Portada :: Mentiras y medios :: Jornadas Internacionales "El derecho a informar y estar informado". Caracas, 18-20 de mayo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-05-2007

Intervencin en las Jornadas Internacionales El derecho ciudadano a informar y estar informados. Caracas 18 al 20 de mayo de 2007
La propiedad social de los contenidos

Jos Ignacio Lpez Vigil
Telesur


Quin es dueo del arco iris? Alguien tiene ttulo de propiedad sobre los ocanos, que ocupan la mayor superficie del planeta? Qu pensaran ustedes si yo quisiera venderles cien metros de capa de ozono o un botelln de aire fresco?

Cuando hablamos de la propiedad social de los medios de comunicacin, nos estamos refiriendo a algo bastante semejante. A quin pertenece el espectro radioelctrico, el conjunto de ondas electromagnticas que transportan las seales de radio y televisin? Quin es el propietario de las frecuencias que se asignan a los operadores de telecomunicaciones?

Se suele responder: el Estado. [1] Esta errnea concepcin justific los monopolios estatales de la radiodifusin que se prolongaron en Europa hasta hace muy pocos aos. Y justifica la distribucin discrecional, o incluso las subastas por criterios puramente econmicos, que muchos gobiernos latinoamericanos hacen de las frecuencias de radio y televisin.

A quin pertenece el espectro? Ni a los Estados ni a los particulares. Como bien explica la UIT, estas frecuencias son un bien colectivo, patrimonio comn de la Humanidad. [2] Un patrimonio escaso y, por eso mismo, reglamentado por la administracin pblica en aras de promover el ejercicio de la libertad de expresin entre la mayor cantidad posible de sectores sociales.

Conviene recordar que el artculo 19 de la Declaracin Universal no es un privilegio de los periodistas ni mucho menos de los empresarios privados. En dicho artculo se establece el derecho de toda persona a estar informada (recepcin) y a informar (emisin). Toda persona, todo grupo social, con o sin nimo de lucro, del partido gobernante o de la oposicin, perteneciente a una u otra religin, tiene derecho a concursar para administrar un canal de televisin o de radio. Tocar a los rganos competentes del Estado entes autnomos, no dependientes del gobierno de turno la distribucin de estas frecuencias, que son limitadas, de la manera ms equitativa y representativa posible.

Esa es la teora. Pero, qu pasa en la realidad? Quines y cuntos se han apropiado de la palabra y la imagen en Amrica Latina y el Caribe? Tal vez alguno de ustedes me puede actualizar los datos, porque yo slo cuento con el inventario de medios llevado a cabo por CIESPAL en la dcada pasada, donde el 85% de las emisoras de radio, el 67% de los canales de televisin y el 92% de los medios escritos pertenecan a la empresa privada con fines comerciales. Las radios culturales y educativas apenas llegaban al 7% y las televisoras instaladas con estos fines cubran el 10% del total de canales de la regin. [3]

Y al da de hoy? Ha mejorado la situacin o, por el contrario, se ha concentrado an ms, cada vez en menos manos y voces, la administracin del espectro? Algunos afirman que, de continuar como vamos, en muy pocos aos, de cinco a diez corporaciones gigantes controlarn la mayor parte de los peridicos, revistas, libros, estaciones de radio y televisin, pelculas, grabaciones y redes de datos. Cada vez menos opinadores y ms opinados, como cidamente concluye Galeano. [4]

Frente al monopolio creciente de las frecuencias el ms grave atentado a la libertad de expresin que padecemos en nuestros pases, aunque nunca es denunciado por la SIP ni por la AIR, muchos grupos de la sociedad civil indgenas, jvenes, mujeres, sindicalistas se deciden por sacar su seal al aire sin autorizacin. Inmediatamente, son clasificadas como radios piratas y perseguidas. En Per, el delito est tipificado con penas de hasta ocho aos de crcel.

Piratas por qu? Pirata es quien se apropia de un tesoro ajeno. El espectro radioelctrico es un tesoro, s, pero colectivo. Por serlo, no puede quedar en un cofre cerrado con llave slo para unos cuantos. Piratas y corsarios son los gobernantes que reparten frecuencias entre sus amigos polticos y los funcionarios que las licitan y adjudican al mejor postor.

