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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-05-2007

Marcha de nios de Misiones a Buenos Aires contra el hambre
Las vaquitas son ajenas...

Osvaldo Bayer
Resumen Latinoamericano



No mandemos los garrotes de la Gendarmera para solucionar problemas sociales. Aprendamos de nuestros nios. Contra el hambre y la miseria vienen marchando desde Misiones. Y llegarn a Buenos Aires el viernes que viene, a las 15 a Plaza de Mayo. All estaremos todos esperndolos. Llevan adelante el lema: "Ni un pibe menos, el hambre es un crimen". Una sociedad que se precie de decir que constituimos una democracia no puede seguir permitiendo que el cincuenta por ciento de nuestros nios est viviendo bajo el nivel de pobreza. Cuntas veces lo seguiremos diciendo. Si es necesario lo repetiremos en cada una de nuestras contratapas. Que nuestros campos "ubrrimos", como los calificaron tantos poetas, no sean capaces de alimentar a nuestros nios, no tiene disculpas. Que no haya las suficientes espigas de oro para elevarlos a la categora de nios sanos, no tiene disculpas. Si revolvemos las cifras estadsticas que nos hablan de los nios anmicos y los que mueren diariamente porque viven en la miseria, tenemos la obligacin de mirarnos al espejo. Obligacin de cada ciudadano.

Argentina. Tierra y pan, techo y escuela. En cambio, villas miseria, violencia siempre en aumento. Rejas, rejas, rejas. Hasta en las plazas. "Ved en trono a la noble igualdad", cantamos. El poder efectivo goza de su injusticia encerrndose en los countries. Ms rejas ante ms pobreza. A la violencia de la sociedad injusta se la trata de olvidar con ms guardias personales, agencias de custodios. Pero all tambin nace la corrupcin. Ms polica tambin es igual a ms corrupcin en las sociedades injustas. No es la solucin, los garrotazos uniformados van a producir ms violencia de abajo. Sin ninguna duda. El dilogo es lo nico que ayuda. El saber repartir equitativamente. A cada cual lo suyo. Principalmente a cada nio, a esos que han cesado de sonrer apenas despus de nacer. El papa Ratzinger, en vez de preocuparse tanto por el aborto tendra que hablar del hambre infantil. No ensearle al ser humano a rezar al Altsimo, sino aconsejarle de salir a la calle con la sagrada palabra de la protesta contra la injusticia. La verdadera religin tendra que ser la que nos ensea la equidad, el derecho de todos a la vida. Ensear el no al eructo del festn de los del poder efectivo y el s a los ojos de alegra de los nios cuando se les entrega todos los das el pan fresco del derecho de vivir.

Por eso esperaremos el viernes a los nios misioneros organizados por Pelota de Trapo, en la que est el espritu amplio y generoso de Alberto Morlachetti, el hombre de la mano y el espritu abierto para quienes s tienen el alma blanca, pero el estmago con el vaco que crean los injustos.

En Rosario se hizo un hermoso homenaje a aquel grande que se llam Atahualpa Yupanqui. El hombre que en sus canciones trajo todo el dolor de los pueblos originarios de la tierra. Dolor, pero tambin su profundo lenguaje de la poesa del aire, los soles y el viento. "Las vaquitas son ajenas, las penas son de nosotros." As, en la cancin la verdad y la protesta profunda y dolida. Parco, hondo. Saba traducir las palabras de las piedras y el silencio del algarrobo. El dolor sin palabras de la madre kolla cuando parta su hijo para siempre. La ira en los ojos de esos hombres silenciosos cuando venan gobernadores, ministros y uniformados y se les quitaba la tierra de mil aos con un papelito firmado por el juez de turno. Todo lo deca don Atahualpa con su guitarra, nunca guard silencio. Y en las palabras con que, en ese acto, expres mi admiracin por el poeta de los cerros y el silencio record algo que la historia oficial ha callado. Que don Atahualpa sufri prisin por decir la verdad y construir la protesta. Fue cuando expres con toda la fuerza de su genio la demanda por la humillacin que haban sufrido los kollas jujeos cuando en 1946 hicieron el llamado "Maln de la paz", desde el norte de Jujuy hasta Buenos Aires en una numerosa columna que atraves todo el territorio de la Repblica hasta llegar a Buenos Aires. En la Plaza de Mayo los recibi Pern, pero pocas horas despus se los llev al Hotel de Inmigrantes -terrible irona, a quienes vivan desde siglos atrs en tierra americana, en Buenos Aires, se los hosped en ese lugar para extranjeros recin llegados- y sin pausa alguna se los desaloj das despus de all, se los carg por la fuerza con la polica y la marina de guerra, se los meti en vagones de carga y fueron obligados a volver a su tierra de origen sin ver cumplido su sueo de que se les devolvieran las tierras para que la comunidad las trabajara. Todos los detalles de este comportamiento vergonzoso de las autoridades de esa poca estn reflejados en el libro Los indios invisibles del Maln de la Paz de Marcelo Valko, que acaba de publicar la editorial de las Madres de Plaza de Mayo. Ah est la carta que les escribi Atahualpa Yupanqui a los maltratados kollas. Ah les dice: "Hermano Kolla: te lo advert, hermano Kolla. Recuerdas que te habl de Condorcanqui, de Katari, de Pillipico? Ellos tambin como t, se echaron el sol al hombro y caminaron senderos del Ande hasta las Pampas desiertas, con la ilusin que la vida prende en los seres humildes que creen que aquellos que viven bien piensan y sienten bien. Te vi pasar por los caminos del Tucumn, salud tu esfuerzo con mi mayor alarido. Nuestros ponchos conversaron sobre cosas comunes. El mo, rojo y azul dijo las cosas del sueo alto y de la copla libre. El tuyo, castao y pardo como tu vida y como la tierra que el rigor aconseja al corazn que sabe esperar siglos la aurora que libera de las sombras". Y ms adelante le seala: "T, indio del Ande, mestizo de la Puna, husped de Buenos Aires, fuiste echado a patadas. Roto qued tu erkencho. Destrozado tu bombo. Con las hilachas de tu pobre poncho enjugaste tu llanto. Tu llanto, hermano kolla. Cmo me duele tu llanto que es el mo y el de todos los que animamos nuestro corazn para mostrar la injusticia de tu voz! Ahora marchars camino del regreso, que son para tu pueblo caminos de derrota. All conversars, superada tu angustia, con tono ms altivo. Supay Huarkanka Huachaska!"

