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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-05-2007

Los halcones de Bush y la propaganda de guerra

Dax Toscano Segovia
Rebelin


  1. El pueblo elegido por Dios para conquistar!:

Histricamente los gobernantes norteamericanos, desde George Washington, hasta George W. Bush, han idealizado a los EEUU como una nacin predestinada por Dios para dominar el mundo y llevar adelante el proyecto civilizador americano.

En 1823, el presidente James Monroe instituy una doctrina poltica y militar que sealaba las acciones que los EEUU deban seguir para someter a los pueblos latinoamericanos. La frase: Amrica para los americanos, esgrimida bajo el pretexto de proteger al continente de la agresin de las potencias europeas, expresaba con claridad el propsito de los yanquis de convertir a Amrica Latina en su patio trasero.

Fue Theodoro Roosevelt quien proclam el derecho de los EEUU a intervenir militarmente en Latinoamrica, instaurando lo que se conoce como la poltica del Gran Garrote. Ms adelante los EEUU se erigira como el gendarme no slo del continente americano, sino del planeta entero.

Desde el siglo XIX, hasta la poca actual, los pueblos del mundo han vivido en carne propia las brutalidades perpetradas por las agresiones yanquis. Anexin de territorios por medio de la fuerza, saqueo de recursos, destruccin cultural, bombardeos, agresiones qumicas y bacteriolgicas, dictaduras, bloqueos econmicos, espionaje, tortura, chantaje poltico, corrupcin, etc., etc., son algunas de las cosas idlicas que los EEUU han hecho por el bienestar de la humanidad.

El 21 de septiembre de 2001, a los 10 das del ataque perpetrado contra el World Trade Center, en la ciudad de New York, W. Bush expres en un discurso ante los miembros del Congreso y del Senado: Libertad y temor, justicia y crueldad, siempre han estado en guerra y sabemos que Dios no es neutral. Para Bush, naturalmente, Dios se puso del lado de l y de sus halcones, por lo cual todo lo que hicieran estaba justificado moral y celestialmente.

  1. La propaganda al servicio de la guerra imperialista:

2.1 La domesticacin" de la poblacin:

Estrategas polticos y militares, expertos en propaganda, cientistas sociales han sido los encargados de disear los mecanismos necesarios para que la gran nacin americana, esa entidad metafsica ideada por ellos mismos, logre imponer su hegemona en el mundo.

Los grupos de poder poltico, econmico, militar y meditico que dominan en los EEUU son conscientes de la necesidad de ganar el apoyo de la poblacin norteamericana para llevar adelante sus propsitos.

Walter Lippmann seal la importancia de la fabricacin del consenso para producir en la poblacin, mediante las nuevas tcnicas de propaganda, la aceptacin de algo inicialmente no deseado. (Chomsky; Ramonet, 1997: 10, 11) Para lograr ese consenso, dice Lippmann, es necesario mantener al rebao desconcertado, distrado, temeroso.

La propaganda deber apuntar, por tanto, a las instancias a-reflexivas y pre-reflexivas --al inconsciente y subconsciente-- de las personas para convencerlas de lo positivo o negativo de hacer o dejar de hacer determinadas acciones. De lo que se trata, por tanto, es de que la gente no conozca --o que conozca lo que les interesa a los detentadores del poder--, no valore, no tome conciencia del mundo en que vive, lo cual significa que deban aceptar pasivamente el orden establecido.

Desde la infancia, con el auxilio de la familia, la escuela, los medios y, por supuesto, la iglesia se impondrn pautas de interpretacin y comportamiento para as evitar que algn miembro del rebao se salga de su redil.

La exaltacin patritica, realmente chovinista, es esencial en la fabricacin del consenso. Las y los estadounidenses deben compartir, sin miramiento alguno, los objetivos de sus gobernantes, puesto que de lo que se trata es de hacer frente a las amenazas internas y externas que puedan poner en peligro a la Unin. Incluso, si es necesario, habr que limitar o suprimir algunas de las libertades garantizadas a los propios ciudadanos norteamericanos, tal como sucedi con la ejecucin de la Patriot Act despus del 11 de septiembre de 2001.