Dicen que son radios ilegales. De dnde sacaron eso? Ilegal es quien se pone al margen de la ley. O contra la ley. Pero resulta que en las Cartas Magnas de nuestros pases se reconoce la libertad de expresin y el derecho de todo ciudadano y ciudadana a difundir sus ideas, sin limitacin de fronteras, a travs de cualquier medio de comunicacin. sa es la primera ley. Ms bien, los ilegales, los inconstitucionales, son aquellos que no conceden frecuencias a las organizaciones civiles cuando stas presentan sus carpetas y las solicitan. [5]

En vez de andar de cazafantasmas contra los medios comunitarios, mejor haran nuestros gobiernos revisando los marcos jurdicos actuales, obsoletos y discriminatorios, para que todos y todas tengamos iguales oportunidades de acceso a las frecuencias. Est pendiente esa reforma agraria del aire, como audazmente exigen los radialistas brasileros.

As como se asignan las frecuencias para favorecer el mayor ejercicio de la libertad de expresin, stas tambin pueden revocarse o no renovarse si los operadores han malversado ese bien comn. Si algunos operadores, desconociendo su responsabilidad social y el respeto a las leyes del pas, utilizan su seal para hacer apologa de la violencia y subvertir el estado de derecho, esa concesin deber ser cancelada a la mayor brevedad. Es el caso de RCTV, que ms que un medio de comunicacin se comport como un medio de contaminacin antes, durante y despus del golpe de abril 2002. Compartimos la decisin tomada en este caso por el Gobierno Bolivariano de Venezuela.

Un matrimonio tecnolgico

Hablamos de la necesidad de democratizar el acceso a las frecuencias radioelctricas. Esta reivindicacin es imprescindible, y ms ahora, con las nuevas oportunidades que ofrecen las bandas digitales. Pero es igualmente urgente democratizar el acceso a los contenidos. Porque no basta tener el medio de comunicacin si no tenemos mensajes que comunicar. Sera como disponer de un arado sin semillas para la siembra.

Una radio puede y debe abrir sus micrfonos para que la poblacin hable y opine y denuncie. Esta participacin directa de la audiencia refresca y ennoblece prcticamente a todos los formatos de la programacin. Pero tambin necesitamos contar con otros programas ms elaborados, producidos por colegas creativos que tengan tiempo y recursos para ello.

Seamos sinceros. Cuntos radialistas producen, adems de su programa diario y en vivo, otros materiales, sean reportajes, encuestas, radioteatros, sketches cmicos, cuas, radioclips?

Muchsimas emisoras, tanto comunitarias como comerciales, asediadas por la competencia de las grandes cadenas y con una evidente falta de personal y de ingresos, producen cada vez menos y se resignan a una oferta musical con algunos segmentos informativos, con dilogos y animacin improvisada, muy escasa de contenidos.

La solucin est en el Internet. Y la frmula no es otra que favorecer un matrimonio tecnolgico entre la radio y el Internet. S, es cierto, al Internet accede todava un pequeo segmento de la poblacin. [6] La radio, sin embargo, sigue siendo el medio de mayor penetracin social. [7] Uno elitista y la otra popular. Y si los casamos? Si fusionamos medios como se fusionan estilos musicales?

El Internet permite romper como nunca antes el bloqueo de las agencias informativas y de las empresas discogrficas, superar distancias y monopolios, intercambiar la produccin radiofnica en todos sus formatos y temticas. La radio, por su parte, difundir esos contenidos, recibidos va Internet, a sus audiencias masivas.

La mayora de emisoras, incluso pequeas, ya cuentan con algn acceso a Internet. En muchas cabinas de transmisin, los periodistas disponen de un monitor conectado a la red para leer directamente, sin imprimir, las informaciones que encuentran en las pginas por donde navegan. Ningn periodista hubiera tenido un sueo tan ambicioso: sin mayor esfuerzo, poder monitorear peridicos, revistas, informacin caliente, al instante, de todas las esquinas del mundo.

Muchas de estas fuentes estn controladas por los pulpos mediticos que no ocultan su sesgo conservador ni les preocupa ser descubiertos en flagrantes mentiras y manipulaciones, como fue el caso de Fox News o de la CNN durante la invasin de Estados Unidos a Irak. Pero hoy es relativamente fcil saltar el cerco y recibir directamente en el correo electrnico otros servicios noticiosos alternativos y gratuitos. [8] O entrar en Google y disponer slo en espaol de 700 fuentes informativas.