Por publicar esa carta, Atahualpa Yupanqui fue detenido y pas seis meses a disposicin del Poder Ejecutivo en la crcel de Devoto. Cmo se puede enviar a la crcel a un cantor del pueblo por defender a sus hermanos de sangre? Despus de la crcel, Atahualpa march al exilio.

Pero pasaron muchos aos, estamos ya en la dcada del sesenta y Atahualpa dio un concierto de canciones en Madrid. Ah estaba Pern, en el exilio, y concurri al recital. Terminada la funcin el general Pern subi al camarn del cantor indio. Atahualpa relata que cuando lo vio a Pern, le dijo: "Qu feo es el desarraigo, no?. Cuando usted me mand al exilio, por defender yo a los kollas y por decirle que fue un latrocinio envagonarlos y mandarlos al norte... que era una vergenza lo que se haca con los hermanos... es feo el desarraigo..."

-Entindame -le respondi Pern-, lo que pasa es que fue un lobby que me hicieron la gente de Patrn Costas, el Ejrcito, la Gendarmera y el general Filomeno Velazco. Adems, cuando uno est arriba hay que tomar medidas... si no los paraba a ustedes me pedan una reforma agraria de fondo, y no estbamos para una reforma agraria...

Los pueblos originarios siguen pidiendo con una extrema paciencia la devolucin de sus tierras. Actualmente, por ejemplo, mapuches piden la devolucin de 500 hectreas en tierras de Leleque, las cuales hoy "pertenecen" al empresario italiano Benetton. Pero lo piden con dignidad. Como hay un pedido parlamentario que esa tierra se expropie al actual "propietario" y se d a los legtimos pobladores, Nahuelquir y Curianco, los mapuches interesados, se oponen a que sean expropiadas, porque as va a ir ese dinero a Benetton. Y se preguntan: por qu darle dinero por algo que no le pertenece?

Increble. La dignidad por encima de todo.

Y por eso hemos saludado el proyecto del diputado patagnico Pablo Pascuriello por el cual propone el cambio de nombre de las plazas, calles y monumentos que lleven el nombre de teniente general Julio Argentino Roca, y que en el futuro pasen a llamarse "Pueblos originarios". Esto, por respeto a la mayora de los argentinos, ya que de acuerdo con los estudios antropolgicos el 56 por ciento de nuestros habitantes lleva sangre de esos pueblos que habitaron desde siempre estas tierras. Es un verdadero insulto que ese general, autor de la llamada "campaa del desierto", sea honorificado de esa manera. Sabemos que esos honores se lo dieron quienes se beneficiaron con las tierras ocupadas por el ejrcito de ese general. Y el ejemplo de la dignidad va cundiendo. Honor a la comisin municipal de la localidad de El Huec, en Neuqun, que acaba de quitar el nombre de Roca a su avenida principal. De haber vivido don Atahualpa, hoy mismo hubiera viajado hasta El Huec y en una esquina de la avenida recin bautizada con un nombre digno hubiera templado su guitarra y entonado Caminito del indio.


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