento colonial que busc crear un movimiento democrtico. Ante la clara mayora demogrfica palestina, once  lderes del sionismo no dudaron, en marzo de 1948, en resolverla mediante la limpieza tnica como el mejor de los medios, teniendo en cuenta los fracasos del colonialismo sionista  para crear una democracia juda, tnicamente pura,  en  la mayora del territorio de Palestina. 

En menos de un ao, despus de que se tomara la histrica decisin,  la limpieza tnica se llev a cabo de una forma que hoy en da la comunidad internacional  no habra dudado en calificar como un crimen contra la humanidad.   

Sistemticamente, de pueblo en pueblo y de ciudad en ciudad,  las  fuerzas judas pasaron y limpiaron el pas de su poblacin indgena. Dejaron una estela de destruccin y ruina en ms de  quinientos pueblos y once ciudades. Arrasaron y vaciaron la mitad de las aldeas y pueblos de Palestina y despojaron de sus casas, campos y medios de sustento a la mitad de la poblacin del pas (el ochenta por ciento de la poblacin de lo que se convirti en el estado judo). La comunidad internacional acept retroactivamente este crimen y hoy sigue siendo un medio legtimo en manos del estado judo para asegurar la existencia de una democracia juda en el pas. El logro y mantenimiento de una mayora demogrfica  se convirti en una meta sagrada y tambin en  la base para la solucin del conflicto de los  dos estados. La comunidad internacional,  as como el campo israel de la paz, buscaron limitar el territorio donde  la  limpieza tnica y la pureza juda prevaleceran. El minotauro sionista  exigi  -y mediante la fuerza, gan- un completo  ochenta por ciento de Palestina. Pero eso no era bastante: cuando lleg la oportunidad histrica de satisfacer no slo el hambre demogrfica sino tambin la codicia territorial en 1967, se trag el total de la tierra de Palestina. 

Sin embargo, incluso despus de engullir el pas entero, el Israel oficial intentaba  tambin conservar la idea de democracia sionista. As  es cmo  nacieron frmulas tales como "territorio a cambio de paz" y "dos  estados para dos pueblos". stas no fueron recetas de paz o justicia para  los dos pueblos,  sino intentos de limitar un movimiento expansionista que  buscaba ganar ms territorio sin la poblacin rabe que viva en l. 

Hay quienes desde 1967 hasta el presente, creen  que es  posible satisfacer esta ansia de colonizacin y creacin de asentamientos, de despojo y control permanentes y permanecer democrticos con la creacin de un Estado Palestino en el veinte por ciento del territorio. Durante un breve momento histrico, en los primeros aos de la ocupacin, podra haber sido posible. Pero ya en los aos setenta, la situacin se volvi ms  complicada y all se crearon hechos sobre el terreno de asentamientos judos que hicieron imposible la limitacin deseada. 

Una dcada despus, en los aos ochenta, el discurso de ambos  estados tambin ha sufrido una  metamorfosis  ante la realidad cambiante. El campo de la paz sionista  busca aumentar el nmero de partidarios de la idea de la limitacin  pero asimila los hechos de los asentamientos creados sobre el terreno y, por consiguiente, acepta a sabiendas el encogimiento del terreno destinado a los palestinos. Cuanto ms se encoge el territorio,  ms desaparece la conexin entre la frmula de los Dos Estados y la idea de  una  solucin justa, plena y viable del conflicto. En el presente siglo, cuanto ms se converta en moneda comn la solucin de los Dos Estados y aumentaba su nmero de partidarios, -la lista con el tiempo incluy a   Ariel Sharon, Benjamin Netanyahu, George W. Bush y otros-  la limitacin se volvi ocupacin. Cuando toda la  comunidad  internacional  acept la solucin de los Dos Estados, el aparato de la ocupacin  cosech un beneficio doble de la nueva realidad. 

Por una parte, bajo el paraguas del  "proceso de paz" los asentamientos se fueron aumentando y profundizando, se intensific la tirana y la opresin sin ninguna crtica ni sanciones internacionales. Por otro lado,  la creacin de "hechos sobre el terreno" disminuy todava ms el territorio que, supuestamente, se exclua de la voracidad del minotauro sionista. Bajo la idea de los Dos Estados como una frmula internacional diplomtica,  se estaba generalmente de acuerdo en que el hambre sionista poda saciarse con la mitad de Cisjordania. Despus, con el apoyo de todo el campo israel de la paz, la frmula de los Dos Estados llev a un inevitable apoyo internacional por el que se encarcel la totalidad de la Franja de Gaza en un  moderno campo  de concentracin. 

El estado exclusivo dado a la frmula de los Dos Estados, dentro y  fuera del pas, por un lado hizo  posible para el Israel oficial  transformar una forma de ocupacin en otra para imponer silencio a la potencial crtica a sus crmenes de guerra, y por otra parte  hizo posible que el aparato de la ocupacin israel creara hechos sobre el terreno que convirtieran  la idea del estado palestino en un cuento de hadas. 

Mirado desde cualquier ngulo que se escoja,  si la justicia es la base para  dividir el pas, no puede haber ninguna frmula ms cnica que la de los Dos Estados: al que ocupa y desahucia el ochenta por ciento; al  ocupado el veinte por ciento en el mejor, y probablemente utpico,  de los casos y muy probablemente un diez por ciento dividido y esparcido. Adems  el retorno de los refugiados Donde se llevar a cabo?  En  nombre de la justicia los refugiados tienen el derecho a decidir si quieren volver y  tienen derecho a participar en  la definicin del  futuro del pas entero, no slo del veinte por ciento. 