La lgica es sencilla: para garantizar el ideal de libertad y democracia es necesario que se coarten en la vida cotidiana de las y los estadounidenses sus libertades y, adems, se restringa el ejercicio de sus derechos democrticos. De igual manera hay que proceder con los pueblos de otras naciones, con la pequea diferencia de que a ellos hay que bombardearlos, invadirlos, destruirlos para que imaginen ese mundo fantstico en el cual ya creen los norteamericanos. A los que se resistan a creer habr que encerrarles, torturarles o asesinarles. Recuerden las crceles de Abu Ghraib y Guantnamo, no olviden la ciudad de Faluya.

As fomenta el imperialismo la libertad, la democracia y la paz en el resto del planeta: segn un despacho de la agencia EFE, publicado en la versin digital del peridico Granma Internacional, del 9 de mayo de 2007 siete nios, alumnos de una escuela pblica en la localidad iraqu de Mandali, en la provincia de Diyala, murieron como resultado del bombardeo de un helicptero estadounidense. Por su parte, la agencia Prensa Latina informaba el mismo da que un total de 21 civiles afganos, incluidos mujeres y nios, murieron durante un ataque areo nocturno de la OTAN contra una aldea en el distrito de Sangin, en la provincia surea de Helmand.

Los guas espirituales del imperio entienden que una poblacin alienada es ms fcil de atemorizar. Eliades Acosta Matos dice:

[...] mantener encendidas las calderas del miedo a los peligros externos, a crecientes amenazas contra los intereses estratgicos de los Estados Unidos, echando mano a cualquier combustible, preferentemente la amenaza del terrorismo y la accin de lo que llama Estados delincuentes. Es por ello que usando la concisin pragmtica de la cual hacen gala estos empleados imperiales para definir sus objetivos, podemos decir que su entramado terico y su accionar, en todas la reas de inters interno o mundial, se reduce a asustar a los funcionarios del gobierno, a los legisladores y a la opinin pblica norteamericana para pasar luego el cepillo, a nombre del complejo militar-industrial. (Acosta Matos, 2005: 57)

Cada una de las acciones que lleva adelante el imperialismo sern revestidas con un ropaje moral-religioso por sus expertos en relaciones pblicas.

El 20 de enero de 2005, en el discurso de toma de posesin de su segundo mandato, Bush expres:

Mi deber ms solemne es proteger a esta nacin y sus ciudadanos de ms ataques y de amenazas emergentes. Hay quienes insensatamente han optado por poner a prueba la determinacin de los Estados Unidos y han descubierto que es firme.

Aclararemos persistentemente la opcin ante cada gobernante y cada nacin: La opcin moral entre la opresin, que siempre es incorrecta, y la libertad, que es eternamente correcta.

    1. Cmo fabricar una guerra a travs de la propaganda:

La egipcia Jehane Noujaim, directora del documental Control Room, analiza en este trabajo el manejo informativo que los militares, los medios norteamericanos y la cadena rabe Al Jazeera realizaron en los primeros momentos de la denominada Guerra del Golfo, en el ao 2003.

Dos versiones de un mismo hecho histrico: para los militares yanquis y las cadenas gringas, el gobierno de Bush estaba cumpliendo una misin altruista, civilizadora. Irak iba a ser liberada y, por fin!, gracias a EEUU, ese pueblo salvaje y atrasado conocera la democracia y la paz. No por nada las operaciones militares gringas se denominaron: Justicia infinita, Libertad duradera.

Mientras, la cadena rabe, con sede en Qatar, mostraba las imgenes de la forma como el gobierno de Bush y sus halcones queran liberar y democratizar Irak: bombardeos permanentes contra objetivos civiles, destruccin de los hogares del pueblo iraqu, nios heridos y muertos como resultado de la explosin de las bombas inteligentes, asesinato de periodistas como el de Tareq Ayoub, producto de un ataque contra Al Jazeera, etc.

Los voceros yanquis siempre tienen una justificacin para sus acciones. Si hay muertos producto de los ataques con bombas de alta precisin, ellos dicen que se trata de daos colaterales mnimos. Tan generoso es, adems, el gobierno norteamericano que no escatima en gastos: las bombas inteligentes son costosas y ellos podran utilizar otras que les ahorrara muchsimo dinero, pero no lo hacen, expres el oficial de propaganda del Comando Central estadounidense, Josh Rushing. Dios bendiga Amrica por su magnificencia!