En el rango informativo, en Internet, disponemos de una oferta slida, muy profesional. Estos documentos no suelen ser de audio, sino de texto, y no estn formateados para radio. Pero ah estn, a la orden de un periodista con iniciativa. Tambin en el terreno musical hay canciones para dar y tomar, un repertorio inagotable al que podemos acceder a travs de las redes P2P. [9]

En otros terrenos, las cosas son un poco distintas. Por ejemplo, el nicho de los programas educativos est prcticamente vaco. Dnde encontrar un buen reportaje radiofnico sobre el agujero de ozono? De dnde bajar un programa dramatizado o narrado que divulgue las oscuras intenciones del ALCA y los diferentes TLC? Maana es el Da Mundial del Agua. Dnde hallo un spot chvere, un micro que trate el tema?

Necesitamos factoras de contenidos. [10] Portales de Internet con acceso libre y gratuito, donde radialistas de todas partes puedan encontrar y ofrecer los formatos ms elaborados, reportajes, crnicas, dramatizaciones, grandes series de la radio latinoamericana, entrevistas de profundidad, msica no comercial, spots, los ms variados insumos para dinamizar sus programaciones. No estaramos promoviendo con este intercambio la tan deseada diversidad cultural y estimulando la produccin local?

Para comenzar, podramos hacer un buen acopio de lo producido en Amrica Latina durante ms de cinco dcadas de buena radio. En los archivos de las emisoras latinoamericanas duermen las radionovelas. Centenares de excelentes producciones dramatizadas cuentos infantiles, narraciones patriticas, vidas de personajes ilustres, radioteatros, series cmicas, programas de diversin y tambin de educacin ocupan intilmente los antiguos anaqueles. No se podran colectar, digitalizar (muchas de ellas permanecen en formato analgico), subir a la web y ponerlas a disposicin de otras emisoras hambrientas de estos materiales?

Producciones de ayer y de hoy. Una emisora elabora un buen reportaje sobre los peligros del maz transgnico o sobre la imponente belleza de Machu Picchu. No estaran interesadas otras radios en difundirlo? Esta intuicin est en la base de la pgina de reciente aparicin, la RADIOTECA, un esfuerzo de juntar la mayor cantidad posible de producciones radiofnicas con buena calidad de sonido, vigencia temtica y valores ciudadanos en un sitio web, construido colectivamente (al estilo wiki) y con una sola finalidad: facilitar la programacin de las emisoras, enriquecer su oferta comunicacional. La RADIOTECA ya cuenta con un banco de 2,000 producciones y espera en poco tiempo aadir otro dgito a esta cifra. [11]

Del Internet obtenemos los contenidos, por Internet enviamos y recibimos los programas. Desde la emisora alcanzamos a las grandes audiencias. Y lo mejor del asunto es que el Internet nos permite la doble va. Los radialistas podemos intercambiar informacin y contenidos a travs de la web, sumando fuerzas para que otra comunicacin solidaria, con responsabilidad social sea posible. El matrimonio tecnolgico puede ser ms fecundo de lo que sospechamos.

Bienvenido, Copyleft

Durante la Conferencia General de la UNESCO celebrada en Pars en octubre 2005, fue aprobada la Convencin sobre Proteccin de la Diversidad Cultural y las Expresiones Artsticas. De los 151 pases miembros de la UNESCO presentes en la sala, casi la totalidad votaron a favor.

Slo dos pases votaron en contra, Estados Unidos e Israel. Estos dos pases consideran que los productos culturales deben comprarse y venderse igual que los tomates o los jabones y, por lo mismo, deben dejarse guiar por la mano invisible del mercado.

Pero el arte no es una mercanca. Los bienes culturales no pueden someterse a las leyes de la Organizacin Mundial de Comercio. Segn la UNESCO, cada Estado es soberano para elaborar polticas pblicas que defiendan y promuevan su literatura, su idioma, su cine, su teatro, su cultura. Una soberana que se ejerce poco, avasallada por la industria cultural norteamericana.

