Portada :: Mentiras y medios :: Jornadas Internacionales "El derecho a informar y estar informado". Caracas, 18-20 de mayo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-05-2007

Intervencin en las Jornadas Internacionales El derecho ciudadano a informar y estar informados. Caracas 18 al 20 de mayo de 2007
Prensa Latina: una experiencia alternativa

Frank Gonzlez Garca
Telesur


El 16 de junio de 1959 naci en La Habana un proyecto comunicacional de alcance internacional para proponer una visin de la realidad latinoamericana diferente a la de los monopolios mediticos de entonces.

La nueva organizacin surgi bajo la influencia de la triunfante Revolucin cubana y a uno de sus principales impulsores, el comandante Ernesto Ch Guevara, se le atribuye su nombre: Prensa Latina, una agencia de noticias objetiva pero no imparcial, creada para hacer la revolucin en el periodismo latinoamericano como afirmaba su primer director, el periodista argentino Jorge Ricardo Masetti.

Ahora sealaba Masetti- ya nadie podr ocultar la verdad de nuestra lucha. No va a pasar como cuando en 1950 se levant el pueblo de Puerto Rico contra el opresor imperialista y las agencias yanquis informaron al mundo que un pobre loco el patriota Pedro Albizu Campos- con un grupo de jvenes revoltosos, haba tratado de perturbar el orden. No se dijo nada de los cientos de muertos, de la represin al pueblo, de los bombardeos de punta a punta de Puerto Rico, ni de los asesinatos que cometieron las tropas del imperialismo yanqui. (Masetti:1960)

En esa poca, el telgrafo y las ondas hertzianas eran los medios ms avanzados en el campo de las telecomunicaciones y un grupo reducido de agencias de noticias controlaban la mayor parte de los flujos informativos internacionales desde la posicin privilegiada que ocupaban, y siguen ocupando, en la cspide del sistema de medios, como receptoras, seleccionadoras y distribuidoras de los objetos de referencia de inters pblico que configuran, en buena medida, la agenda de sus abonados.

Las agencias de noticias fueron las primeras organizaciones mediticas de alcance global, estuvieron entre las primeras corporaciones transnacionales y han jugado, desde su aparicin como modelo comunicacional a mediados del siglo XIX, un papel protagnico en la globalizacin (BOYD-BARRET: 1998,1) del sistema capitalista y en la construccin de su hegemona a nivel internacional.

Coincido con Oliver Boyd-Barret, cuando afirma que las agencias de noticias fueron de las primeras organizaciones globales productoras y distribuidoras de conciencia, mediante la mercantilizacin de la informacin noticiosa con implicaciones significativas para nuestra comprensin y reconocimiento del tiempo y el espacio (BOYD-BARRET: 1998,7). A esta afirmacin habra que agregar que las agencias no han actuado solas en ese proceso, sino que lo han hecho como parte de las industrias culturales en el concierto de las instituciones creadas por el sistema para su produccin y reproduccin en un orden social determinado.

Tales circunstancias explican por qu los creadores de Prensa Latina pensaron en una agencia de noticias como el medio ms eficaz para generar una visin emancipadora de la realidad. Si la Revolucin cubana hubiera triunfado un cuarto de siglo ms tarde, tal vez habran optado por un canal de televisin internacional como Telesur.

Alternativos respecto a qu, para qu, con qu y cmo.

Es Prensa Latina un medio alternativo, o puede ser ubicada en la categora de la denominada comunicacin alternativa?

Al margen del debate sobre qu es lo alternativo en el ambiente meditico contemporneo, es bueno recordar que lo hegemnico en cada momento histrico fue alguna vez alternativo, aunque no todo lo alternativo haya llegado a ser hegemnico, ya sea porque fracas en el intento, porque se resign a ocupar un lugar secundario respecto a un referente principal, o porque termin siendo asimilado por ste. Para saber cules son nuestras aspiraciones debemos preguntarnos alternativos respecto a qu, para qu, con qu y cmo?

Una vez respondidas estas preguntas podremos identificar a nuestros adversarios, conocer cmo operan y de qu fuerzas disponen; definir nuestros propsitos estratgicos; saber con qu recursos contamos para alcanzarlos; y determinar cmo lo haremos.