Para explicar algunos hechos, los expertos propagandistas norteamericanos crean una matriz de opinin pblica mucho antes de que ejecuten sus operaciones blicas. Las declaraciones del ex-secretario de Defensa del gobierno de Bush, Donald Rumsfeld, anticipaban un ataque a la cadena Al Jazeera, al acusarle de estar al servicio del terrorismo y de generar sentimientos antiestadounidenses.

Con total cinismo Rumsfeld acusaba a la cadena rabe de mentir sobre lo que realmente suceda en el conflicto:

Sabemos que Al Jazeera tiene un patrn de hacer propaganda [...] Lo que hacen es que cuando cae una bomba, toman algunos nios y mujeres y fingen que la bomba cay a mujeres y nios. Pareciera que depende de nosotros decir la verdad, decir lo que sabemos o desconocemos [...] Tratamos con gente dispuesta a mentir al mundo para intentar seguir su caso y en la medida en que la gente mienta, son atrapados mintiendo y pierden credibilidad. (Control Room, 2004)

Efectivamente, el halcn de Bush fue atrapado en sus mentiras cuando el ejrcito norteamericano bombardeo con armas prohibidas la histrica ciudad de Faluya, en 2004, provocando la muerte de miles de personas.

Las cadenas noticiosas de EEUU (CNN, NBC, FOX), han presentado estos bombardeos al pblico como hechos legtimos, menos atroces que la guerra misma, como si existiera una disociacin entre ambos hechos. El filsofo espaol, Santiago Alba Rico dice:

A partir de los juicios de Nuremberg, la guerra y el bombardeo quedan de tal manera disociados --en el derecho y en la conciencia-- que cuanto ms se criminaliza la guerra ms se extiende el bombardeo y cuanto ms nos horroriza la guerra mejor aceptamos los bombardeos. (Alba Rico, 2007)

Santiago Alba Rico explica como los medios al servicio de la poltica de las administraciones norteamericanas justifican poticamente estas acciones criminales, utilizando para su descripcin un sinnmero de figuras literarias.

La lluvia cromticamente muy vistosa que cay en noviembre del 2004 sobre Faluya funda la carne y los huesos, dejando intacta la ropa, pero el gobierno de EEUU, que reconoci finalmente el uso de fsforo blanco en su ofensiva, afirma que lo hizo para iluminar, y no para destruir, la ciudad. Desde el aire --desde el avin o desde la televisin-- el bombardeo es un gesto demirgico o creativo, un fiat lux irresistible, el acto majestuoso de sacar el mundo de las tinieblas. Desde el aire, destruir el mundo no es slo fcil; es apetecible y tentador.

Este modelo de destruccin presentado por los mass media como humanitario, democratizador y pacificador, el autor de Vendr la realidad y nos encontrar dormidos, lo denomina Hiroshima.

Michel Collon seala que cada guerra se inicia no con bombas, sino con mediomentiras. Estas mediomentiras, dice el periodista belga, son fabricadas a travs de la propaganda, la misma que tiene 5 reglas:

1. Ocultar los verdaderos intereses que hay detrs de esas guerras. 2. Demonizar a los enemigos. 3. Ocultar la historia y la geografa de los pueblos contra quienes se va a lanzar una accin blica. 4. Presentar las guerras lanzadas por el imperialismo como limpias, no contra los pueblos, sino contra tiranos que oprimen a esos pueblos. 5. Monopolizar la informacin y, por tanto, impedir el debate. (Collon, 2005)

Antes de atacar Irak, Bush acus al rgimen de Sadam Hussein de poseer armas de destruccin masiva capaces de llegar a territorio estadounidense, as como de apoyar a la red terrorista Al Qaeda. Esos fueron los pretextos iniciales para agredir a la nacin rabe, ocultando el verdadero propsito que fue el de apoderarse de las reservas petroleras iraques.

El investigador canadiense Michael Chossudovsky denuncia que el gobierno de W. Bush, confabulado con el Estado sionista de Israel, se encuentra planificando un ataque militar contra Irn.

La propaganda gringa ha acusado a los iranes de ayudar a la insurgencia chi y a los rebeldes afganos que se enfrentan a las tropas norteamericanas de ocupacin. Asimismo ha expresado que el rgimen de Irn est fabricando armas nucleares, as como de querer destruir el Estado de Israel. Los propsitos del imperialismo norteamericano y del sionismo israel se ven reforzados por la decisin del Consejo de Seguridad de la ONU de imponer sanciones a Irn por negarse a suspender su programa de enriquecimiento de uranio.

