En Marinaleda la campaña electoral
es muy particular. En pocos lugares como en este pueblo jornalero la
abrumadora mayoría de las vecinas y vecinos se sienten tan participes
con la gestión del Ayuntamiento y de su Alcalde. Asambleas permanentes
para debatir los temas importantes, viviendas de auto consturcción con
una hipoteca de 15 euros al mes, servicios como guarderías casi
gratuitas, construyen una realidad disonante en el mapa social y
político de España. Un periodista del pro gubernamental diario El País fue enviado a Marinaleda a hacer una crónica y se encontró con lo que sigue.
El
Ayuntamiento de Marinaleda (Sevilla) atiende al público en la avenida
de la Libertad, después de las calles Jornaleros y Ernesto Che Guevara
y las plazas del Pueblo y Salvador Allende. Y tiene un alcalde, maestro
de secundaria, José Sánchez Gordillo, comunista, que gana por
aclamación desde hace 28 años. La oposición del PSOE y del PP es casi
irrelevante, casi invisible, y el alcalde más rojo de España conservará
el mando porque el electorado sintoniza con su perfil revolucionario y
la oferta de pisos a 15 euros mensuales.
Las casas se las construyen los vecinos, y luego pagan una hipoteca de 15 euros mensuales
"El
sistema capitalista, en sí mismo, es una gran fábrica de corrupción",
afirma Sánchez Gordillo, promotor de una economía "cuyo objetivo no sea
ganar dinero, sino repartir la riqueza". Los cabezas de lista de la
oposición apenas le estorban ya que, entre otras razones, ni viven en
el pueblo. "Aquí les agobiamos un poco", ironiza un funcionario
municipal.
El agobio expulsó a Javier Arenas durante
la inolvidable campaña de 1995: el político conservador, hoy presidente
del PP andaluz, llegó al pueblo sevillano de 2.659 habitantes al frente
de una comitiva de colaboradores y periodistas para promover al
candidato de su partido, un carnicero que finalmente optó por
esfumarse. Arenas se topó con unas calles desiertas y la cafetería del
pueblo cerrada, pero sólo para la comitiva. A la voz de ya, la gente
salió a las calles y se transformó en turba: "¡Fascistas! ¡Cabrones!
¡Hijos de puta!". El PP se fue.
Ahora regresa con la
candidatura de Tomás Pajes. "Creo que vive en Sevilla", indica Juana
Sánchez, aspirante a una concejalía suplente por el grupo del alcalde.
"Ni el PP ni el PSOE tienen realidad política e ideológica alguna. Sólo
actúan a la contra", opina. El Colectivo Unitario de
Trabajadores-Bloque Andaluz de Izquierdas (CUT-BAI), liderado por
Sánchez Gordillo, tiene nueve concejales (bajo la marca de IU), y el
PSOE, los dos restantes. El concejal socialista Mariano Pradas, que
vive en Estepa, se presenta de nuevo. Hace ocho años el PP obtuvo un
concejal, absorbido en la legislatura siguiente por IU.
¿A
qué se deben las sucesivas barridas electorales del alcalde? Eduardo
Valderrama, concejal de Urbanismo -el departamento municipal más
relevante-, no lo duda: "A lo que hemos hecho. Cuando llegamos al
Ayuntamiento, en 1979, había muchísimas familias sin vivienda y un
porcentaje altísimo de paro, más del 70%". A principios de los noventa
sólo se trabajaban dos meses, en la recogida de la aceituna, y buena
parte de las tierras pertenecían al duque del Infantado. "La lucha
jornalera, apoyada por este Ayuntamiento, desemboca en el año 1981 en
la entrega de las primeras 50 viviendas. Fue un primer paso
importante", recuerda Valderrama.
Diez años después
se consiguieron 1.200 hectáreas de terreno, fueron creadas 10
cooperativas de jornaleros (asesoradas por peritos agrícolas) y se
levantaron más viviendas, campos de fútbol y piscinas. El pleno empleo
es casi una realidad, y la buena marcha de las industrias de
procesamiento del vino, la aceituna, las habas y el pimiento obligan a
la importación de mano de obra. El reto es desarrollar las
cooperativas. "La personalidad del alcalde ha influido mucho en el
desarrollo de esta comunidad", agrega el edil de Urbanismo.
El
regidor de Marinaleda tiene unas luengas y encanecidas barbas, una gran
admiración por la revolución cubana, un aborrecimiento por George Bush,
un irrefrenable discurso contra el sistema capitalista y la burguesía
terrateniente, y una mano siempre tendida: necesita las subvenciones de
la Diputación de Sevilla y de la Junta de Andalucía para financiar sus
proyectos.
"Tuvimos un sueño colectivo y nos llamaron
utópicos, soñadores, idiotas, y se reían de nosotros. Pero con coraje,
con inteligencia, con capacidad y con saber aprovechar las
contradicciones del sistema hemos conseguimos aquel viejo sueño",
afirma Sánchez Gordillo. "Tal vez, como en todo proyecto, podamos
cometer errores, que son rectificables, pero lo que no se puede poner
en cuestión es una conquista para el futuro de los hijos y de los hijos
de nuestros hijos: la tierra no es de nadie. La tierra no se compra, la
tierra es de todos".
Y como Sánchez Gordillo decidió
que la tierra es de todos, compró o expropió grandes extensiones para
obras sociales y ha construido, hasta ahora, 300 viviendas. Las edificó
a través del sistema de "autoconstrucción", implantado hace 18 años: el
Ayuntamiento cede el solar y la dirección de las obras; la Junta de
Andalucía presta el dinero de los materiales, y el comprador de la casa
la construye él mismo; y, si no sabe hacerlo, paga 45 euros diarios a
los albañiles o electricistas. "Las casas necesitan 30.000 euros en
materiales, incluida la dirección de obras, y tardan un año en
construirse", explica Valderrama. Resumiendo: si quien adquiere una
vivienda se la construye, sólo pagará 15 euros mensuales -el dinero de
los materiales prestados por la Junta- durante 70 u 80 años, hasta
conseguir la propiedad.
"El alcalde quiere
controlarlo todo. Mejor estaría en Cuba con Castro", dice un vecino.
Otros agradecen que en Marinaleda "hay más justicia social que en
ningún otro lugar de España". "Por ejemplo, tenemos unas estupendas
escuelas municipales y comedores infantiles a 12 euros al mes",
afirman. El alcalde suele convocar asambleas públicas para debatir los
presupuestos y problemas vecinales. "Es un pueblo muy particular, que
no se rige con los parámetros de otros", dice la escritora y periodista
argentina Susana Falcón, que dirige la Radio-Televisión de Marinaleda,
con una cobertura de 50 kilómetros.
La emisora fue
sancionada en marzo por piratear la señal de Digital+ y, hace tres
años, por emitir ilegalmente películas de las grandes productoras
estadounidenses. Falcón, activista contra la dictadura de las Juntas
Militares (1976-83) y comprometida con la izquierda, subraya que
Sánchez Gordillo no gobierna "porque sí" desde hace 28 años. "Su poder
municipal salió de las luchas de Marinaleda". Los candidatos de la
oposición hacen poca campaña. "Hasta ahora no han tenido contacto con
nosotros", agrega la periodista. "Es como si contaran de antemano con
que la abrumadora mayoría del pueblo votará por Gordillo y su gente".