Por otro lado, si el pragmatismo y la poltica real son la gua de sus principios y todo lo que usted busca es  satisfacer el hambre del estado  sionista  por el territorio y la superioridad demogrfica, entonces transfiramos  Wadi Ara a Cisjordania y Hebrn a Israel, confe en el  equilibrio regional y global de fuerzas y concedamos a los palestinos no ms que un pedazo diminuto de tierra cerrado hermticamente con cercas, muros y barreras. 

S, hay palestinos en Nazaret y Ramala que estn deseosos  de conformarse incluso con eso y merecen que se escuche su voz. Pero esto no es bastante, no debemos imponer silencio a las voces de la mayora palestina en los campos de refugiados, en la dispora y en el destierro, entre los refugiados interiores y en los Territorios Ocupados, que quieren ser parte  del futuro del pas que una vez fue suyo. No habr conciliacin, ni justicia si estos palestinos no participan  definiendo la soberana, la identidad y el futuro del pas entero. La conciliacin se extender  incluyendo el reconocimiento del derecho de los judos, que se establecieron aqu por la fuerza, a tener  un derecho similar para definir el futuro. 

Hay que dar su parte a los refugiados y respetar sus aspiraciones de ser partcipes con nosotros en Un Estado. Hay que verificar la viabilidad de esta idea y el camino hacia ella  porque ya durante sesenta aos hemos probado la idea de los Dos Estados y el resultado est claro: continuacin del destierro, la ocupacin, la discriminacin y el despojo. 

Es un error proponer constituciones democrticas para  Beit Safafa occidental,  para Bak'ah Al-Garbiya y para Arabeh oriental mientras al mismo tiempo nos encogemos de hombros de toda la responsabilidad por Beit Safafa oriental, por Bak'ah,  Al-Sharkiya y por  Arabeh occidental  diciendo: Ellos estarn all,  tras el muro, oprimidos, sin acceso a las tierras, a los derechos o a los recursos. Como ciudadanos judos y palestinos en este estado tenemos  relaciones de sangre, de destino comn y de desastre comn que no pueden ser  'subdivididas'. Semejante divisin no es moral  ni prctica. 

Nuestras elites polticas son incompetentes en el mejor de los casos, y corruptas  en el peor, en  todo lo que se relaciona con el conflicto de este pas. Aquellos que les acompaan  en los pases vecinos y en todo el mundo son tan malos como ellos. Cuando  estas elites se hacen pasar por sociedad civil y mantienen a flote la burbuja de Ginebra,  la situacin slo se pone peor y las perspectivas de paz  se alejan todava ms.

Permtanos proponer un dilogo alternativo con los viejos y nuevos colonos -incluso con los que llegaron ayer-, con los expulsados de  todas las generaciones y con la gente que qued atrs. Permtanos preguntar qu  estructura poltica nos satisface, la que involucrara e incluira los principios de justicia, conciliacin y coexistencia. Permtanos ofrecerles por lo menos una ms ejemplar que la que fracas. En Bil'in. Hemos luchado hombro con hombro contra la ocupacin, podemos  tambin vivir juntos. A quin  preferimos tener como vecinos,  a los colonos de Mattityahu  Mizrah o los lugareos de Na'alin? 

Y para que este dilogo comience y crezca, permtanos admitir que a pesar de nuestros grandes esfuerzos, slo con nuestras propias fuerzas no podremos detener  jams la escalada de ocupacin. Porque la ocupacin procede de la misma infraestructura ideolgica que en 1948 instaur la limpieza  tnica, porque el ejrcito perpetr una matanza de habitantes de Kufr  Quassem,  porque las tierras de Galilea, de Cisjordania y de la Franja de Gaza fueron confiscadas y en nombre de ese despojo all tienen lugar todos los das  detenciones  y asesinatos sin juicio. La manifestacin ms asesina de esta ideologa est ahora en los Territorios Ocupados. Hay que detenerla rpidamente. Para eso, no podemos rechazar nada conveniente que todava no hayamos ensayado: El llamamiento de la sociedad civil palestina a que se ejerzan grandes  boicots y sanciones, la presin moral ejercida por asociaciones de  periodistas, acadmicos y mdicos de todo el  mundo que buscan desunir los contactos con el Israel oficial y sus representantes mientras sigan los crmenes...

Permtanos dar una oportunidad a esta manera no-violenta para acabar con la ocupacin. De aqu y de all, nosotros llamaremos juntos al  castigo de un gobierno y un estado que continan perpetrando  tales crmenes. Judos y no-judos, nosotros seremos inmunes a la mancha del antisemitismo que  injustamente nos lanzan. Desde todos los puntos de vista posibles -socialista, liberal, judo o budista- una persona decente no puede sino exigir el boicot a un rgimen y un gobierno que ya lleva cuarenta aos maltratando a una poblacin civil slo porque es  rabe. Y las personas judas decentes deben permitir que sus voces resuenen ms ruidosamente que las de otros que exigen accin y esfuerzo.

Tanto si la fuente y la inspiracin es la experiencia surafricana como si no lo es, para la solucin de Un Estado y  para un justificado y moral  boicot internacional, es inaceptable que esta manera y esta visin  permanezcan sin un examen completo, slo debido a una continuada adhesin a una frmula de fracaso  desde que se convirti en una receta para  el desastre. 

[Basada en las notas de Ilan Pappe para su discurso de apertura] 

Textos originales en ingles:

https://zzzen.secured.co.il/sites/gush/home/en/channels/avnery/1178916307/

https://zzzen.secured.co.il/sites/gush/home/en/channels/archive/1178972526

Carlos Sanchis y Caty R. pertenecen a los colectivos de Rebelin, Tlaxcala y Cubadebate. Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, el traductor y la fuente.









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