Pero por qu atacar a un pas que no posee armas nucleares y que, adems, ha expresado que no es su intencin producirlas? No son, precisamente, EEUU e Israel los pases que tienen ese tipo de armamento?

Eliades Acosta Matos cita a Paul Wolfowitz, uno de los lderes ms prominentes del neoconservadurismo norteamericano, quien seala:

[...] los Estados Unidos deban estar preparados para evitar el uso de armas nucleares, qumicas o biolgicas por parte de cualquier otro pas, aunque esta amenaza no se esgrimiese directamente contra l, lo cual significa que se reserva el derecho a la venganza o al castigo, de manera preventiva. (Acosta Matos, 2005: 245)

El 1 de junio de 2002, en la ceremonia de graduacin de los cadetes en West Point, W. Bush dijo: La guerra contra el terrorismo no se ganar a la defensiva. Debemos combatir al enemigo, interrumpir sus planes, y enfrentar las peores amenazas antes de que estas se hagan realidad. (Acosta Matos, 2005: 255)

Bush y sus halcones revivieron la doctrina de la guerra preventiva aplicada tambin por los nazis en la Segunda Guerra Mundial.

Tras los ataques perpetrados contra el World Trade Center, en septiembre de 2001, el pretexto del gobierno de W. Bush para desatar la guerra en el mundo ha sido la lucha global de los EEUU contra el terrorismo. Naciones como Irn, Corea del Norte, Cuba forman parte de la lista de pases considerados como terroristas por el Departamento de Estado de los Estados Unidos.

Fue en el ao 1997 cuando se establecieron con claridad los fines que deberan guiar a la poltica norteamericana, los mismos que estn expuestos en el Proyecto para el Nuevo Siglo Americano. El PNAC fue fundado por dos importantes lderes neoconservadores, William Kristol y Robert Kagan, con el objetivo de hacer retomar a los Estados Unidos el curso abandonado del liderazgo global, y promover la poltica reaganista de fortaleza militar y claridad moral. (Acosta Matos, 2005: 55, 56)

Bush expres tras la cada de las Torres Gemelas que quien albergue terroristas, tambin es un terrorista, con lo cual pretenda explicar el por qu de los ataques contra lo que calific como oscuros rincones del mundo.

Lo que no ha querido aclarar el gobierno de Bush es el por qu si el objetivo de los Estados Unidos es la lucha contra el terrorismo, se da amparo en su territorio a un connotado criminal y asesino como Luis Posada Carriles. Este sanguinario personaje, entrenado por la CIA, es responsable, entre tantos actos crueles por l y sus compinches, de la voladura de un avin de Cubana de Aviacin en el ao 1976, hecho por el cual murieron 73 personas. De igual forma es culpable de los atentados perpetrados contra varias instalaciones tursticas en La Habana, en el ao 1997, una de las cuales provoc la muerte del joven italiano Favio Di Celmo.

Los medios al servicio de la mafia contrarrevolucionaria anticubana, en complicidad con el gobierno norteamericano que los financia, han calificado a Posada Carriles como un militante anticastrista, un luchador anticomunista. Jams lo han sealado como terrorista, asesino o criminal, pese a que el mismo Posada confes en entrevistas publicadas en El Miami Herald y The New York Times que l haba sido el autor de la campaa de atentados perpetrados contra diferentes hoteles en Cuba, en el ao 1997, a la que los terroristas le dieron el nombre de operacin Ta Ramona.

La victimizacin de este criminal ha sido constante en los medios estadounidenses que, incluso, lo han presentado como un anciano inofensivo. Para los peridicos como El Miami Herald o El Diario de las Amricas; para quienes dirigen las pginas de Internet como La Nueva Cuba, Mart noticias, Contacto Cuba; para los voceros de las radios que desde Miami lanzan ataques contra Cuba como Mamb, WQBA; para las cadenas televisivas Univisin o NBC la participacin del Comisario Basilio en el Plan Cndor, en el asesinato de Orlando Letelier y su secretaria Roni Moffit, en el trfico de drogas a travs de la base norteamericana de Ilopango, en El Salvador, con la anuencia del ejrcito gringo y de la CIA, no son hechos relevantes que permitan considerar a Posada como un terrorista.

Esto tiene una explicacin: los medios citados pertenecen o estn controlados de alguna manera por los terroristas de la gusanera de Miami.