Los resultados de este vaco de polticas pblicas los vemos y padecemos a diario en nuestras pantallas de televisin y en el dial radiofnico. Noticias sangrientas, msica sexualizada, exacerbacin de los instintos primarios de una especie, homo sapiens, que hace muy poco se separ de sus primos los chimpancs, los cuales han demostrado ser ms pacficos y fraternos que nosotros. [12]

La mayora de los noticieros verdaderas armas de distraccin masiva cumplen a la perfeccin la estrategia de las tres G: guerra, goles y glteos. Esto gusta, esto ofrezco. El chisme poltico y la farndula me dan puntos de rating? Programo chismes y farndula. Y dnde queda la responsabilidad social de los medios? Algunos empresarios ni siquiera sospechan que estas palabras tengan algo que ver con ellos.

Que el Oscar de este ao a la mejor pelcula haya sido concedido a Infiltrados, un film violentista sin ningn valor tico, compitiendo con Babel o El Laberinto del Fauno, indica a qu nivel tan bajo se puede llegar cuando todo queda regido por las normas mercantiles y el compadreo poltico. Vivo en Per, pas exportador de telebasura, con la montesinista Laura Bozzo a la cabeza. Cuando se cuestiona la mediocridad de la oferta meditica, la respuesta es una apologa de la libertad de expresin. Tenemos que dar lo que el pblico pide, dicen los empresarios. Naturalmente, el pblico pide lo mismo que le dan. No tiene acceso a otros contenidos.

La UNESCO habla de proteger la cultura, de defenderla. Pienso, junto con otros muchos colegas, que la nica forma de proteger la cultura es compartirla. Para contrarrestar el pensamiento nico y el gusto nico que nos quiere pautar el imperio gringo, el camino no es otro que proclamar la sociedad global del conocimiento. Hoy, gracias a Internet, este sueo se hace posible.

Frente al copyright (derechos reservados) se levanta, cada vez con ms fuerza, la filosofa del copyleft, derechos compartidos, software libre y contenidos tambin libres. [13]

La legitimidad de esta nueva concepcin se basa en el derecho universal a la cultura, a la lectura, a ver y a or obras artsticas, a recibir conocimientos de todo tipo a travs de cualquier medio de comunicacin. No ser ste el sentido profundo del artculo 19 de la Declaracin Universal?

Tanto el arte como el periodismo tienen un origen y una funcin social. No existen los genios solitarios, no somos dioses para crear de la nada. La cultura, precisamente por ser siempre una produccin colectiva, debe estar al alcance de todos y todas. Las especies literarias, las gneros musicales, las formas poticas, los argumentos de las novelas, todo el conocimiento humano, incluido el cientfico y tcnico, evoluciona, como la vida, a partir ideas previas, de inventos compartidos, de memes que, como los genes biolgicos, pasan de un cerebro a otro. [14]

Dnde encontr Walt Disney las historias de sus filmes Cenicienta y Pinocho? En quin se inspir Garca Mrquez para hacer subir al cielo, en cuerpo y alma, a Remedios la Bella? De qu bocas nordestinas sac Vargas Llosa su cautivante narracin, La Guerra del Fin del Mundo? En el universo de la cultura, todos somos deudores y acreedores. Yo escrib un manual de radio. No compartieron conmigo sus conocimientos decenas de radialistas de Amrica Latina y el Caribe? [15] Como bien explica David Bravo, la creacin es, en realidad, un proceso colectivo. Ideas ajenas que tomamos y a las que imprimimos nuestra nota personal hacindolas diferentes, historias ya contadas que, mezcladas con otras y con nuestra imaginacin, adaptamos y actualizamos, canciones ajenas que durante aos se han colado por nuestro odo y que son otras cuando salen por nuestra boca. [16]

Y los derechos de autor y de autora? Dnde queda la propiedad intelectual si todo lo ponemos en comn a travs del copyleft? [17]

Aclaremos que con la licencia copyleft el autor o autora sigue siendo duea de su obra. Nadie tiene derecho a apropiarse de ella ni mucho menos a ponerle un copyright.