Desde su fundacin, Prensa Latina ha estado presente en la cobertura de los acontecimientos noticiosos ms importantes de nuestra regin y del resto del mundo, procurando siempre la construccin de una agenda y un marco interpretativo propios, opuestos a la estrategia homogeneizadora y de pensamiento nico de la hegemona capitalista.

La nuestra es una accin consciente de resistencia de largo aliento, encaminada a dotar al pblico de la informacin necesaria para identificar la situacin de dominacin y su naturaleza.

De Marx aprendimos que las ideas de la clase dominante son las ideas dominantes en cada poca; o, dicho en otros trminos, la clase que ejerce el poder material dominante en la sociedad es, al mismo tiempo, su poder espiritual dominante (C. MARX y F. ENGELS:1973, 45).

En correspondencia con esa sentencia marxiana, el discurso de Prensa Latina tiene como objetivo principal promover la creacin de espacios para fomentar una visin de la realidad crtica, democratizadora y participativa que contribuya a la construccin de la hegemona alternativa a la cual se refera Antonio Gramsci, cuando llamaba la atencin sobre la necesidad de superar la visin del mundo catica, descentrada, incoherente, esttica y conservadora del sentido comn, la filosofa de los no filsofos, la concepcin del mundo de las clases subalternas bajo los efectos de la dominacin.

La hegemona, concebida por Gramsci como forma de liderazgo intelectual, moral, ideolgico y cultural, se construye en un intrincado y conflictivo proceso de seduccin, enfrentamiento, negociacin, alianzas y resistencia, mediante el cual la clase dominante logra la direccin de la sociedad sin recurrir, como regla, a la violencia coercitiva.

"El ejercicio normal de la hegemona [...] se caracteriza por una combinacin de fuerza y consenso, que se equilibran de diferentes maneras, sin que la fuerza predomine demasiado sobre el consenso, y tratando de que la fuerza parezca apoyada en la aprobacin de la mayora, expresada mediante los llamados rganos de la opinin pblica" Gramsci (1975:1638).

En la hegemona descrita por Gramsci est implcita la inmanencia social del poder, concepcin desarrollada posteriormente por otros pensadores como Michel Foucault y Pierre Bourdieu.

El poder no es visto como una cosa que se adquiere o se pierde. Su estatuto no es el de ente objeto, sino el de relacin. Por ende, no es posible identificarlo slo con la accin represiva, de barrera negadora de posibilidad de otra opcin. Al interpretarlo como hegemona, Gramsci est destacando su positividad, su mundo operativo, tambin (y sobre todo) productivo y posibilitador. El poder es relacin de fuerzas, actividad. Implica confrontacin permanente, conflicto, contraposicin de vectores. (ACANDA: 2002, 292).

Gramsci lleg a estas conclusiones tratando de explicarse por qu no se producan las revoluciones proletarias en pases donde existan condiciones objetivas para el derrocamiento del rgimen burgus y descubri que el sistema posea estos recursos para manejar sus crisis y contradicciones.

Casi un siglo ha transcurrido desde entonces, pero la esencia del capitalismo sigue siendo la misma y el papel de la cultura en la produccin y reproduccin de la sociedad contempornea ha alcanzado una importancia superlativa.

Las tesis gramscianas son fundamentales para entender las subjetividades del mundo en esta etapa de globalizacin neoliberal bajo la hegemona de Estados Unidos, sustentada en lo ideolgico por una poderosa y sofisticada maquinaria productora de sentidos.

Aunque Prensa Latina cuenta con receptores en todo el mundo y sus productos y servicios informativos son multilinges, el eje central de su cobertura est en Amrica Latina, con sus complejidades socioculturales: subdesarrollo, dependencia, recolonizacin, exclusin social, polarizacin extrema de la riqueza, multietnicidad, multiculturalidad, religiosidad, y diversidad de imaginarios sociales que rivalizan y se entrecruzan en procesos de permanente conflictividad y crecientes mutaciones, en los cuales resistencia y sumisin, autodeterminacin y dominacin se entrelazan dialcticamente (MARQUEZ CASTRO: 2005).