    1. Los medios y el gobierno norteamericano: una simbiosis casi perfecta

No ha existido mejor aliado de los gobiernos norteamericanos que los medios de masas. Estos son los instrumentos a travs de los cuales la propaganda imperialista ha tratado de fabricar el consenso.

No es nada raro. Los medios son propiedad de grandes corporaciones que estn estrechamente ligadas a los grupos polticos dominantes en EEUU, as como al complejo militar-industrial de ese pas. Por lo tanto, lo que se difunde a travs de ellos es lo que conviene a sus propietarios. Esta es una de las razones por las cuales los medios estadounidenses repiten mecnicamente lo que al gobierno --entindase a las corporaciones econmicas, a la oligarqua-- le interesa que la gente lea, escuche y vea.

Los ejes temticos de los medios estadounidenses estn determinados principalmente por lo que al rgimen le interesa que se difunda. Sin embargo de esto, los mass media, que tambin trabajan en la construccin de su propia imagen, se presentan como equilibrados defensores de la libertad de expresin. En cambio, todos aquellos medios que expresen una postura diferente a la poltica norteamericana sern estereotipados como tendenciosos, mentirosos, sensacionalistas, etc.

No obstante, han sido los medios norteamericanos los que se han supeditado a las informaciones proporcionadas por los voceros del gobierno de Bush y el ejrcito de EEUU como sucedi por ejemplo en los primeros meses de la Guerra del Golfo.

No constituye este tipo de informacin propaganda al servicio de los intereses polticos, econmicos y militares de EEUU?

Estos medios, subordinados al poder, son los que, con total desfachatez, han acusado al periodismo cubano de estar sometido a la lnea oficial de su gobierno, cuando son ellos los que actan como mercenarios y vasallos del imperio que los nutre con millones de dlares.

En septiembre de 2006 se dio a conocer que periodistas de El Nuevo Herald y del Diario de las Amricas, dos rganos de prensa que se caracterizan por su marcado odio contra Cuba, haban recibido miles de dlares del gobierno de EEUU. En la lista de mercenarios figura el connotado agente de la CIA, Carlos Alberto Montaner, Pablo Alfonso, Wilfredo Cancio, Juan Manuel Cao, entre otros.

La falsificacin premeditada de los hechos va acompaada de la utilizacin selectiva de palabras para designar ciertas acciones. Esto es evidente, por ejemplo, cuando se hace referencia al conflicto entre Palestina e Israel. En la mayora de los casos los palestinos son vistos como fanticos y extremistas que, constantemente, atacan al pueblo israel. En cambio, a los israeles se los considera como un pueblo vctima, que ha sufrido histricamente, el mismo que acta con firmeza, ya que le asiste el legtimo derecho de defenderse de sus agresores.

Los maestros del engao no contextualizan los acontecimientos; por el contrario, los presentan en forma aislada para darles otra significacin.

Los ataques suicidas palestinos contra objetivos militares y civiles israeles son condenados duramente. A la vez que se magnifican estas acciones, se juega con los sentimientos de la gente con el propsito de provocar el repudio al mundo rabe y sus organizaciones polticas y militares. De esta manera tambin se busca dar una justificacin a los ataques de Israel contra Palestina, Lbano y Siria.

Por qu los medios se admiran de los ataques suicidas de los palestinos y enmudecen cuando el imperialismo norteamericano y el sionismo israel asesinan a nios y mujeres indefensas, destruyen los hogares de los palestinos, sus escuelas, su infraestructura? Se llega al absurdo de culpar a los palestinos de los excesos del ejrcito sionista.

Santiago Alba Rico dice:

El ya citado Finkelstein [Imagen y realidad del conflicto palestino-israel, Norman Finkelstein] dedica algunas pginas al mito de la pureza de las armas, segn el cual los sionistas habran acometido y acometeran las matanzas, las expulsiones, las torturas, con repugnancia y sin animosidad personal, obligados por la necesidad (senta piedad por aquellos pobres desgraciados, me senta orgulloso de haber combatido decente y moralmente, suprimiendo el sadismo y el instinto de matar, luchamos contra nuestros enemigos porque es vital hacerlo, pero no los odiamos, comprenda que haba que hacerlo pero simplemente no poda soportarlo), de manera que la conciencia queda siempre a cubierto del lodo y los israeles son una y otra vez las vctimas, no tanto porque los palestinos se comporten como unos brbaros asesinos cuanto porque esa barbarie pone a los israeles en permanente peligro de degradarse moralmente. Los israeles matan desde la pureza ms exigente, pero la obstinada resistencia palestina les hace cada vez ms difcil mantenerse puros. (Alba Rico, 2004)