Los autores, conscientes de la finalidad social de la cultura, ofrecen sus ideas, sus textos, sus artculos, su msica, sus fotos, sus audios y videos gratuitamente a travs de Internet. Y los navegantes acceden a ellos y pueden copiarlos y distribuirlos libremente. De esta manera, los radialistas podrn intercambiar producciones y difundirlas en sus emisoras consiguiendo una programacin ms diversa y competitiva.

A qu se compromete el feliz navegante que tiene al alcance de un clic esta maravillosa y moderna biblioteca de Alejandra que se llama Internet? A cumplir tres mandamientos. El primero, respetar la integridad de las obras (no puedes manipular un texto o un programa de radio como hacen los ingenieros con el software libre, que lo van perfeccionando colectivamente). El segundo, respetar la autora (citar la fuente, dar los crditos a quienes correspondan). Y el tercero, no lucrar con las obras que hayas copiado (porque, en ese caso, debers compartir ganancias con los autores). El copyleft cumple literalmente el generoso consejo de Jess de Nazaret, den gratis lo que gratis recibieron.

Eso es todo. Dnde est el delito contra la propiedad intelectual? Ms bien, hablemos de la virtud a favor de la solidaridad cultural. Sin embargo, igual que llaman radios piratas a las emisoras que ejercen su libertad de expresin a travs de un espectro radioelctrico que les pertenece y se les niega, tambin tildan de piratas a quienes fotocopian un libro o bajan una cancin de Internet.

Pero, pensndolo bien, quines han provocado la mal llamada piratera del conocimiento humano? Las empresas que ponen precios exagerados a los libros y a los CDs de msica y a las pelculas. Dnde estn los afortunados que pueden pagar 30 40 dlares por un libro? Y un CD original a 15 20 dlares? Frente a esta ambicin desmedida de lucro, los consumidores de la nueva era digital han reaccionado exigiendo y ejerciendo su derecho, es decir, copiando los bienes culturales, empleando las redes P2P para intercambiar msica, bajando audios y videos desde la web. Quin dice que eso es un delito? El verdadero delito es que la cultura se vuelva inaccesible para la mayora de la poblacin.

San Basilio y otros padres de la iglesia cristiana primitiva decan que cuando un hambriento toma un pan no roba. Porque ese pan que te sobra pertenece a quien le falta. Este sagrado principio de solidaridad vale tambin en el mbito de la cultura. A quin le hace dao que un muchacho escuche su msica favorita bajndola de Internet? A quin perjudica que una mujer guatemalteca pueda escuchar un programa sobre derechos sexuales y reproductivos que la emisora de su preferencia consigui en la web a travs de una emisora ecuatoriana?

Hasta aqu se escucha el rasgado de las vestiduras: y de qu van a vivir los artistas, los msicos, los escritores, los radialistas?

Nos creern tontos? Pensarn que nos tragamos el cuento de que esas copias piratas arruinan los ingresos de autores, artistas y creadores y que el copyright los protege? A quines benefician las leyes de la llamada propiedad intelectual? Defienden los intereses de los artistas o de las multinacionales intermediarias? Qu porcentaje recibe el autor o la autora cuando logra que le paguen de un CD de msica? El cuatro por ciento? Y el escritor de un libro, el ocho por ciento? Y cmo puede cotejar los tirajes reales con las rendiciones que le hace la casa editorial? La gran tajada por contrato o por tomadura de pelo queda para las discogrficas y las productoras. La defensa de los autores orquestada por los empresarios es un simple pretexto. Slo la industria discogrfica factura 40 mil millones de dlares anuales. [18]

Vuelve la pregunta: y de qu van a vivir, entonces, los autores y autoras? Curiosamente, la mayora de los msicos entrevistados piensa que el intercambio de las redes P2P les beneficia econmicamente. Por qu? Porque el Internet les hace la mejor propaganda. El negocio de los msicos no est en el ridculo porcentaje de las casas discogrficas sino en los conciertos en vivo. Y constatan que la difusin de su msica por la web multiplica el nmero de conciertos y de asistentes a los mismos.