En las circunstancias actuales, nuestro mensaje est dirigido, fundamentalmente, a audiencias sometidas a la fragmentacin social; a la supresin de lo pblico; al aislamiento de los individuos enfrentados entre s en una lucha feroz y despiadada por la supervivencia; y al consumismo desenfrenado estimulado por el neoliberalismo.

El individualismo; la falsa percepcin de libertad personal y de oportunidades para quienes posean las capacidades y habilidades para insertarse en el sistema; la pasividad y la resignacin; y el enriquecimiento individual como meta final son valores del sentido comn prevaleciente en una buena parte de la humanidad, que los acepta como naturales, universales e inmutables.

Sin embargo, como bien adverta Gramsci, en las clases subalternas existe tambin -opuesto al sentido comn- un ncleo positivo o buen sentido, punto de partida para la construccin de la hegemona alternativa, la cual slo ser posible mediante una labor paciente y sostenida de penetracin cultural.

[] toda revolucin apuntaba- ha sido precedida por un intenso trabajo de crtica, de penetracin cultural, de permeacin de ideas a travs de agregados humanos al principio refractarios y slo atentos a resolver da a da, hora por hora, y para ellos mismos su problema econmico y poltico, sin vnculos de solidaridad con los dems que se encontraban en las mismas condiciones (GRAMSCI: 1916).

Coincido con Rolando Gonzlez Patricio, en que la estrategia antihegemnica desde Amrica Latina y el Caribe necesita de fuentes que van desde el profundo conocimiento de las tendencias en curso hasta la rearticulacin de la tradicin de resistencia [] El legado martiano aporta hoy al menos tres de los fundamentos estratgicos necesarios para tomar parte activa en la guerra cultural que parece imposible esquivar: la asimilacin crtica de las culturas externas, la internacionalizacin de nuestros valores culturales como accin de defensa en el camino de la independencia, y la bsqueda en cultura como en economa y poltica- de una integracin realmente liberadora. (Gonzlez, 2003: 257-266).

La construccin de una alternativa meditica latinoamericana es impensable sin tomar en cuenta los estudios comunicolgicos realizados en nuestra regin durante los ltimos 40 aos, entre ellos los de Jess Martn Barbero quien alert sobre la conveniencia de pensar la comunicacin desde la cultura y buscar no en los medios, sino en las mediaciones, el papel de la comunicacin de masas en las representaciones subjetivas que hacen los individuos de la realidad.

Estas propuestas, y las de otros investigadores que estudiaron la influencia de los medios desde la perspectiva del consumo, representan una ruptura respecto al mediacentrismo, lo cual no significa ignorar la importancia de los medios en la creacin y desarrollo de la conciencia, ni despojarlos de su funcin ideolgica y clasista, sino colocarlos en el lugar que les corresponde para saber cmo operan y cmo influyen en sus contenidos las mediaciones que intervienen en el proceso comunicativo, con la activa participacin de emisores y receptores.

Al describir las mediaciones como espacios necesarios y positivos de relaciones inherentes a los procesos comunicativos, con la activa participacin de emisores y receptores en una interaccin dialctica, Martn Barbero deja atrs viejos conceptos segn los cules las mediaciones cumplan slo una funcin instrumental o eran simples instancias de interpretacin intencional de la realidad, por aquello de que todo es segn del color del cristal con que se mira.

Pensar la comunicacin desde la cultura a travs del paradigma de las mediaciones es un punto de partida interesante para entender que al analizar el impacto social de los medios de la dominacin no basta con sealar como destaca Manuel Martn Serrano- que la informacin es incompleta o est deformada; ni con mostrar que en ocasiones es falsa o no resulta pertinente; ni tampoco con probar que responde a intereses de clase. Para comprender el control social que se canaliza por la informacin se necesita aclarar qu aportan los productos comunicativos y qu ocurre en las conciencias de las personas para que acepten como suyas unas interpretaciones del mundo que son contrarias tanto a la objetividad como a sus intereses (MARTIN SERRANO: 1986,42).