El cine hollywoodense ha sido otro de los instrumentos para denigrar a los rabes. La lista de pelculas basura, con argumentos pobres, simples y predecibles, en las cuales se pone de relieve la violencia y el desprecio hacia los pueblos del Medio Oriente es extensa. Detrs de Hollywood se halla la mano de la CIA.

La pelcula 300 es una clara muestra de cmo Hollywood ve a los rabes. Rolando Prez Betancourt, en un artculo publicado en el diario Granma dice:

La visin etnocntrica es apabullante: Mientras los personajes de occidente, sus dramas ntimos y la manera en que son fotografiados reflejan lo ms puro y justificado dentro del bao de sangre, los persas se muestran como seres retorcidos y dominados por una maldad innata, el clsico esquema de perfecta cultura occidental tratando de explicarse (y de explicar) las diferencias raciales del otro. De esta manera, occidente es bello y tocado por la luminosidad de la vida, mientras que el oriente pertenece al mundo de las tinieblas, de la decadencia, el libertinaje y un homosexualismo enfermizo, tal como se pinta, entre otros, al rey persa Jerjes. (Prez Betancourt, 2007)

Los medios del engao tambin se han adjudicado el papel de organizadores del mundo. Ellos son los que, conjuntamente con organizaciones como la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) y Reporteros Sin Fronteras, determinan que pases respetan la libertad de expresin, cules tienen regmenes democrticos, qu gobernantes son buenos o malos, quines son populistas, qu polticas son adecuadas, etc.

Dos hechos permiten comprender lo expresado: 1. El estado de salud del lder cubano, Fidel Castro; y, 2. la decisin del gobierno del presidente Hugo Chvez de no renovar la licencia a Radio Caracas Televisin (RCTV).

En el primer caso, las mafias mediticas no han ocultado su deseo de que Fidel muera. De igual manera especulan sobre lo que pueda pasar en la Isla si llega a darse el deceso de Fidel. En Cuba debe darse una transicin hacia la democracia que permita poner fin a la tirana de Castro, dicen los medios al servicio de la contrarrevolucin cubana. Por otro lado, criminales, delincuentes comunes, mercenarios a los que llaman disidentes, son presentados como la oposicin pacfica y democrtica cubana.

Las verdaderas intenciones de estos demcratas han sido constantemente desenmascaradas. En el ao 2005 se revelaron fotografas en las que se ve a la disidente Marta Beatriz Roque votando por Bush, en una eleccin simblica para presidente de los EEUU realizada en la Oficina de Intereses Norteamericanos en La Habana-Cuba; en una manifestacin realizada en el mes de agosto de 2006 en la Florida, grupos de contrarrevolucionarios exhiban un cartel con el mapa de Cuba en el que se lea: 51 State of the U.S.A: Havami.

En el segundo caso, los mismos grupos mafiosos mediticos que planificaron, incitaron y ejecutaron el golpe fascista contra el gobierno del presidente Hugo Chvez, en abril de 2002, son los que nuevamente han emprendido una campaa nacional e internacional para acusar al rgimen bolivariano de atentar contra la libertad de expresin.

El pretexto esgrimido es la decisin por parte del gobierno venezolano de no renovar la licencia para el uso de la frecuencia a Radio Caracas Televisin (RCTV), de propiedad del empresario Marcel Granier.

La sede principal desde donde se lleva adelante esta campaa de desprestigio y desestabilizacin se halla en la Casa Blanca. El gobierno de Bush, tal como lo ha denunciado la periodista Eva Golinger, financia a travs de la Fundacin Nacional por la Democracia (NED) y la Agencia de EEUU para el Desarrollo Internacional (USAID), a ms de 300 organizaciones golpistas en Venezuela.

Medios de otros pases se han sumado a esta nueva escalada de intimidacin y descrdito del gobierno del presidente Chvez. En la prensa se destacan: OGlobo de Brasil, La Nacin de Argentina, El Tiempo de Colombia, El Comercio y Hoy de Ecuador, El Universal de Mxico, El Comercio de Per, Nuevo Da de Puerto Rico, Diario de las Amricas y El Nuevo Herald de EEUU, El Pas de Espaa.