Tampoco el negocio de los escritores sobre todo, de los que no han sido clasificados por la industria cultural como best sellers est en la venta de libros. Qu suele ocurrir? Yo encuentro un libro en Internet, me interesa, lo descargo y lo leo. Me gusta tanto, que se lo recomiendo a un amigo. Este va y lo compra en la librera. Y como a l tambin le gusta, compra otro y se lo regala por el cumpleaos a una amiga. Incluso yo, que lo le en pantalla, me decido a comprarlo porque quiero tenerlo bien encuadernado y poder subrayarlo y releerlo (si el precio es razonable, desde luego). Las estadsticas muestran que mientras ms se ofrece un libro en Internet, ms se vende en las libreras. Porque, siguiendo el elemental principio de la publicidad, se compra ms lo que ms se conoce. Curiosamente, los libros que tienen licencia copyleft no han disminuido sus ventas. Al contrario, las han aumentado.

Los autores y autoras seguirn recibiendo sus ridculos porcentajes de las casas editoriales. Pero, a travs de la publicacin digital, obtendrn su mejor recompensa que no es otra que ser ledos, ser conocidos. Y con esa fama bien adquirida, los invitarn a dar conferencias, los contratarn como consultores, conseguirn diferentes trabajos. Por ah obtendrn sus mejores ingresos.

No se puede cercar el viento, como dice David Bravo. Hoy en da, con la miniaturizacin de los equipos y la casi desmaterializacin de los soportes, resulta imposible controlar el acceso a los contenidos y a las copias de stos. [19]

Una curiosa semejanza. Las llamadas radios piratas encontraron en Internet una puerta de salida frente a la discriminacin de los entes reguladores de las frecuencias. Sin pedir permiso a nadie, ahora sacan su emisora por Internet. No es el ideal, desde luego, ni los movimientos sociales deben conformarse con esta solucin porque al Internet todava accede un segmento minoritario de la poblacin y porque los anchos de banda ms econmicos no permiten demasiados oyentes simultneos. Pero ah estn estas nuevas radios on line, burlando las censuras de los rganos de Telecomunicaciones. Y lo mismo ocurre con los contenidos. Ah estn los jvenes, los ingeniosos hackers, poniendo en comn sus conocimientos, intercambiando msica y software.

Gracias a la rebelda de los nuevos ciudadanos y ciudadanas de la era digital que ejercen su libertad de cultura, muchas emisoras han podido liberarse de la dictadura musical de las discogrficas que imponen el modelo de las radio-frmulas, los 40 hits que ellas quieren promocionar. Gracias al Internet, nos podemos liberar tambin de la telebasura. Ya podemos acceder a las ms variadas pelculas de otros pases, de otros horizontes, y prescindir de la insoportable levedad de los filmes made in Hollywood. A nivel radiofnico, el Internet nos permite rejuvenecer todos los espacios de la programacin, desde los musicales hasta los informativos, pasando por la tan olvidada produccin dramtica.

Durante aos, hemos defendido la propiedad social de los medios de comunicacin. Ya es hora, a la luz del socialismo del siglo 21, de levantar una nueva y provocativa bandera, la propiedad social de los contenidos.

Lima, 1 mayo 2007


[1] En muchas leyes de telecomunicaciones vigentes se atribuye al Estado la titularidad del espectro, hacindolo equivalente del territorio nacional o del subsuelo. Con lucidez, el abogado argentino Damin Loreti rechaza esta peligrosa concepcin que confunde las finalidades de la radiodifusin (el servicio pblico) con la naturaleza propia de la actividad (el ejercicio de la libertad de expresin). Cambia el soporte tecnolgico (papel, ondas, bits), pero no el derecho. La diferencia estriba en que el servicio pblico, por definicin, es de titularidad estatal y los derechos humanos son de titularidad de todos los hombres. Damin Loreti, El Derecho a la Informacin, Paids, Buenos Aires, 1995, pg. 139.

[2] Unin Internacional de Telecomunicaciones, Tratado de Torremolinos (1992) y artculo 33 del Convenio Internacional de Telecomunicaciones con el ajuste alcanzado en Nairobi.

[3] Inventario de Medios de Comunicacin en Amrica Latina, CIESPAL, Quito 1993.

[4] Eduardo Galeano: La televisin abierta y por cable, la industria del cine, la prensa de tiraje masivo, las grandes editoriales de libros y de discos, y las radios de mayor alcance tambin avanzan, con botas de siete leguas, hacia el monopolio. Los mass media de difusin universal han puesto por las nubes el precio de la libertad de expresin: cada vez son ms los opinados, los que tienen el derecho de escuchar, y cada vez menos los opinadores, los que tienen el derecho de hacerse escuchar. Patas Arriba, Buenos Aires 1998, pgs. 283-284.