[] Estas representaciones (ideolgicas) indica- son eficaces porque, aunque partidarias, ni son arbitrarias ni son gratuitas, ni estn exclusivamente destinadas a ser asumidas por los grupos dominados. La representacin ideolgica de la realidad ofrece un modelo del mundo reconocible en el entorno o tcticamente posible; sugiere a los Actores comportamientos factibles y aceptados; y describe situaciones que suelen ser las ms probables [] La condicin ideolgica de un modelo del mundo que expresa un orden poltico determinado procede de que se da por supuesto que ese funcionamiento social es el nico que merece ser conservado, el nico legtimo, razonable o viable. (MARTIN SERRANO: 1986, 43).

La calidad de los productos y servicios informativos.

Prensa Latina elabora y transmite sus productos comunicativos siguiendo las normas, estructuras narrativas y los principios de inmediatez, continuidad y diversidad de la cobertura, generalmente aplicados por todas las agencias de noticias, independientemente de su filiacin ideolgica.

La agencia difunde un promedio de 350 despachos diarios en espaol, ingls, portugus, italiano, ruso y turco; cuenta con miles de receptores en 150 pases; ofrece tambin productos y servicios de fotografa, radio, televisin y multimedia; produce ms de 20 publicaciones peridicas de circulacin nacional e internacional; y mantiene 14 sitios web con una creciente visibilidad. Uno de esos sitios es www.visionesalternativas.com , un espacio al servicio del periodismo progresista y antihegemnico, en el cual participan ms de 30 medios hispanohablantes.

Prensa Latina funciona en un mercado meditico internacional controlado por competidores mucho ms poderosos desde el punto de vista tecnolgico y financiero, cuyos contenidos -por lo general- no tienen que vencer los prejuicios polticos o la abierta oposicin ideolgica de propietarios de medios aferrados al monlogo, el verticalismo, la unidireccionalidad, el elitismo y la manipulacin en la relacin con sus audiencias.

An as, nuestros receptores se han multiplicado en los ltimos aos, debido entre otras cosas- a una mayor calidad de nuestros productos y servicios informativos y a una estrategia de comercializacin ms eficiente.

La calidad del producto periodstico es una de nuestras preocupaciones mayores, pues creemos que forma y contenido han de marchar juntos para que el mensaje tenga el alcance deseado, lo cual sera imposible si nuestro discurso no estuviera en sintona con estructuras narrativas y cdigos de creacin e interpretacin simblicas reconocibles por nuestros receptores.

La informacin veraz y oportuna es nuestro atributo ms preciado y al propsito de transmitir la verdad, con la debida intencionalidad y objetividad, sin manipulaciones sectarias o estrechas, sacrificamos cualquier otra consideracin.

A propsito de la bsqueda y difusin de la verdad en las alternativas mediticas de nuestro tiempo, vale la pena recordar a Bertolt Brecht, (BRECHT: 1934) quien describi as las Cinco dificultades para escribir la verdad:


Compaeras y compaeros:

La modesta experiencia acumulada por Prensa Latina durante casi medio siglo, nos ha servido para comprender que las alternativas mediticas a la hegemona capitalista no surgen ni crecen por generacin espontnea, sino que deben ser construidas mediante una adecuada combinacin de la teora y la prctica, teniendo en cuenta las caractersticas de cada momento histrico.

Cada alternativa es resultado de momentos y experiencias diferentes, por lo que no existen dos iguales y en esa diversidad reside uno de nuestras fortalezas principales. Sin embargo, debemos seguir trabajando en la articulacin de esfuerzos y proyectos aprovechando las ventajas que ofrecen las tecnologas de la informacin y las comunicaciones, en especial las redes.

En la bsqueda de alternativas, habr que evitar la tentacin de proponer una nueva visin de la realidad a partir de imposiciones y frivolidades de signo contrario. Las nuevas agendas y contenidos tendrn que responder a un modelo comunicativo en el que emisores y receptores interacten e intercambien roles en un dilogo constructivo, en las mayores condiciones posibles de igualdad.

No basta simplemente con construir una agenda y un marco interpretativo propios para abordar los temas ignorados por los grandes poderes mediticos ni otorgar mayor o menor jerarqua a otros. Una alternativa meditica que pretenda contribuir a transformar la hegemona dominadora en una hegemona emancipadora tendr que estar acompaada por una nueva forma de hacer periodismo, en el cual las rutinas productivas de nuestros medios y la cultura e ideologa de sus profesionales juegan un papel decisivo.