Todos estas piraas informativas mienten al sealar que Chvez est tomando retaliaciones polticas contra RCTV por la postura crtica que ha tenido contra su gobierno.

Nada ms alejado de la verdad. Desde que asumi la presidencia en el ao 1998, Chvez ha sido atacado duramente a travs de los medios privados que hasta han llegado a injuriar a sus hijas y a su propia madre. Sin embargo, ningn canal, radio o peridico ha sido cerrado o clausurado.

Con cinismo han argumentado adems que el rgimen chavista amedrenta permanentemente a los medios y a los periodistas. No obstante, han sido ellos los que han pretendido generar miedo en la poblacin a travs de la utilizacin de mensajes violentos.

La Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisin que entr en vigencia el ao 2004 con el propsito de fomentar una programacin educativa, constructiva, que ponga nfasis en los temas histricos, culturales, ambientales, tambin ha sido objeto del ataque despiadado de falsimedia contra el gobierno del presidente Chvez. La razn? Solo basta observar la programacin diaria que ofrece RCTV, caracterizada por lo banal, para responder a esta pregunta.

El ataque meditico contra Cuba y la Repblica Bolivariana de Venezuela tambin se enmarca en el propsito del imperialismo norteamericano de buscar una justificacin para intervenir militarmente en estos pases, los mismos que se oponen a su poltica de dominacin mundial.

  1. La urgente democratizacin de los medios:

Mientras los medios de comunicacin sigan en poder de las corporaciones capitalistas y de los grupos oligrquicos que tienen el poder econmico, los pueblos del mundo no podrn aspirar a tener una comunicacin democrtica, crtica, concienciadora e implicada en la lucha contra la explotacin, la guerra, el racismo y la destruccin del medio ambiente.

No obstante, el problema no se resuelve solamente con recuperar la propiedad de los medios, expropindolos a la burguesa. De igual manera, la solucin no radica en el hecho de establecer mecanismos de control para que los medios acten con responsabilidad.

Solamente cuando los colectivos sociales, la clase trabajadora, la juventud se organicen y establezcan una lnea de accin basada en principios revolucionarios, se podr llevar adelante una comunicacin concienciadora que pueda hacer frente a los procesos de alineacin y enajenacin que se fomentan a travs de falsimedia.

Investigar, ir a la raz de las cosas es fundamental para desentraar las causas fundamentales de los problemas que enfrentan los pueblos. Los colectivos sociales tienen como tarea urgente la de rescatar su riqueza cultural e histrica para evitar la falsificacin de la realidad.

La alegra y el humor que surgen de las actividades que los colectivos sociales desarrollan cotidianamente, es imprescindible en la lucha para hacer una comunicacin distinta.

La comunicacin deber ser generada por los pueblos a partir de sus propias necesidades problemas e inquietudes. La comunicacin construida como una mercanca ms debe desaparecer.

La lucha contra el imperialismo en el campo de la comunicacin es vital para poder detener sus acciones guerreristas. El uso de las tcnicas y tecnologas desarrolladas en el mbito comunicacional es importante en este combate en el cual los colectivos sociales debern utilizarlas para su liberacin y emancipacin.

Bibliografa:

Acosta Matos, Eliades. El Apocalipsis segn San George. Ciudad de La Habana, Cuba, Casa Editora Abril, 2005

Alba Rico, Santiago. Smbolos y sinestesias: el bombardeo pacificador. www.rebelion.org. 26-04-2007

Alba Rico, Santiago. Sacarse un cuerpo de la manga. www.rebelion.org. 9-03-2004

Chomsky, Noam e Ignacio Ramonet. Cmo nos venden la moto. 6ta edicin, Barcelona, Icaria, 1997

Collon, Michael. Les 5 rgles de la propagande de guerre. www.michelcollon.info. 2005

Control Room. DVD Video. En ingls, con subttulos en espaol. Direccin: Jehane Noujaim. 2004

Gil de San Vicente, Iaki. Poder Adulto, Prensa de Ocupacin e Independencia Juvenil. Cuadernos de Pensamiento Marxista No. 2, Quito, 2007

Prez Betancourt, Rolando. 300, la ofensiva contina. www.granma.cubaweb.cu. 19-04-2007



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