[5] En estos debates, siempre se trae a colacin el caso de la NBC y CBS contra USA, en 1943, cuando la Corte Suprema de los Estados Unidos sentenci que el derecho a expresarse libremente no incluye el derecho a la utilizacin de un medio de radiodifusin sin licencia. (AIR, Memorandum sobre la Ilegalidad en el Espectro Radioelctrico, DOC 52/96, junio 1996). Pero s incluye el derecho a obtener la licencia para expresarse libremente.

[6] En el 2004, Amrica Latina y el Caribe, con una poblacin de 542 millones de personas, tiene un enorme crecimiento en el uso de Internet (183%). A pesar de ello, apenas el 9.4% de la poblacin accede a la Red. http://www.abcdelinternet.com/stats.htm

[7] El 91,33% de los hogares de Amrica Latina tienen radio y, si se descuenta el inexplicable caso de Paraguay (40%) la penetracin sube al 94,53%. En cambio, los internautas latinoamericanos apenas representan el 5% de los usuarios de Internet y menos del 1% del conjunto de la poblacin. Gonzalo Ortiz, En el alba del milenio, Quito, 1999, pginas 140 y 181.

[8] Indymedia, Adital, Altercom, Noticias Aliadas, Pacificar, Alai, Aler, Plsar, Minga Informativa, Serpal... La lista de agencias y servicios informativos de carcter progresista es amplsima. Prcticamente todas son gratuitas.

[9] Peer to peer, entre iguales. Hay varios programas, los ms conocidos son el Kazaa, el eMule y el eDonkey.

[10] La metfora es de Aram Aharonian, director de TELESUR.

[12] Roger Fouts, Primos hermanos, Ediciones B, Barcelona 1999.

[13] El concepto del copyleft fue inventado en los aos 80 por el movimiento de software libre de Richard Stallman y la licencia creada por la Free Software Foundation (Licencia Pblica General, GNU). Esta licencia impide la privatizacin de un programa compartido y da a todo usuario la libertad de redistribuir y cambiar software GNU. La licencia GNU indica que cualquiera que redistribuye el software, con o sin cambios, debe dar la libertad de copiarlo y seguir modificndolo. Lo que no est permitido es impedir que otro haga lo mismo, es decir, nadie puede apropiarse de la licencia. No se puede poner copyright sobre ella. Est prohibido prohibir.

[14] Richard Dawkins, El gen egosta, Salvat Editores, Barcelona 2000.

[15] Manual Urgente para Radialistas Apasionados. Quito 1977.

[16] David Bravo Bueno, Copia este Libro, http://copiaestelibro.bandaancha.st/beneficios.html

[17] Tambin la organizacin no gubernamental Creative Commons tiene como meta ofrecer un modelo legal y una serie de aplicaciones informticas que faciliten la distribucin y uso de contenidos dentro del dominio pblico. Creative Commons es una organizacin sin nimo de lucro que pone a disposicin del pblico y de los creadores, instrumentos legales sencillos que permiten licenciar una obra con distintos grados de proteccin y de libertad. Segn las caractersticas de la obra y la voluntad del autor, Creative Commons dispone de una serie de licencias adaptadas a la legislacin de ms de 30 pases. http://creativecommons.org].

[18] David Bravo Bueno, obra citada.

[19] La msica no morir, pero es probable que la venta de discos sea dentro de unos aos una reliquia del pasado, como reliquia del pasado son las lmparas de queroseno o los coches de caballos que dejaron paso a los coches de motor. El hecho de que los inventos no puedan desinventarse es el mayor miedo de muchas empresas y trabajadores que se ven sustituidos inevitablemente por la mquina. En el pasado, se abalanzaban contra los telares mecnicos los que hacan ese trabajo manualmente y que haban quedado obsoletos por el avance tecnolgico. Esa llamada a la destruccin de la mquina, en su versin del siglo XXI, es lo que hace actualmente la industria discogrfica. La nica diferencia es que las leyes y las demandas de hoy sustituyen como arma a los palos y las piedras de ayer. David Bravo Bueno, obra citada.



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