Se trata de una verdadera revolucin en el periodismo basada en la educacin recproca y simultnea de los actores situados a ambos lados del proceso comunicativo, en la aspiracin suprema de alcanzar la emancipacin plena de los seres humanos en un mundo mejor que no slo es posible, sino tambin necesario.

Muchas gracias.

Referencias bibliogrficas:

Acanda, J. L. (2002). Sociedad civil y hegemona. La Habana: Centro de investigacin y desarrollo de la cultura cubana Juan Marinello.

Berger, P.L. y Luckmann, T. (1999). La construccin social de la realidad. Buenos Aires: Amorrortu.

BRECHT, Bertolt. (1934) Cinco dificultades para escribir la verdad, en la publicacin digital Librnsula (2005). Consultada el 4-10-2005 en http://www.bnjm.cu/librinsula/2005/marzo/63/documentos/documento229.htm

Boyd-Barret, O. y Rantanen, T. (Eds.) (1998). The Globalization of News

(caps. I y II). Londres: Sage. Consultado el da 1 de junio de 2006 en http://www.csupomona.edu/~oboydbarrett/site/RecentPublishedArticles/ .

Giacomini, R. (2001). Antonio Gramsci. La Habana: Centro de Investigacin y Desarrollo de la Cultura Cubana Juan Marinillo.

Gonzlez Patricio, R. (2003). La comunicacin intercultural en la valoracin martiana, en Por el equilibrio del mundo. Mxico, Cmara de Diputados, vol. VI, pp. 257-266, citado por el autor en Hegemona y guerra cultural: aproximaciones a una estrategia de resistencia desde Amrica Latina y el Caribe, en Cuba Socialista No. 33, pp. 24-32. Consultado el 30-01-07 en http://www.cubasocialista.cu/texto/cs0173.htm

________________ ( 2004). Hegemona y guerra cultural: aproximaciones a una estrategia de resistencia desde Amrica Latina y el Caribe, en Cuba Socialista No. 33, pp. 24-32. Consultado el 30-01-07 en http://www.cubasocialista.cu/texto/cs0173.htm

Gramsci, A. (1916). Socialismo y Cultura. I.G.P; S.G 22-26. Consultado el 3-05-07 en http://www.gramsci.org.ar/1/4.htm

__________ (1973). Antologa. La Habana: Editorial Ciencias Sociales.

Gramsci, Antonio (1975): Quaderni del carcere, Turn, Einaudi. Citado por Gonzlez Patricio, R. en Hegemona y guerra cultural: aproximaciones a una estrategia de resistencia desde Amrica Latina y el Caribe, en Cuba Socialista No. 33, pp. 24-32. Consultado el 30-01-07 en http://www.cubasocialista.cu/texto/cs0173.htm

Mrquez Castro, R.A. (2005?). Miradas a las relaciones de poder. Consultado el 03-05-07 en
http://misioncultura.minamb.gob.ve/descarga/01/desc69.pdf.

Marx, C. y Engels, F. (1973). Feuerbach, oposicin entre las concepciones materialista e idealista (primer captulo de La ideologa alemana). C. Marx y F. Engels, Obras Escogidas en tres tomos, t. I, pp. 11-81. Mosc: Editorial Progreso.

Martn-Barbero, J. (1987). De los Medios a las Mediaciones: Comunicacin, cultura y hegemona. Barcelona: Ediciones Gil S.A.

Martn Barbero, J. (1995). Secularizacin, desencanto y reencantamiento mass meditico. Consultado el 02-05-07 en http://www.felafacs.org/files/7MartinB.pdf.

Martn Serrano, M. (1986). La Produccin Social de la Comunicacin. Madrid: Alianza Editorial

Masetti, J. R. (2006). Los que luchan y los que lloran y otros escritos inditos. Buenos Aires: Nuestra Amrica.

Sunkel, G.(2002). Una mirada otra. La cultura desde el consumo. Consultado el 02-05-07 en http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/cultura/sunkel.doc











Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter